Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creador. Por el contrario la historia si es mía.


TE Y GALLETITAS

Había pasado varios meses desde que el incidente Orochi y el eventual armisticio llevara a los grandes ejércitos a una tensa paz. Pese a esto la actitud de muchas de las guerreras había cambiado, en particular la de Bismarck. Ella se había enfrentado un par de veces contra varias flotas y siempre salió victoriosa, no importaba si era Siren o de algún ejército de otro país, si era su enemigo seria destruido. Aunque las batallas no siempre terminan como uno quiere y las cicatrices no siempre dejan marca en la piel. Ella solo había tenido un gran rival, aunque no tenía la dedicación y la fiereza a la hora de luchar como la de ella. Aun así era algo que la cambio para siempre. Después de que Prinz Eugen regresara de su misión personal en el Imperio Sakura, la Acorazado tuvo un poco más de tiempo para ella. De esta manera se refugiaba en su residencia personal lejos de todos y alejada de las responsabilidades de su puesto. Esto no escapo a los ojos de su segunda al mando, que a pesar de tener otros intereses fuera de su deber y en tierras orientales. Sentía un gran respeto y admiración por Bismarck. De hecho tenía la esperanza de ser tan buena como ella y quizás que la considere su amiga. Pero si Prinz Eugen desconocía era lo que su superior hacia fuera de su servicio y eso era algo que en verdad le molestaba. ¿Que era lo que hacía en su residencia? ¿Qué hacia cuando escapaba un par de días al mes fuera de sus aguas territoriales? Eran muchas interrogantes, las cuales no tenía el valor para preguntar, aunque como dice el dicho "La curiosidad mato al gato" y no pudo evitar seguirla a través del alterado Mar del Norte. Junto con la joven Z23 que había regresado de la Base de Azur Lane. Siguió los pasos de Bismarck lo más lejos que pudo para que no la viera, pues si algo era buena, es en no dejarse seguir fácilmente. Continúo hasta aguas holandesas y la perdió cerca del Faro de Eierland en la isla de Texel. Donde después de caminar un poco encontró anclada la gran nave de guerra frente a una pequeña construcción, pero no estaba sola.

- ¿Acaso esa es una nave de la Marina Real? – Cuestiona Z23.

- Creo que es mejor irnos… si no te gustan las respuestas que puedes obtener, no hay que formular las preguntas.

- ¿Pero que hace con ella?

- Créeme, es algo personal. No te preocupes, vamos y te invito un trago.

- Sabes que no tomo.- Responde la joven.

- Deberías pequeña, deberías…

Finaliza Prinz Eugen mientras miro a Sheffield que estaba escondida detrás de un árbol, la cual devolvió una reverencia al ser descubierta.

Mientras fuera del acogedor lugar las naves se preguntaban qué pasaba dentro, dos acorazado estaban poniéndose cómodas.

- Esta vez te siguieron Bismarck. – Dice Hood mirando a trabes de la cortina blanca.

- Y tú tienes a una de esas sirvientas entrometidas en las cercanías.

- Si, el servicio de las Main de Palacio es implacable. ¿Además de quien es la culpa que no pueda cruzar el mar sola? – Cuestiona de manera burlona.

- No empieces de nuevo con eso Fräulein… - Responde con algo de tristeza. – No fue personal…

- Es una broma y claro que lo sé. Claro que lo sé… - Dice levantando el rostro de la fría mujer. – Eras tú o yo y ese día me toco perder mi Lady.

- Pero esas cicatrices… preferiría tenerlas yo… – Contesta tocando la cintura de Hood.

La ingresa se corre por la sensación de las fuertes manos de la alemana y camino hacia la estufa que tenía una tetera casi a punto de hervor.

- ¿Cómo quieres tu té?

- Sabes que no me gusta con Leche, de hecho son los únicos en este continente que le ponen leche al te.

- Somos gente de costumbres, salvo cuando estoy contigo, que nunca puedo tomar mi té de las cinco. – Responde riendo. – ¿Y que trajiste en tu canasta?

- Casi lo olvido, hornee galletas y te prepare un Strudel solo para ti. También un Baiser-Käsekuchen algo que es una delicia y hace tiempo no lo comía.

- Vas a hacer que suba un par de libras con estos encuentros. – Responde sirviéndole la taza de té con un terrón de azúcar a Bismarck.

