¡Hola a todos!

Aquí una de sus autoras favoritas (en mi imaginación) reportándose con una nueva historia.

Espero que les guste como mis historias anteriores, esta historia es mía de mí para ustedes.

Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos.

Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.

Advertencia: Si la historia y la autora te dan lemmons... Procura tener a alguien o algo cerca.

ATTE: *Little Saturnito*


Es Un Placer Ayudar

- ¿Y porque tengo que ayudarle? Puede ir Alice, ella también está estudiando diseño o incluso Emmett, es más, él seria ideal para remodelar un lugar – dije refiriéndome a los hijos de nuestras vecinas mientras seguía a Renee por toda la casa, cosa había hecho por dos días desde que me enteré de que "muy amablemente" me ofreció para ayudar al señor Cullen en la remodelación de una casa en el lago. Lo malo no era lo que había hecho sin consultarme, si no que tendría que pasar los próximos dos meses en medio de la nada.

- Dijiste que querías conseguir un empleo en lo que estabas de vacaciones, Carlisle necesita una ayudante y tu puedes practicar diseño de interiores, todos salen ganando – respondió caminando a la cocina como si no llevara a uno de sus hijos detrás de ella.

- Regrese a Seattle porque insististe que querías que pasara las vacaciones de verano con la familia y ahora me quieres mandar a Forks a trabajar, sabes que no puedo estar yendo y viniendo todos los días – solté un suspiro y me recargue a lado del lavamanos – Podría haberme quedado en Arizona y conseguido un trabajo ahí, podría mantenerlo incluso después de vacaciones.

- Carlisle no ha estado muy bien de salud – dijo soltando un suspiro y dejando a un lado las flores que había estado refrescando, sabia que era algo serio si me hablaba con "su voz de mamá" – Hace algunos meses comencé a notar a Carlisle algo cansado y sin ganas y aunque trato de disimularlo puedo decir que hasta deprimido, ya no era el mismo hombre que pasaba sus tardes en la cochera haciendo reparaciones o haciendo proyectos de aquí a allá en la ciudad, incluso algunas personas se acercaron a mi y a tu padre para expresarnos los preocupados que estaban por él – soltó un suspiro y tomo asiento en una de las sillas altas de la meseta.

Carlisle Cullen era muy conocido en Seattle, había sido un excelente doctor y cirujano hasta hace diez años cuando murió su esposa Esme, por cáncer en el útero, fue un proceso muy duro para él y para mi madre, quien fue su amiga por años y su enfermera en sus últimos meses de vida. Después de la muerte de Esme, Carlisle prefirió retirarse del campo de la medicina, pero aun así daba conferencias de vez en cuando y asistía a las conferencias.

Carlisle paso de un hombre muy ocupado a tener todo el tiempo del mundo, quien no tenia idea de que hacer con ello, pero un día descubrió que se relajaba con la carpintería y así inicio su nueva pasión; remodelar y reparar cosas.

Había veces en que las hacía en casa y poco a poco volvió a hacerse famoso en el pueblo por sus trabajos.

Yo llevaba casi toda mi vida conociéndolo al ser mi vecino de a lado, él era un hombre demasiado guapo y quien sabe cómo se mantenía en forma pues sabia que no le gustaba visitar los gimnasios y esas cosas. Después de la muerte de Esme, mi madre se preocupo de que descuidara su alimentación y comiera pura comida chatarra o comidas para llevar así que comenzó a llevarle tuppers de comida casera (no es que fuera la mejor cocinara, pero era mejor a nada), a invitarle a comer con nosotros o incluso a veces me mandaba para entregárselas.

- ¿Así que realmente quieres que lo vigile? – pregunte entendiendo lo que quería.

- Algo así, le comento a tu papá de que había comprado una casa en el bosque de Forks, quiere mudarse ahí, pero primero quiere remodelarla a su gusto – dijo – Tuve que insistirle de que aceptara tu ayuda para decorar la casa, que como estas estudiando decoración de interiores seria una buena oportunidad para poner en práctica tu creatividad.

- Muy bien, iré con el señor Cullen a Forks y le ayudare durante el verano – acepte haciendo que mi madre sonriera y me abrazara fuertemente.

Pase esa noche preparando mi maleta, al parecer el señor Cullen ya estaba allá desde principios de la semana.

Solté un suspiro pesado dejándome caer en mi cama, era pasada la media noche, mis padres ya estaban durmiendo y sabía que yo debía hacer lo mismo, temprano saldría hacia Forks y debería estar descansada para manejar más de tres horas seguidas.

Mis padres no lo sabían, pero la verdadera razón por la cual me había ido a la universidad en Arizona no era principalmente por el sol si no para alejarme de él…

El señor Cullen…

Carlisle Cullen…

Carlisle…

Creo que tendría cerca de los 17 años cuando tuve mi primera fantasía sexual con él, recuerdo que había soñado en como me abrazaba fuertemente mientras sus manos recorrían mi cuerpo lentamente y me inclinaba sobre la mesa que le había visto hacer esa misma tarde cuando le había llevado la cena, Carlisle había estado con un short deportivo sin camiseta mientras tallaba concentradamente la mesa.

