Doce largos años han pasado desde aquella extraña experiencia en el Mundo Espiritual, si es que se le puede contar como una experiencia en vez de un simple sueño de una niña de doce años. Cuando salieron de ahí vivos y "humanos" le contó a sus padres por todo lo que habían pasado, eso fue seis meses y tres días después de lo sucedido, dado que al salir ella no recordaba absolutamente nada, no hasta que un día se sentó y se dio cuenta de que la coleta que estaba usando no era la usual de siempre, no es como si ella pusiera atención a esos detalles es por esto que duro tanto tiempo de percatarlo.

La cola era diferente y ahí fue cuando una explosión de recuerdos, imágenes la invadieron.

En fin, poco después de esto empezó a contarles todo esto a mamá y papá, al principio pensaron que era lindo, tres años después empezaron a preocuparse, cinco años después empezaron a preocuparse, seis años después de su viaje...

Seis años después las consideraron una demente, lo los culpaba, ella misma también llego a creer eso, pero es que ese sueño era tan real, todo se sentía tan real, cada detalle, cada momento, cada promesa era, no, se sentía real.

Pero no lo era, al menos eso aseguraba su psiquiatra.

Durante esos seis años sufrió mucho, se convirtió en una inadaptada social, en la loca de salón. Incluso sus padres empezaron a alejarse de ella. Paso por grandes caídas de depresión, especialmente por ataques de ansiedad. Todo esto debido a que ella los veía, no entendía como la gente no podía notarlos, al parecer era la única, pero entonces...

¿Por qué los animales si parecían verlos, por qué los bebes estallaban en llanto al observarlos pasar frente a sus pequeños ojos?

Aunque esos extraños seres no eran nada comparados a lo que ella vio en el Mundo Espiritual. Eran repugnantes, eran como cosas negras deformes con ojos puestos en todas partes y sus voces, sus jodidas voces eran como un millón de gritos espectrales hablando justos en el mismo ser.

La deformación de rana de sin cara era totalmente adorable comparada a esas cosas.

Lo peor era cuando ellos notaban que los podías ver, de mala manera lo aprendió, solían acosarla de noche, incluso intentaron tocarla , lo único que impedía que esas cosas se acercaran era el hechizo de su cola para el cabello, eso también lo aprendió de mala manera, fue un día que a los quince años se fue con el pelo suelto a su instituto, no duro ni 5 minutos afuera, se arrojaron a ella, le dio un ataque de histeria casi murió, su corazón apenas pudo soportarlo.

Logro sobrevivir por el TOC de su mamá, ella no soportaba verla con el cabello suelto, llego con la cola en la muñeca, había intentado alcanzarla para dársela, la vio tirada en el suelo y llamó una ambulancia, increíblemente mientras esperaba le contó que le hizo una cola, cuando se lo dijo no sabía si sentirse enojada o reír, decidió irse por la segunda opción.

Conforme pasaron los años empezó a ser más astuta, ahora sabía que tenia y no debía decir, gracias a esto sus tratamientos se disminuyeron y se le considero como una persona casi recuperada, como bien sabrán los problemas o padecimientos psicológicos no es algo que se borre permanentemente. Aunque esto no quiere decir que ella siga su receta de pastillas diarias.

Actualmente estaba cursando la Universidad, a sus veintidós años todo parecía ir en marcha, al menos curricular-mente incluso tenía un trabajo de medio tiempo que le ayudaba a tener más dinero, no era precisamente pobre tenía suficiente dinero y más como para vivir en un apartamento por sí misma. Sus padres ni ella viven cerca del parque temático, después de todos lo "problemas" decidieron mudarse de nuevo a un lugar mas cercano a la urbanización años más tarde se independizo gracias a la fama que obtuvo.

Cuando aprendió a controlarse escribió un libro sobre lo sucedido, libro que más tarde fue vendido a Ghibli Studios para ser convertido en una película, lo gracioso es que el dueño de este Hayao Miyazaki después de leer su libro la invito a charlar con él y este le dijo algo interesante.

