Me llena de nostalgia recordar... Porque lo recuerdo todo... todo.
Aquel día se suponía que debía ir a un lugar en específico con el objetivo de entregar un paquete muy sencillo a una chica que conocía desde hacía tiempo, nada personal. Era bastante lejos de nuestro lugar, pero necesitaba ir de todos modos.
Iba a ir solo aparentemente, no me afectaba en realidad.
Le había notificado de aquello al líder de Akatsuki para no tener líos para más tarde, sin embargo, Hidan apareció detrás mío sin saber cómo, y al parecer había escuchado mis palabras, pues su rostro cambió de ser neutro a uno muy ansioso y enérgico, como habitualmente.
Apenas apareció por detrás de la puerta, corrió hasta llegar a mi lado.
ー ¡Haa! ¡Yo también te acompañaré! ー me había sonreído enormemente lleno de empoderamiento.
ー Hidan, no tienes que ir. ー le dije en voz baja. Sin embargo, Hidan no me escuchó en lo absoluto.
ー ¡Y sí, claro que iré! ー le había dicho a Pain, con completa seguridad.
ー Eres estúpido, no podrás ir. ー devolvió Pain tajante dirigiéndose a Hidan.
ー Tú eres el estúpido. Kakuzu y yo somos los mejores compañeros, desde luego que iré. ー su carácter nadie lo bajaba, aún lo recuerdo
ー Mira tu cuerpo, estás hecho pedazos, desde hace un día y medio que lo estás.
¿Hecho pedazos? Ni siquiera me había dado cuenta. De inmediato volteé a ver a Hidan, vi su pecho, era blanco como una nube, pero traía consigo unas marcas terribles.
La preocupación invadió mi mente por completo. Oh, Hidan... ¿Qué demonios habías hecho?
ー Ah, ¿Te refieres a esto? ー señaló sus heridas ー Necio, deberías saber que yo soy Hidan, ¿no comprendes? Soy inmune al dolor. ー dijo Hidan, borrando su sonrisa que antes tenía y ahora teniendo un rostro serio.
ー No me preocupa si sientes dolor o no, pero, mira tu cuerpo, hazme caso y sólo mírate. Deja que Kakuzu vaya sin ti. ー Hidan quedó sin palabras.
Y es que es cierto, Hidan era un gran testarudo, pero... de repente la idea de que yo estando cerca de ese testarudo y que nada malo le iba a ocurrir, invadió mi mente... y si llegase a pasarle algo malo, al menos yo iba a enterarme.
Me atreví a interrumpir la discusión. Además que las heridas de Hidan invadieron mi mente y no sabia quién las había hecho, ni cuándo ni por qué.
Intenté no demostrar tanta preocupación en mi rostro, que afortunadamente, estaba cubierto con mi máscara.
Ese había sido mi error
ー Te olvidas de mí, yo soy quien acompaña siempre a Hidan. ー Dije cerrando mis ojos y dando un paso adelante de Hidan, así Pain no podría verlo ni señalarlo.
ー ¿No has visto su cuerpo? ー intentó señalar a Hidan detrás de mí, pero no pudo.
ー Claro que lo he visto ー y a última hora ー Pero Hidan está bien. ー No, Hidan no estaba bien, yo no podía ver su torso así y menos sin saber lo que exactamente le había ocurrido.
ー Va a darte problemas, sólo irás a entregar un paquete a una chica, ¿Por qué debe acompañarte?
ー Pero te olvidas de mí. ー y volví a repetir lo mismo con mucha paciencia, pero era realmente irritante, mantuve mis ojos cerrados, no quería desafiarlo ー Y si él desea ir conmigo, creo que puede ir.
ー Tú mismo decías lo fastidiante que era tenerlo de compañe... ー le interrumpí y lo miré bruscamente alzando mi voz.
ー Yo... ー casi grité ー ...Seré quien estará a su lado. ー intenté no alterarme ー Te olvidas de que él jamás ha ido solo a ningún lugar, como Hidan te explicó, siempre hemos sido él y yo. ー Pain se mantuvo callado e impacible.