Pense que eran mis hormonas de adolescente y Carlisle era muy atractivo para pasar los cuarenta años y tener un hijo de veinte años en la universidad y felizmente casado, pero me equivoque…

La atracción que comencé a sentir por él aumento poco a poco, así como mis fantasías. Sabia que estaba mal, él era un hombre mayor que yo, prácticamente me había visto crecer y era mejor amigo de mis padres, fue por eso por lo que cuando tuve que elegir una universidad decidí irme lo más lejos que podía, sabia que él no me vería como otra cosa que como una chiquilla y si tenía suerte una "sobrina".

Hasta hacía unos meses atrás…

Cuando Renee menciono que había notado a Carlisle algo deprimido sentí como mi corazón se fuera a detener y me hizo recordar la última vez que había estado en casa de mis padres para las vacaciones de navidad.

Desde que me había ido a la universidad, había logrado pasar los dos primeros años poniendo escusas para quedarme durante las vacaciones alegando trabajos escolares, seminarios importantes y trabajos de medio tiempo, mis padres habían viajado en una ocasión para verme, pero este invierno no había tenido otra opción, habían cerrado los dormitorios para fumigar y mamá se había lastimado un tobillo bajando de las escaleras por lo que no me quedo de otra que regresar a Seattle.

Pense que la atracción hacia Carlisle había pasado durante el tiempo que había estado fuera, mis sueños húmedos con él habían disminuido e incluso podía decir que habían desaparecido, pero me había equivocado.

*** Flash Back ***

Mis padres habían ido al hospital para que le retiraran la bota ortopédica y la revisaran, también pasarían la tarde fuera por lo que me había quedado sola en casa.

Había pasado parte de las vacaciones ayudando a Renee en la casa y a preparar la cena de navidad y año nuevo, la habíamos pasado los tres juntos ya que no habían tenido ganas de ir a una fiesta a la que nos invitaron los primos de Charlie y al parecer Carlisle se había decidido a pasar las fiesta en Canadá con su hijo Edward, al parecer acaban de tener su primer hijo y lo había ido a conocer.

Faltaba un par de días para que regresara a Arizona y para este tiempo no entendía si estaba feliz o no por no encontrarme con Carlisle.

- ¿Alo? – el sonido de mi móvil me había despertado, la noche anterior me había dormido por terminar algunos deberes de la escuela.

- ¿Bella? Siento despertarte nena, pero ¿podrías ir a casa Carlisle y darle de comer a Tini? – pregunto, Tini era una vieja gata que Carlisle había encontrado en la calle poco después de la muerte de Esme – La puerta trasera debería estar sin seguro y su comida está en la alacena.

- Claro, ahorita voy – dije levantándome con pereza. Me coloque mi bata y salí por la puerta trasera, el patio de Carlisle y el de mis padres estaban conectados por una vaya de madera, pero había una puerta que podíamos usar – Tini, hora de comer – la llame haciendo ligeros ruidos con el plato, pero no aparecía, tenia dos opciones; dejar la comida en el piso de la comida junto con la comida e irme, regresando a mi comida y cálida cama o ponerme a buscar a Tini, sabia que lo mejor seria la segunda opción, mi madre me preguntaría que si me asegure de que comiera y me fastidiaría su le digo que no, así que no me quedo de otra que ponerme a buscar a la gata.

Dejé el plato en el suelo de la cocina y me dirigí a buscarla por la casa, la casa de los Cullen era una de las más hermosas que había conocido, Esme había sido decoradora de interiores, de ahí es que me comenzó a gustar, en varias ocasiones le había ayudado a redecorar la casa. La primera planta era muy amplia con una linda sala con un enorme ventanal que daba al jardín trasero muy bien cuidado, la cocina estaba justo a lado junto con un pequeño cuarto de lavado mientras que la segunda planta tenía tres habitaciones, dos de las habitaciones compartían un baño conjunto mientras que la habitación principal tenía uno privado.

- Tini – le llame casi sin energía, debía confesar que no era una persona madrugadora y con la desvelada que me di con trabajo había subido las escaleras – Tiiiiniiii – no entendía dónde podía meterse una vieja gata peluda, tenia una puerta para salir en la cocina, pero estaba segura de que estaba dentro de la casa porque había escuchado su cascabel cuando entre – Tini ¿estas aquí? – pregunte cuando llegue hasta la puerta de la habitación principal, la cual era la única que tenia la puerta abierta – Así que aquí estabas – dije cuando la vi acurrucada en el centro de la enorme cama queen que estaba en medio de la habitación, sabia que no era la cama que compartía con Esme, está la compro poco antes de que me mudara a la universidad – Vamos Tini, tienes que comer – trate de cargarla pero aparte de que no tenía mucha fuerza ella era una gata peluda algo obesa, muestra de la buena vida que se dada y por más que mi mamá y Carlisle lo habían intentado ponerla a dieta no habían tenido suerte – Enserio, cada que te veo estar más pesada – dije cuando trate de nuevo, solo que esta vez caí en la cama mientras ella me maullaba - ¿Extrañas a Carlisle? – solamente en privado me permitía llamarle por su nombre – Yo también, es algo extraño, ¿sabes? – no pude evitar acomodarme mejor en la cama, tenia un olor que me hacia relajarme pero a la misma vez me excitaba – Pense que la atracción que sentia era algo de adolescentes pero creo que no es así.