— Yo también he visto cosas increíbles, ¿sabes?... Pero creo que a diferencia de ti amiga mía, supe como volver a adaptarme a esta "realidad" de nuevo, creo que supe que este era mi lugar, pero vi cosas tan fantásticas que quise que los demás también pudieran verlas por eso cree este estudio, prometo que todo lo que viste se haga realidad a los ojos de los demás, pero me pregunto si tu alguna vez puedas adaptarse otra vez. Veo en tu mirada el anhelo niña, espero que algún día ese anhelo sea opacado por la felicidad —

Después de esa conversación decidió venderle todos los derechos de su historia, él dijo que la historia estaba basada en la hija de su amigo, esto era una media verdad. Su padre lo conocía y era amigo de este. Aunque al principio sus padres no estuvieron muy contentos con la decisión tomada, pero ella nunca se arrepintió de esto.

Si, actualmente todo iba en marcha, lastima que su vida se sentía tan banal. Nada parecía tener sentido.

Aunque este es futuro que hoy tiene que llevar.

Ella sentía que no pertenecía aquí.


En una casita cerca del pantano se encuentra la vieja bruja hilando, siempre con un vestido azul y un gran moño alto, a la par de ella se encuentra el espíritu sin rostro ayudando. La vieja Zeniba miro a su fiel aprendiz luego miro al oscuro cielo que se contemplaba afuera de la ventana.

— Oh vaya, parece que pronto va haber una tormenta, igual que hace unos años. Kaonhasi es tiempo de preparar todo, creo que pronto tendremos una amigable visita. Los Kamis al fin están abriendo las puertas del destino, es hora de que el rió se encuentre con su luna de plata — dijo mientras seguía hilando, entre murmuro versaba una suave tonada.

La luna llora en silencio y el río le canta nanas, y pasan entre los juncos penachos de agua muy clara.


El ruido de la alarma hacia eco en toda su habitación causándole una gran migraña. Estaba cansada, ayer se acostó muy tarde debido a la inauguración del nuevo proyecto eco-amigable en el que se encontraba trabajando. Era nada más y nada menos que la "reconstrucción" del río Kohaku. En realidad, no es que el río se fuera a construir en sí, si no que se iba a desviar a otro terreno donde pudiera ser las venas de un extenso parque ambiental. No es como si se pudieran demoler los apartamentos encima de este, lo mejor era dirigirlo a otro lado, faltaba poco para que todo se pusiera en marcha, dentro de cuatro meses tendrían las aguas de Kohaku alimentado el terreno de un bello ecosistema.

De cierta manera sentía que con esto podría devolver el gran favor que le hizo él, claro, si es que era real y no solo un producto de su quebrada mente.

Dioses, tan temprano en la mañana y ya se encontraba hablando sola. Tal vez debería conseguir una mascota.

Se levanto de su cama y miro alrededor, hoy no tenía mucho que hacer, era su día libre de la cafetería y se encontraba en vacaciones universitarias, por cierto, ella estudiaba bellas artes.

Su apartamento estaba limpio gracias a la empleada de medio tiempo que contrato, a veces se sentía demasiado cansada como para limpiar por si misma, aunque ella siempre limpiaba su baño, por alguna extraña razón era divertido y mas desde cuando instalo su propia tina.

Se sentía un poco sola, llevaba meses sin hablar de algún tema trivial con alguien. Todo era sobre trabajo universitarios o meramente laboral.

Tenía que comprar pintura ya que se había quedado sin esta pero la tienda abría hasta tarde y apenas eran las 8 a.m.

Ummm, la tienda de mascotas abre a las nueve.

Bueno, ese pensamiento sonaba como un plan. Se levanto de su cama y se estiro. Mientras caminaba al baño se desnudo poco a poco. No dejando caer la ropa sino sosteniéndola con un brazo. Cuando entro al baño ya estaba totalmente desnuda con la ropa arrugada en los brazos, miro a un lado de la puerta y tiro sus prendas a la cesta.

Camino hasta su espejo de cuerpo competo y se miró. Su piel se había vuelto más blanca casi no solía tomar el sol, siempre estaba bajo techo y sus caminatas eran breves desde que se compro una skuter.

Había crecido, tenia mas pecho y anchas caderas, ya no era la niña escuálida de antes. Aunque su pecho seguía siendo un poco plano, era básicamente nada comparado a la de su compañera de intercambio, Lisa.

