A Destiempo

Por Lovely Flower

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Notas de la autora: Escrito hace como mil años, resultado del aburrimiento en un vuelo Tokyo - Toronto. Al menos se me pasaron rápido las 12 horas aquella vez. Y lo publico ahora porque la cuarentena logra milagros.

Advertencias: Two shot, pero posiblemente tenga más de dos capítulos, si la cuarentena lo permite. Taiyako, Kenyako, otras parejas implícitas. Algunas referencias a TRI y Kizuna. Contenido explícito.

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I. Taichi

Era extraño viajar a Tokyo y más extraño aún el motivo de su viaje: Miyako Inoue lo había invitado a su boda con Ken Ichijouji.

Su primer instinto fue declinar la invitación, siempre podía argumentar que tenía alguna reunión importante o charlas con organizaciones pro digimon. Después de pensarlo, se sintió ridiculo por buscar excusas. Se supone no sentía nada por ella, verla casarse no debía afectarle. Pero lo hacía. Demasiado.

Se rió de buena gana de si mismo y revolvió sus ahora más cortos cabellos castaños.

"Vaya, si Yamato me viese así se burlaría tanto" pensó con una sonrisa irónica. Por lo mismo, la única que sabía de su llegada era su hermana menor, que lo esperaba en el aeropuerto.

—Taichi!! —la oyó gritar al verlo. Estaba acompañada por Takeru, que le ondeaba la mano en saludo. Se abrazaron al encontrarse. Tuvo que guardarse toda la confusión para si mismo.

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—No iba a permitir que te quedaras en un hotel. Es primera vez que vienes desde que te mudaste, tengo que aprovechar de estar contigo, hermano. Y sinceramente hasta último momento dudé en si vendrías o no—

Hikari hablaba mientras preparaba la cena, ya instalados en su departamento, después de que Takeru se marchara a la despedida de soltero de Ichijouji. El rubio le extendió la invitación, pero prefirió negarse.

El mayor Yagami se acomodó en el sofá, cerveza en mano. Corría la última semana de julio, verano en todo su esplendor. Tuvo un cruce de miradas con su hermana y solo entonces recordó que ella tenía el poder de ver a través de sus sentimientos sin dificultad.

—No fue tu culpa, hermano. Tampoco de Miyako. Solo son cosas que pasan y hay que aprender a vivir con ello—

—Hikari, estoy bien. Me alegro por ellos, por Miyako en especial. Ken es un buen chico, demasiado tímido tal vez, pero es bueno. Y siempre la ha querido... supongo que él pudo darle más de lo que yo habría podido—

No pudo evitar sentirse dolido al darse cuenta de aquello. Sintió la mirada castaña preocupada sobre él y se forzó a sonreír —No hablemos de esto, quiero saber que mas ha pasado por acá. Así que al fin tú y Takeru están juntos?—

Hikari se sonrojó. Evitó seguir hablando de Miyako, y prefirió contarle a su hermano algunas historias del resto de sus compañeros de aventuras, historias que ya no incluían a sus compañeros digitales. La nostalgia se dejó sentir con dureza. Se enteró de varios detalles que desconocía de la vida de algunos y fue curioso caer en el hecho de que a veces bastaban solo unos meses para cambiar el rumbo de la vida.

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Se tendió en la cama junto a Hikari sin rozarse por buen rato. No quería preguntar, pero las palabras salieron de sus labios sin poder evitarlo.

—Ella preguntó por mi alguna vez?—

Hikari observó de reojo a su hermano y sintió el peso de la culpa. Fue por ella que la relación de Taichi y Miyako comenzó, ya que la de lentes era su mejor amiga, solía frecuentar el departamento de sus padres y fue su preocupación por ella lo que los unió. Había visto a Miyako llorar la partida de su hermano, aunque siempre ocultó la real magnitud de su tristeza.

—Le dolió tu partida. Lo sé porque le costaba ir a verme a casa, supongo que le daba nostalgia —el moreno soltó un suspiro —Fue ahi que comenzó a frecuentar más a Daisuke y... bueno, Ken siempre estaba ahí... y ya te imaginas como terminó eso. No me di cuenta de lo que sucedía entre ellos, si hubiera sospechado, lo habría evitado. Te hubiera dicho... —

Sonrió con tristeza —No es tu culpa tampoco, Hikari, lo entiendo. Es mejor que nos pongamos a dormir, será una semana intensa entre el aniversario de agosto y la boda... Buenas noches hermanita—

Le dio un beso en la mejilla y se volteó para dormir. O al menos intentar hacerlo. Hikari le acarició los cabellos rebeldes y lo abrazó.

