Los caminos de cemento se vuelvencada vez más estrecho, y con mayor roturas en sus costados y en el centro, separándose y dejando su camino inservible alacceso a transportes como motocicletasy bicicletas.

Aunque Lucy ya sabe y conoce como son las aceras del cementerio de Royall Woods. El cual, hace unos pocos años era más estrecho y diminuto, pero ahora es más grande, siendo uno de los lugares mas espaciosos de la ciudad, con mayor cantidad de tumbas y demás decoraciones como; estatuas de esbirros o de alguna figura religiosa.

Ella, cuando tenía ocho años, el lugar donde ahora está caminando, era el más deshabitado y el sitio donde podía hacer cualquier cosa con total libertad, y sin mucho miedo de que alguna guardia o persona mayor la regañe.

No como ahora. Adolecentes con mismas edades de ella haciendo travesuras, pintando tumbas o alguna estructura, molestado a personas sin la posibilidad de defenderse al estar muertas, e incluso, traficando drogas. Eso y demás acciones vandálicas, las cuales por el momento no llegarona un homicidio por milagro.

Hace ochosaños, Lucy podía hacer rituales, intentar hablar con los muertos y con su bisabuelopor parte paternal. Incluso reunirse con sus amigos góticos, y con su grupo de funeraria.

Esos momentos además de haber sidososcuros, también eran alegres.

No como ahora. Paseando en aquellas grises lápidas y demás estructuras, las cuales en su interior las cenizas y huesos de familias se guardan. Los esbirros, cruces y figuras religiosas, la mayoría rotas o pintadas. Teniendo escrito insultos, los genitales de los varones en incluso de las mujeres y también símbolos, los cuales señalan los sitios donde trafican drogas.

Eso hace que su rostro, demuestre disgusto al fruncir su labios y nariz. Un lugar tan santo y espiritual, invadido por personas con gustos de humor tan bajo. Le da asco y vergüenza de simisma, al ser una mortal como ellos.

Al llegar a la esquina del camino, consistido de muros de lápidas y demás estatuas, dio vuelta a la izquierda para encontrase con una escena ya vista en el cementerio, y cotidiana cuando ella visita el cementerio.

Un trío, dos hombres teniendo relaciones con una chica. Algo sucio, y más al notar como la chica se resiste con pocas fuerzas, el tener relaciones con aquellos dos jóvenes, mayores que ella al parecer. Pero los movimientos de caderas del chico que la penetra detrás de ella, se vuelven más rudos y frecuentes, volviendo más ruidoso los sonidos del choque de sus cuerpos.

– ¡Vamos! No seas una puta mala y sigue trabajando ¡Ahora!

El molesto chillido del joven que le introdujo su miembro en la boca de la chica, la regaña al no sentir los movimientos de la lengua de la joven, siendo hace unos segundos el trabajo de ella magnifico para el joven gótico.

– Deja de gritar idiota, no quiero que venga otro cachondo y se quiera unir.

Las entrecortadas palabras del joven al tener que hablar, y seguir penetrando a la joven por su vagina dolorida. Hace unos minutos, ella aún era virgen, pero al encontrarse a ellos dos en una esquina sin salida, sin tener tiempo suficiente para escapar, la acorralaron y se apuraron para desvestirla y empezaron a violarla.

– Pero esta zorra no me lo chupa. ¡Chupalo!

Golpea la espalda desnuda de la chica, provocando un sollozo por parte de ella, y unas lágrimas a borde de sus párpados, siendo su visión borrosa por ellos al tener tanta cantidad junta, obstruyendo sus ojos marrones.

La espalda de ella tiene marcada hematomas de un tono morado, mezclado con su pálida piel natural. Otros más oscuros que otros, y algunos con un carmesí en su alrededor.

– ¡Chupasu puto pene para que deje de joder!

Le da una cachetada a uno de sus glúteos no tan notorios, siendo tan fuerte, que ella dejó salir un quejido. Al igual que su espalda, su trasero tiene marcadas manotazos de los chicos, siendo evidencia del como ellos se entusiasmaron tanto al tener a una chica para ellos, aunque ella no quisiese eso. Los altaneros reclamos del chico al no sentir la lengua de la chica, inundan el pasillo, junto a los golpes del joven que sigue penetrandola, disfrutando la fricción de su miembro con las paredes vaginales tan apretada de ella.

– ¡Chupa! ¡Chupa! ¡Chupa! ¡Chup... ¡Ahhh!

El grito de dolor que dio, exalta a su compañero al ver como el rostro de el cambia drásticamente, mostrando su boca abierta mientras su grito se difunde a todo el cementerio.

– ¡Puta! ¡Maldita perra regalada! ¿¡Que mierda haces!?

El joven se separa de la boca de ella, siendo un impulso hacerlo rápido, sin cuidado ni nada, algo que empeora el dolor de el al sentir como una de las aberturas de la herida de su pene, queda clavado en los dientes inferiores de la chica. El quejido y sollozo de él al sentir como su dolor seagudiza, incremento al intentarlo separar de los labios de la joven por segunda vez.