Sentia como mis ojos se comenzaban a cerrar mientras acariciaba a Tini, dándole un poco de consuelo.

- No tiene nada de malo si te hago compañía un rato, ¿verdad, Tini? – como pude me quité la bata que llevaba, sabia que no estaba bien, pero por un momento quería saber que se sentia dormir con el aroma de un hombre como Carlisle.

Había dejado de ser virgen poco después de entrar a la universidad con un compañero durante una fiesta salvaje y de ahí había tenido un par de amantes y un novio formal, pero con ninguno había llegado a sentir lo mismo que sentia ahora: seguridad, deseo y excitación.

En un punto llego la inconciencia y con ella los sueños eróticos que pensaba había dejado atrás.

"…Ambos estábamos en esta misma cama mientras que Carlisle tenia enterrado su rostro entre mis piernas, sentia su lengua en mi clítoris, así como dos de sus dedos en mi interior penetrándome rudamente, haciéndome gemir fuertemente.

- Eso es Bella, vente para mí, déjame probar de tu dulce miel – dijo de manera dominante. Me encantaba esa parte de él o al menos la que pensaba que sería una parte de él: gentil y caballeroso en la calle, pero dominante entre las sabanas. Siendo doctor sabía que puntos en mi interior tocar para hacerme llegar y así lo hice, no pude retrasarlo más y explote alrededor de sus dedos – Eso es preciosa y ahora pasemos a la mejor parte – agrego dándome media vuelta de manera ruda antes de adentrarse en mi interior de una sola estocada, haciéndome gritar de placer…"

Me desperté jadeando y podía sentir mis bragas mojadas, al igual que mis muslos internos y mis senos dolían por la excitación. Mire a mi alrededor y me di cuenta de que aun continuaba en la cama de Carlisle, rápidamente me levante tome mi bata sin preocuparme en ponérmela y me dispuse a irme a casa, pero cuando salí de la habitación choque con algo y cerré mis ojos esperando el golpe, el cual nunca llego.

- ¿Estas bien Bella? – una voz muy conocida hizo que abriera los ojos y me sorprendí enormemente al encontrarme con Carlisle, solo ahí caí en cuenta de que ambos estábamos en el piso, con él entre mis piernas y completamente desnudo - ¿Estas bien? ¿te golpeaste o algo? – pregunto algo preocupado por mi falta de respuesta.

Podía notar como algunas gotas de agua recorrían su cuerpo de manera pecaminosa y me causo envidia, sentia su cuerpo firme, caliente y desnudo entre mis muslos húmedos y algo en mi tomo completo control de mi cuerpo, por lo que antes de ser consiente mis manos se enredaron en su cuello y cabello para atraerlo hasta mi y capturar su boca en un beso.

Por un momento pense que me alejaría, pero enseguida comenzó a responderme con fervor colocando una de sus grandes manos en mi cadera y la otra en mi muslo para pegarse más a mi mientras nuestro beso se volvió más apasionado, como si ambos tratáramos de dominarlo.

No pude evitar soltar un gemido cuando su boca bajo hasta mi cuello, donde comenzó a besar y chupar, su mano que estaba en mi cintura se coló por debajo de la blusa que usaba para dormir hasta llegar a mis senos, estrujo fuertemente uno antes de que su pulgar e índice tomaran mi pezón erecto y tirar de él. Mis manos también cobraron vida propia y se enredaron en su cabello rubio para atraerlo más a mí al tiempo de que mis caderas comenzaban a levantarse en busca de una deliciosa fricción que él imito.

- Carlisle – gemí su nombre cuando su erección chocó con mi centro, cubierto por unas delgadas bragas.

Carlisle empezó a moverse contra mí con más insistencia al tiempo que sacaba mi blusa por completo y capturaba uno de mis senos con su boca para chupar con fuerza, haciéndome gemir con mayor fuerza.

Todo lo que se escuchaba en la habitación eran mis gemidos mientras nuestros cuerpos se movían con fuerza, Carlisle se levanto sin dejar de mover sus caderas contra las mías, tomo mis manos para colocarlas por encima de mi cabeza y comenzó a moverse con mucha mayor fuerza (si es que era posible).

Sentia mis muy mojadas y molestas bragas golpear contra mi centro y clítoris con cada empuje que hacía, (no sabia como es que podía seguir su paso y en verdad ni me importaba) pero sentia como mi orgasmo poco a poco comenzaba a formarse en mi vientre bajo.

- ¡Carlisle! – grite su nombre cuando sus embestidas dieron directo en mi hinchado clítoris y su boca bajo hasta mi cuello - ¡DIOS, SI, ¡ASÍ! –

- Dime que quieres Bella – susurro contra mi oído de una manera muy sensual, lo que provocó un enorme escalofrío atreves de mi cuerpo caliente - ¿Quieres correrte? ¿Quieres que te haga venir?

- Sí – gemí con fuerza cuando sus caderas chocaron de manera violenta.

- Si, ¿Qué? Dime lo que quieres princesa – hacia mucho que no me llamaba así y de manera sorprendente me excito mucho más – Vamos princesa, dime que quieres.

- Por favor, Carlisle, hazme venir – susurre cerrando fuertemente los ojos, comenzando a sentir los espasmos dentro de mí.