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Fue en su cuarto (y último) año de universidad, que era el primer año de Inoue, cuando ella empezó a frecuentar a Hikari para ayudarla en la preparación del examen de ingreso a la universidad. La pelimorada iba todos los jueves y en general se quedaba hasta bastante tarde. El solía llegar tarde, siempre había algún partido, debate, cita u otro evento al que asistir, y al llegar usualmente encontraba a ambas chicas aún estudiando en la sala.

—Taichi-san, cómo les fue en el partido? —

Uno de esos días, cuando volvía de un partido de fútbol, le extrañó ser recibido solo por la lavanda, sin Hikari junto a ella. Le brindó una de sus mejores sonrisas.

—Excelente. Pasamos a la final—

—Genial, Taichi-san, será una lástima el próximo año cuando no estés en la selección de la Todai. Eres por lejos el mejor jugador del equipo—

—Ey, no exageres —se revolvió el cabello levemente avergonzado, en seguida cambió su expresión a una ofendida —Y deja de llamarme Taichi-san. Te veo todas las semanas, ya podemos decir que somos amigos—

Ella le sonrió y fue la primera vez que percibió lo bonita que se veía la chica, que ahora llevaba lentes mas pequeños y el cabello levemente más corto. El look excéntrico ocultaba un poco su verdadera belleza.

—Y Hikari? — hizo la pregunta que lo asaltó desde que entró al departamento

—Se ha dormido. La verdad, quería hablar contigo sobre ella. Tienes tiempo ahora o hablamos otro día?—

Frunció el ceño. Cuando se trataba de su hermana, no había opción a esperar.

—Son casi las 22... te parece si te voy a dejar a tu casa y hablamos en el camino?—

Miyako asintió y salieron rumbo al departamento de la familia Inoue. Ella le contó que veía a Hikari deprimida, faltaba poco para el examen de admisión y aún no decidía que quería estudiar. Le contó algunas otras cosas que desconocía de su hermana y se sorprendió al ver a la chica tan preocupada. Se alegró al saber que Hikari contaba al menos con una verdadera amiga.

—Eres una persona excelente, Miyako, gracias por preocuparte tanto por Hikari—

—Es lo de menos, es mi amiga y quiero que sea feliz. Si puedo hacer algo por ella, lo haré sin dudar—

Se habían quedado hablando en el portal del edificio de la pelimorada. Yagami vio la hora y se sorprendió al ver que casi era media noche, hablar con Miyako había resultado agradable —Rayos, es tardisimo. Mejor subo contigo para disculparte con tus padres—

Acompañó a la joven y la excusó, la madre Inoue no se molestó en demasía, confiaba en su hija menor. Además, ese chico le había salvado la vida una vez, no podía molestarse con él.

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Aquella fue la primera de varias veces en que Taichi escoltó a Miyako hasta su casa. Fueron necesarias sólo un par de semanas para que esos paseos comenzaran a ser tomados de la mano y finalizaran en la puerta del departamento Inoue con un beso en los labios, entre sonrisas juguetonas.

No lo ocultaron, pero tampoco lo gritaron a los cuatro vientos. Iori fue el primero en enterarse, cuando los descubrió besándose una noche al llegar de una competencia de kendo. Los siguientes fueron Takeru y Yamato, con quienes coincidieron en el ascensor, unos bajando y otros subiendo. Daisuke se enteró después, cuando su hermana (íntima amiga de una de las hermanas de Miyako) lo comentó mientras cenaban. Para la siguiente junta del primero de agosto ya todo el grupo lo sabía.

—No lo vi venir— le confesó Hikari a Sora y Mimi cuando hablaron sobre el asunto.

—Los shippeo, totalmente —comentó una Mimi entusiasmada —Miyako necesita alguien que la cuide y quien mejor que Taichi para eso—

Sora sonrió no muy convencida. Antes, Taichi le habría comentado de primera fuente su relación con Inoue, pero se enteró por Yamato. Sabía que ella misma le había roto el corazón al moreno al empezar su relación con el rubio. No esperó ser ella esta vez la que sintiera su corazón rasgarse un poco al enterarse de la relación de él y Miyako.

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La primera vez que estuvieron juntos fue después del cumpleaños número 20 de Daisuke, varios meses después. Los padres de Taichi habían decidido tomarse unas vacaciones, por lo que decidieron hacer los festejos en el hogar Yagami.