– Que puto asco.

Su compañero quiso opinar al ser espectador de algo tan atroz, logrando ver solo como la sangre del miembro de su amigo, cae al suelo. Al estar de espalda, la nuca de la chica obstaculiza la escena que está pasando el otro joven, dando un tercer tirón para lograr quitar su pene.

– ¡Ayudame maldito hijo de puta!

– Esta bien, esta bien.

Con un suspiro, decidió ayudar a su amigo, propinado un golpe severo en la costilla a la chica, haciendo que ella abra más su boca y separe su diente del pene de su violador. Para luego caer al suelo, sin detener su caída ni disminuir el daño con su mano, siendo un golpe directo de su nariz a la acera del cementerio.

Lucy dio una última mirada a la joven, siendo menor a ella por su altura y falta de desarrollo en su pecho, además de la poca cantidad de su vellos púbicos. Sin querer observar más, dio la vuelta y volvió a su camino con sigilo, un atributo desarrollado en su niñez.

Su reacción fría puede que parezca inhumano, pero ella aprendió como son las personas. Insensibles en muchos casos, hablando mal de los muertos, e incluso burlándose de violaciones o muertes. Y eso también pasa, sin importar si las víctimas sean parte de su familia.

Así que, adoptó esa actitud al ser notificada de la muerte de sus padres.

Y hoy, es el sextoaniversario de su partida. Si no fuese por ese evento, ella no volvería, ni siquiera por una reunión de ocultimos, a el lugar donde ahora está paseando, en busca de la lápida de sus padres.

– Asquerosos.

Susurro para ella, la definición que ella le da el acto que hace unos segundos vio. Presenció bastantes violaciones en este cementerio, sin importar que guardias estén en el refugio de los fallecidos, siempre había y habrá víctimas de violaciones.

Algo triste, además de no ser una gran ciudad. Hubo personas que se mudaron para dejar Royall Woods, por obvias razones de abusos a sus hijos.

Por fortuna, ella nunca experimentó un abuso de ese modo.

Apretando el ramo de rosas carmesí entre suspechos, sintiendo las espinas pinchar su cuerpo, pero sin importarle ya que, una ráfaga de viento que hizo que empezara a temblar, y su vestido de una pieza no es la mejor vestimenta para un clima como este.

Dejando de sentir el frío, levanta su cabeza para observar el gris cielo. Sorprendida al ver el radical cambio del clima, siendo la última ves que miro al cielo, era una soleada mañanacon unas nubes casi imperceptible.

Apartando sus ojos del cielo, siendo algo sorprendente que pudiera ver algo con su gran flequillo. Continúa caminando, leyendo las lápidas para ver si tiene la fortuna de encontrar a sus padres.

Hasta que, en una vuelta, escucha a su espalda dos personas estando exaltadas. Siendo para ella algo curioso, llevándola a dar vuelta lo más sigiloso, y al ver el acto de aquellas personas, solo suspiro para ella misma, cansada de tener que presenciar un abuso tan desigual y cobarde.

Enfrente de ella, dos chicos con apariencia góticas y con expresiones avariciosasen su rostros. Uno alto y con anatomía delgada mientras, que su acompañante, tiene menor altura y con mayor robustez en su cuerpo. Ellos dos, acorralan a otro joven con misma apariencia gótica, pero los conocimientos de Lucy, hacen que la idea de que ese joven sea gótico, se desvanezca y lo cambian por la definición de un emo.

Lucy todavía no entiende ese conflicto que tienen los góticos contralos emos, y viceversa. Ya que, aunque parezcan iguales, no lo son. Pero, no hay motivo de tal conflicto y odio mutuo.

– Dale, dale. ¿No que sos un emo? Entonces ¿por qué no lloras? — El más alto, le da un golpe con su puño derecho sin temor al rostro del emo, siendo tanta la fuerza que le hizo doblar el cuello. Para losmás cercanos del joven, pudieron escuchar el crujido que produjo el cuello, al dar un ángulo incómodo para cualquier persona.

– Uff, eso sí que debió doler. Te pasaste Alex. — El robusto opina, estando todavía atrás del joven llamado Alexander, siendo el bloqueo si es que el emo llegara a escapar. Algo que es innecesario, al ser grande la diferencia de fuerza y habilidad en pelea.

– Esa es la intención tarado. Ahora deja hablar y ven a ayudarme. Es delgado pero resistente este hijo de puta. — Levantado su nudillo, el entorno de aquellos huesos puntiagudos, una escala de dos tonos rojizos los cubre.

– Si, o digas. — Irritado, se acerca a su compañero. Llevando una de sus manos a su sudadera negra, teniendo un bolsillo de tamaño.

– ¿Que haces idiota? No es momento para que te rasques.