- Abre los ojos princesa – no fueron sus palabras lo que me hizo hacer caso a sus palabras sino su acción, ya que una de sus manos mantuvo las mías en su logar mientras que la otra se cerro alrededor de mi cuello con fuerza, no demasiada como para cortarme la respiración de manera alarmante, pero si para demostrar lo dominante que podía llegar a ser.

Y solo bastaron unas cuantas embestidas más para que ambos explotáramos mientras gritábamos nuestros nombres y sentia el cálido semen de Carlisle en mi vientre.

*** Flash Back End ***

Después de eso ninguno de los dos dijo nada más, Carlisle se había disculpado conmigo antes de encerrarse en el baño del pasillo y no me había quedado de otra que tomar mi blusa y bata para regresar a mi casa, un par de días después regrese a Arizona.

Tuve que mentirle a Renee cuando me pregunto si no había visto a Carlisle cuando había ido a su casa, ya que al parecer había regresado antes de tiempo.

Así que lo que me había comentado mamá coincidía con lo que paso aquella mañana. Claro todos mis esfuerzos por olvidar lo que sentia por él se había ido al diablo.

%%%%%%%%%%

Carlisle había sido muy amable en dejar las llaves de su segundo auto para que yo pudiera manejar hasta Forks, había sido de Esme, pero me permitió usarlo desde que empecé a manejar hasta que me fue a la universidad.

Me fue algo fácil llegar hasta la casa o mejor dicho mansión gracias al pequeño mapa que Carlisle había hecho.

Me sentí algo nerviosa cuando baje del auto y revise mi atuendo por última vez, una falda de mezclilla corta y una blusa de tirantes roja, así como mis inseparables converses del mismo color. Dado que en Arizona hacia calor la mayor parte del tiempo y no había tenido planeado este compromiso, toda mi ropa era corta y "provocativa" según Charlie.

Al parecer Carlisle estaba en casa, ya que su auto estaba estacionado en un lado de la casa, pero no se veía a nadie a la vista por lo que tomé la hielera que Renee había preparado con comida como para una semana junto con mi bolso y me dirigí a buscar a mi tormento personal.

Podía ver madera y demás material necesario a los alrededores, pero debidamente ordenado para no causar algún accidente, toque el timbre un par de veces, pero al parecer este no estaba conectado o no servía.

- Señor Cullen – llame mientras tocaba el vidrio de la puerta, pero aun así no obtenía respuesta alguna. Se me hacia un poco raro continuar llamándole "señor Cullen" cuando había gritado su nombre mientras me daba uno de los mejores orgasmos de mi vida – Señor Cullen – solté un suspiro, no sabia si las ocho de la mañana era muy temprano para presentarme, pero no había podido dormir muy bien y decidí salir antes de tiempo, pero al parecer eso jugo en mi contra.

Me aleje de la puerta y enfoque mi vista en el hermoso lago que estaba a unos cuantos metros, mamá me había mostrado unas cuantas fotos que Carlisle le dejo, no podía negar que era una propiedad hermosa, tenía la privacidad necesaria, alejada del bullido del pueblo, pero a unos minutos de este para cualquier necesidad.

El recuerdo de una puerta trasera llego a mi mente y camine hacia la parte trasera de la casa, no creía que a él le molestara, iba a pasar todo el verano en esta casa.

- Señor Cullen – volví a llamarle mientras hacia a un lado el plástico que al parecer remplazaba la puerta temporalmente, dejé mis cosas en la encimera de la cocina y me dirigí a buscarlo.

Mamá me había comentado que la casa estaba algo en maltratada y al parecer Carlisle ya había comenzado con las reparaciones, los electrodomésticos de la cocina parecían ser nuevos al igual que el set de mesa y sillas en una esquina. La sala y comedor estaban vacíos por completo, al parecer se cambiarían los pisos al igual que el papel de las paredes, la sala tenia una puerta de vidrio con un porche adjunto que daba al lago, había unas escaleras a un lado y me dirigí a lo que seria el segundo piso, ahí había cuatro habitaciones, pero al igual que la puerta de la cocina, las puertas de estas no estaban.

Me asome en cada una de las habitaciones, las cuales estaban con plásticos y botes de pintura blanca en el suelo. Estas eran de un tamaño decente y muy bien iluminadas por la luz natural. Continúe caminando por el pasillo, descubrí que también cada habitación poseía su propio baño. Cuando llegue a la habitación al final del pasillo note que esta era un poco más grande, por lo que supuse que era la habitación principal, en esta había un gran ventanal que dejaba entrar la luz de la mañana, iluminando el cuerpo dormido en la cama en el centro del lugar.

Los rayos del sol hacían resaltar su cabello rubio, así como su piel blanca. Carlisle estaba profundamente dormido y completamente desnudo, cubierto únicamente de la cintura para abajo con una ligera sabana blanca.

Dios, hombres como él deberían estar prohibidos.

Su respiración estaba agitada levemente y por el bulto entre sus piernas creía saber de que se trataba su sueño.

Estaba mal que me quedara mirándolo, pero no podía evitarlo, con solo mirarlo así de excitado, encendía mi cuerpo por completo, ya sentia mis pezones duros y mi centro comenzando a humedecerse. Me recargue en el marco de la puerta mientras veía como su respiración se volvía más rápida, murmurando cosas inentendibles al tiempo que su erección crecía mucho más.

