-¡Fuera! ¡No te aparezcas Kaitou Kid! -Gritó mi hermana, Aoko.

-No jodas, haces el ridículo desde tiempo inmemorable hermana. Acaso, ¿No entiendes que todos aquí apoyan a Kid? -Hablé rodando los ojos.

-¡Pero Ambar! Debemos de apoyar a nuestro padre, ¡Él es el inspector a cargo de Kaitou Kid! -Exclamó enfadada.

-Ya lo sé, sé que nuestro padre es "El inspector de la segunda división del departamento de crimen organizado de la policía metropolitana de Japón" o también... "El inspector fracasado que nunca logra atrapar a Kaitou Kid" -Susurré para mi misma.

-¡No seas así! Él es nuestro padre, hay que apoyarlo -Habló animadamente. Que bipolar que es.

-Claro, claro, pero, empieza por botar esto -Le quité el cartel que traía -Ahora solo quédate callada, si gritamos, interrumpiremos el trabajo de papá y de los demás

policías, agradece que papá nos consiguió entradas -Hablé mirando la hora en mi celular.

-Si, todo para ver a ese maldito ladrón de cuarta, para mi es solo una manzana podrida, además, siento de que intenta convertirse en el peor perdedor del mundo - Habló nuevamente molesta.

-Ajá, lo que tú digas hermana-Mis palabras fueron interrumpidas por los gritos de la gente, ya había comenzado la cuenta regresiva.

-¡Cinco!, ¡Cuatro!, ¡Tres!, ¡Dos!, ¡Uno! -La gente gritó entusiasmada.

-Cero -Gritó el tan esperado ladrón de guante blanco -¡Damas y caballeros! ¡Hoy les traigo una ilusión maravillosa que hará brillar su noche! -Habló parado encima de una de las cajas de cristal -Hoy podrán presenciar como romperé las leyes de la física, sin nada más que decir, comencemos.

Él fácilmente tomo la joya que estaba en su pedestal, burló a los policías como si de un juego de niños se tratase y llegó hacia la parte del público, más específicamente, al frente de nosotras.

-A una de ustedes dos, ¿Les gustaría probar como romperé las leyes de la física junto a mi? -Habló con una mano en su sombrero, la cual ocultaba su rostro, y la otra estaba extendida hacia nosotras.

-¡Aléjate de ellas Kid! -Habló nuestro padre corriendo hacia nosotras haciéndose paso a través de la gente junto a algunos policías de su escuadrón -¡Será mejor que te entregues! ¡Te tenemos rodeado, y aunque logres salir, tenemos helicópteros en el perímetro! -Exclamó furioso.

-No lo creo inspector -Habló acercándose más a nosotras, yo me puse delante de Aoko por reflejo -Oh, vamos. Yo nunca les haría daño -Su voz, se me hace tan conocida -Se nos acaba el tiempo señorita, será mejor que nos vayamos ya.

En un rápido movimiento él me tomo en brazos y empezó a correr directo hacia la pared de concreto.

-¡¿Qué haces?!, ¡Esto no va a acabar bien! -Exclamé aferrándome a su cuello. Yo solo

oí una pequeña risa provenir de él.

-Kaitou Kid no solo es conocido por robar, también es conocido por hacer posible lo imposible -Habló, seguramente estaba sonriendo-¿No te lo dije antes? Yo nunca te haría daño -¿Porqué jodidos eso sonó como si fuese solo para mi?

-¡Ay mamá! -Cerré los ojos al ver la pared al frente de nuestros ojos -¡Juro portarme bien pero no quiero morir tan joven! -Exclamé.

Esperé el impacto (Que nunca llego) y abrí mis ojos, ¡No puede ser! Estamos al otro lado de la pared, arriba de todo, en el techo del museo Suzuki. Me encontraba incrédula y creo que se notó.

-¿Sorprendida? -Se rio estruendosamente -Pero la ilusión debe de continuar -Empezó a caminar hacia la orilla.

-Bájame -Hablé removiéndome para que me soltara -Mi padre y mi hermana deben de estar preocupados, debes dejarme ir -Él no me soltó, de hecho, hizo aún más fuerte su agarre.

