Ladies and Gentlemen!

Ya saben que yo soy multi pareja en algunos casos y como saben que soy así, esta vez tuve la molestia de subir un fic de una de mis parejas favoritas. ¡Yusaku x Aoi! Ya saben todos ustedes que yo apoyare esta pareja sin dudar aunque realmente no daban indicios de ellos en el anime para mi ellos siguen siendo favoritos y uno de los más lindos. ¡Puedo dejar volar mi imaginación gracias a ellos! Realmente se merecen todo el apoyo de la comunidad.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


Ella era un ángel de colorida ropa azul con tonalidades blancas como el cielo siendo adornado por pequeñas y esponjosas nubes blancas de un día soleado. Unos de los colores más puros y hermosos que se puede encontrar en este y en otros mundos. Su hermoso cabello largo y muy bien peinado. Aquellos grandes y muy expresivos ojos azules que no ocultaban ni un poco aquel brillo que se mostraba al mundo, aquella gran sonrisa adornando su fino y delicado rostro, como el muy aparente, suavidad de su piel. Un ángel valiente y audaz pero de corazón frágil. Ella solía gastar algunas bromas inocentes a sus amigos, podía escapar del castigo de sus superiores y ocultarse en aquel lugar secreto que solo ella conocía hasta el momento que él llego.

Aquel lugar donde ambos seres se conocieron y empezaba su historia.

Él era un demonio. Un demonio cruel y despiadado que solía castigar a los humanos y quien solía encargarse de los ángeles que eran sus enemigos naturales. Un demonio sin alma que había manchado sus manos de aquella sangre brillante y no podía sentir dolor alguno, todas aquellas emociones habían desaparecido con el tiempo. Aquellas alas de color oscuro, sus cuernos adornando su cabeza como aquellas filosas armas que tenía por uñas. Portaba una curiosa ropa en tonalidades verdes. Sus fríos ojos color esmeraldas que solían paralizar a sus enemigos como algunos compañeros que realmente le temían a su presencia. Algo de lo que ya estaba totalmente cansado. No es que estaba harto, simplemente ya no encontraba sentido a todo lo que hacía o eso era hasta que la vio.

Fue algo curioso su encuentro. Era un lugar apartado, un lugar secreto que se suponía, nadie más que ellos, conocían. Sus miradas se encontraron con bastante sorpresa aquella primera vez. Aquella ángel no dudaba en querer atacar aunque sus manos temblaban, se sentía pequeña ante un ser como ese. Aquel demonio solo la miro sin interés alguno, bajo un poco la vista y solo decidió sentarse sin siquiera prestar atención en su presencia.

-Si vas atacar primero, hazlo de una vez -Hablo cansado el demonio.

-¿No piensas defenderte? -Pregunto el ángel curiosa.- ¿O es una trampa más para atarme?

-Solo estoy cansado, quiero dejar de pensar en todo eso -Hablo y por primera vez, la miro con atención.- Por una vez no me gustaría hacer lo que siempre me ordenan ¿Acaso no piensas lo mismo?

Aquella ángel le miro con atención, después de pensarlo un poco, soltó un suspiro y se sentó a solo unos pasos de él, estaba alerta en caso de que quisiera hacerle daño pero todo se olvido al momento que lo vio acostarse en el suave pasto y empezara a cerrar los ojos solo para dormir. Con aquella seguridad de que no les sucedería nada, fue que empezaban a sentirse.

Un encuentro silencioso y tranquilo que no dudo en hacer lo mismo. Dormir una pequeña siesta y olvidarse de lo que realmente era. ¿Quién iba a pensar que así seria su primer encuentro con el que se supone, era su enemigo? Pasaron los días y cuando ambos llegaban a ese pequeño lugar secreto, aquel ambiente se sentía tan relajante que no tardaron en empezar hablarse aunque al principio había sido difícil, con el tiempo, empezaba a ser confortable. Pequeñas palabras que se convertían en historias o relatos sobre sus mundos. Aquellas miradas que cambiaban al momento de escucharse como pequeños gestos de alegría que se podían apreciar en el rostro contrario. Cuando menos se esperaban, aquellos ojos no podían apartar la mirada contraria, aquellas manos que empezaban a enlazarse con inocencia y con curiosidad. Aquellos ojos tan tranquilos del demonio que poco a poco, empezaba a sentir como al fin, su propósito empezaba a cobrar sentido. Aquellas pequeñas y traviesas sonrisas del ángel que acompañaba junto con una pequeña broma o historia.

