Nacer y crecer en un mundo donde tu estatus social lo determina una clasificación no era problema para Kaminari.

Denki Kaminari había nacido como el lindo Omega de un matrimonio ostentoso, siendo exactamente el quinto hijo su familia no esperaba mucho de él. Creció entre hermanas extravagantes, un hermano sobre protector y padres con tendencia a preocuparse por todo, no era el único Omega de la familia, sus hermanas también lo eran, pero si era el único hombre y su padre y hermano Alfa no tenían la menor idea de como tratarlo.

Así que siempre lo dejaron ser.

Como un niño consentido, mimado y también poco inteligente creció con todo el buen humor del mundo y sueños de encontrar a su destinado.

Desde que empezó a socializar, Kaminari pese a ser omega tenia el suficiente carisma y poco coeficiente intelectual como para encajar en cualquier lado y pasar desapercibido por los Alfas. Era como si sus hormonas tuvieran algo extraño que en vez de atraer a los Alfas de una manera sexual como todos terminaban teniendo un amor fraternal por él al punto de considerarlo su hermano menor.

Ello nunca fue un problema para él, nunca lo vio así, a veces incluso agradecía que fuera así pues no tenia que preocuparse cuando su celo se acercaba.

Pero las cosas cambiaron cuando por muchas casualidades extrañas conoció a su destinado.

Fue exactamente cuando entró al Instituto, desde que lo vio sabia que ese chico de sonrisa alegre era su Alfa, su corazón había bombeado de manera rápida casi dándole una taquicardia, y el aroma de él lo lleno por completo.

Siempre había sido demasiado expresivo a si que no lo pensó mucho cuando le hablo, simplemente tenia en mente que su sueño se había cumplido.

Por fin todas esas historias de amor se habían cumplido, de entre muchas personas, tenía la suerte de encontrar a su pareja destinada, y creyó ingenuamente que su vida estaba solucionada.

Pensó que sería como en esas historias en donde al encontrar a tu destinado empezaba tu final feliz.

Por mucho tiempo lo sintió así, cuando paseaban de la mano, cuando la gente los felicitaba por encontrarse, cuando iban a comer o ver películas, siempre era con una sonrisa enamorada.

Poco a poco su sonrisa cambio, pues aunque sonara aprensivo, Denki quería unirse con su Alfa, cuando llegaban sus celos su pareja se alejaba de él hasta el punto de no verse y el omega lo volvía a pasar solo.

Al principio pensó que era porque eran jóvenes, es decir, tenían 17 en ese entonces, pensó que su Alfa, Kirishima Eijirou, simplemente quería esperar a un momento ideal.

Pero al final se dio cuenta de que no era así, ya tenían 22 años cuando se dio cuenta de la situación, quizás no era muy inteligente, vale que tardar tanto tiempo para saberlo era estúpido pero todo tiene un limite, y tras todo ese tiempo lo entendió.

Kirishima no lo deseaba.

No sexualmente, era como un hermano para él y eso lo molesto ¡Eran pareja por el amor de dios! Trato de seducirlo mas de una vez y nada.

Termino de perder su cuento de amor cuando cumplieron 23 años y conocieron a sus amigos, entre ellos un Beta mal humorado de nombre Bakugo Katsuki.

Desde el principio lo supo, podía verlo en la mirada del amable Alfa, podía ver ese brillo luminoso y esa sonrisa que adornaba el rostro del pelirrojo mientras hablaba con el Beta.

¿Eran destinados verdad? Entonces ¿Porque Kirishima se había enamorado de otro? ¿Porque miraba a Bakugo con la lujuria con la que nunca lo había mirado?

Por varios días lloro demasiado tratando de entenderlo, su madre fue un gran apoyo moral en esos momentos.

Aun así quedó destrozado cuando Kirishima quiso terminar su relación.

Solo logro sonreír y decir un "lo entiendo" y desearle suerte conquistando a Bakugo para después correr a llorar a los brazos y mimos de sus hermanas. Ese día Kaminari por fin creció, dejo de creer en historias encantadas y entender que no había nada como el "amor perfecto" en el mundo.

Ni siquiera había algo como los "destinados"

Con una sonrisa y su mismo carisma continuo con su vida como si no le hubiera afectado y siguió viendo como sus amigos continuaban su vida.

En cierto punto se volvió doloroso.

Ver a sus amigos felices con sus parejas le hacia dudar mucho sobre su propia persona.