-Vamos, sé una niña buena y pórtate bien como acabas de jurar hace algunos segundos -Habló esta vez corriendo hacia la orilla del museo.

-¡¿Qué vas a hace- ¡No! -Empecé a gritar cuando vi su intención de saltar -¡SUELTAME! DEJAME IR -Tarde, él ya había abierto su Ala delta y podía sentir el aire chocar contra mi rostro -¡BAJAME! -Grité.

-Como ordenes -Habló sonrientemente.

Él me soltó, sentí mi alma querer salir de mi cuerpo, él me había soltado, estoy cayendo desde no sé cuantos metros, ¿De verdad esto esta pasando?. Odio las alturas, las odio con el alma.

Cerré mis ojos y empecé a llorar sin quererlo, esto no puede estar pasando, no puede, simplemente no lo quiero creer. De repente deje de sentir que caía, en cambio, unos brazos pasaron por mi cintura y mis piernas.

-No llores más señorita, ya estas a salvo -No le respondí, solo me aferré a su cuello como si mi vida dependiera de eso (Cuando en realidad lo era). Lloré e intente ocultar mi llanto pero fue inútil.

-Q-Quiero ir a casa -Hablé sin abrir mis ojos, no estoy en condiciones de hacerlo -Llévame a casa.

-No, aún no-Habló tranquilamente-Ya puedes abrir tus ojos, linda -No le hice caso-Estamos pisando tierra, además, antes te salve ¿No? Eso es suficiente para que confíes en mi.

Talvez, tenía un poco de razón, ¡Pero solo un poco! Aún no se me olvida que "ÉL" fue quien me soltó, él tiene la culpa de todo.

-Tú me soltaste, no hay manera de que confié en ti -Hablé intentando tranquilizarme.

-Eso no dicen tus brazos en mi cuello -Rio, y yo poco a poco empecé a abrir mis ojos, para así soltarme lentamente de su cuello-No te sueltes, no me molesta estar así con una chica tan linda como tú -Me sonrió.

-No me importa si te molesta, pero ya llévame a casa -Me removí incomoda.

-Debes de decirlo educadamente -Se rio y yo gruñí levemente-Vamos, dilo.

-¡No pienso ser educada con alguien como tú! -Exclamé molesta.

-Acaso, ¿Debo de recordarte la situación en la que te encuentras -Preguntó -Dada la situación de que no me quieres hacer caso, te dejaré aquí, no me necesitas ¿Cierto? -Le iba a reclamar pero él rápidamente me dejo en el piso y luego saltó, yéndose.

-¡N‐No! -Grité alterada, ¡Él muy maldito me había dejado en él último piso de lo que reconocí como la torre Toto! ¡A más de 250 metros de altura! -Esto es una broma, ¿No?, sal de dónde estés. Él no me pudo dejar ¿O si? -Empecé a llorar nuevamente pero con más intensidad esta vez -V‐Vuelve, p‐por favor -Murmuré desesperada -S‐Si tan solo K‐Kaito estuviera aquí, él nunca m‐me hubiera dejado.

-¿Kaito?, ¿Quién es él? -Escuche a mis espaldas, me di la vuelta temblando pero no falto mucho para que él me envolviera en sus brazos -No importa, creo que esta vez me pase, ¿No? -Me deje abrazar -Perdona a este torpe ladrón por hacer llorar a una bella dama como tú -Sentí como empezó a dejar caricias en mi cabeza y espalda.

-P‐Pero, ¿P‐Por qué y‐yo? -Pregunté ya un poco más calmada -Demasiadas chicas gritaban para llamar tu atención pero tú las pasaste de largo -Hablé limpiándome las lagrimas.

-Eso es muy fácil, ¿Qué soy yo? -Preguntó -Cuando respondas, quiero que me mires a los ojos -Demandó serio.

-¿Tú? -Le miré, solo le pude ver un ojo porque el otro era tapado por el monóculo, su ojo era de color índigo, era precioso, como... Como los de Kaito -Tú eres un ladrón -Respondí.

