Stiles llevaba un buen rato jugando con su móvil haciendo ver que estaba leyendo el correo, cuando en realidad lo que ocurría al fondo del salón era lo que acaparaba toda su atención.

Aunque más que "qué", lo correcto sería decir "quién" ocupaba toda su atención; Derek llevaba un rato hablando con Isaac sobre los problemas que había tenido el Beta para controlarse la pasada luna llena. No había sido nada grave pero quería asegurarse de que no volvía a pasar, y no iba a ser Isaac quien se quejara de recibir más atención por parte de su Alfa…

La conversación ya había acabado e Isaac había vuelto con Scott para practicar técnicas nuevas de aguantar el dolor (cosas de hombres lobos adolescentes) mientras Derek se quedaba un poco apartado, mirando por el ventanal del loft.

Por la posición del Alfa, más calmada, ahora parecía ser el momento en que todos los demás: Scott, Isaac, Lydia y Allison junto al propio Stiles, se marcharan cada uno a su casa, pues el motivo por el que habían ido allí (confirmar que la desaparición de un vecino de Beacon Hills no tenía nada de extraño, o al menos nada de extraño sobrenatural) ya había sido resuelto.

Pero todos seguían allí, charlando, como si aquello fuera un club social en vez de la casa de uno de ellos, que para más inri era el que más parecía disfrutar de la soledad.

No obstante, viendo que el dueño de la casa no estaba poniendo pegas porque siguieran allí, todo parecía estar bien.

Stiles se dio cuenta entonces de que era la primera vez en mucho tiempo que las cosas estaban tan tranquilas. Y estando en el loft de Derek y con un Derek relajado (en lo que llevaban de tarde no había lanzado ninguna mirada asesina a nadie, aunque intuía que parte era porque Peter se había ido de viaje a no se sabía dónde), decidió que era ahora o nunca.

Se puso en pie y avanzó hacia el hombre lobo con decisión.

- Oye, Derek. ¿Hay algo pendiente para este sábado?

Derek dio media vuelta y dejó de contemplar las calles de Beacon Hills para centrarse en el adolescente.

- No. ¿Por qué? – preguntó serio - ¿Sigues sospechando que tu entrenador está poseído?

- ¡Qué gracioso! – se mofó ante el gesto impertérrito de Derek, que era el que ponía siempre que usaba su sarcasmo - cuando consiga demostrar que lo está, voy a disfrutar de lo lindo cada vez que te diga "te lo dije"… Pero no, no es eso.

- ¿Entonces?

- Me preguntaba si querrías salir conmigo.

En cuanto las palabras salieron de su boca Stiles tuvo la sensación de haberse quedado sordo pues de pronto no era capaz de oír nada… salvo el latido de su corazón, bombeando cada vez más rápido en su pecho.

- ¿Cómo dices? – preguntó Derek con calma tras unos segundos de intenso escrutinio al adolescente.

- Lo que has oído – se mojó los labios, obligándose a seguir con la misma apariencia calmada – En un principio había pensado en ir al cine, pero entonces me he dado cuenta de que no tienes pinta de ser de los que les gusta ir al cine o… o hacer las cosas normales que se supone que se hacen en las citas, como ir a la bolera o al burguer pero… Bueno, supongo que ya se me ocurrirá algo. Si me dices que sí, claro.

- ¿Te has dado un golpe o qué? – preguntó Isaac de pronto. Stiles se giró para responderle cuando se dio cuenta de que el resto de presentes habían abandonado sus propias conversaciones para centrarse en él… Lo que explicaba la repentina sordera que parecía haber sufrido.

- No. ¿Por qué?

- Porque te estás comportando como si hubiera perdido la cabeza. Más de lo normal, quiero decir.

- Bueno. Pues no es así.

- ¿Seguro? – intervino Scott - Porque parece que acabas de pedirle una cita… A Derek.

- Así es.

- ¿¡Por qué!?

Stiles soltó un bufido de disgusto.