Todos sus amigos por muchas cosas eran destinados, algunos buscaron de manera incansable a su pareja y la encontraron (las redes sociales funcionaban muy bien) como Hagakure que encontró a Ojirou en un pueblo granjero en Okinawa. Sero y Mina simplemente se toparon de casualidad un día, es decir, cuando Mineta encontró a su destinada (una chica muy guapa pero ciega) fue cuando termino de deprimiese.

¿Es que acaso él era el que tenia algo mal? ¿Era su aroma? ¿Eran sus hormonas extrañas? No lo sabia, pero quería ser un Omega como todos los demás, tal vez incluso tener un hijo.

¡Pero ni eso! Ningún alfa lo deseaba de esa manera.

Por eso había tomado la firme decisión de mudarse, empezar de cero en un lugar nuevo donde no conocía a nadie.

Para ello era la fiesta donde se encontraba en ese momento.

Para su suerte Kirishima era el organizador de la fiesta de despedida por lo que todos se encontraban en su casa, ya se había despedido de su familia y su vuelo despegaba en un par de horas, incluso tenía los boletos en el bolsillo de la sudadera así se iría después de la fiesta sin mas drama.

Pero era incomodo y desalentador ver a tu destinado sonreír y besar con amor a otro, claro que también daba risa ver a Bakugo avergonzado y empujándolo.

Decidió salirse un rato al jardín a perder un poco de tiempo y poder irse por fin de ese lugar.

— Denki — Llamo Sero a sus espaldas con su sonrisa plástica de molde, el rubio volteo a verlo con una sonrisa, pese a que el pelinegro era un Alfa y el sólo un Omega, sabía que eran mejores amigos, quizás el separarse de él seria lo único que le dolería.

— Bro —

— Se exactamente que estas pensando — Acoto el pelinegro cambiando a una mirada seria, causándole impresión pues siempre estaba alegre — Se que quieres alejarte de todo, quieres empezar de cero y eso, quieres olvidar a Kiri, pero bro ni se te ocurra olvidarnos, somos mejores amigos pase lo que pase, así que cuando estés instalado o tengas problemas no dudes en llamarnos ¿ok? Estoy seguro que hasta Bakugo ira a ayudarte si lo necesitas — A quien mas le dolía la situación era a Sero, el rubio era su mejor amigo y le dolía porque el rubio siempre deseo encontrar a su destinado, y ahora resulta que este se enamoro de otro.

Eso era peor que no conocer a tu destinado.

— Para nada bro, sabes que no entiendo las cosas difíciles y deprimir me es una de ellas, solo necesito un cambio de aires, además sabes que cuando este bien instalado haremos una buena Party — Sonrió animado como siempre.

Hablaron un rato mas, rieron y hasta que Mina grito dentro de la casa buscando a su novio fue que se separaron, Kaminari se quedo solo en el jardín reflexionando sobre todo un poco y nada a la vez.

— Miau — El suave maullido lo alertó, miro en todas direcciones y sólo miro la nada, ya estaba bastante oscuro, y cuando miro su reloj noto que se le hacia tarde.

De esta manera tomo sus cosas y rápidamente se despidió de todos, excepto de Kirishima y Bakugo que alcanzo a escuchar estaban follando en el baño.

"¡Por el amor de dios Kirishima es tu casa folla en tu cuarto!" pensó irritado, mandando al demonio lo de "un cambio de aires" se largaba para sacar de su cabeza a esos dos, es decir, a él nunca lo toco, ni siquiera lo beso y a Bakugo lo follaba en el baño.

Era molesto... Y dolía.

Ya en la entrada de la casa esperaba con impaciencia su taxi y fue entonces que lo vio.

— Miau —

Maullo un gato de pelaje blanco de un lado y rojo de otro, tenia una bella heterocromia en los ojos y en su rostro de pelaje blanco recalcaba el pelaje rojo que predominaba en un ojo y una oreja.

Parpadeo un par de veces para reconocerlo, lo cual hizo hasta que el gato se frotó contra sus piernas.

Era el gato de Kirishima, lo había salvado de un refugio animal horrible hace unos meses y Kirishima lo amaba y adoraba con todo su corazón.

Entonces llego el taxi.

Entonces recordó al Alfa y al Beta en el baño.

Entonces aventó sus cosas a la cajuela del coche.

Entonces se subió y le dijo al conductor que al aeropuerto.

Entonces miro por la ventana, se bajo veloz, tomo al gato en brazos, lo metió al auto y le grito al conductor que se apresurara.

Y entonces fue así como termino secuestrando al amado gato de su ex en un arranque de adrenalina.