En una fortaleza flotante en un mundo que solo unos pocos llaman el Mundo Digital había un adolescente con cabello azul claro, ojos azules y anteojos, que miraba una pantalla grande. El niño no estaba solo a un par de pies de distancia, había un pequeño digimon verde conocido como Wormmon.

-Un insecto inútil, ven aquí ahora mismo ... - dijo el chico en voz baja que estaba goteando de ira.

-Y-si señor? - preguntó el pequeño gusano acercándose al chico de cabello azul frente a él. El chico señaló la pantalla y miró al gusano con una mirada helada.

-¿Por qué hay otros humanos en mi territorio?! - preguntó el chico de cabello azul con una alarmante calma en su voz. El Wormmon siguió el dedo del niño hacia la pantalla donde vio a cuatro niños. Tres chicos y una chica, la chica y dos de los chicos tenían cabello castaño y ojos marrones, mientras que el otro chico tenía cabello rubio y ojos azules. Pero eso no fue lo que llamó la atención de Wormmon, lo que llamó su atención fue que todos ellos tenían un digivice. Tres de los cuatro niños tenían un digivice que él sabía que era el original y el niño con el pelo corto y puntiagudo tenía un digivice que se parecía al que tenía su compañero pero en azul.

-T-Todos tienen un digivice señor ... - responde digimon verde con voz asustada

-¿Cómo? Pensé que solo ... oh, olvídalo ... solo enviaré un Monochromon-murmura al niño mientras él comienza a escribir algo en su computadora.

-¿Algo más señor? - dijo suavemente el pequeño digimon.

-No, sal de mi vista, criatura inútil ... - responde el chico alto sin volverse para mirar al gusano verde. El pequeño gusano se fue sin decir una palabra, pero tan pronto como Wormmon salió de la habitación, comenzó a llorar. Apenas hizo ruido, pero el gusano no dejó de llorar y sollozar.

-Ken ... te-te extraño ... - murmuro Wormmon