ー Oye, Kakuzu... ー susurró Hidan detrás mío tocando mi hombro. ー Estoy bien...
ー Como digas. ー me dijo Pain neutralmente, él siempre era muy neutral. ー Pero, no te olvides de que puedo expulsarte por ese carácter.
ー Yo, seré yo quien se encargue de todo.
Me di media vuelta dándole la espalda a Pain, y empecé a alejarme a paso rápido. Hidan me siguió automáticamente. Pain desapareció de un sólo golpe.
Al salir de aquel lugar, Hidan y yo finalmente pisamos el césped mientras que el sol tocaba nuestros cuerpos débilmente -porque ya se estaba ocultando detrás de las lejanas montañas naranjas-.
Aquel día era muy cálido, las nubes eran un centenar de distintos tonos de naranja y rosa.
Hidan me seguía, estaba detrás mío, yo iba caminando bastante rápido, de alguna forma me sentía algo alterado.
ー Pero qué bonito eres, no me lo esperé de ti, Kakuzu ー dijo Hidan en un tono divertido.
ー Cállate, Hidan. Y no olvides que voy a matarte un día de estos. ー seguí avanzando, mientras hacía el mayor esfuerzo por alejarme de él a paso rápido, no quise verlo otra vez...
Recuerdo que me rompía verlo así...
ー ¡O-oh! Vamos, siempre cubres tus dulces y caballerosas palabras con la excusa de que vas a matarme ー dijo Hidan divertido tocando levemente sus heridas en su pecho... su níveo pecho lleno de marcas horribles... ー Deberías ser más lindo, ya sabes.
ー Aquí vamos otra vez... ー dije
ー ¡Además, jamás podrás matarme! Así que no seas tan rudo, Kakuzu. ー Hidan rió levemente mientras que cerró sus ojos.
ー Idiota, creo que hice el ridículo con todo lo que dije ahí dentro. El líder, tiene razón sólo en una cosa, en que deberías quedarte. ー Dije mientras que seguía caminando y nos perdíamos entre el bosque anaranjado y perfumado de hojas secas y flores marchitas... pues era otoño.
Recuerdo que, era otoño... otoño.
ー ¿Qué? ー Hidan frenó sus pasos de golpe algo asustado ー ¡No, por favor! ¿Cómo vas a sobrevivir sin mí? ー dijo abriendo más sus ojos y sobresaltándose, mientras que avanzó más rápido hasta alcanzarme ー Por favor, déjame ir contigo, eres mi gran amigo~ ー dijo riendo y cubriendo aún más sus heridas ー ¿Es que acaso no te acuerdas de que...
ー Cállate, Hidan. Ya estás a mi lado, no seas ingenuo. Eres desesperante. ー Dije de golpe y me adapté a sus pasos lentos, para caminar a su ritmo... Ya no me sentía alterado.
Su sangre carmesí en su piel se notaba de manera leve en el pecho, sus heridas eran aparentemente muy profundas, eran como una línea roja en la nieve pura y blanquecina, ya que parecía que Hidan había limpiado las heridas, pero seguían abiertas, bastante. Era muy preocupante.
Lo que yo no sabía... era por qué no sanaban...
Hidan nunca supo curar heridas... menos las suyas. Debo admitir que no me molestaba nada curar sus heridas y coserlas... pero coser cortes tan pequeños a los que suelo coser, era extraño. No tenía opción, si no se curaban solas, yo debía hacer algo.
ー ¡Lo sabía, no puedes deshacerte de mí! Porque me adoras, me amas, y me quieres ¿Cierto? ー sus tonos bromistas de voz eran muy fastidiantes, pero ya no me molestaban en casi nada.
ー Hidan, eres un idiota. ー dije suavemente como si fuera obvio.
ー ¡Yo también te adoro, Kakuzu~! ¡Hahaha! ー dijo cerrando sus ojos rosados. Yo rodé mis ojos.
Y así caminamos durante casi cincuenta minutos y el sol se había ido completamente, ahora sólo quedaba esperar la luna...
Él nunca supo curar el daño que se hacía...
