Advertencias: Sexo con menores de edad, acoso implícito, cambio de sexo, identidad falsa, abuso de alcohol y drogas, psuedo incesto, depresión, ansiedad, referencias a suicidio y autolesión, pedofilia, y probablemente otras más.
Notas: Creo que es prudente aclarar que esto se ubicaría en el pre New 52; voy a tratar de aclarar las edades para lo que sería el arco de Red Robin del 2009:
Timothea (Tim): 18-19
Jason: 20 (biológicamente); 23 (cronológicamente)
Richard: 28
Damian: 11-12
Bruce: 44
Barbara: 26
Alfred: 66
Este fic abarcara desde que Tim se convierte en Robin hasta un final ficticio después de la serie individual de Red Robin; seguiré los eventos de mayor iconicidad de DC, me disculpo si encuentran incongruencias de línea temporal.
Capítulo 1.
Cuando Tim, una niña de trece años, se acerca a él (a Batman, de todas las personas posibles) y le dice que quiere ser Robin, Bruce no puede evitar un mal presentimiento.
Tim es diminuta, tanto que a Bruce le cuesta creer que tenga trece años y le cuesta más creer que sus padres le permitan estar fuera de casa sin compañía (es Gotham, por el amor de Dios).
Tim (Timothea Jacqueline Drake, tal como ella misma se había presentado minutos atrás) tiene un par de ojos brillantes, azul cual zafiro, llenos de vida e inocencia.
Bruce se niega a tener un nuevo Robin, no después de…
(De Jason. De enterrarlo. De saberle mutilado y torturado por el Joker hasta el ultimo suspiro).
No. No debía haber otro Robin.
Los ojos de Tim pierden su brillo momentáneamente, decepcionados.
"Batman necesita un Robin", murmura su aguda voz.
Bruce la deja en manos de Alfred y se va a patrullar, repitiéndose que no va a tener otro Robin nunca más.
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Alfred le da el traje de Robin a Tim, a escondidas, obviamente.
Y ella va y salva a Batman.
(De todas las personas…)
Bruce la deja regresar a la cueva, pero le pide el traje de regreso.
(Y es que la tumba de Jason es tan reciente…)
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Tim se vuelve Robin, naturalmente. Y Bruce trata de no pensar en la debilidad que le causan los ojos de la niña cuando lo mira con esperanza y admiración desde el otro lado de la cueva.
Hay algo en su mirada que no logra deducir del todo, pero simplemente no sabe qué.
Tim es diminuta, pero soporta el entrenamiento tan bien como solía hacer Jason, quizás un poco mejor, ella no le grita cuando le corrige su postura.
Es como una muñequita de porcelana, bajita y delgada, su cabello negro pegado a su pálida piel y sus ojos contrastando con su boca rojiza, y Bruce no deja de tener la sensación que ella es demasiado frágil. Que si la deja ponerse el traje de nuevo se va a romper.
Pero Tim no se rompe, y tras casi cuatro meses de entrenamiento, le pide que la deje usar el traje de Robin formalmente.
Bruce la mira y se le encoge el corazón. Recuerda a Jason y su entusiasmo, la forma tan parecida en que le emocionaba salvar el día junto con el gran y legendario Batman.
Se niega de nuevo, ella no está lista, Tim es una niña.
Tim hace berrinche (oh, realmente es una niña) y Bruce suspira.
Los ojos furiosos, los puños cerrados, las mejillas sonrojadas, y es que Tim tiene trece años.
Es la primera vez que Bruce la ve así, y si es sincero consigo mismo, le recuerda más a Richard que a Jason.
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Tim no regresa a la cueva hasta dos semanas después. Cuando Bruce la interroga sobre ello, Tim le muestra una brillante sonrisa con frenos. Ligas amarillas brillantes en una boca diminuta.
Bruce alza una ceja antes de recordar que, Tim, de hecho, no vive con él.
Ella tiene a sus propios padres, su propia casa, su propia vida lejos de Bruce Wayne y de Batman.