—Taichi-sempai, gracias por prestarnos tu casa —Motomiya le agradeció cuando estaba por volver a su casa. Iba con las mejillas sonrojadas y se le trababa la lengua al hablar.

—Es lo de menos —Yagami le dio unas palmadas amistosas en la espalda —No todos los días se cumplen 20. No te vas solo a tu casa o si? Puedes caminar en línea recta? —

—Nah, Ichijouji se queda en mi departamento, nos vamos juntos. Le dije que no tomara tanto para que me pudiese llevar de vuelta—dijo observando al peliazul que conversaba con Takeru, Hikari y Miyako, que eran los únicos que quedaban en la fiesta. El resto ya se había ido.

—Ok, no hay problema. Si prefieren pueden quedarse acá. Nos acomodamos —Taichi agregó, mientras se acercaba a Miyako y la abrazaba— Ey, te regresas con Takeru a tu edificio verdad? Yo debo ordenar un poco el desastre—

Inoue asintió antes de hablarle al rubio —Takeru, vamos, ya es tarde—

—Si, vamos —anunció el aludido poniéndose de pie. Solo en ese instante se percató de que, al parecer, había bebido demasiado. Volvió a quedar sentado en el sofá, con una carcajada nerviosa —Creo que estoy borracho... —

Taichí arqueó una ceja, Miyako y Ken lo observaron incrédulos, Hikari y Daisuke debieron contener la risa.

—Oye, no es gracioso —le reclamó a la castaña —Sólo tomé ese jugo que estaba sirviendo Mimi y un par de cervezas—

—Jugo? Serás idiota, eran daiquiris —el cumpleañero se palmoteó la frente —Cuántos te bebiste?— Takeru con esfuerzo, mostró los cinco dedos de la mano derecha

—Debería llamar a Yamato... o no?—

Todos miraron a Taichi y luego a Takeru, que aún trataba de ponerse de pie, mientras balbuceaba que estaba bien. Ken tuvo que sostenerlo.

—Creo que debemos acostarlo y dejar que se le pase lo borracho —la idea fue de Ken, Taichi asintió y ayudó a llevarlo a la habitación. En seguida regresaron al salón.

—Lo acosté en mi cama. Yo dormiré en la tuya, Hikari. Hay que vigilar que no vomite o algo así. Tu puedes quedarte en la habitación de nuestros padres— La menor Yagami asintió, Taichi observó a Miyako y reparó en que no tenía con quien irse a casa —Miyako, tendrás que quedarte acá. Acomódate con Hikari en la habitación—

La pelimorada asintió —Nos podemos turnar para cuidar a Takeru, yo aún no estoy cansada—

—Si quieres, te podemos dejar en casa, Miyako-san— fue Ken que hizo el ofrecimiento, Taichi pudo notar que no quería que Miyako se quedase en el departamento —De todas formas estábamos por irnos y tu edificio nos queda de paso—

Miyako le dio una gran sonrisa a Ichijouji —Estás seguro que no es molestia?— Ken se apresuró a negar con la cabeza. Yagami pudo ver que las mejillas del joven se teñían levemente de rojo, definitivamente el peliazul buscaba pasar más rato cerca de Inoue. Iba a decir algo, pero Daisuke lo interrumpió.

—Ey, Ichijouji, no nos queda tan de paso. Además igual voy un poquitín mareado. Tendrás que sujetarme, Ken—

—Pero... —

Taichi le colocó una mano en el hombro a Ken —Tranquilo, no es necesario que se desvíen. Mañana llevaré a Miyako a casa temprano. También a Takeru cuando se le pase la resaca—

Notó una leve mueca de molestia en Ichijouji, que finalmente solo murmuró algo que no llegó a entender. Ken se despidió de las chicas antes de salir junto con Daisuke. Taichi abrazó a Miyako por la cintura y le dejó un beso en la mejilla , Hikari los miraba con ternura. En eso escucharon la voz rasposa de Takeru, gritando el nombre de la castaña. Ella se apresuró a la habitación, seguida por la pareja.

—Hermano, si quieres yo cuido a Takeru y ustedes se acomodan en la pieza de mis papás— anunció la castaña con una sonrisa un tanto pícara.

