Sé que los capítulos finales de Henry Danger, aún no han llegado a latinoamérica, pero después de ver el capítulo final, no pude evitar escribir esta historia, así que definitivamente posee muchos SPOILERS del capítulo final.
Todo
Lo supo, apenas hizo ese gesto con sus hombros, lo supo, sabía que Henry quería ser quien se quedara en el dirigible, pero no podía permitirlo y aún más importante no quería que él lo hiciera.
-Dame la lanza- Ray dijo en tono de orden, porque Henry había perdido la cabeza si pensaba que iba a dejar que lo hiciera.
-No-Esa única palabra saliendo de la boca de Henry, hizo que el corazón de Ray se saltara un latido.
-¡Vamos!-, Ray insistió, mientras Henry retrocedía aún con la lanza en sus manos.
-Ya no eres indestructible-
-Tú nunca lo fuiste-
-Lo fui unos 3 días, hace unos años-
-¡Yo soy el superhéroe, tú eres el compañero!-, Ray dijo, porque Henry tenía que entenderlo, si alguien debía sacrificarse por la ciudad debía ser él y no el terco chico que tenía delante y se negaba a soltar esa lanza.
-Renuncié ¿recuerdas? - Henry dijo y la decisión que sus ojos expresaba asustó a Ray mucho más.
-Dame la lanza-, Ray insistió y logró poner ambas manos en la lanza con la esperanza de que el chico la soltara, pero cuando no lo hizo, Ray aplico más fuerza e intento que las manos de Henry la soltaran, sin embargo, no lo hicieron y Henry siguió negándose hasta que logró que fuera Ray, quien soltará la lanza.
-Swellview te necesita ¿Bien?, Necesitan a Capitán Man-
Y Ray quería gritarle que en este momento no le importaba lo que la ciudad necesite, le importaba lo que él necesitaba:
-¡Toma el paracaídas y sal de este dirigible ahora¡-
-No-
-¡Henry!-
-¡No!-
- Estabas en lo correcto ¿Si?, tan solo tenías 13 cuando aceptaste el empleo, no sabías en lo que te metías, ¡no firmaste para esto, yo sí!, así que… ¡Sal de aquí! Y déjame salvar mi ciudad-, Ray rogó, porque podía estar de acuerdo en cualquier cosa que le ocurriera a él, pero no a Henry, porque la ciudad podía explotar ahora mismo, pero todo de lo que Ray se aseguraría es que Henry estuviera bien. Porque en este momento, con los dos encima de un dirigible a punto de estrellarse, sabía que Drex estaba equivocado y Henry también, lo que más amaba en este mundo no era a sí mismo, quizá lo fue hace años, pero ya no. Porque en este instante, en el que Henry quería sacrificarse, Ray supo que ese chico de 13 años que llegó a la capicueva buscando un empleo, ese chico que lo acompañó en diversas misiones peligrosas y ese chico que ahora estaba dispuesto a sacrificarse, era lo que más amaba en el mundo, nunca realmente se planteó la idea de tener un hijo, pero ahora sabía la preocupación que un padre siente por su hijo y el deseo de querer encerrarlo en una burbuja protectora para que nada ni nadie pudiera hacerle daño.
-Ok-, el alivió que Ray sintió al escuchar a Henry decir esa palabra fue incomparable y colocó su mano derecha en la lanza, que Henry aún sostenía, mientras continuaba hablando.
-Ok, me iré- Henry acerco su mano, que aún sostenía la lanza, a la mano de Ray que ahora también realizaba la misma acción.
-Pero, una cosa más-, Henry dijo con una sonrisa y mientras Ray también sonreía, preguntó:
-¿Qué?...-
-Te amo amigo-, Ray sonrió al escuchar esas palabras y observo la mano de Henry acercarse a su hombro, pero entonces, la sonrisa se borró de su rostro, porque la mano del chico no se dirigía a su hombro, se cerró alrededor de la anilla del paracaídas que aún cargaba y tiró de ella haciendo que el paracaídas se abriera.
-¡NO!-
Ese monosílabo fue todo lo que salió de la boca de Ray, porque no podía ser posible, tenía que haber alguna manera de volver al dirigible e impedir que Henry lo hiciera, tenía que haber alguna forma de evitar que perdiera a Henry, porque no podría soportarlo y mientras su mente intentaba encontrar una solución, oyó un fuerte golpe seguido por una explosión, su cerebro ya lo sabía antes de que sus ojos enfocaran el origen del ruido, pero sus ojos no soltaron lágrimas hasta que miraron directamente a un lugar debajo de las grandes letras que dictaban el nombre de la ciudad.
Un lugar en donde la forma de un dirigible ya no era visible y todo lo que se veía no era más que pedazos de metal y llamas por todos lados, un lugar donde era imposible que alguien siguiera con vida.
Y a pesar del paracaídas frenando su caída, el viento azotándole la cara, el frío de la noche intentando congelarlo y los rasguños que Drex le había hecho en el rostro, Ray no sintió nada de eso, en cambio sintió un dolor indescriptible en el pecho, un nudo en su garganta y lágrimas bajando por sus mejillas, porque lo había perdido todo, estaba físicamente bien, pero había perdido a la persona que más le importaba y eso significaba que lo había perdido todo.
¡Espero que te haya gustado la historia!
y lo siento si te hice llorar, yo volví a llorar al escribir esto :(
De todos modos creo que escribiré una continuación.
Att: Lázuli
