Disclamer: Todo lo conocido pertenece a J. K. Rowling.

"Este fic participa en el minirreto de abril para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

BETA: Robinfleur.

REVISIÓN: Miss Lefroy.

Aclaratoria: He colocado a todos los estudiantes en el mismo año, aunque se que no todo entraron a Hogwarts al mismo tiempo.


A veces el estrés hace que cosas extrañas sucedan. Durante el almuerzo, en el aula de Transformaciones, los estudiantes intentaban la transformación humana. Pronto tendrían los EXTASIS y tenían que ser capaces de hacer una transformación completa exitosa.

Una chica se tropezó y su hechizo fue a darle a un estudiante de Slytherin. El aula quedó en silencio hasta que vieron cómo Nott empezaba a tener cabello rubio, hasta la cintura, y luego de unos segundos de asombro, había dos Luna Lovegood en el salón.

Dos personas idénticas. Pero nadie entendía cómo era eso posible, si Cho Chang fue la que mandó el hechizo.

—¿Qué tal me ven? —preguntó el joven intentando alejar la idiota mirada de sus compañeros—. Muévanse —gritó empujando a cualquiera en su camino.

—Theo —murmuraron varios Slytherin, pero el único que realmente se movió fue Blaise, dejando a sus compañeros lidiar con la pelea que empezaba en el salón.

—Theodore, ¿a dónde crees que vas? Oye, no tan rápido, que si eres igual a la loca, te puedes haber ganado su gran suerte —dijo Zabini acelerando el paso.

—¿Acaso crees que es una buena broma? Soy Luna. Tenía que ser ella, ¿no? Cualquier otro estudiante hubiese sido mejor que ella. ¿Por qué ella, Blaise? —susurraba el joven Nott empezando a temblar un poco.

—Seguro fue una broma de los leones. Esos imbéciles harían de todo para destruirnos —habló Pansy mientras corría para llegar a su lado, pero no era capaz de acercarse al chico; la joven rubia le repugnaba.

—Me dejan solo ¿sí? Váyanse a clase —susurró Theo haciéndole señas a sus amigos para que se alejaran de él por un rato.

Theodore se fue al baño de prefectos. A esa hora nadie lo usaría, y si fuese necesario, él le gritaría a quien se atreviese a entrar.

¡Por Merlín! Viéndose en el espejo, ese voluminoso cabello, esos finos labios le sonreían a través del espejo y esa tez tan blanca como el marfil... Debía ser ella la que le mirara, pero en cambio ahora él era ella.

Risueño veía a la joven que él amaba, hasta que escuchó cómo la cerradura de la puerta cedía, y él ya se preparaba para hechizar a quien entrase.

—Theo, ¿podemos hablar? —dijo la dulce voz de la joven de ojos grises.

—Estarías hablando contigo misma —opinó Nott intentando alejarla para no sentirse aún peor.

—Oye. Nadie debería de importarte. No creo que debas esconderte —murmuró Luna cerrando la puerta tras de sí.

—Vale, Lunática, ¿qué quieres? —habló el joven levantándose del suelo.

—Cho me ha dicho que ella estaba intentando un hechizo nuevo…

—No me interesa, ¿ok? Mejor sales de aquí y me dejas en paz —interrumpió Nott.

—Y también dijo que te debías haber transformado en la persona que amas.

—¡Que locura! ¿A quién más le dijo eso? —susurró nervioso pensando« aquí fue, mi secreto está descubierto».

—Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y el dinero.