- Porque estaba cansado de esperar a que fuera él quien tomara la iniciativa… Porque a estas alturas pensé que ya había quedado bastante claro que ni le miro ni le trato como se supone que se tratan a los amigos… o en su caso, a los compañeros de manada de los amigos. Pero intuía que no sería buena idea que yo lo pidiera por eso de que él es el Alfa y le gusta ser quien toma las decisiones pero… Pero han pasado meses desde que mis intenciones son más que evidentes y él sigue actuando con esa pose de "ni siento ni padezco" y, la verdad, ya me estaba volviendo loco. Así que me he cansado de esperar y… Bueno, que sea lo que tenga que ser.

Stiles esperó a que alguno de sus amigos replicara algo. Y cuando se quedaron callados mirando al suelo, incómodos, decidió volver a la persona que más le interesaba y que, por cierto, era la única que aún no había dicho nada.

- ¿Y bien? ¿Qué dices? – Derek ni siquiera parpadeó… Si no fuera porque sabía que era imposible, Stiles pensaría que le había dado un derrame cerebral o algo parecido - ¡Vamos! No es tan difícil. Si te apetece salir conmigo, no tienes más que decir que sí. Y si no pues… ¿no?

Derek soltó aire por la nariz (seguía sin hablar, pero al menos confirmaba que estaba vivo) y dejó de mirar a Stiles para centrarse en el resto de la manada… Manada que le estaba mirando como si fueran un espectáculo de circo y lo único que les faltaba eran las palomitas

- ¿No tenéis nada mejor que hacer? – les preguntó en tono acusador.

En el acto cuatro adolescentes parecieron despertar del letargo en el que se encontraban y salieron precipitadamente del loft con ningún tipo de coordinación.

Stiles dejó pasar un minuto después de que Scott hubiera cerrado la puerta: Siendo adolescentes, cotillas y con super oído, tenía más que claro que espiarían su conversación mientras bajaban por el ascensor.

- No hacía falta que les echaras – se dirigió a Derek cuando tuvo la seguridad de que ya no podrían oírles - Si vas a decir que no, te agradezco el intento de hacerlo menos humillante para mí, pero no pasa nada. La verdad, cuando te lo he preguntado, sabía que las posibilidades de que me dijeras que no eran de 90 a 1.

- ¿Por qué me los has preguntado entonces?

- ¿Porque también podías decir que sí? – se encogió de hombros, pero en seguida le miró con más atención – Aunque todavía no me has dado ninguna respuesta.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué, qué?

- ¿Por qué quieres salir conmigo?

- Tío. ¿Tú te has visto? – casi le increpó, pero luego cerró los ojos avergonzado - Vale, eso ha sonado asquerosamente superficial. Perdona… Lo último que quiero es que pienses que solo me interesa tu cuerpo asombroso y perfecto que parece pedir… - carraspeó escandalosamente, obligándose a sí mismo a abandonar la dirección de sus pensamientos - El caso es que, y esta es mi respuesta oficial, quiero salir contigo porque me apetece estar a solas contigo para poder conocerte de verdad.

- Ya estás a solas conmigo… - replicó cortante – De hecho, siempre estás a solas conmigo porque siempre eres el último en irse.

- Lo sé. Y reconozco que soy muy poco sutil en ese sentido, pero cuando estamos solos no hacemos otra cosa que hablar de los seres sobrenaturales o asesinos que quieren matarnos y… la verdad, esa no es manera para conocer a fondo a una persona… - se sonrojó de pronto, al tiempo que se preguntaba cómo era posible que Derek no le hubiera matado ya - Y juro que ese último comentario sonaba mucho mejor en mi cabeza. Porque sigo con la sana y casta intención de hacerte ver que no es tu físico o tu cuerpo o… - carraspeó de nuevo - lo único que me interesa de ti.

Stiles esperó paciente a que Derek dijera algo.

Siendo Derek Hale la espera fue un poco más larga, y además vino acompañada de una cara inexpresiva, con los ojos entrecerrados, que impedía que Stiles tuviera la menor idea de lo que estaba pensando.

- ¿Estamos hablando de la misma persona? – fue lo primero que preguntó el hombre lobo.

- ¿Cómo?

- Ya me has oído.

Stiles esperó a que Derek tuviera a bien explicarse. Aunque esta vez la paciencia duró menos.