Lo cual esta bien, porque Tim es una chica y…
No, no.
No tiene nada que ver con eso.
(Bruce trata de convencerse de eso).
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Bruce le permite usar el traje de Robin formalmente casi seis meses después de que Tim se haya presentado en la cueva a pedir (exigir) el puesto.
(Naturalmente, es de esas noches en que los padres de Tim están lejos del país, quien sabe dónde y haciendo quien sabe qué).
Van a patrullar y, por cosas del destino, el crimen es común y sencillo e incluso aburrido.
Tim se balancea por los edificios con agilidad, con ligereza, con misterio. Se balancea con mayor rapidez que Batman y sus aterrizajes son silenciosos.
Batman ve a Robin brillar en la noche de Gotham y algo en su corazón se agita de forma extraña.
Diferente a Jason, diferente a Richard.
Patrullan y golpean criminales hasta que el reloj marca las dos de la mañana. Entonces suben al batimóvil y regresan a la cueva.
Robin ríe eufórica, emocionada. Le pregunta si la ha visto pelear antes de sonrojarse y murmurar disculpas, su emoción en pelea con su actitud introvertida.
Batman se permite sonreír.
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Alfred los recibe en la cueva para dejarles una jarra de agua y se va a dormir. El reloj marca las tres de la mañana.
Bruce se quita la capucha y se sienta en la computadora a ordenar unos archivos, no han obtenido demasiada información hoy, pero si la suficiente para prepararse a la noche siguiente.
Tim desaparece en las duchas de la cueva por unos minutos antes de regresar cambiada y con el cabello húmedo.
Alfred le ha preparado un cuarto a Tim desde el día que ella se presento en la cueva afirmando que Batman era Bruce Wayne, poco a poco, ella se ha ido quedando más y más días en la mansión. Llenando el cuarto y la cueva con ropa suya que traía de su propio hogar y de las prendas que Alfred le compra a escondidas de Bruce (una indirecta no muy sutil).
Bruce no ha reparado demasiado en todas las veces que ella ha dormido en la mansión hasta el momento.
Tim se acerca descalza, los ojos cansados y con su piel impregnada del aroma a jabón.
Ella se inclina levemente en la silla de Bruce, admirando la pantalla, perdida en mente de detective nata.
Bruce, por otra parte…
No.
No.
No.
(Sí).
La figura de Tim se ve diferente en ese momento, las mallas de gimnasia pegadas a sus piernas, el top deportivo dejando entrever la forma de su joven pecho, el hueco de su cintura al descubierto, pequeña como Tim misma, tanto que Bruce podría rodearla con sus manos.
Tan…
No.
¡No!
Bruce aparta la mirada en menos de un segundo, sintiendo su consciencia gritar lo horrible que es por siquiera pensar en Tim de esa forma.
Pero…
Tim ladea la cabeza cuando ve como Bruce teclea mal el nombre de una calle y se encoge de hombros antes de voltear a verlo frente a frente.
-Buenas noches, Bruce.
Su voz suena ligeramente rasposa, un poco menos aguda que de costumbre.
Y entonces Bruce toma una de las peores decisiones de su vida.
Toma a Tim por el rostro y planta un beso en su mejilla.
Ella carraspea, sorprendida.
(Pero Tim no tiene porqué saber la razón de Bruce, ella no tiene porque saber que no es un gesto parental).
Bruce se aparta tras lo que parece una eternidad, mareado, confundido, sintiéndose un maldito.
-Buenas…
Pero el magnate no termina la oración, es interrumpido por los diminutos y fríos labios de Tim Drake sobre los suyos.
"Batman necesita un Robin".
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Notas: Bueno, yo se los he advertido al principio. Es un darkfic.
Estoy calculando unos 15 capítulos, pero dependerá mucho de si veo que tiene éxito. Ah, casi lo olvido, síganme en Twitter por si quieren hablar sobre comics o shippings, es mistressofvos
Los reviews son gratis, mis vigilantes.
¡Gracias por leer, besos!
