La imaginación era parte esencial de su trabajo, los mundos mágicos en el fondo marino, los grandes monstruos que surgían de las entrañas de la tierra, legiones enteras de soldados defendiendo a su rey, el brillante caballero que aun con sangre paria mostraba más nobleza que un príncipe y ganaba no solo la batalla, sino también el corazón de la amada. Él era un creador de juegos, pero no solo uno más del montón, era el mejor, su promedio lo decía, su título habla también, era cierto que no tenía mucha experiencia, pero el juego que había credo mientras estudiaba aún era muy popular y le dejaba muy buenas regalías, sobre todo cuando sacaba las nuevas actualizaciones, pero eso ya no bastaba y por eso ahora estaba ahí, en la más prestigiosa corporación, apunto de tener la entrevista más importante de su vida.
-Joven Muto, pase a la oficina, lo esperan- la secretaria estaba sería, casi mal humorada pero intentaba ocultarlo de una forma muy mal disimulada.
Yami Muto tomo un último respiro y con el poco valor que tenía se adentro a la enorme oficina, tomo asiento frente al escritorio y frente a el estaba su futuro jefe dándole la espalda, bueno aún tenía que pasar la entrevista, pero su propuesta era buena y realmente necesitaba el empleo esperaba un bebé, de hecho su panza ya era muy notoria con sus 5 meses, pero eso no era ningún impedimento, su hijo era su principal motor.
Seto kaiba se giró en su silla y lo vio de frente, se quesería reír del joven que estaba frente a él vestido con un traje de oficina el cual apenas y podía abotonar, pero se contuvo de hacerlo
- Bien eres Yami Muto, en tu solicitud dice que fuiste el mejor de tu clase, y tu juego en línea es famoso, bastante famoso lo cual es impresionante considerando que eso fue hace tres años y nunca más trabajo en algo nuevo, ¿Porque razón? Me podrías decir.
-Me case después de mi graduación, mi esposo me mantuvo, pero considero que ya es hora de comenzar a desarrollarme de manera profesional, tengo un proyecto nuevo en el cual he trabajado, pienso hacer…. - decía muy serio, pero fue interrumpido.
- Esta consiente de su estado, los horarios laborales son muy pesados en esta empresa, aquí no se aceptan errores, aquí el lazo laboral empleado-jefe no es co-rompible, sin tratos especiales- dijo el castaño con autosuficiencia y arrogancia dando un aspecto intimidante.
- Señor kaiba no hay ningún impedimento en mi estado, se que espero un bebé y que esto podría resultar algo pesado, y que es posible le preocupe que cuando nazca yo descuide mis labores, pero le aseguro que no será así.- estaba muy convencido de sus palabras.
-Puede decirme que opina su esposo al respecto- pregunto el CEO
-Le seré muy sincero señor kaiba, me case muy joven y muy enamorado con mi novio de secundaria, después de tantos años con el descubrí que el resulto ser un completo patán, que piensa que yo soy un inútil mantenido, y déjeme decirle que yo soy perfectamente capaz de salir adelante solo, y se lo voy a demostrar a él y a usted también, solo necesito una oportunidad- inconscientemente puso sus mejores ojos de súplica esos que usaba en la intimidad de su hogar, para manipular las cosas a su favor.
- Me temo que el puesto ya fue ocupado, así que regrese a su casa y no haga enfadar más a su esposo – dijo el castaño descartando el archivo en sus manos, la cara que tenía el tricolor era indescifrable demasiado neutral, hasta que una arruga llegó a su ceño.
- KAIBA – grito molesto – voy a patearte
- No te alteres- dijo seto tratando de calmarlo
- Escucha bien lo que te diré, me darás el maldito empleo, vendré d de lunes a viernes, excepto el jueves ese día saldré a las 2, me darás una bonita oficina y un sueldo justo y cuando nazca este bebé nos turnaremos para cuidarlo, por qué déjame recordarte que tú lo pusiste adentro de mi- la cólera era más que evidente en el tricolor.
- Yo soy el jefe y yo mandó aquí- trato de refutar el castaño, la mirada de inquisición que le dio su esposo lo hizo dudar de eso.- ¿quieres empezar el Lunes?
- Mejor el martes, el lunes hay que ir a la cita con el ginecólogo, ya vez que no fue tan difícil esto amor- Yami por fin estaba listo para ir a casa.
Horas antes
En la mansión kaiba el desayuno transcurría de forma tranquila, waffles, huevos con tocino, jugo de naranja y café tan amargo como el dueño de la casa, todo normal, todo tranquilo, hasta que cierto castaño dijo la siguiente frase, "debo irme, yo si tengo que trabajar", la manera en la que dijo esas palabras sonaron a un grito de guerra para su esposo en cuál al estar muy hormonal, estaba muy sensible y aún que el comentario había sido lanzado para el kaiba menor mokuba al expresar que no tenía intención de ir a laborar por algunos días. Yami grito, se sitio ofendido, retorció mal las palabras dichas y lloro y la única manera de tranquilizarlo fue ofreciendo un trabajo en la KC, pero el tricolor no quería un empleo por recomendación de su esposo sino por merito propio y así llegaron a un acuerdo, tendría una entrevista laboral como cualquier otro para el puesto de programador de juegos, cosa que kaiba no aceptaría, así que contrato a otra persona, con la clara intención de entablar un nuevo acuerdo, y ponerlo en una oficina junto a la de él, donde su único trabajo sería grapar hojas, clasificar las carta de duelo del castaño y que siguiera tranquilo con las actualizaciones de su juego, hasta que el tricolor se cansará y decidiera volver a casa, ya que el ojiazul estaba seguro que Yami no dejaría al bebé descuidado, ni siendo criado por un desconocido, y en efecto todo avía salido de acuerdo a lo previsto para su suerte.
FIN...?
Hola, espero que estén bien, aquí un pequeño regalo para la cuarentena, espero poder publicar un par de cosas más para ustedes.
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Disculpen la ortografía.
Gracias a los que leen :-)
