Después de que Nobita presentara a Doraemon a sus padres, éstos gritaran llamándolo tejón y Doraemon saltara encima de la mesa gritándoles que era un gato cósmico Nobita los había calmado diciéndoles que les explicarían todo con calma si se tranquilizaban y los escuchaban.
-Bien, empecemos nuevamente- les decía Doraemon cuando ya estaban los cuatro sentados a la mesa, él y Nobita sentados frente a los papás de éste- mi nombre es Doraemon, y soy un gato robot cósmico del siglo XXII, ¿hasta ahí vamos bien?
-Más o menos, pero, ¿cómo llegaste aquí?- preguntó el padre de Nobita.
-Vera, lo hice con mi máquina del tiempo, debido a que vengo del futuro en mi siglo ya existen esas cosas.
-Creo que entiendo- dijo la madre de Nobita- ¿pero qué haces aquí?
-Eso iba a explicar, verán, en el futuro los robots son construidos para diversos usos y funciones, y a menudo muchos de nosotros al ser tan inteligentes gracias a la tecnología y poder razonar y sentir como los humanos somos tratados como ellos, siendo incluidos en las familias para trabajar, y en cuanto a mí y otros robots como yo, fuimos fabricados para ser niñeros, ya saben, cuidar a los niños y atenderlos, y para eso al ser construidos somos enviados a una escuela, La Escuela de Formación de Robots, ahí permanecemos estudiando y aprendiendo a tratar a los niños durante algunos años, después nos graduamos y estamos listos para trabajar, ¿van entendiendo?- explicó Doraemon.
Mamá y papá asintieron.
-Bien, entonces, yo fui contratado por una familia del futuro después de graduarme, trabajé con ellos durante algunos años cuidando de su hijo, quien ahora tiene la edad de Nobita, y... -paró de hablar un momento- y hace poco mi escuela sacó un nuevo programa, o manera de trabajo, como quieran verlo, que consiste en que algunos robots niñera serían seleccionados para mandarlos a otros lugares en el tiempo a estar con cierta familia y cuidar de niños asignados.
-Oh, entonces ¿dices que estás aquí para cuidar de Nobita?- preguntó mamá.
-Así es señora, yo fui uno de esos robots seleccionados y me asignaron esta familia, con el fin de cuidarlo a él y con ello ayudarlos a ustedes.
Nobita mientras hablaban miraba a Doraemon confundido, eso no es lo que él y Sewashi le habían explicado, pero decidió quedarse callado y esperar a estar a solas con Doraemon para preguntarle por qué le estaba contando otra cosa a sus padres.
-¿Y eso incluye algún tipo de paga o algo?- preguntó papá- porque realmente nosotros no tenemos dinero- terminó de decir nervioso.
-No no- respondió Doraemon- no se preocupen por eso, ustedes no tendrán que pagarme nada ya que de eso se encarga mi escuela, sólo les pediré que me dejen quedarme aquí ya que como les digo donde trabajamos se vuelve nuestra casa, y en lo que sí deberé molestarlos también es en la comida- Doraemon sonrojó un poco- como al igual que cualquier persona, no sería mucho- finalizó.
-Oh vaya, la verdad es que esto suena muy bien- dijo mamá.
-Ciertamente- dijo papá- un robot especializado en ser niñero y prácticamente gratis.
Ambos se miraron un poco y después asintieron sonriendo.
-Está bien Doraemon- le dijo mamá- por nosotros puedes quedarte.
-Y contar por supuesto con el techo y la comida- finalizó papá.
-¡Bien!- gritó Nobita contento alzando las manos.
-Pero- lo interrumpió mamá.
-¿Qué pasa señora?- preguntó Doraemon.
Mamá suspiró.
-Pero te seré sincera desde este momento porque no queremos problemas después- comenzó a decir- Nobita es un desastre total, no hace los deberes, va pésimo en la escuela, se la pasa haciendo el vago, no ayuda en nada en la casa, siempre saca cero en los exámenes y...
-¡Ya vale mamá!- la interrumpió Nobita, rojo de vergüenza.
-¡Es la verdad!- gritó mamá enojándose- es muy difícil lidiar contigo y no quiero que Doraemon se eche encima un compromiso del que querrá huir después.
Doraemon sonrió para tranquilizarla.
-No se preocupe señora Nobi- le dijo- ya sé yo que ningún niño es cosa fácil, siempre hay que estar detrás de ellos y cuidándolos pero esa es precisamente mi función, no importa como sea Nobita, en este momento les prometo a los tres que pase lo que pase de ahora en adelante nunca voy a rendirme con él, ni con esta familia, por favor, confíen en mí, les doy mi palabra, podré con el peso que lleve encargarse de Nobita.
En el momento en que decía eso se veía tranquilo y confiado, sin ninguna duda de lo que decía, dejando a los tres Nobis sorprendidos de lo dispuesto que estaba a hacer su trabajo.