Taichi se burló —Si crees que te dejaré sola con este Casanova estás equivocada—

—Hermano, Takeru está borracho. No creo que pudiese hacer nada aunque quisiera—

—Mmm... me lo voy a pensar. Primero ordenaré un poco— anunció Taichi, Hikari puso los ojos en blanco. El moreno tomó la mano de Inoue —Miyako, te mostraré la habitación, aprovecha y duerme un poco—

Se fueron juntos, dejando a la castaña con una sonrisa. El moreno dejó a Miyako en la habitación y se fue a ordenar la cocina y la sala. Al terminar, se asomó a la pieza que compartía con Hikari y la encontró dormida en los pies de la cama. La tapó con unas frazadas. Takeru también se había dormido, con una bolsa plástica colgada de las orejas. Le causaba curiosidad como despertaría el menor al día siguiente. Tomó otras frazadas y pensó acomodarse en el sofá, no quería incomodar a Miyako. Si bien ya llevaban meses saliendo, no habían ido más allá de unos besos y caricias. De todas formas, se asomó en la habitación de sus padres y la encontró jugando en el celular.

—Yo te hacia durmiendo —le dijo mientras se sentaba a su lado y le daba un beso en los labios.

—No tengo sueño —dijo haciendo un puchero, sin dejar de lado su partida de Candy Crush. Taichi no pudo evitar volver a besarla, con más intensidad. Ella le hecho los brazos al cuello —Y Takeru?—

—Duerme. No quiero ni imaginar como despertará mañana—

Miyako sonrió —Nunca lo había visto ebrio. Ni siquiera en su cumpleaños—

—Yamato me va a matar cuando se entere—comentó el moreno con expresión incómoda.

—No dejaré que lo haga. Te defenderé —

Esas pequeñas cosas le encantaban de ella. Se volvieron a besar, entre caricias Taichi se acomodó sobre ella, sintiendo el deseo crecer en su interior. Se separó bruscamente de la lavanda —Lo siento. Es mejor que me vaya a dormir al sofá. No quiero propasarme—

Miyako lo miró fijamente, sin dejar que se alejara —Tai, estoy bien. Soy adulta ya, puedo detenerte si siento que te propasas—

—Soy mayor que tu, Miyako. Tienes casi la misma edad de mi hermana, no puedo evitar sentirme incómodo. Tal vez deberías estar con alguien de tu edad— Inoue lo observó con aires de molestia, Taichi sonrió—Hablando de eso, creo que le gustas a Ichijouji—

Pestañeó incrédula —Ken-kun? El tiene a todas las chicas de la preparatoria a su disposición. Nunca se fijaría en alguien como yo. Es más, no se porque tu estas conmigo—

Había visto a esa Miyako insegura un par de veces, totalmente escondida tras su máscara de alegría y efusividad. Para él, Miyako era muchas cosas, se lo solía decir pero al parecer no era suficiente.

—Miyako, eres la mujer más inteligente que conozco. Y eres guapa, lo sabes. Y mientras más pasa el tiempo, encuentro más cosas que me agradan de ti—

—Y por eso acabas de decir que estaría mejor con alguien más?—

Touché. Pero tenía clara la respuesta.

Te quiero, Miyako, y quiero estar contigo. Nunca imaginé estar en esta situación, pero me gusta. El sexo lo arruina todo a veces. No quiero que eso nos pase—

—Yo también te quiero, Taichi. Y tampoco pensé en estar así contigo —ella se sinceró —Pero no tengo miedo, quiero que pase. No tenemos porque arruinar nada—

Se revolvió el cabello y la miró. De verdad la quería, era segunda vez que tenía ese tipo de sentimientos por alguien. La primera vez fue por Sora, y eso no había salido precisamente bien. Las otras aventuras ni siquiera podían contarse, habían sido cosa del momento solamente. Ahora, con Miyako, todo tenía la perspectiva de ser distinto. Mejor. Esperaba no equivocarse.

—Estás segura de querer esto? —Inoue asintió. Taichi se volvió a acercar a ella y besarla con pasión. Caminó hasta la puerta y le puso seguro antes de volver al lado de la chica.

La besó despacio, mientras sus manos se perdían bajo el vestido de ella. Miyako se atrevió a hacer lo mismo, acariciandole la espalda y el abdomen al moreno. Taichi le desabrochó el sujetador y acarició los pechos de ella, ante lo que se sonrojó profusamente. Al verla, Yagami sonrío.