- Derek. Voy a necesitar que hagas un esfuerzo y uses frases enteras, con significado y todo eso. Porque si no esta conversación tiene muchas posibilidades de convertirse en un diálogo de besugos… Más de lo que ya lo está siendo.

- Cuando me conociste, lo primero que me dijiste fue que no me tenías miedo. Luego me dijiste que olía a muerto y que si quisieras, podías dejar tirado mi peludo culo de hombre lobo en la carretera para que muriera. Y ya he olvidado las veces que me has llamado lobo amargado… - alzó las cejas – ¿Y ahora quieres salir conmigo?

- Vale. En mi defensa diré que cuando te dije que olías a muerto, realmente olías a muerto porque te estabas muriendo… ¡Qué! – protestó cuando Derek le miró con incredulidad – ¿Uno no puede cambiar de opinión? Y si me conocieras, sabrías que en el fondo todos esos insultos, en realidad eran sutiles intentos de conseguir llamar tu atención para que te fijaras en mí.

- Oh. Lo conseguiste, créeme – sonrió con sarcasmo - Me fijé en ti y tuve ganas de arrancarte la garganta.

Stiles tragó saliva con dificultad.

- No te lo tomes a mal pero lo que has dicho, en mi mundo, es dar señales contradictorias.

Derek negó para sí, disgustado. Aunque más que por el adolescente parecía disgustado consigo mismo, pues a estas alturas seguía sin saber qué clase de persona era Stiles hasta el punto de que aún le sorprendían algunos de sus comentarios.

Stiles tenía razón. En el fondo no se conocían muy bien.

- ¿En qué has pensado? – preguntó el Alfa.

- ¿Cómo?

- Para este sábado. ¿Qué tenías pensado hacer?

- Espera… ¿Eso es un sí? – abrió los ojos de par en par - Me estás diciendo que… que quieres… tú – le señaló descaradamente con un dedo – el sábado – se llevó ese mismo dedo a su pecho para señalarse con él repetidas veces - ¿conmigo?

- Querías que respondiera - apretó los labios – Lo he hecho.

- ¿En serio? – Derek cruzó los brazos en torno a su pecho y Stiles se obligó a dejar de preguntar, porque estaba claro que Derek se estaba cansando de responder preguntas absurdas… Conseguir dejar de mirar sus bíceps tensos y enormes, por otro lado, fue un poco más difícil – Vale. Entonces es un sí – El hombre lobo no se movió un milímetro pero Stiles comenzó a sonreír como un maniaco – Genial.

- No has respondido.

- ¿Cómo? Eras tú el que tenías que respond…

- ¿Qué pensabas hacer? ¿Este sábado? – le costó no añadir un "imbécil" al final de la frase, pero Derek intuyó que el gesto y la mirada de desagrado había dejado clara esa parte.

- Oh… Pues, no había pensado nada, la verdad. Estaba tan convencido de que dirías que no que… lo otro me pareció absurdo – rió por lo bajo, pensando que en el fondo tenía su gracia.

- No haces esto muy a menudo – respondió otra vez con ese tono propio de un insulto.

Stiles se rascó el cuello, mordiéndose el labio en gesto pensativo.

- Dame doce horas. Pensaré en algo interesante y te mandaré un mensaje diciendo hora y lugar, ¿vale?

Derek se limitó a negar con la cabeza, dejando los ojos momentáneamente en blanco. Se dirigió entonces al sofá donde Stiles había dejado su mochila y se la tiró a su dueño con bastante más fuerza de la requerida.

- Largo – dijo a modo de despedida. Sabía que si no era él quien le echaba, Stiles jamás se marcharía… La última vez que esperó a que fuera Stiles quien comprendiera por su cuenta que ya era hora de irse, lo hizo a las 4 de la mañana y solo porque el Sheriff llamó preguntando dónde demonios estaba.

Por su parte, cuando Stiles consiguió recuperar el equilibrio y colocarse la mochila, tenía una sonrisa tan grande que no parecía importarle que Derek acabara de echarle a patadas de su casa.

Tampoco sería la primera vez y, entre ellos dos, casi lo veía como una broma privada.