Los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer, yo los tomo prestados.
TSUNAMI
Una catástrofe inesperada sacude la costa occidental de Bantén. Cuando Edward se despierta, todavía empujado por la corriente, se da cuenta que está solo en medio de la nada. Su cabeza da vueltas y está herido, pero no deja de buscar a su alrededor. ¿Dónde está Bella?
Prologo
Bella miró por encima de su hombro y la sonrisa se le desvaneció en un punto muerto a la distancia. Seguían cogidos de la mano en el cálido balcón del restaurante, a unas pocas cuadras del hotel donde alojaban y al que ambos le habían echado un ojo esta mañana.
La extraña brisa le desordenó el cabello y él se lo apartó con rapidez.
—Bella, ¿qué pasa?
Fue cosa de un minuto. Ella no le respondió y al rato se encontró desconcertado por el profundo ruido en sus oídos, el aire pesado que lo empujaba hacia adelante y las sillas que se desplomaban por el balcón. Sintió un terrible nudo en la boca del estómago, sus músculos en inmediata tensión mientras giraba la cabeza y luchaba para distinguir entre la oscuridad. No vio nada. O no quiso verlo. Sin embargo, su cuerpo avecinó el peligro. Y Bella… Bella no se movía.
Alguien del restaurante reaccionó antes que él y con un desesperado aleteo, corrió alertando a los comensales.
—¡EL MAR, EL MAR! —gritó despavorido, generando el pánico a su alrededor. A continuación se escucharon gritos de terror, vidrios rotos y pies que se precipitaban a la salida— ¡ES UN TSUNAMI!
Edward empujó a Bella con él fuera del balcón. Subieron una escalera maltrecha, tropezando con la basura que el viento les arrojaba, pero era demasiado tarde para correr. De pronto lo vio todo muy claramente; la forma en que las palmeras se desvanecían ante sus ojos, el inquietante sonido en sus oídos, el suelo temblando bajo sus pies y se dio cuenta que, por mucho que arrancara de ello, no podría evitar que llegara. El monstruoso rugido se arrastraba hacia ellos.
—¿Por qué te detienes? ¡Edward, vamos! —Bella le apretó la mano más fuerte, pero no avanzó— ¡Tenemos tiempo, Edward, date prisa!
Sin embargo, ella misma sabía que eso no era cierto, entonces los sollozos de pánico le rompieron la garganta. Nublado por la desgracia, Edward se inclinó y la besó en los labios.
—Bella, escucha. —ya no quedaba tiempo, apenas oía su voz— Aguanta la respiración, ¿de acuerdo? Aguanta la respiración.
—Edward… —jadeó.
—Aguanta la respiración. —insistió.
Ella enterró la cara en su pecho, haciendo lo que tanto le decía y un segundo más tarde, fueron impactados violentamente por una ola.
Tres cosas para aclarar:
1) La idea se me vino viendo la película Lo imposible, si ven similitudes es por eso. Pero es solo la idea. Además deberían ver esa película si no lo han hecho, de verdad.
2) Es un fic corto, 10 o 12 capítulos, iré viendo sobre la marcha.
3) No se preocupen por el final.
Pronto el primer capítulo