—Rara vez te he visto sonrojada, me siento afortunado—

—No molestes, Taichi. También te puedo hacer sonrojar—

—A si? —el desafío era notorio en su voz. Tuvo que reprimir un gemido cuando, sin esperarlo, sintió una de las manos de Miyako acariciar su entrepierna. Se sonrojó, a lo que Miyako soltó una carcajada —Eso es trampa, no lo vi venir—

Se besaron. Apartó un poco la ropa interior de Miyako y acarició su interior, sintiendo como se humedecía ante el contacto. Cuando la notó más relajada, acomodó su propia ropa y se acercó a la entrada de Inoue. Le acarició el rostro y la besó.

—Si quieres que me detenga... solo dilo—

Ella negó con la cabeza. El se introdujo con suavidad en ella, que se aferraba a las sábanas, presa de un repentino dolor.

Le dio tiempo a acostumbrarse y empezó a moverse rítmicamente. Volvió a sentir como ella se humedecía y se contraía contra su miembro.

—Te quiero, Miyako-chan—le susurró al oído.

—Yo también, Taichi... —le respondió entre besos. Se descargó dentro de ella, jadeante. No era su primera vez, pero debía reconocer que era importante. No había sido solo sexo, no era solo un arrebato por placer. Salió del interior de la chica y la abrazó. Se durmieron sonrientes.

Los encuentros se volvieron habituales, después de eso. Hikari entendió que aquello ya no era algo pasajero. Su hermano y su mejor amiga se amaban. Estaba feliz por ellos. Hasta que todo se fue al carajo, como solía pasar cuando todo estaba demasiado bien.

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—Entonces... te vas a Estados Unidos?—

—Si, es una oportunidad única. Por fin podré hacer algo útil, algo para evitar que mas gente y digimon mueran—

Estaban abrazados, enredados entre las sábanas en una habitación de un lovehotel en Roppongi. Ella se acomodó sobre el y acercó su rostro.

—Da tu mejor esfuerzo, Taichi. Nunca dejes de soñar en grande—

Algo se encogió en el corazón del moreno, no era primera vez que le decían esas palabras. La primera persona que se las dijo murió al rato de pronunciarlas. Acaso lo suyo con Miyako agonizaba también? Sintió un escalofrío recorrerlo por completo e intentó hablar.

—Miyako, yo... —

Ella le puso un dedo en los labios, tenía una enorme sonrisa pero los ojos aguados —No digas nada, estoy feliz por ti. Solo abrázame, quieres?—

Lo hizo. Se fundieron entre caricias, gimieron sus nombres al alcanzar el climax. Las lagrimas se confundieron con el sudor.

Se fue a los pocos días de aquello. No terminaron, no se prometieron nada. Era demasiado doloroso.

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El timbre sonó temprano en el departamento de Hikari. Se había mudado hace apenas un par de semanas, por lo que aún se veía desordenado y carente de mobiliario. Se levantó con pereza, viendo a su hermano dormir profundamente. De seguro el viaje y todas las emociones lo habían agotado.

Se apresuró hasta la puerta y abrió, aún no despierta del todo. Cuando vio a su mejor amiga, cargando un par de bolsas entrar rauda a su departamento se le quitó todo el sueño.

—Miyako? Habíamos quedado en vernos?—

La lavanda negó —Te llamé pero tenías el celular apagado. Me entregaron el vestido de novia, no lo puedo tener en casa, la idea es que Ken no lo vea. Lo puedes guardar tu? Por favor?—

Asintió sin pensarlo mucho. Esperaba que su hermano siguiera profundamente dormido. Recibió el vestido y lo dejó sobre el sofá. Trató de guiar a su amiga a la salida, no era buen momento para que se reencontrara con Taichi. —Si, no hay problema, puedes dejarlo. Pero Miya, estoy un poco ocupada... te puedo ir a ver más tarde?—

La lavanda la miró con picardía —Estás con Takeru? No, espera... el estaba con los chicos en la despedida de soltero de Ken —Miyako abrió los ojos sorprendida —Dios, estás con alguien más... Hikari! Eres una... Ya, no importa, no dire nada...—

—Hikari?—en ese momento, Taichi apareció en la sala, solo vestido con la parte de abajo del pijama. Miyako lo vio y no pudo evitar que su corazón diese un brinco.

—Taichi-san—

El moreno se refregó los ojos, aún somnoliento. El largo cabello lavanda era inconfundible. Apenas logró murmurar su nombre, con el corazón latiéndole veloz.

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Si llegaron hasta acá, espero no haberlos decepcionado. Perdón si se me pasó alguna falta ortográfica y/o errores varios.

Espero la cuarentena me de tiempo de subir otro capítulo.

Gracias de nuevo, les quiere Lovely Flower :)