- También traje crema para el Strudel. Tú tienes tus tradiciones yo las mías. – Contesta sacando las cosas a de la canasta.

- ¿Vas a seguir viéndome cuando parezca un carguero pasado de peso?

Dice Hood mientras buscaba una servilleta para su anfitriona, pero es sorprendida cuando esta la gira por la cintura para dejarla a un palmo de su rostro. Tan cerca que sus respiraciones tocaban sus labios de una manera que ambas se estremecieron. Pero los ojos de Bismarck cambiaron de parecer y giro avergonzado. Lejos de dejarla la castaña tomo su rostro y le dio un casto beso en los labios.

- Que sea una señorita respetable de la alta sociedad, no me hace menos mujer. Tampoco voy a dejar que te sigas martirizando por algo del pasado.

- Yo…

- Si no dejas el pasado atrás yo tendré que irme y no verte más. – Sentencia Hood.

- ¿Acaso ya no me quieres? – Cuestiona Bismark sorprendida.

- Te quiero desde que te botaron al agua y más aun cuando fuiste tú la que me rescato de las profundidades del mar…

- Nunca voy a olvidarme de esa noche…

- No lo hagas. – Responde cruzando sus brazos por el cuello. – solo sigue adelante como yo lo hice. Vamos a tomar el té que se enfría.

Bismarck no volvió a tocar el tema mientras tomaban el té. Por el contrario Hood se encargo de hacerla reír con historias de Uniconr y la Reina Elizabeth. Por el contrario la alemana no tenía mucho que decir, salvo el día que Prinz Eugen se emborracho e hizo el ridículo con Roon. Mientras la tarde avanzaba una fuerte tormenta comenzó a azotar la costa. Ambas miraron por la ventana y luego se miraron tratando de decir lo que pensaban.

- Creo…

- Que es mejor pasar la noche aquí… – Completa Hood mirándola ruborizada.

- Me preocupa Prinz y Z23, no sé si habrán llegado a destino.

Hood camina hasta un teléfono viejo colocado sobre la pared y tras girar la rueda de los números aguardo unos segundo para escuchar la voz de una de sus sirvientas.

- ¿Están contigo? …. Bien, sabes cómo tienes que atender a las visitas… pues yo digo que son visitas Sheffield … cuento contigo. – Cuelga el teléfono mirando ahora a una desconcertada Bismarck. - Están en el faro a unos kilómetros, Sheffield es una gran cocinera y las atenderá bien.

- Espero que no tenga alcohol, sino tu sirvienta la pasara mal… – Responde con pena sabiendo como era su colega al probar alcohol.

- No tienes idea lo que toma Sheffield… Entonces… – Se acerca quitándole el gorro militar y colocándoselo. – no tienes escusa para no pasar la noche conmigo…

La inglesa cruzo los brazos por el cuello acortando distancia. Pero al ver que no reaccionaba beso sus labios con una delicadeza que no esperaba. Esos besos siguieron hasta que la peliplata se separo por la falta de aire.

- ¿Esto es correcto? – Cuestiona entre apenada y excitada.

- Soy una dama y siempre espere que fueras tú la que tomara la iniciativa, pero creo si queremos que algo pase, esa debo ser yo. – Finaliza con una picara sonrisa.

Lo que empezó esa tarde en la sala de te continuo durante la tormentosa noche en donde ambas compartieron algo más que la habitación. Mientras la tormenta perdía intensidad y los relámpagos se desaparecían en el horizonte, ellas permanecieron abrazadas sintiendo que solo ellas existían en el mundo. Ninguna supo a qué hora se durmió en los brazos de la otra.