– No estoy haciendo eso Alex. Tengo esta cosa que le saque al drogadicto de Albert. — Del bolsillo, una arma de electro choquesse revela a la oscuridad. El entorno con la falta de luz, los rincones oscuros se amplían y es más difícil ver. Más para Lucy, al estar a una distancia discreta de ese par. Ni siquiera ella sabe porque está todavía parada ahí, observando cómo el adolescente robusto se acerca a su compañero.

– Es una arma de elector choque. ¿Acaso tu papi nunca te dijo como se llama?

– Ese malnacido no es mi padre, es solo otro más de los policías drogadictos que hay. — Con disgusto y molestia en su rostro, con sus palabras llenas de emociones repugnantes a ese hombre, le dio la arma a Alex. – Ahora deja de molestar, y termina con esto.

Dando la vuelta, dejo la escena. Cansada de ver como el abuso aumenta, y además del aumento de los gritos del el, acompañado de los sonidos provenientes del arma, siendo como un zumbido de algún bicho chocando con una reja electrocutada.

Pasando de camino en camino, doblando en esquina a esquina. No encuentra las tumbas compartidas de sus padres, estando mareada por la similitud de un laberinto al tener tantas vueltas, y caminos cerrados.

Dejando atrás tumbas y lápidas de personas que nunca conoció, o escuchó el apellido de la familia.

Ese cementerio tiene un gran número de cadáveres bajo la tierra, algo inusual en una ciudad pequeña y con la causa de muerte más alta, siendo la muerte natural. Teniendo bajosnúmeros de delincuentes y homicidios habitando Royall Woods. O eso es lo que hacen creer, ignorando los sitios abandonados y visitados por adolecentes, como el cementerio. Otro caso distinto, es la casa de los sustos que ella, una vez visitó con su hermano Lincoln en Halloween.

Y tener un cementerio tan grande, es algo sospechoso, lo cual en la antigüedad intentó buscar la causa del gran número de muertos que hay en el cementerio, pero no encontró nada y dejó esa búsqueda. Tomando en cuenta que es mejor no saber nada, a encontrar la causa de alguna mafia mandando los cadáveres de sus asesinatos, en una ciudad tan pequeña. Una especulación muy sombría, pero para ella es la más razonable.

Cada paso contra el camino destruido, es una sonora pisada con sus botas altas y negras, siendo capaz de hacer ecos en las paredes estrechas. Aunque, los sonidos de losadolecentes que todavía están de visitas, opacan su ruido.

Risas escandalosas, olores repugnantes, golpes metálicos, jadeos y gemidos inundan los oídos de Lucy. Sintiendo laspalpitaciones de sus tímpanos, hartos de ser espectadores de los "jueguitos" de adolecentes, que para ellos son normales, mientras que Lucy lo ve asqueroso.

Suspiro con mayor volumen de lo normal, ya no le interesa encontrar la tumba de suspadres, solo quiere dejar de estar en aquel cementerio. Ya se encontró con variasescenarios, y cada vez más brutales. La noche ya está por llegar, volviendo aún más extasiados a las demás personas a su alrededor. Ya una vez pasóla noche en el cementerio, y fue víctima de uno que otro encuentro con aquellos adolecentes.

Sus piernas se sienten pesadas, y su garganta seca, tragando su propia saliva para calmar su deshidratación. Además de querer borrar la sensación de arena impregnada en las paredes de la garganta.

– Quiero irme. No quiero pasar ni una hora más con estos mortales asquerosos y repugnantes. Ni Lana llega a ser tan ridículamente asquerosa.

Doblando a la derecha, choca con una persona con mayor altura que ella, siendo ella la que cae al tener ese contacto bruto. Quejándose al hacer contacto con el suelo, chocando con su trasero, obteniendo un dolor creciente en sus huesos.

– Mira y nada más con lo que nos encontramos,Rick. ¡Es la más perras de las Loud!

Sin miedo al ser escuchado por los demás, el joven adelante de Lucy exaltado levanta sus manos como triunfa, acompañado de una sonrisa en su rostro con arrugas debajo de sus ojos marrones.

– Nos llevamos el premio mayor Erick. Nunca creí encontrarme de nuevo con esta puta. ¿Sigues dando mamadas por un cigarrillo? Juro que esa boca no solo tiene cáncer.

Esa voz. Es la que menos desea volver a escuchar, pero hoy, no solo escucha a ese hombre. Levantando la cabeza, ese rostro lleno de perversidad, la mira debajo de la sombra que oculta la mayoría de su rostro, pero sus ojos de bicolor son brillantes, dejando ver la estela roja que desprende sus dos iris, siendo uno verde y el otro grisáceo. Deseado de querer tocar nuevamente el pálido cuerpo de la gótica Loud.

– No... Cualquier cosa, menos él. No quiero, no quiero, ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quie...!

– Sí, si lo quieres Lucy.