-Exacto, es muy simple. Soy un ladrón, un ladrón se dedica a robar, y no me importaría robar tu corazón, linda -Creó que me sonroje levemente -Debemos irnos, creo que el inspector Nakamori debe de estar echando fuego -Me tomó en brazos y me volví a aferrar de su cuello -Estoy seguro que ya creo las mil y una formas de matarme -Reí levemente.

-Yo también lo creo, mi padre debe de estar hecho una fiera junto a mi hermana, y todo es tú culpa por haberme secuestrado -Hablé cerrando mis ojos, mientras menos recuerda donde estoy, mejor estaré.

-Yo no te secuestre linda -Sentí como empezamos a volar -Yo solo te robe, y si te preguntas la diferencia entre ambas cosas, es que, si te hubiera secuestrado, lo

hubiera hecho a escondidas de todos y ni pensaría en devolverte, pero en cambio, ahora te voy a devolver -Me quede callada, ¿Qué podía responder ante tal confesión?Él no hablo más, el resto del trayecto nos quedamos en absoluto silencio. Yo venía

pensando en que debería hacer, ¿Cómo debo de actuar? Él me secuestro y me pego el susto de mi vida, me hizo ver vulnerable haciéndome llorar pero al mismo tiempo dijo que nunca me haría daño, me salvó y me consoló.

–¿En qué tanto piensas? -Me preguntó -Ya llegamos, ¿No te diste cuenta? -Abrí mis ojos y en efecto, estábamos en casa -Parece que ellos están abajo, te dejaré aquí, ¿Bien? -Me bajo y yo quite mis brazos de su cuello.

-Vete -Dije sacándome mis zapatos -Si papá o Aoko te ven, de seguro te matan.

-Si muero a causa de tus besos, no me molestaría morir aquí y ahora -Se agachó e hizo aparecer una rosa de color roja la cual me tendió -Ten, esto es una muestra de mis sentimientos -La tomé y él me sonrió.

Jure haber visto su rostro por una pulgada de segundo antes de que él saliera corriendo por la ventana, todo a causa de que Aoko había llegado, ella prendió la luz y al verlo le tiró lo primero que encontró (Lamentablemente era una de mis botas)

-¡¿Estas bien?! -Exclamó corriendo hacia mi -¡Me preocupe tanto cuando vi que él te tomo y te llevo! Y aún más cuando papá me dijo que todos los helicópteros y autos de policías que se supone que deberían de haber estado afuera, ¡No estaban! Parece que Kid ya se había encargado de eso mucho antes -Habló rápidamente,estaba preocupada.

...

-¡Deténganse en este mismo instante! -Exclamé molesta. Aoko y Kaito pararon de correr por el comedor, todo porque Kaito volvió a molestar a Aoko y ella se enojo y empezó a perseguirlo con la escoba -Ahora, quiero que se disculpen.

-¡Pero si él empezó!, ¡Todo es su culpa! -Habló Aoko señalando a Kaito.

-¡¿Qué?!, ¡¿Yo?! -Se apunto a sí mismo Kaito -¡No creas que no le contare lo que hiciste! -Exclamó Kaito y yo me crucé de brazos, estos dos nunca cambiaran.

-¡Si le dices te mato Bakaito! -Exclamó Aoko y yo tosí a propósito, solo para llamar la atención de ambos.

-¿Qué hiciste ahora Nakamori Aoko? -Pregunté seria. Aoko me miro con terror y oí a Kaito reír.

-Vamos, dile que paso -Le animó Kaito.

-Tú... -Gruñó Aoko acercándose a Kaito aún con la escoba en manos, en ese momento Kaito corrió hacia mi y se escondió atrás mientras agarraba mi brazo -¡Vamos, Sal de ahí cobarde!

-¡No soy un cobarde! -Exclamó Kaito atrás de mi.

-Aoko -Hablé antes de que su discusión llegara a mayores -Déjame adivinar. Reprobaste química, ¿No? -Pregunté seria -Y además, te expulsaron de la clase.