Bueno, se dice que las Latinas tienden a ser mas voluminosas.

Miro su cabello, estaba largo, muy largo. De hecho le llegaba hasta debajo de su pecho.

— Me pregunto si debo cortarlo —

Pero le había costado tanto que creciera, sería una pena.

— Umm, mejor no —


Ya se encontraba frente a la tienda de mascotas. Preguntándose internamente si estaba lista para cuidar la vida de alguien más.

— Oh bueno, nada pierdo con intentarlo — diciendo esto se adentró. No había muchos animales, habían al menos dos camadas de cachorros y gatos. También peces.

Sinceramente ninguno le llamo la atención. Le pregunto al joven de la tienda si había más animales.

— De hecho hay uno que se encuentra en la parte trasera, esta un poco mayor, lleva tres semanas aquí y nadie se lo ha querido llevar. Es un buen chico, pero debido a su tamaño parece intimidar a las personas, desgraciadamente a este paso será sacrificado —

Le recorrió un frió por la espalda, sabía que los perros que no eran adoptados rápidamente serían sacrificados, pero eso no dejaba de incomodarle.

— Bueno, no creo que haga daño verlo, ¿cierto? — diciendo esto le pidió al vendedor que la guiara. Al entrar le dio un escalofrío al ver las celdas, en una de ellas se encontraba el perro que menciono e chico, estaba cabizbajo casi parecía resignado a su destino. Era grande, mucho.

Probablemente en dos patas este chico sería más alto que ella, bueno, mucha gente supera su metro cincuenta y seis. Pero este perro debía medir al menos un metro sesenta en dos patas.

Lo miro fijamente, el ni siquiera hizo el intento de pararse, seguía echado con el hocico acostado al piso.

Era misteriosamente muy parecido a un lobo, su cabello era de un negro carbón y sus ojos parecían poseer rayos de sol dentro de sus iris, juro que casi parecían unas gemas ámbar; pero a pesar de su color cálido su mirada era fría, inerte.

El también parecía anhelar algún lugar.

— Señor, ¿de casualidad este perro es descendiente de un lobo? — pregunto.

— Sinceramente es un híbrido, son un poco malhumorados e impredecibles es por esto que nadie ha parecido interesado en él, aunque es hermoso puede ser un peligro para los niños y es demasiado viejo para servir a la comunidad — explico.

—Bueno, es una ventaja que no tenga ni hijos ni sobrinos, me lo llevare —

— Debo advertirle que perros como el requieren de mucha actividad física o se pondrán de muy mal humor —

Aunque para ser un perro que lleva encerrado un buen tiempo en esa pequeña jaula no se se ve de mal humor.

— Entiendo, gracias por el consejo. Yo salgo a caminar bastante así que no creo que el se aburra conmigo — aseguró.

— Bien, entonces venga conmigo, dado que es un perro en adopción puede llevárselo sin pagar, pero antes tiene que firmar unos papeles, generalmente esto dura unos días antes de la adopción, pero como mi jefe pensaba sacrificarlo mañana mismo haré su trámite velozmente, solo prométame que lo cuidara bien, por favor. Usted no se ve como una mala persona, pero hay gente que viene aquí para luego regresar a los perros o peor aún, abandonarlos — masculló el joven.

—No se preocupe, lo juro en mi nombre, cuidare de el a como de lugar — juró — Por cierto, ¿cuántos años dijo que tiene?

— Tiene 12 años — dijo el chico mientras se rascaba su café cabellera.

— ¡Doce? —

— Si lo sé, se ve bastante joven pero mi jefe asegura que es su edad, de hecho, dijo que hasta podrían ser más, pero es casi imposible, se encuentra tan bien de salud que parece tener a lo mucho, unos cinco años. No se preocupe, creo que vivirá mucho tiempo si tiene los cuidados necesarios —

Eso espero.


¿Cómo será la vida de Chihiro con su nuevo amigo? ¿Y cuál es el destino que abre paso a está historia?. Espero que la historia sea de su agrado, por favor déjame una estrellita y tu comentario para tener ánimos de seguirla. Sin más que decir nos leemos a la próxima

- Lera Chrysante

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