Mi boca se hacía agua por saborearle. Cada que estaba cerca de este hombre mis hormonas saltaban, pero claro que no era la única que lo pensaba.

*** Flash Back ***

- Enserio Renee, no sabes lo que daría yo por tener un vecino tan bueno como Carlisle – escuche como le decía Susan a mi madre – Rompería cada mueble de mi casa con tal de tenerlo de cerca.

- Estas más que loca Susan – respondió negando con la cabeza.

- Por favor, ¿no te has dado cuenta del mangaso que tienes a lado? Tal vez finja un dolor entre mis piernas para que me atienda – murmuro.

Susan se había divorciado hacia algunos años y desde entonces había escuchado de que tenia una muy larga lista de amantes, por lo que no me sorprendía que quisiera agregar al señor Cullen a ella.

- Yo estoy muy bien con mi marido y, además, admito que Carlisle esta muy bien, pero nunca he tenido un pensamiento de ese tipo – contesto Renee.

- ¿Crees que tenga compañía en su cama? –

- No lo sé, nunca le he visto llegar con alguna compañía – dijo - Carlisle siempre fue muy devoto de Esme, la amaba con todo su corazón.

Sabia que más amigas de mi madre pensaban igual que Susan y aunque había visto a más de una intentarlo, él nunca se mostró interesado en ellas.

*** Flash Back End ***

Tal vez Carlisle no estaba interesado en ellas, pero por la forma en que había respondido aquella mañana, sabia que al menos yo causaba un efecto en él.

Un gemido alto capturo mi atención de nuevo.

- Ah… Be-lla… - mi corazón se detuvo por un momento al escucharle gemir mi nombre…

Al demonio todo, yo amaba a este hombre, lo deseaba más que nada y se lo haría comprender por las buenas, por las malas o por el placer que estaba dispuesta a darle.

Rápidamente me despoje de mi ropa y zapatos, dejándolos a un lado de la puerta. Con cautela me subí en la cama y lentamente a gatas fue ascendiendo hasta que mi rostro estuvo a la altura de su miembro. Mi vista fue a su rostro para asegurarme de que aún estuviera dormido y muy despacio aleje la sabana de mi premio principal.

Por un momento me quede muda, este hombre si que estaba bien equipado. La vez anterior sentí que era grande y no me equivoque. La potente erección de Carlisle estaba en su resplandor haciendo que las venas se vieran marcadas. En la universidad había tenido algunas experiencias con compañeros e inclusive había tenido un novio el primer año, pero ninguno podía llegarle a la majestuosidad del pene de Carlisle.

- Bella – esta vez mi nombre fue mucho más claro y alto haciendo que mi centro vibrara, así como que el aumento de mi humedad – Bella.

Un par de gotas de pre- semen recorrieron su longitud y no me contuve más. Con delicadeza lo tome en mi mano al tiempo que mi lengua las limpiaba haciendo que Carlisle gimiera y se estremeciera.

- Bella – su llamado recorrió por todo mi cuerpo y termino de borrar alguna duda que aun continuara en mi mente.

Mi boca se cerro en su glande y poco a poco fui bajando hasta que lo sentí golpear el fondo de mi garganta. Dios, era muy grande y grueso que con trabajo podía tomar poco más de la mitad, y si era sincera sentia que en cualquier movimiento me ahogaría, pero no pude evitar que eso me excitara mucho más.

Comencé a mover mi cabeza de arriba a bajo de manera lenta, pasando mi lengua por sus venas y deteniéndome en su cabeza enrojecida e hinchada, podía notar como Carlisle movía sus caderas sumergido aun en su fantasía.

- Bella – volvió a gemir cuando volví a introducirlo en mi boca, esta vez relaje mucho más mi garganta haciendo que pudiera adentrar más – Be… lla…

Mientras que mi boca y mano derecha trabajaban en el miembro de Carlisle, mi mano libre viajo hasta mi centro, en donde comencé a jugar con mi clítoris, haciendo círculos a su alrededor hasta bajar a mi entrada y metiendo dos de mis dedos. Estaba tan mojada y necesitada por la fabulosa pieza de carne en mi boca.

- Oh Bella – gimió mucho más fuerte cuando pase ligeramente mis dientes sobre toda la longitud de su pene.

- ¿Qué quieres Carlisle? – pregunte mientras subía por su abdomen dejando besos húmedos, me monte a horcajadas, besando su cuello hasta llegar a su oído – Dímelo – volvió a gemir cuando empecé a mover mi mano de arriba abajo – Dime, ¿quieres estar en mi interior? ¿sentir como se siente mi coño estrecho y húmedo a tu alrededor? – pase su glande desde mi clítoris hasta mi entrada - ¿es lo que quieres? – el Carlisle dominante de la vez anterior me mataba, pero no podía negar que tenerlo a mi merced me encendía demasiado.

- S-si – contesto soltando un gemido silencioso cuando la punta de su pene comenzó a hacer presión en mi entrada.

Estaba más que mal, no podía estar haciendo esto, pero no quería parar. Amaba a Carlisle, lo había descubierto después de regresar a Arizona, no sabía en que momento había pasado eso, pero era verdad, no era la atracción que sentia de adolescente.