Podían sentir en sus pechos, una calidez totalmente desconocida y nueva que en lugar de causarles molestia, solo sentían algo cómodo y que les permitía sonreír y apreciarse con aun más calma y detenimiento. Aquel palpitar como aquella alegría que solo se les era permitida cuando ambos se veían, cuando ambos se sentían y escuchaban sus corazones como sentir su muy relajada respiración. Quedarse dormidos ante la calidez del ambiente, con las manos juntas y sus cabezas pegadas. Con aquella tranquilidad y tal vez, amor prohibido. Dos seres que se supone, eran enemigos y que ahora no querían apartarse del otro, aquel encuentro, era totalmente desafortunado. Pero que sin embargo, sus ojos solo se posaron en los contrarios para ya nunca querer separarlos. Un lazo que era difícil de romper y sentimientos que serian llevados hasta la eternidad.

El horrible aroma de la sangre, los gritos que hacían doler los oídos como de aquellas lágrimas saladas que caían y se perdían en algún punto. Destrucción, horrible destrucción. Frio, dolor, desesperación. Miedo. Todo era bastante confuso, todo estaba de cabeza. El aroma del fuego y de las cenizas. Un cuerpo frio a su lado y el dolor en el pecho que se hacía cada vez más grande. El pesar de los ojos azules al ver como aquellos ojos esmeraldas se volvían a pagar porque esta vez, había decidido proteger lo que tanto amaba, había decidido protegerla y él había terminado de esa cruel manera. Su último aliento fue dedicado a ese idiota demonio. Un último esfuerzo para besar poder mover sus manos y acercar su rostro al contrario para poder besar aquellos labios que se habían vuelto adictivos desde aquella primera vez que decidieron probar aquellas acciones tan desconocidas y siguiendo aquellos instintos que con el tiempo, se hicieron cada vez más fuertes. Con aquella pequeña sonrisa en su rostro, fue que sintió por primera vez, como se sentía tan cansada. Como volvía a quedarse dormida en su lugar especial con el demonio que tanto amaba.

Al momento que Aoi Zaizen abrió los ojos tan despacio. No pudo evitar sentir o pensar que había dormido durante mucho tiempo. Se quedo un rato acostada bajo la sombra del sol y mirando aquellas curiosas hojas que impedían el paso de los rayos, así creando, un ambiente totalmente relajante. Aquello que había soñado, era bastante curioso. Sentía que se debía a uno de aquellos libros que su mamá le contaba antes de dormir y que se perdió en el momento que sus padres fallecieron y tuvo que abandonar su hogar ante la falta de ellos. Pero también, podía decir que aquello se había sentido tan real. A veces, realmente se impresionaba del poder de los sueños y la manera tan realista que eran. Se quedo por varios minutos pensando. ¿Por qué no había podido ver el rostro de aquel demonio? Lo único que recordaba, eran aquellos ojos esmeraldas que le miraban con total afecto. Aquella calidez de su cuerpo, de ser abrazada como también, ser besada.

No pudo evitar sonrojarse ante aquel recuerdo de su sueño. Aquel atractivo demonio de ojos esmeraldas y cabello naranja que había seducido al bello ángel. Y no quisieron separar sus labios al momento de probar lo prohibido. Quiso levantar su mano y cubrir su muy caliente rostro pero al momento de mover su mano derecha, no pudo evitar sentir un peso extra y como algo apretaba su mano para evitar que se alejara. Movió su cabeza al lado derecho para ver acostado a su lado a Fujiki Yusaku. Aquel rostro tan tranquilo y hermoso que no pudo evitar mirarlo con más detenimiento.