Los rayos y el fuerte viento azotaban la cabaña e iluminaban el cuarto donde dormían. De pronto los plácidos sueños de Bismarck comenzaron a transportarla al pasado a sus recuerdos más oscuros. De pronto ella se vio en un mar en llamas dónde combatía con una formidable guerrera. Las rondas de artillería de ambos acorazados golpeaban el agua levantando enormes columnas de agua a a su arededor. Pero un error de la más antigua fue todo lo que necesito la alemana. Apunto todas sus armas y disparó una ronda mortal. El poder de las armas alemanas hirió mortalmente a Hood que cayó de espaldas rendida sin poder hacer otra cosa que esperar su final en las frías y oscuras aguas del océano. Victoriosa se acercó a ver a su víctima, pero los ojos celestes de esta encendieron algo que no pudo evitar. El cuerpo inerte de casi sin vida de la perdedora comenzó a hundirse lentamente sin dejar de mirar a su atacante. De pronto Bismarck no pudo evitar sentir algo en su pecho, quizás era culpa, quizás remordimientos, no lo entendía, aún peor al oírla decir "Te perdono" antes de que su rostro se hundiera en los dominios de Poseidón. No supo porque pero se lanzó al agua para que no perdería y en lo que fueron eternos segundos la nave insignia de Ironblood salía a flote con una moribunda integrante de la Marina Real. Navegó horas hasta que la dejo en una isla perdía para tratar de olvidarla, aún así vio la mirada de gratitud de la inglesa que la despedía en silenció. El sol apenas aclaro el oscuros y cerrado cielo donde le dedicó una mirada que nunca creyó ver en su enemiga.

La líder de Ironblood fue la que despertó con las primeras luces del sol en una extraño amanecer despejado miro a su lado y cubrió la desnudes de su amante la cual sonrió acurrucándose aún más en la cama. Hood despertó a media mañana sola, sabiendo que ella se había retirado, aunque no estaba dolida ni decepcionada, sabia cual era el deber y posición de su ahora amante. Al bajar a desayunar encontró la gorra de la alemana junto con una nota.

"Enserio no quise irme sin despedirme, pero a pesar de ser quien soy, no dejo de tener miedos ocultos, de esos que solo tú has podido sacar a flote mi hermosa Fräulein. Siempre dije que "Solo aquellos con poder pueden salvar a la humanidad", hasta anoche que me entregue en cuerpo y alma a ti dándome cuenta que sin corazón no importa el poder que tenga, no será suficiente. Al mío lo hundiste aquella noche que me miraste mientras te hundías y no pude más que arrepentirme eternamente. Si nuestro destino es navegar juntas los mares, y así lo deseo, pero por ahora solo guardare en lo más profundo de mi casco la dicha de ser tuya eternamente.

KMS Bismarck

PD Me llevo tu chalina y juro que te la devolveré algún día."

Hood levanta la gorra y dentro de esta había una frase bordada "Loyalität ist Ehre"

- La lealtad es honor… – Lee el alemán del bordado. – También el amor lo es Bismarck…

Dice mirando a través de la ventana, donde en el horizonte apenas perceptible, una columna de humo de sus chimeneas.

¿Fin?


Espero que esta locura cortita de estas dos antagonistas les haya gustado, pues en lo personal me encanto un par de imágenes que me llevaron a hacer esta pequeña locura. Espero sus comentarios al respecto!

GLOSARIO:

Fräulein: Señorita en Aleman.

Loyalität ist Ehre: La lealtad es honor, en alemán

Baiser-Käsekuchen: Pastel de queso con merengue

Texel ( pronunciación holandesa: [ˈtɛsəl] ( escuchar )Sobre este sonido ) es un municipio y una isla con una población de 13.643 en la provincia de Holanda Septentrional en los Países Bajos . Es la isla más grande y poblada de las Islas Frisias Occidentales en el Mar de Wadden . La isla está situada al norte de Den Helder , al noreste de Noorderhaaks , también conocida como "Razende Bol" y al suroeste de Vlieland . Es un faro en el extremo norte de la isla holandesa de Texel . Lleva el nombre de la antigua isla Eierland .

Fue diseñado por Quirinus Harder y la construcción comenzó el 25 de julio de 1863. Se construyó sobre una duna de arena de 20 metros de altura y se iluminó el 1 de noviembre de 1864. En ese momento, la distancia del faro al mar Fueron 3 kilómetros.

Inicialmente el faro tenía una lámpara de queroseno. La lámpara (eléctrica) actual es una lámpara fluorescente Philips de 2000 vatios, que produce 2,85 millones de candelas , y la luz se enfoca con una serie de lentes Fresnel . Tiene dos lámparas de repuesto activadas automáticamente.

El faro era originalmente rojo, pero con el tiempo ese color se desvaneció a rosa. En 1977 la torre estaba cubierta con un revestimiento de plástico rojo. Desde 1982 el faro es un monasterio de Rijks.


Espero que les haya gustado esta pequeña historia y

cómo siempre digo Nos leemos!