Con los brazos extendidos en el respaldo del sofá, se sentó perezosamente con la chica en su regazo, desnuda. Sus ojos estaban negros. Llenos de lujuria. Su cuerpo estaba ardiendo – tenía la necesidad de sentir, de probar, de estar dentro de ella.

"Ya sabes qué hacer." Su voz estaba pesada y ronca.

Sí, Marinette sabía qué hacer. No era la primera vez, después de todo.

Sus temblorosos dedos empezaron con su usual trabajo de los sábados por la noche, lentamente aflojó la corbata de Adrien.

A Adrien le gustaba lento y sensual así que aflojó el nudo – paso a paso.

Adrien tomó la corbata y se la puso a Marinette en el cuello, anudándolo ligeramente mientras la menor seguía haciendo su trabajo.

No podía parar a menos que Adrien se lo dijera.

Desabrochó la camisa celeste del mayor, después de quitarle el saco, y lo deslizó por su cuerpo. A Adrien no le gustaba que su ropa fuese retirada sin cuidado porque eran caras y traídas del extranjero, así que Marinette cuidadosamente lo colocó en el brazo del sofá.

Un repentino agarre en su sexo la hizo saltar y jadear lentamente. Sus dedos se congelaron mientras sostenía el último botón y mordía con fuerza sus labios al sentir la mano de Adrien moviéndose en vaivén alrededor de ella con una tortuosa lentitud.

"Quién te dijo que te detuvieras?" Adrien le dio un fuerte apretón en su clit haciéndola quejarse.

Siguió quitándole la ropa a Adrien – pieza a pieza hasta que estuvo, también, desnudo en el sofá.

Se retiró de su regazo y se puso de rodillas entre las piernas de Adrien – con el rostro cerca de su entrepierna.

Sí. Sabía lo que tenía qué hacer.

Se acuclilló y se inclinó para tomarlo en su boca. A Adrien le gustaba que ella se colocara así porque era más fácil poder tocarla – era más fácil para que Adrien pudiera seguir torturándola.

Lo escuchó gemir cuando lo tomó completamente en su boca. A Adrien le gusta así, lo sabía. Acarició sus muslos y succionó con fuerza la cabeza, haciendo que Adrien se aferrara al sofá.

"Maldición." Gimió Adrien.

Marinette tembló cuando sintió a Adrien tocar su cuello, lentamente bajando hasta la parte baja de su espalda. Se sobresaltó y jadeó lentamente cuando los dedos de Adrien tocaron su entrada.

Escuchó el sonido de una botella siendo destapada y se concentró para no perder el foco. El miembro de Adrien estaba creciendo dentro de su boca y sabía que no le gustaría si dejara de succionarlo.

"Hnn –" Marinette se tensó cuando un dedo entró en ella. El delgado dedo se movía de adentro hacia afuera, acariciando sus paredes.

Marinette soltó el miembro de Adrien con un fuerte 'pop' y respiró. Empezó a mover su mano alrededor de Adrien antes de lamer la cabeza, justo de la forma en la que al mayor le gustaba. Cuando estaba por volver a tomarlo en su boca un fuerte gemido escapó de sus labios – Adrien había agregado otros dos dedos sin previo aviso, rozando aquel lugar en su interior.

Gimió más cuando Adrien movió sus dedos, tocando sus paredes y su lugar especial.

"Ah...ungh..."

"Ponlo en tu boca. Te dije que te detuvieras, huh?"

Marinette rápidamente sacudió la cabeza. Adrien empujó su cabeza hacia su entrepierna y la menor estuvo a punto de atorarse cuando todo el miembro de Adrien estuvo en su boca, golpeando la parte posterior de su garganta.

Adrien no soltó su cabeza, ni siquiera cuando empujó sus caderas contra la húmeda cavidad.

Los ojos de Marinette se pusieron llorosos debido a la falta de aire.

"Sí...ungh..." gimió Adrien. "Justo así...aahh" soltó la cabeza de la menor y ella tosió, mientras un rastro de saliva caía por su mentón.

Tomó el aire que pudo antes de volver a tomarlo en su boca. Sus gemidos vibraron contra la dura y caliente piel cada vez que Adrien introducía y sacaba sus dedos.