Trate de relajarme, nunca había dejado tenido relaciones con un hombre tan grande como Carlisle. Poco a poco me deje caer sobre él, estaba muy mojada pero aun así me costaba contenerme para no gemir en voz alta. Solté el aire que había estado conteniendo cuando termine de introducirlo todo, no solo era grande, sino que también era largo, que me tomo algunos minutos en poderme acostumbrar al tamaño.

- Dios, eres tan grande Carlisle – murmure contra su oído, cosa que ocasiono otro gemido de su parte, no podía creer que no despertara aún.

Me enderecé y pude notar como apretaba la quijada al tiempo que sentia mis paredes pulsar tratándose de acomodar, juro que este hombre me había arruinado por completo.

Apoye ambas manos en su torso levantando mis caderas sacando casi por completo su miembro antes de dejarme caer despacio, cosa que nos hizo gemir a ambos. Lentamente comencé a moverme lentamente.

- Ah – gemí cerrando los ojos mientras llevaba ambas de mis manos a mis senos, estrujándolos y jugando con mis pezones sin dejar de moverme.

- ¿Be…lla? – abrí los ojos ante su llamado y noté como sus ojos se habían abierto, mostrándose sorprendido - ¿Bella? ¿Qué estas haci… ah… haciendo? – llevo sus manos a mi cintura tratando de detenerme – Para Bella.

- ¿Por qué? – pregunte sin dejar de moverme.

- Ah… esto esta mal Bella… ah… - hecho su cabeza hacia atrás, exponiendo su garganta, no pude resistirme y me recosté contra él para dejar besos húmedos.

- Déjate llevar Carlisle – susurre contra su oído y capturando con mis dientes su lóbulo, cosa que lo hizo estremecer al tiempo que sentia como su miembro en mi interior daba un tirón – No luches por ocultar lo que estamos sintiendo… por lo que sentimos aquel día – sentia como poco a poco se iba rindiendo por la forma en que sus manos apretaron mi cadera - ¿No te gusta estar en mi apretado y húmedo coño? – su respiración se corto ante mi pregunta - ¿No es lo que quisiste aquella mañana? Ah… ¿Sentirte en mi interior mientras me follabas con fuerza? – gemí contra su oído al tiempo que aumentaba la velocidad de mis movimientos, tenia que convencerlo, ser la única en moverse me estaba cansando un poco – Ya no soy una niña, te he deseado desde que tenia diecisiete y si no hubiera deseado lo que paso ese día pude haberte detenido – sentí como poco a poco iba respondiendo porque comenzaba a moverse – Por favor, señor Cullen – al parecer eso encendió algo en él porque uno de sus brazos se coloque en mi cintura para detener mis movimientos al tiempo que su otra mano se cerraba fuertemente en mi cabello hasta que nuestros rostros quedaron frente a frente.

- ¿Así que quieres que te folle? – pregunto con una voz ronca que nunca le había escuchado - ¿Quieres que folle fuertemente tu pequeño coño, princesa?

- Si – respondí estremeciéndome por su dominancia.

- Muy bien, si quieres que te folle, eso voy a ser – dijo antes de juntar nuestras bocas en un beso salvaje.

En un rápido movimiento, estaba sobre mi espalda mientras Carlisle comenzaba a embestir de manera desenfrenada sin romper nuestro beso.

- ¡Ah, más fuerte Carlisle! – exclame cuando nos separamos para respirar. Él bajo su boca por mi cuello, en donde chupo con fuerza, continuo por mi clavícula hasta llegar a mis senos, capturo uno de mis pezones, haciendo círculos con su lengua y tirando de el con un poco de fuerza con sus dientes – Si – jadee cerrando mis ojos con fuerza y enterrando mis uñas en su espalda.

- ¿Así que eso es lo que te gusta? ¿Te gusta que te follen con fuerza? – y si era posible, incremento sus movimientos haciendo que gritos de placer salieran de mis labios.

Carlisle se levanto y coloco sus brazos detrás de mis rodillas, levantando y separando más mis piernas mientras me penetraba salvajemente.

- Oh Dios Carlisle, así, justo así – gemí, comenzaba a sentir mis paredes internas contraerse.

En otro rápido movimiento salió de mí, haciéndome lloriquear ante la perdida, pero enseguida me dio media vuelta, tomo mi cintura entre sus manos y se adentro de una embestida potente, haciendo que soltara un gemido ahogado por la almohada.

Sentí un fuerte tirón en mi cabello que hizo que mi espalda se curvara hasta que estuve de rodillas, un fuerte y delicioso dolor recorrió mi cuerpo cuando Carlisle mordió mi cuello.

- ¿Así es como te gusta no, princesa? ¿te gusta que te tomen de manera ruda? – susurro contra mi oído, tiro de mi cabello de manera en que mi cabeza descansara en su hombre.

- Ah… si, me gusta… ah… - cerré mis ojos con fuerza cuando su mano tomo mi seno izquierdo y apretarlo, después tomo mi pezón y tiro fuertemente – Ah, Carlisle…

- ¿Qué es lo que quieres princesa? ¿quieres correrte? ¿quieres que llene tu apretado coño con mi semen? –

- S-si… - respondí sintiendo mi orgasmo formarse.