Aquellas tupidas pestañas y rostro fino. Aquel cabello multicolor pero de tacto suave que se había pegado a su frente. Aquellas grandes y muy delgadas manos que tenían demasiadas cicatrices. Y por último, su boca ligeramente abierta mientras soltaba pequeños murmuros como si de un pequeño niño se tratara, no pudo evitar pensar que se veía bastante lindo aunque seguía sin quitarle aquel atractivo del que era merecedor. Bajo su vista para ver sus manos, estaban unidas en un delicado agarre. Movió su cuerpo despacio para poder verlo mejor. Su corbata había sido retirada de su cuello y solo se encontraba el chico con su saco y su camisa blanca de la escuela con dos botones menos así admirando su cuello. Era delgado, era alto. Era especial para ella. No dudo en alzar la mano con lentitud y quitar aquellos traviesos cabellos de su frente sin que este notara su presencia. Al moverlos y ver que este no se había despertado aún. No pudo evitar bajar su mano y empezar acariciar sus mejillas con suavidad al momento que hizo un pequeño gesto de dolor. Se preocupo un poco, probablemente, tenía pesadillas, aquellos terrores nocturnos de los que siempre le había contado y que era el culpable de que no durmiera tanto por el miedo de sentir aquel dolor. Aoi sonrió con cariño. Se acerco un poco más a él y empezó a dar leves masajes a su cabello para que se tranquilizara. Aquello hizo efecto al verlo más tranquilo y como empezaba abrir los ojos despacio.

Soltó una risita al momento de verlo bostezar y querer recargar aun más su cara con el suave pasto, probablemente, quería seguir durmiendo. Al momento que Yusaku abrió los ojos por completo y se ubico, no dudo en ver aquella linda imagen de Aoi frente a él. Aquel cabello castaño tan despeinado como su suave mano en su cabeza que le seguía otorgando caricias. Apretó con aun más seguridad su mano contra la de ella y una pequeña sonrisa que de seguro, se veía fatal, apareció en él. Vaya forma de dormir y de despertar. Estaba seguro de que si alguien los veía, la escuela realmente se iba a enojar por aquella actitud como por aquella forma de encontrarlos. Realmente se alegraba que la escuela era lo bastante y exageradamente grande como para poder acostarse bajo la sombra de un árbol en un día cálido junto con ella.

-Tuve un sueño -Hablo Aoi.

-¿De qué trataba? -Pregunto Yusaku prestando atención.

-De un demonio y un ángel que se enamoraban -Hablo con una risita.- Recuerdo que fue una de las historias que mamá me contaba de niña pero lo volví a soñar y sentir como cuando ella estaba a mi lado, el demonio tenia ojos esmeraldas y el ángel, el ángel no recuerdo de qué color eran sus ojos

Yusaku la miro detenidamente. Quito una pequeña hoja de árbol del cabello de Aoi y sonrió.

-Tal vez eran azules, justo como Blue Angel –Alzo los hombros despreocupado.

-Playmaker tiene el color esmeralda del demonio -Sonrió.- ¿Acaso no habías dicho que te gusta más Blue Maiden que Blue Angel?

-Y me gusta más Blue Maiden pero no olvides que siendo Blue Maiden, fue la primera vez en la que nos conocimos, salvándote de la carta de Hanoi

-Oh cierto pero le pague a Playmaker por el agradecimiento de salvarme

-Supongo que no le molestaría salvarte algunas veces

-Ya lo veremos

Ambos jóvenes no pudieron evitar soltar una risita. Aquellas pequeñas discusiones sobre sus identidades dentro de Vrains, eran algo divertidas. Yusaku subió sus manos con cuidado, deshaciendo el agarre de sus manos, para poder tocar sus mejillas, Aoi hizo lo mismo. Pegaron sus frentes, sintiendo aquella calidez, aquella tranquilidad que se otorgaban al momento que se conocieron. Cerraron sus ojos, sintiendo la suavidad del viento en el ambiente como el tranquilo ambiente que se podía percibir. El silencio tan cómodo que realmente agradecían estar en una parte alejada y sin querer escuchar los ruidos de su escuela como de sus compañeros y otras personas más que en algunas veces se entrometían. Días tranquilos y pacíficos que se sentían. Al momento de abrir sus ojos al mismo tiempo, no pudieron evitar sonreír y acercar sus rostro para al final, juntar sus labios en un pequeño beso.

