Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"
Emoción sorteada: Compasión
CORPSE
Ese día salió a pasear por el bosque, como llevaba haciendo todos los días de su vida. Era el encargado de mantener en buen estado ese bosque, por lo que todos los días sin falta salía a patrullar por él. Abandonó su cabaña situada en el borde del bosque dónde había vivido toda su familia durante generaciones.
Inició su ruta a paso lento, pues la edad ya estaba empezando a hacerle mella, acompañado de su fiel amigo, Terry. Iba parando a lo largo de su trayecto para recoger residuos que los campistas dejaban a su paso. En las últimas décadas el bosque cada vez estaba más sucio y si no fuera porque cada día recogía basura estaría mucho peor.
Vivía una vida tranquila en la que recogía plásticos y desechos para mantener la arboleda. Algunos días se encontraba con algún animal muerto y pocas veces se encontraba con algún animal rabioso, usualmente lobos y osos. Los osos raramente se dejaban ver y los lobos campaban a sus anchas por las noches, desde pequeño se había acostumbrado a dormirse con los aullidos.
Estaba entretenido recogiendo algunos plásticos cuando por el rabillo del ojo vio desaparecer a Terry. Durante sus paseos Terry solía mantenerse a su lado, aunque algunas veces se apartaba cuando captaba un extraño olor.
Terminó lo que estaba haciendo y fue en busca suya. Algunas veces encontraba un animal muerto y al depredador; y el perro se encaraba con la bestia. Antes de llegar donde se encontraba su compañero, sintió el fuerte hedor a sangre. Al alcanzarlo, se quedó horrorizado ante la escena.
Había llegado a un pequeño claro, en el medio de este, se encontraba el cuerpo sin vida de una joven. La chica, de unos dieciséis años, estaba desgarrada y llena de sangre. El lugar estaba lleno de sangre, y podía apreciar que fue arrestada por el rastro de sangre y los surcos creados por los dedos de la muchacha intentado frenar a su atacante.
Se acercó al cuerpo intentando contener las náuseas. Tal vez murió esa misma noche o tal vez antes. El cuerpo estaba lleno de zarpazos y mordiscos. La cara de la muchacha era la única parte de su cuerpo que parecía haberse librado de los arañazos. Tenía los ojos abiertos, por lo que procedió a cerrárselos para que pudiera descansar, y en su cara se podían ver las marcas por donde las lágrimas habían limpiado la mugre. Examinando la chica de cerca pudo ver como una de sus piernas estaba doblada en una posición antinatural, pensó que tal vez durante la persecución se la rompió y por eso había tenido ese desafortunado final. Se compadecía de la pobre chica, pudo ver como se había defendido con uñas y dientes. No podía mantener la vista fija en ella mucho tiempo. A parte de la sangre pudo ver hojas y tierra en su cuerpo, supuso que se embarró durante su huida. Dando un último vistazo al cuerpo, detectó unos arañazos cerca del interior del muslo. En un principio pensó, por la profundidad y fisonomía de las heridas supuso que le había atacado un lobo, pero después de ver las heridas cerca de la ingle le hizo dudar. Alguna vez había visto en las noticias a chicas que habían sido abusadas con heridas similares. Pero nunca tenían zarpazos, esas heridas no las podía haber hecho un humano.
—Vamos a la cabaña, Terry. Debemos llamar a las autoridades —le dijo al perro mientras se disponía a irse.
Antes de abandonar el claro oyó como algo se abría paso entre los matorrales. Instintivamente apuntó la escopeta, que siempre le acompañaba en sus rutas, hacia el foco del ruido. De entre los matorrales apareció un hombre lleno de mugre y con la ropa despedazada.
—¿Quién es usted? —preguntó en dirección al hombre.
Este no le prestó atención, su vista estaba fija en el cadáver de la chica. Vio como lentamente se acercaba a ella y se dejó caer a su lado, soltando un trozo de rama de árbol en el suelo, sin importarle la sangre que rodeaba la joven. Le oyó sollozar y en ese momento se dio cuenta el parecido entre ambos. Ese hombre era un familiar, tal vez el padre, de la muchacha. Se le encogió el corazón al pensar el sufrimiento del hombre. Se compadeció del dolor de ambos, el que había pasado y el que estaba por venir.
Se alejó del claro para llamar a la policía y cuando se había alejado un poco pudo escuchar el grito desgarrador del hombre.
—¡¿Sally-Anne, por qué?! —se lamentó el padre.
N/A:
1) Este es el primer capítulo de cinco, cada uno centrado en una emoción.
2) El narrador es un pobre muggle.
3) Esta historia está relacionada con Grito silencioso, donde narro como murió, pero se puede entender la historia sin necesidad de leerla.
Espero que os guste.