- Si, ¿Qué, princesa? – su mano en mi cadera bajo hasta mi clítoris y la otra se cerro en mi garganta, tal como la vez pasada, sin ejercer demasiada presión.

- Si señor Cullen, haga que me corra… llene mi coño con su semen… - de manera brusca salió de mi e hizo que quedara en mi espalda de nuevo, tomo ambas de mis piernas colocándolas en sus hombros y se introdujo comenzando a moverse - ¡Ah… Carlisle…! – acallo mi grito besándome ferozmente, adentrando su lengua en mi boca.

Con cada embestida golpeaba ese lugar justo dentro de mí, haciendo que mi orgasmo se acercara a una velocidad sorprendente.

- Córrete princesa, córrete para mí – ordeno en mi oído y enterró su rostro en mi cuello al tiempo que me sentia explotar soltando un grito con su nombre, el penetro un par de veces más antes de que lo sintiera acallar un grito en mi cuello.

Permanecimos algunos minutos tratando de recuperar el aliento y después salió de mi interior dejándose caer a mi lado, tapando sus ojos con su antebrazo.

Dios, este hombre era un magnifico amante. Apasionado y dominante, tal como lo había imaginado. Ahora entendía porque Esme era una mujer felizmente casada.

- No te arrepientas de lo que acaba de pasar – dije cuando pude recuperar el habla, mi garganta se sentia seca y estaba agradecida de que no hubiera vecinos cerca – No de nuevo.

- Esto está mal Bella – respondió soltando un suspiro.

- ¿Por qué? ¿Por qué soy menor que tú? –

- Porque eres la hija de mis mejores amigos Bella, porque te conozco desde que eras una niña – contesto sentándose en la cama mientras tomaba su cabeza entre sus manos – Porque deberías estar con un chico de tu edad, que comparta tus gustos y demás cosas.

- Sabes que nada de eso tiene sentido – también me senté sin molestarme en tapar mi desnudes – Comprendo las dos primeras razones, pero no tiene sentido la última Carlisle.

- ¿Por qué no tiene sentido? – pregunto confundido mirándome por primera vez.

- Tu mismo lo dijiste, me conoces desde pequeña y sabes que ninguna ley de "normalidad" se aplica a mi – sonreí ante mi broma, pero a él pareció no hacerle gracia – Ya he experimentado con los chicos de mi edad Carlisle, he salido con varios, me he acostado con varios – lo vi arrugar su seño ante mis palabras pero no le tome importancia – Pero siempre había algo que faltaba, algo que parecía no encontrar por más que buscaba… hasta ese día…

- ¿Qué quieres decir? –

- Antes, cuando estaba con alguien, cuando llegaba al orgasmo, me sentia vacía, incompleta… pero aquella mañana… me sentí completa… - atraje mis piernas a mi pecho recordando las veces en que había tenido ganas de llorar después de tener relaciones con alguien, como sentia un enorme vacío en mi interior.

- Pero esto es una locura Bella, ¿Qué te hace pensar que lo que sientes ahora no es algo pasajero? –

- No lo es, es algo más –

- ¿Cómo lo sabes? –

- Me fui de Seattle porque comencé a sentir una fuerte atracción hacía ti, sabía que estaba mal y tenia las mismas creencias que tu – confesé, eso causo una expresión de asombro – Pense que lo que sentia por ti era por mis hormonas de adolescente, eres un hombre muy atractivo y pasaba la mitad de mi tiempo en tu compañía, así que una vez que llegue a Arizona me mentalice a borrar esos sentimientos confusos que sentia, pense que lo había logrado cuando regrese para navidad, pero no fue así…

- ¿Qué paso? –

- Me sentí algo nerviosa de encontrarme contigo esa mañana, algo dentro de mi actúo antes de pensar y te bese, pense que me rechazarías, pense en las consecuencias que eso traería si le decías a mis padres…

- Pero te respondí y tuve un desliz en mi auto control – dijo en un susurro.

- "Para bailar tango se necesitan dos" y los dos perdimos el control – conteste – Después de regresar a la universidad, tuve miedo de las llamadas de mi madre, pensaba que en cualquier momento me llamaría para reclamarme – sonreí ante los recuerdos – Pero al mismo tiempo no dejaba de pensar en ti, en ese momento, en como sin necesidad de penetrarme me habías hecho llegar al orgasmo y me hiciste sentir plena, mi respiración se quedaba atorada en mi garganta cada vez que mis padres te mencionaban y mi corazón se alocaba… fue cuando lo entendí… -

- ¿Qué entendiste? –

- Que te amaba… - tome una de sus manos y la coloque sobre mi corazón, el contacto de su piel con la mía me hizo estremecer y al parecer a él también – Ustedes siempre han dicho que soy muy madura para mi edad, ¿Por qué el enamorarme de alguien mayor tendría que ser diferente?

- Pero sigue estando mal – murmuro alejando su mano de mi pecho y negó con la cabeza – Tus padres me mataran…

- Por supuesto que no, ellos están muy preocupados por ti –

- ¿Qué? – pregunto sorprendido.