Aoi no pudo evitar pensar en el ángel. ¿Así se sentía besar al demonio? ¿Así de correcto y perfecto? De alguna manera, podía sentir aquellas emociones, aquellos sentimientos que hicieron caer a ambos seres en el amor. Se separaron despacio y aunque no quisieran irse de ese lugar, tenían que hacerlo. Se levantaron y empezaron a sacudir su ropa ante bastantes hojas del árbol o pasto que se encontraba. Una vez con la ropa sacudida y con las cosas en sus manos, empezaron su camino con las manos unidas. Aoi recordó, había sido Playmaker quien la salvo en aquel momento. Aquel que aunque solo le mostraba un rostro serio y a veces un poco molesto, la salvaba de algunas otras cosas que ocurrían en la red. No se molestaba en estar a su lado y muchas veces le permitió quedarse. Muchas de esas veces, disfrutando de la tranquilidad como de sus manos que se encontraban siempre juntas. Aquella tranquila mirada y pequeña sonrisa que le dedica siendo solo y únicamente Yusaku. Aquellas asesorías sobre algunas materias que no comprendía como de la caballerosidad de acompañarla algún lugar cuando ya era un poco tarde. De la valentía al pedirle a su hermano que le permitiera salir con ella. Como de la fortaleza que el chico presumía al enfrentarse a personas y de la inteligencia que presumía bastante bien.

Yusaku podía ser como aquel demonio que cansado de lo rutinario, encontró algo que cambio totalmente su vida. No pudo evitar sonrojarse al pensar que ella se vería como el ángel.

-¿Y cómo terminaba la historia que soñaste? -Pregunto curioso Yusaku.

-Pues -Aoi hizo un gesto pensativo.- Supongo que terminaron juntos, realmente ya no recuerdo cómo es que termino

-Me alegra -Sonrió Yusaku.- Que estén juntos, solo significa que pudieron luchar y triunfaron para poder tener una vida mejor

-¿Justo como Playmaker? -Pregunto curiosa Aoi.

-Justo como Playmaker que disfruta pasar sus días en Vrains juntos con Blue Maiden y sus días de escuela junto con Aoi Zaizen

-Blue Maiden también tiene una vida mejor gracias a que conoció a Playmaker

Ambos se miraron y sonrieron. No importaba como terminaba la historia del ángel y el demonio cuando ellos tenían un camino por seguir y toda una vida por disfrutar. Aquel demonio que se había sacrificado por su ángel y aquel ángel que creyó que despertaría a su amado con un beso. Tal vez había sido el final para ellos. Pero de algo estaba segura, ellos dos estarían juntos para siempre, aquellos sentimientos que juraron a la eternidad ahí se quedarían. Justo como los que ahora tanto ella como Yusaku compartían.

Si ese había sido el beso que despierta al demonio. Puede que también exista un beso que despierte al ángel. Algún día lo descubriría.


¡Muchas gracias por leer!

Esta era una pequeña historia que ya tenía desde hace tiempo pero que fue justo ahora que se ocurrió acabarla y poder mostrársela a todos ustedes. Realmente es una historia y un relato lindo. Tal vez un poco salido de tema dentro de Vrains pero fue algo que realmente era justo y necesario.

No olviden seguirme en mi página de Facebook : Anzuzu Dragneel.

El Link de mi página, como el demás redes sociales, la encuentran en mi perfil de fanfiction.

Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.

Nota importante: El sitio de Wattpad, es usado como medida de precaución ante el anterior robo de historias que se sufre. Por favor, de apoyar a su escritor favorito, nunca intenten copiar las historias en otros sitios y usarlos como suyos, recibirán grandes sanciones por parte de la comunidad como la falta de respeto que se podrían ganar. Solo obligan a que nosotros como escritores, ya no confiar en ustedes, dejar de escribir y en caso mucho más grave, eliminar nuestras historias.

¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Miércoles 25 de Marzo de 2020