-¡¿Cómo lo sabes?! -Exclamó Aoko con temor -¡D‐Digo!, ¿De dónde sacaste eso?

-Soy tu hermana Aoko, y por esa misma razón me arreglé con los profesores para que me cuenten todo lo que pasa contigo cuando yo no estoy -Hablé -Y ahora mismo señorita, iras arriba y sacaras de mi habitación los materiales que pidieron para química.

-¡Pero yo ya no tengo esa materia! -Exclamó quejándose.

-No me importa, iras igual y le pedirás a la profesora otra oportunidad, incluso y si tienes que suplicar de rodillas, ¿Me oíste? -Pregunté y no obtuve respuesta -Aoko, te pregunte algo, ¿No vas a responder?

-P‐Perdón, ahora mismo voy a buscar eso -Me respondió dejando la escoba en una esquina, luego subió las escaleras.

-Kaito, ¿Cuántas veces debo de decirte?, No molestes más a Aoko -Hablé mientras me daba media vuelta para mirarle.

-¡Pero si es ella quien empieza! -Exclamó haciendo un berrinche.

-Ya, basta -Hablé suspirando -Y suéltame, ella ya no te golpeara, al menos no por ahora -Susurré.

-Oh, claro, ¡Y gracias!, Me salvaste de ser golpeado por ella -Él me soltó pero luego se agacho -Toma esto en agradecimiento -Kaito me extendió su mano e hizo aparecer una rosa.

-E‐Esto es -Susurré tomándola, era igual... era la misma flor que él me había dado.

-Eso es una flor, solo para ti linda -Me sonrió coqueto -Si ser linda fuera un delito, tú estarías condenada a cadena perpetua -Él beso mi mano y luego se paro.

-K‐Kaito -Susurré mirándolo.

-¿Qué pasa? -Me preguntó, me estaba viendo directo a los ojos.

-Nada -Hablé volviendo a la normalidad -Vete a sentar si quieres desayunar. Estará listo en un momento, ¿Si?

Había pasado una semana desde lo ocurrido con Kid, aunque quisiera y lo intentara, no podía olvidarlo, simplemente algo había en mi que me decía que no debía olvidarlo incluso si no fue la mejor manera de "robarme".

Esa vez, creo haber visto el rostro de Kaito, pero nunca me esforcé por comprobarlo ya que talvez había sido solamente una cosa mía, talvez yo fui quien seimagino a Kaito. Aún tenía dudas sobre eso pero decidí no hablar demasiado respecto a eso. Pero ahora mismo, creo estar segura de eso, estoy segura que Kuroba Kaito es Kaitou Kid.

Su forma de ser a veces, sus desapariciones repentinas, su preocupación y sobre todo, ambos son magos, ¡Ahora todo encajaba!.

Decidí dejar eso para después, luego tendría más tiempo para pensar en que hacer con esta información.

Terminé de hacer el desayuno para los tres, era temprano pero aún así, debíamosapurarnos, teníamos que partir a la escuela.

-Listo -Exclamé sacando las salchichas del sartén y las puse en un plato, lo mismo hice con los dos huevos estrellados que recién había hecho -Oye, Kaito -Le llamé.

-¿Qué sucede? -Me preguntó, yo le puse el plato en la mesa con los huevos y las salchichas -¡Wow!, se ve delicioso -Dijo tomando una salchicha y mordiéndola -Cof,Cof. ¡No le llega ni a los talones a la comida de Aoko! -Exclamó mientras tragaba. Lo había gritado a propósito, cualquiera se daría cuenta de eso.

-¡TE ESCUCHE BAKAITO! -Gritó Aoko aún arriba y yo me reí.

-Te iba a preguntar, ¿Qué quieres?, ¿Chocolate caliente o Café? -Pregunté agarrando una taza.

-Mmm... ¡Chocolate! -Exclamó como un niño pequeño y yo reí levemente.

-Era obvio que elegirías eso, no sé siquiera para qué pregunte -Le sonreí mientras le preparaba un chocolate caliente.

-Tú eres más buena, cuando Aoko me cocina, ni quiera me pregunta que quiero -Se quejó y en ese momento, llego Aoko.