- Mamá me dijo que te habían notado algo deprimido desde hace algunos meses, comprendí que por eso me había ofrecido para ayudarte este tiempo, para saber que te pasaba –

- ¿Y que crees que digan cuando se enteren de esto? – dijo señalándonos – Charlie va a querer mi cabeza cuando se entere de que me he acostado con su niñita, su bebé…

- No, no lo hará –

- ¿Y como estas tan segura? –

- Respóndeme algo, ¿Qué siente tu por mí? –

- … no lo sé… - sus palabras hicieron que mi corazón se oprimiera un poco.

- Pero si lo sabes Carlisle – me coloque de rodillas ante él, tomando su rostro en mis manos – Me lo demostraste llamándome en tus sueños, me lo demostraste haciéndome el amor – lo mire fijamente – Me lo demostraste al llamar mi nombre cuando llegaste al orgasmo aquella mañana y ahora mismo…

– ¿Qué te hace pensar que esto no es pasajero? ¿Qué te aburrirás cuando regreses a Arizona? –

- Porque le prometí a Esme que tomaría cada oportunidad para ser feliz sin arrepentirme, porque al igual que yo me puedo aburrir de esto, tú también lo puedes hacer – respondí, sus ojos se abrieron en sorpresa porque era lo que Esme nos había pedido Edward, a Carlisle y a mí antes de morir – y porque estoy dispuesta a arriesgarme, ¿y tú? ¿no estarías dispuesto a tomar esta oportunidad? ¿a ver a donde nos lleva? ¿Aunque sea algo pasajero?

Carlisle se quedo callado por unos minutos, podía ver en su mirada como se debatía entre lo que él pensaba que era correcto y lo que deseaba.

- Te propongo una cosa – dije mirándole seriamente.

- ¿Qué cosa? – pregunto dudativo.

- Durante el tiempo que estemos aquí démosle una oportunidad a esto que sentimos, olvidemos que soy la hija de tus mejores amigos y nuestra edad – propuse.

- ¿Y que pasara al final? –

- Al final, podemos seguir con lo nuestro o simplemente dejarlo en un bonito recuerdo – respondí.

- … De acuerdo… lo haremos a tu manera, pero con una condición –

- ¿Cuál? –

- Que pase lo que pase, no te alejaras de tus padres – dijo seriamente – Sufrieron mucho cuando te fuiste a la universidad en Arizona y se que los destrozaría que te alejaras más porque no aceptan lo nuestro o porque no funciono.

- Muy bien – no pude evitar soltar un suspiro de placer cuando sus manos se colocaron en mi cintura para atraerme hasta él y besarme castamente.

Mis manos se enredaron en su cabello mientras adentraba mi lengua en su boca, profundizando el beso, sus manos acariciaron mi espalda pegándome más a él, haciendo que quedara a horcajadas, no pude evitar gemir cuando sentí su erección rozar mi centro.

- Veo que estas más que listo – murmure cuando sus besos se trasladaron a mi cuello.

- ¿Qué puedo decir? Eres muy hermosa – dijo bajando hasta mis senos y repartiendo besos húmedos hasta capturar mi pezón en su boca y chupar con fuerza.

- Carlisle – suspire su nombre comenzando a mover mi cadera hasta que sentí su punta adentrarse en mi interior, poco a poco me deje caer hasta que estuvo enterrado hasta el fondo y empecé a moverme.

Sabía que tenia sus dudas a cerca de lo nuestro, pero yo me encargaría de aclararlas por completo, no me importaba que al final de este verano no pudiera caminar bien, era un sacrificio que con placer cumpliría.

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- … claro mamá, dile a papá que lo quiero… Bye… Ah, Carlisle – gemí al tiempo que aventaba mi móvil en algún lugar de la habitación y enterraba mi mano en su cabello mientras lo sentia chupar con fuerza mi clítoris e introducía sus dedos en mi interior.

- ¿Qué dijo Renee? – pregunto mientras besaba el interior de mis muslos sin dejar de mover sus dedos.

- Que se alegra de que estés mejor… Ah… - respondí colocando mis manos en mis senos y tirando de mis pezones mientras sentia mis paredes contraerse indicando que mi orgasmo se acercaba.

- Si, creo que estas tres semanas me han hecho muy bien – contesto subiendo sus besos por mi estómago, pasando por el valle de mis senos hasta mi cuello – No hay nada como la serenidad del bosque y la buena compañía – agrego besándome con pasión.

- Es bueno que mi compañía te ayude un poco – dije mientras lo sentia colocarse entre mis piernas y sacando sus dedos, haciendo que lloriqueara porque no había podido correrme.

- Tu compañía me ayuda mucho, no te imaginas cuanto – no pude responder porque se introdujo de una potente embestida y comenzó a moverse.

- Ah… entonces… es un placer ayudar… - fue lo último que pude decir mientras me comenzaba a mover a su ritmo.


*Ta-dannn… Hola, ¿cómo la están pasando en esta cuarentena?, espero estén sanos y salvos ustedes y sus familias en sus casas, por mi parte estoy bien, continuo trabajando (ya saben, trabajos tóxicos :D ) pero tratamos de mantener las medidas de seguridad sugeridas… ¿Y? ¿Qué les pareció? Este es mi primer fic con esta pareja, hacia semanas que estaba en mi mente, pero por cosas del trabajo no había podido escribirla, coff… al igual que no he podido actualizar mi otra historia… coff… espero sus reviews. Besos y abrazos a distancia, Little Saturnito.