Se quejó desesperadamente y gimió sin vergüenza alguna cuando Adrien siguió dilatándola para el evento principal. Necesitaba más. Quería más. Su sexo estaba goteando aún sin que Adrien la hubiera tocado esa noche. Su cuerpo adoraba todo lo que Adrien le hacía.

Cuando Adrien acarició aquel lugar nuevamente, Marinette perdió el control y rogó.

"Por favor..."

"Hmm? No te escuché." Adrien la jaló, dejándola sobre su regazo. "Qué dijiste?"

"Por favor..." rogó, mirándolo a los ojos. "Métemelo..." deseaba sentir a Adrien dentro de ella. Lo deseaba tanto.

"Muéstrame cuánto quieres esto..." Adrien sonrió mientras trazaba la entrada de la menor con la punta de su miembro. Marinette tembló y empujó sus caderas buscando más contacto.

"Muéstrame..." Adrien susurró.

Marinette fue del sofá hasta la cama de la suite VIP, colocándose sobre sus rodillas y manos, dándole a Adrien una vista privilegiada de su trasero.

"Por favor..."

Adrien lamió sus labios ante la vista. Sintió que su extremidad palpitaba de anticipación.

Se puso de pie, y tomó sus pantalones para sacar un preservativo de su bolsillo.

Se arrodilló detrás de Marinette, deslizando el profiláctico en su longitud y vertiendo gel lubricante. Con una mano tocó el trasero de Marinette, apretándolo ligeramente, mientras que con su otra mano acariciaba su dura longitud. Vertió el gel en la entrada posterior de Marinette, amando sentir que su cuerpo temblaba bajo su tacto.

La embistió sin previo aviso, haciendo que Marinette se cayera sobre la cama, jadeando con fuerza.

Había pasado cierto tiempo y Marinette estaba condenadamente estrecha mientras lo aceptaba centímetro a centímetro. Gimió en éxtasis, las paredes de la menor se contraían alrededor de él y se sentía tan bien que por un momento creyó que se vendría sin siquiera haber empezado a moverse.

"Maldición...ungh...!" presionó su cuerpo contra el de Marinette, entrando más y más profundo. "Es-estás tan...ungh...estrecha!"

Los labios de Marinette se abrieron en un silente gemido. Adrien estaba grande y duro dentro de ella. Le gustaba sentir el calor del cuerpo de Adrien presionándose contra el suyo.

Le resultaba difícil poder respirar, el dolor y el placer eran mucho.

Se echó sobre su abdomen, sus manos y dientes se aferraron a las sábanas.

Sintió el doloroso y fuerte agarre de Adrien en sus caderas y dejó salir un fuerte gemido, el cual fue amortiguado en la cama, cuando Adrien empezó a moverse.

El ritmo era lento como si estuviera tratando de saborear el calor y la sensación de estar dentro del apretado calor – como si lentamente le arrebatara el alma a la menor.

Marinette jadeó y apretó su agarre en las sábanas cuando, de pronto, Adrien la embistió con fuerza, presionándola más contra la cama.

Las embestidas de Adrien empujaban sus caderas hacia adelante y Marinette mordió con fuerza sus labios cuando su sexo se frotó contra la cama. Por un momento deseó que fueran las manos de Adrien, pero sabía que eso no pasaría.

"Querías esto, huh?" susurró en su oreja. "Extrañabas que te lo metiera, verdad?" dijo dándole una fuerte embestida, haciendo que Marinette gimiera mientras asentía. "Aceptaste alguna propuesta en la semana?" la embistió más fuerte, tanto que la cama colisionó contra la pared.

Marinette sacudió la cabeza.

Adrien nunca lo sabría.

Adrien no sabía que ella nunca aceptaba ninguna propuesta.

Solo era Adrien.

Adrien había sido el primero y sería el único.

El mayor sonrió y volvió a embestirla con fuerza. "Muy bien."

Adrien jaló a Marinette, e hizo que se arrodillara, mientras apresuraba sus embestidas. Lanzó su cabeza hacia atrás, mientras se empujaba más y más fuerte dentro de la estrechez de Marinette – gustándole mucho el sentir que se apretaba alrededor de él.

"Rayos! Voy a...ungh...v-venirme..." apresuró sus embestidas – sus caderas hacían lo necesario para alcanzar su clímax. "Y t-tú...ungh...tú no lo harás has-hasta que yo lo diga. Me escuchaste?"

