Este fic participa en el minirreto de abril para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Personaje: Xenophilius Lovegood

Palabras: 600 (usando mi extra de palabras)

Beta: Nea Bebe-Lágrimas-De-Lectores Poulain


Xenophilius en el país de las cosquillas


Había dejado a Luna con su abuelo Hephaestus. Era lo mejor. Al menos mientras se ausentaba.

Le habían recomendado hacer esto. No estaba del todo seguro de si era adecuado hacerlo, pero por intentarlo no perdía nada. Bueno, tal vez unos cuantos galeones.

Llamó a la puerta cuando llegó. No contestó nadie. Se abrió sola.

—¿Hola? —preguntó sin esperar respuesta alguna.

Se adentró un poco en el lugar, pero seguía sin ver a nadie. Se dio media vuelta para marcharse. Había sido una muy mala idea. Pero, de pronto, la puerta por donde entró había desaparecido.

¿Cómo diantres iba a salir de allí? No tenía ni la menor idea.

Buscó una salida, pero no había ninguna otra puerta. Aquello empezó a resultarle angustioso.

—¡Buenos días, amable caballero! —dijo alguien a su espalda; se dio la vuelta, pero no vio a nadie—. Bienvenido y espero que le guste su visita.

Xenophilius estaba asustado. ¿Quién carajos había hablado?

Escuchó un ronroneo cerca. Vio un gato azul encima de un cojín.

No. Los gatos no hablan.

¿O sí?

No le quiso dar importancia hasta que el gato se le acercó con su hipnótico ronroneo. Le rozó con el lomo la pierna, mientras continuaba con su melodía gatuna, que le dejaba ensimismado.

Se estaba quedando dormido. Cerró los ojos un segundo y, cuando los abrió, el gato había desaparecido.

Un cosquilleo comenzó a recorrerle todo el cuerpo. Empezó a reír sin poder evitarlo. Se sentía extraño, como cambiado. Su vestimenta era completamente distinta. Ahora portaba un elegante traje oscuro, guantes y una preciosa chistera a juego. Su melena rubia, normalmente desordenada, ahora lucía un sutil recogido sujeto con un lazo color obsidiana.

Físicamente no era él, pero le resultaba divertido.

Apareció una puerta amarilla.

Cuando entró, estaba en un precioso jardín: había flores de todos los colores y un bonito césped color esmeralda. Se quedó maravillado ante tanta belleza de la naturaleza.

Un poco más adelante había una mesita marrón con un juego de té plateado. Un conejo blanco con una pajarita morada daba brincos alrededor de ella.

Xenophilius se acercó a él. Lo miró con extrañeza.

—¿Por qué estás triste? —le preguntó el conejo. El Sr Lovegood de dio cuenta de que sus ojos eran de un chispeante tono púrpura, casi a juego con su pajarita.

—Recientemente, perdí a un ser querido y aún no lo he superado.

—¿Y crees que ese ser es feliz?

—Perdona, ¿qué?

El conejo iba a contestar, pero apareció una niña de cabellos platinos, ojos azules y rostro dulce. Llevaba puesto un vestido coral y una sonrisa en los labios. Se asemejaba tanto a su pequeña Luna…

—¿Un poco de té, caballero? —le preguntó la niña con ternura, mientras daba saltitos al igual que el conejo.

Xeno se sentó en una silla, asintiendo. Se echó un terrón de azúcar y le dio un sorbo. Le estaba encantado todo aquello.

—Ella está bien —canturreó la niña, saltando sin parar—. Lo veo en tus ojos.

Xenophilius dejó su taza en el platillo. No entendía nada de lo que le había dicho la niña. Quiso levantarse, pero sintió otro cosquilleo recorrerle el cuerpo y todo se volvió oscuro de repente.

Cuando regresó la claridad, no estaba ya en aquel lugar. Se hallaba en el dormitorio de su hija, que dormitaba en su cama, junto al conejito blanco que su difunta madre le regaló en las últimas Navidades.

Dio un largo suspiro.

Se acercó, le dio un beso en la frente y la arropó con su manta roja.

Ahora estaba seguro de que, estuviera donde estuviera, Pandora los estaba protegiendo.


NDA: Sé que ha sido muy sutil, pero Xeno se convierte en el Sombrero Loco (bueno, más bien en mi versión de él).

No sé por qué, pero quería hacer mi propia versión de este clásico que me encanta. No paraba de imaginarme a Xeno como el Sombrerero, a Luna como Alicia (admitámoslo, son ellos XD) y a Pandora como el conejo blanco. Sí, es mi parte favorita del libro, junto con las apariciones de Chesire (que le tenía que meter en la historia como fuese sí o sí xD).

Otro detalle que se me ha ido ocurriendo mientras lo estaba escribiendo era usar los colores con algún motivo significativo (para la historia, claro):

Azul (espiritualidad, calma, sosiego, paz); negro (luto, depresión, miedo); amarillo (la vida pública); verde (esperanza, serenidad, curación); marrón (equilibrio, comodidad); plateadoogris (madurez, capacidad de adaptación); blanco (pureza, claridad); púrpura (misticismo); violeta (comunicación de espíritu); coral, que es una mezcla entre naranja (alegría, vida, energía, felicidad, fuerza, vivacidad, buen humor) y rosa (sensibilidad del alma); y rojo (amor, salud, vitalidad, inspiración, estímulo, entusiasmo y triunfo).

Me gusta pensar que Xeno superó la muerte de su esposa gracias a Luna. El hecho de que la niña le recuerde tanto a ella es porque realmente lo era, solo que hasta en ese momento no se da cuenta de lo importante que es en su vida.

Otro detalle que debo mencionar es que el nombre de Hephaestus es el nombre del padre de Pandora de la mitología griega y, como a JK le gusta poner nombres raros a sus personajes —y usa muchos de esos nombres de la mitología clásica—, me pareció divino ponérselo como homenaje. XD

Bueno, espero que te haya gustado, aunque sea solo un poquito.

Un saludo y hasta la próxima.

~Miss Lefroy Fraser~