-¿Hablabas de mi Bakaito? -Le preguntó Aoko, yo tomé la taza de chocolate y se la puse a un lado a Kaito -Deberías de agradecer que nosotras nos tomamos la molestia de cocinarte todos los días.

-¿Debo de agradecer?, ¡Si sigo comiendo lo que tú cocinas moriré algún día por intoxicación! -Y ahí vamos de nuevo -La única que me cuida aquí, es Ambar.

-¡¿Cómo de que mi comida te terminara intoxicando?!-Preguntó furiosa Aoko.

Mientras ellos discutían, le empecé a hacer un plato a Aoko y luego se lo serví.

-¡Pues claro que si!, ¿No te has dado cuenta?, ¡Tus salchichas se caen a pedazos! -Exclamó Kaito.

-¡No es cierto! -Gritó Aoko parándose de la mesa -¡Ahora mismo hare un par de salchichas y vas a ver que serán tan ricas que me terminaras rogando de rodillas a que te de un poco!.

Aoko cocino un par de salchichas pero pobre quien las comiera, están negras y si, se caían a pedazos, no evite reírme junto a Kaito.

-¿Ves como no miento? -Habló Kaito riéndose.

-¡A‐Al menos yo si sé comer! -Exclamó Aoko.

-¿Comer?, ¡Claro que yo sé como comer! -Le gritó Kaito molesto.

-Creo que no se refiere a eso -Hablé acercándome a Kaito mientras me agachaba a la altura de su cabeza, y con mi dedo pulgar le limpie los restos de comida que tenía en sus labios -¡Listo! -Le sonreí cuando termine.

-A‐Ambar -Susurró Kaito poniéndose rojo, y creo que yo me puse igual o peor cuando me di cuenta de lo que hice.

-B‐Bueno, debemos de irnos, se nos hace tarde -Hablé alejándome.

...

-¡Hey! Hakuba, ¿Has visto a Aoko o a Kaito? -Pregunté, no los he visto desde que tocaron a recreo.

-No sé con exactitud dónde están, pero creo que Akako también los esta buscando -Respondió.

-Perdón por meterme pero, si buscan a Aoko y a Kaito, creo que están en la antigua sala de música, la que están remodelando -Habló Keiko.

-Oh, muchas gracias Keiko -Le medio sonreí -Voy ahora mismo a buscarlos.

Salí del salón y caminé hacia la sala de música, habían varios alumnos en los pasillos, después de todo, era el último recreo del día.

Al llegar, pensaba entrar solamente pero oí como Kaito le empezaba a gritar a Aoko, de nuevo discutiendo seguramente. Estos dos nunca cambian, suspiré.

-¡¿Cómo piensas que yo le diré a Ambar?! -Me quede en mi lugar al escuchar mi nombre.

¿Qué esta pasando?, ¿Por qué hablan de mi? Sé que esta mal escuchar a escondidas pero estaban hablando sobre mi. Talvez no me gustará lo que escuche pero... La curiosidad mató al gato, pero el gato murió sabiendo.

-¡Debes de decirle cuanto antes! -Gritó Aoko -Sé que te corresponderá, no tengas miedo.

-Pero no puedo decirle así como así, simplemente no puedo llegar y decirle "Hola Ambar, ¿Sabes qué? Te amo, te amo mucho, más de lo que puedes imaginar, creo que me enamore desde que nos vimos la primera vez frente a la torre del reloj"

¿Qué?, Stop it, ¿Dijo que me ama? ¿Really? No puedo creerlo, ¡Él me ama!, Yo también lo hago.

-¡Solo debes de decirlo! ¡No puedes ocultarlo siempre! Si sigues así, ¡Alguien se te adelantara o ella se fijara en alguien más! Y TÚ, terminaras siendo el mal tercio -Bien hermanita, déjaselo en claro.

-¡Pero no es tan fácil! Entiéndelo de una vez, ¡Yo la amo más que a nada en este mundo! Y si... ¿Y si no me corresponde? N‐No... No la quiero perder -Habló desesperado.