-Bueno- dijo mamá sonriendo- si estás tan seguro no te quitaremos la oportunidad, sólo... te digo que si en algún momento te arrepientes porque es mucha carga y quieres irte lo entenderemos sin reclamo alguno, ¿hecho?
-Hecho- contestó Doraemon- pero eso no pasará.
-Ojalá así sea, puede que seas tú el empujón que Nobita necesita para progresar- dijo papá dándole unas palmaditas a Nobita en la espalda.
-¡Que estoy aquí!- dijo el niño, avergonzado de que sus padres hablaran de él como si fuera lo más difícil del mundo cuidarlo.
Mamá y papá rieron un poco.
-Bueno, ahora hay que cenar ya que supongo tendrán mucha hambre ¿no?- dijo mamá.
-¡Sí!- gritó Nobita.
-Muy bien- dijo mamá- mientras tanto Nobita ve a bañarte.
-¡No!- gritó él, igual de animado.
-¡¿Cómo?!- le gritó mamá volteándose furiosa.
-Que ya voy- dijo Nobita y se levantó corriendo rápidamente.
-Eso creí- contestó mamá y salió de la habitación directo a la cocina.
Doraemon mientras tanto analizó la escena en silencio, antes de comenzar a intervenir necesitaba saber cómo era Nobita, ya lo había vigilado un poco por la tele mágica pero sabía que no sería suficiente hasta que estuviera viviendo con él y pudiera observarlo de cerca.
-Señor Nobi- le dijo al señor ya que él seguía sentado frente a él.
-¿Sí?- preguntó él.
-Antes de que esté la cena y Nobita baje me gustaría que me contara un poco sobre él, me vendría bien para saber cómo tratarlo.
Papá suspiró.
-Puede que no pueda decirte mucho más que lo que ya te dijo mi mujer antes Doraemon, Nobita es muy irresponsable y sólo piensa en estar en la calle, dormir y jugar, realmente no hace mucho de provecho... pero no me mal entiendas, es un buen niño, si de algo estoy seguro es de que nunca duda en ayudar a quien lo necesita y le preocupan las necesidades de las personas, aunque ciertamente me gustaría que se esforzara más, no parece tener ningún objetivo en la vida- finalizó, triste.
-Entiendo- dijo Doraemon- bueno, en eso es en lo que tendré que trabajar.
-¡La cena está lista!- se escuchó gritar a mamá desde la cocina.
-Vamos- dijo papá levantándose, seguido de Doraemon.
-Sí- respondió él y ambos salieron de la habitación de los señores Nobi para ir a la cocina, topándose con Nobita por el camino, el cual no se había bañado.
-¡Nobita!- le regañó papá- ¿pero qué es lo que te dijo tu madre?
-Calma calma papá- contestó- ya me bañaré mañana, o pasado mañana o pasado de pasado mañana- decía.
Su padre negó con la cabeza y los tres llegaron a la cocina.
-¡Nobita!- gritó mamá- ¡te dije que te metieras a bañar!
-Pero es que si quería cenar ya no me daba tiempo- le contestó éste sentándose- prometo que me meteré mañana.
-¡Siempre tiene que ser lo mismo contigo!- respondió su madre sirviendo la sopa algo enojada.
Después los cuatro comieron en silencio.
-Estuvo muy rica la cena señora Nobi, gracias- dijo Doraemon cuando hubieron acabado.
-Gracias Doraemon, no hay de qué- sonrió mamá mientras recogía los platos.
-Ahora es hora de dormir Nobita- dijo papá.
-Pero si aún es temprano- se quejó él.
-Es hora de que duermas- dijo papá, un poco más firme.
-Vaaale- respondió Nobita y salió de la cocina.
-Ahora te voy a mostrar donde dormirás Doraemon- dijo papá.
-Espere- le dijo el gato- antes de eso me gustaría hablar con ambos.
Mamá tomó asiento junto a su esposo frente a Doraemon.
-Dinos- le dijeron.
-Bueno- comenzó Doraemon- antes de comenzar a interferir con Nobita quiero decirles que estaré vigilando, sin hacer nada, sólo para observar su comportamiento y sus actitudes para saber cómo debo de ir con él.
-Pues me parece muy bien- le dijo mamá.
-Y otra cosa- siguió Doraemon- también me gustaría saber exactamente hasta qué punto puedo interferir.
-¿A qué te refieres?- preguntó papá.
-Verán, en la antigua casa donde trabajaba en mi tiempo tenía libertad para ordenarle al niño a cosas como hacer sus tareas, recoger sus juguetes, bañarse, cepillarse los dientes, dormir y esas cosas, a la vez que tenía permitido regañarle y castigarlo cuando se portaba mal, y en su mayoría se nos deja hacer eso a todos los robots niñera ya que déjenme aclararles que nunca son castigos excesivos o algo parecido, sabemos cómo tratar según la personalidad del niño y su edad, pero por supuesto que antes de comenzar a hacer mi trabajo necesito el permiso de ustedes.