Marinette asintió y Adrien dejó salir una risa ronca antes de dar una fuerte y última embestida, quitándose el preservativo y descargando en la entrada de Marinette con un profundo gemido.

Adrien quería más. Aún estaba jadeando cuando giró a la menor.

Marinette estaba sobre su espalda – sus pezones estaban orgullosamente erectos. Adrien sonrió ante la vista mientras se colocaba entre los muslos de la menor y se empujaba dentro de ella, una vez más – su semilla era el único lubricante.

Marinette arqueó la espalda. Dentro de ella, aún estaba muy sorprendida por el hecho de que Adrien la tomara por segunda vez y sobretodo porque no estaba usando protección.

Adrien nunca la había tomado dos veces en la misma noche y nunca lo había hecho sin protección.

Pero todos sus pensamientos fueron empujados cuando Adrien salió y entró con fuerza.

Sus nudillos se pusieron blancos mientras se aferraba a las sábanas, jalándolas y desordenándolas.

Lanzó su cabeza de lado a lado cuando las embestidas de Adrien se hicieron más y más fuertes...más y más profundas.

Los sonidos que estaban haciendo, mezclados con el sonido de sus cuerpos chocando contra el otro, la estaban enloqueciendo. No podía soportarlo más. Necesitaba su liberación.

"Por favor..." rogó. Sabía que a Adrien le gustaba cuando la tenía bajo su control. "N-no p-puedo..."

Adrien disminuyó sus embestidas, ganándose un quejido por parte de Marinette, quien estaba echada bajo él, con el cuerpo sudoroso y con el cabello húmedo adhiriéndose a su rostro y cuello.

"Quieres venirte?"

Adrien se inclinó más cuando Marinette asintió vigorosamente. El movimiento hizo que Adrien se adentrara más, haciendo que ambos gimieran.

Adrien la tomó del cabello con fuerza.

"Mírame. Mírame y dime qué es lo que quieres."

Adrien contuvo el aliento cuando sus ojos se encontraron con las orbes azules que lo miraban rogándole. "Por favor...quiero venirme..."

Adrien la sorprendió presionando sus labios contra los suyos, con fuerza. Él NUNCA la había besado antes.

El ardiente beso fue el permiso silencioso de Adrien y Marinette no pudo soportarlo más. Se vino con un profundo gemido – amortiguándolo en los labios de Adrien, los cuales estaban ocupados besándola, lamiéndola y mordiéndola. La lengua de Adrien estaba en su boca, probándola con ansias.

Marinette tembló y se sacudió con violencia cuando su orgasmo la golpeó con fuerza – sus manos se aferraron inconscientemente a los brazos de Adrien, mientras su espalda creaba un perfecto arco.

Después de unas fuertes embestidas, Adrien la siguió, mordiendo el hombro de Marinette. Se tensó y tembló, moviendo sensualmente sus caderas mientras descargaba hasta la última gota en su interior.

Marinette no sabía qué la había orillado a ser tan atrevida, como para envolver sus piernas alrededor de la cintura de Adrien, silenciosamente diciéndole que aún no quería romper la conexión.

Adrien no se negó ya que estaba muy exhausto.

Esta noche había sido diferente.

Adrien había estado diferente.

La había besado.

Tal vez...tal vez esto podía ser un cambio entre ellos...para ella?

Marinette no supo en qué momento se durmieron pero cuando se despertó a la mañana siguiente...estaba sola.

Justo cuando pensaba que algo podía ser diferente para ella...

Miró al espacio vacío, el cual se suponía debía ser ocupado por Adrien, y estiró la mano para tomar el sobre que estaba cerca de ella. Estaba más pesado de lo usual y pensó que, quizá, Adrien le había pagado más por la sesión extra de anoche. Otra persona saltaría de felicidad ante la cantidad de dinero que había recibido pero Marinette tiró el sobre a un lado, alejando sus lágrimas.

No lloraría.

Se quitó la corbata de Adrien, que aún estaba en su cuello. Cerró los ojos, acercando la tela para inhalar su aroma – el aroma de Adrien – ignorando la dolorosa punzada en su corazón.

Adrien nunca lo sabría...