-No la perderás, bueno, si te quedas ahí sin hacer algo, si que la pierdes Kaito -Dijo Aoko.

-No me ayudas Aokosa, se supone que‐ -El timbre sonó avisando que el recreo ya termino.

Me iba a alejar pero la puerta frente de mi se abrió, y de ahí salió Aoko junto a Kaito, lo dos me veían sorprendidos.

-¿Q‐Qué hac‐ ¿Desde cuando estas ahí? -Preguntó Kaito, ¿Asustado? Bueno, ¿Quién no?

-¿Yo? -Me apunté a mi misma -Los estaba buscando, hasta que Keiko me dijo que los vio estar aquí, acabo de llegar, ¿Estaban hablando de algo importante? -Pregunté actuando. Me costaba un poco, pero estoy muy feliz.

-¡No! Solo estábamos hablando sobre... ¡Kaitou Kid! ¿Viste que envió un nuevo aviso de robo? ¡El muy maldito robara una esmeralda! -Intervino Aoko.

-Oh, no, no he visto nada aún -Hablé tranquilamente -Debemos de volver ya a clases, no debemos de llegar tarde.

-¡Claro! Vámonos ya -Kaito se puso delante de Aoko y de mi -¡El último que llega es un huevo podrido! -Gritó infantilmente.

Y no me quedo de otra que empezar a correr hacia el salón, solo y por no ser el huevo podrido.

...

Habían pasado dos días desde que escuche a Kaito hablar con Aoko, dos días desde que escuche que me amaba, me había costado mucho mantener mis emociones y sentimientos ocultos, pero aún así lo logre.

Nada había cambiado, Kaito seguía siendo el mismo y eso me alegraba, pensé que el podría sospechar de que escuche pero al parecer no.

Ahora estábamos en clase, faltaba muy poco para que tocaran a recreo, y yo estaba pensando en algo para que Kaito me dijera que él es Kaitou Kid. Yo quiero que él confíe en mi y me diga la verdad.

Me preocupaba de cierta manera que él fuera Kid, era muy grande al peligro que se exponía.

También, ahora me daba vergüenza pensar en lo que paso con Kid, cuando me robo. Pensar que a quien le solté todos esos insultos era Kaito, que a quién me mostré débil y vulnerable, fue a Kaito, que quién me consoló y a la vez me hizo pasar un susto, fue Kaito. Siempre ha sido él, no sé como no me di cuenta antes.

Antes de que me diera cuenta, ya estábamos en recreo. Me paré de mi lugar mientras me preparaba mentalmente para lo que haría a continuación, no sé de donde había salido este lado mío.

-¡Kaito! -Lo llamé y él me miró -¿Puedes venir un momento?-Pregunté.

-¡Claro! En un momento -Vi como él se paro de su silla y se disculpo con unos chicos que estaban hablando con él. Luego vino conmigo -¿Qué sucede Ambar?

-N‐Necesito decirte algo -Hablé poniéndome un poco nerviosa -Ven, sígueme -Le tome de la mano y empecé a caminar hacía el patio.

-¿Decirme algo? -Preguntó curioso -¿Qué es?, Dímelo-Sonrió.

-Espera a que nos alejemos un poco.

POV Kaito ◇

¿Qué me querrá decir?, me pregunté mentalmente, ella nunca había hecho esto antes, y no sé me ocurre que quiere decirme.

-¿Aquí? -Pregunté viendo el lugar en donde nos detuvimos -¿Por qué estamos en la parte más alejada de los salones?.

-Porque mientras menos personas hayan, mejor -Me sonrió.

-Bueno, dime ya -Hablé poniéndome frente a frente con ella -¿Que querías decirme?.

-T‐Tengo que confesarte algo -Ella tartamudeo, y se veía nerviosa, creo que nunca la había visto tan nerviosa que como la estoy viendo ahora.

-¿Confesarme algo? -Pregunté poniéndome un poco ansioso.

-Si -Dijo mientras jugaba con sus manos -Pero... solamente en ti puedo confiar.

-Dilo de una vez, me estas poniendo nervioso y no sé si debería -Hablé. Su silencio se me hacia eterno, sentía que sus palabras nunca llegaban, hasta que salieron, con un suave y nervioso tono.