-Pues por mí mételo en cintura- respondió mamá con cara molesta y al instante.
-¡Mamá!- exclamó papá.
-Es verdad cariño- le dijo ella- mira Doraemon, por todo lo que me dijiste de la máquina del tiempo y a lo que te dedicas la verdad es que no creo que la escuela en la que estudiaste se molestara en enviar aquí a un robot defectuoso o algo parecido, así que confío en que sabrás como tratar con mi hijo, y si me dices que estás aquí para ayudarlo tanto a él como a mí te tomaré la palabra porque en momentos- suspiró- no sé qué hacer, le regaño, intento estar al pendiente y le ordeno hacer sus responsabilidades pero no me escucha y a veces por estar cuidando y ocupándome de la casa siento que lo pierdo de vista, así que si tú me estás ofreciendo ayuda para sacar adelante a mi hijo pienso confiar en ti, has lo que tengas que hacer- le dijo, muy segura de lo que decía.
-Viéndolo por ese lado- comenzó papá- yo también llego a descuidarlo por estar en el trabajo... sí Doraemon, tienes permiso para hacer lo que tengas que hacer.
Doraemon asintió sonriendo ligeramente.
-Yo me encargo- contestó.
-Me alegra- dijo mamá- ahora porque no van a ver dónde dormirás mientras yo lavo los platos.
-Me parece bien, vamos- dijo papá levantándose y saliendo de la cocina acompañado de Doraemon.
-Sinceramente la casa es muy pequeña y no tenemos mucho espacio- dijo papá un poco apenado- pero tenemos una sala donde tenemos estanterías con libros y unos sillones, ¿te parece si te acomodas ahí con algunas cobijas?
-Es perfecto- dijo Doraemon sonriendo.
-Bueno, en ese caso ve con Nobita y dile que te de sus cobijas de repuesto mientras yo voy a buscar una almohada en mi cuarto.
-Sí- contestó Doraemon y se dirigió a las escaleras hacia el cuarto de Nobita, el cual ya conocía porque estaba ahí desde la mañana y la casa era pequeña.
Cuando llegó tocó la puerta.
-Nobita soy Doraemon- dijo.
-Adelante- le contestó.
Doraemon entró y vio a Nobita acostado en el piso leyendo un cómic, aún sin su pijama puesto.
-Disculpa, tu padre me dijo que si por favor puedes darme tus cobijas de repuesto, es que dormiré en la sala de abajo.
-Ah sí, claro- dijo Nobita parándose y abriendo su armario de la parte de arriba agarró varias cobijas dobladas- toma- le dijo entregándoselas.
-Gracias- dijo Doraemon cuando las tomó.
-De nada- le dijo Nobita.
-Bueno, hasta mañana- dijo Doraemon dirigiéndose a la puerta.
-Espera- lo detuvo Nobita.
-¿Sí?- preguntó Doraemon volteándose.
-Es que quería preguntarte ¿por qué le dijiste a mis padres que estabas aquí por asuntos de tu escuela? Creía que te había mandado Sewashi por mi pésimo futuro.
Doraemon lo miró un momento.
-Nobita- dijo- el futuro es una cosa aterradora para muchas personas, así que pensé que lo mejor sería no preocupar a tus padres con eso, se harían a la idea de que fracasarás en todo lo que hagan y no quiero que tengan esa opinión sobre ti.
Las palabras sorprendieron un poco a Nobita, ya que esa era la opinión que la gente se hacía de él regularmente y nadie defendía que debiera ser lo contrario.
-Entiendo... gracias- le dijo.
Doraemon lo miró unos momentos, pensando.
-No hay de que- le respondió al fin- recuerda no decirles nada.
-Sí.
-Bien, buenas noches.
-Buenas noches.
Doraemon salió de la habitación y regresó abajo, la sala donde se quedaría ya estaba abierta y papá estaba ahí.
-Pasa- le dijo- ponemos las cobijas en el sillón y ya está.
Posteriormente pusieron el pequeño colchón encima del sillón y acomodaron las cobijas y la almohada.
-Ya quedó- dijo papá.
-Sí, gracias.
-De nada, te dejo para que duermas y descanses y si necesitas algo no dudes en despertarnos, nuestra habitación está al lado- dijo papá saliendo.
-Sí, gracias- le respondió Doraemon.
Ya cuando se quedó solo abrió la ventana y apagó la luz, haciendo que la habitación quedara iluminada por la luna llena y las estrellas y se acostó en el sillón.
"Bien, ya estoy aquí, ahora lo que tengo que hacer es vigilar bien todo respecto a Nobita para saber cómo debo tratarlo, de su futuro depende el de muchas otras personas, entre ellas Sewashi, y ahora también tengo el compromiso con sus padres, se lo he prometido a los tres y tengo que cumplirlo, cumplir la promesa de que yo me encargaré de él y lo llevaré por un buen camino" pensó, antes de quedarse dormido en su nueva casa.