-Y‐Yo, c‐creo que... m‐me enamore -Sentí mi corazón latir con fuerza, me sorprendí ante sus palabras. Si esto era lo que creo que es, juro que seré la persona más feliz del mundo. Ella tenía sus mejillas levemente rojas, y su voz temblaba un poco.

-¿D‐De quién te enamoraste? -Pregunté ansiando solo una respuesta.

Yo solo esperaba que su respuesta fuera una, yo estaba esperando que de su boca saliese un "Tú, me enamore de ti" o un "Te amo". Solo con eso podía fantasear ahora mismo, pero sin importar cual de las dos fuera, yo sería feliz si la tenía a ella a mi lado y no como simples mejores amigos, yo la quería a ella como mi novia, eso esperaba.

Pero no todo en la vida se cumple, si fuese así, nadie sufriría en el mundo. Y yo simplemente sentí como mi mundo se caía a pedazos, sentí como se destrozaba de la manera más horrible.

-Me enamore de Kaitou Kid -Temblé cuando termino de decirlo. Si bien, mi corazón latía con fuerza cuando estaba cerca de ella, ahora mismo también me ardía y me dolía de una manera que nunca había experimentado antes.

-D‐De... ¿K‐Kaitou K‐Kid? -Pregunté dolido, esto no me podía estar pasando.

¿Es posible que suceda esto?, entre todas las personas, ¿Se tenía que enamorar de Kaitou Kid?. Yo y Kid éramos la misma persona, y en cierta manera, no me dolía tanto de que fuera Kid. Me dolía de que se enamorara de mi alter ego, y no de mi yo de todos los días.

-S‐Si -Respondió tímidamente

-Él... es tan lindo, es muy tierno, se preocupa y no es mala persona, además, yo creo que tiene una razón para robar ya que siempre devuelve todo lo que roba -Ella se sonrojaba a medida de que iba hablando -Él, es muy valiente para hacer lo que hace. Simplemente, creo que es increíble.

-Oh, e‐eso es genial -Hablé intentando no perder la Cara de Poker. Aunque sé que esta situación no la voy a saber manejar -Aunque, ¿Para qué querías decirme exactamente a mi?

Talvez, ella ya sabia quien era yo, pero su forma de hablar, su sonrojo en sus mejillas, su leve temblor, todo, todo mostraba que estaba siendo sincera (O al menos, eso creía yo)Me gustaría decirle que, Kaitou Kid talvez sea valiente y no muestre su miedo, pero, que en el fondo él seguía sintiendo miedo y desconfianza del mundo, que él a veces se quedaba estancado sin saber que hacer, que aunque siempre se mostrara romántico con varias chicas, él solo tenía ojos para una solamente. Yo quería decirle eso y mucho más, pero no podía... No podía decirle eso, aunque fuera cierto. Yo también siento, yo también temo, yo también tengo mis momentos en donde no sé como seguir.

-B‐Bueno, tú sabes, mi padre es el inspector a cargo de capturarlo y mi hermana... bueno, ya sabes. Además, tú eres un mago y él también, creía que tú podrías ayudarme a verlo, pensé que como eras mago, podrías ver a través de sus trucos y así me dirías donde encontrarlo -Me dijo -¿Me ayudaras?

-Y‐Yo... -Un lado de mi quería decir que si, pero el otro lado sabia que íbamos a salir lastimados de aquí -Esta bien, te ayudaré -Le sonreí o al menos eso intente.

-¡Gracias! -Ella exclamó abrazándome, un poco tembloroso le correspondí y apoye mi cabeza en su cuello -¡Eres el mejor! -No le respondí, solo nos quedamos un rato más así hasta que tocaron.

¿En que me metí?, me pregunté a mi mismo. Esto va a terminar horrible, suspiré.

-Hey, Ambar, iré a la enfermería, ¿Si? -Hablé y antes de que me respondiera, salí corriendo.

Me siento mal, horrible . Y ahora me pregunto, ¿Yo podré con esto?.