Capítulo 1 - La historia de amor de un Principe

Gieves & Hawkes había sido elegida como la casa sastre que se encargaría del traje del novio y de los miembro de la realeza. Ubicada en la calle londinense donde se localizaban las mejores sastrerías del país; esta tienda era conocida por el excelente gusto y la extrema discreción con la que trataban a sus clientes. Enrique de Inglaterra, o mejor conocido como Principe Harry tal como su abuelo, padre y hermano hicieron, había decidido usar este lugar para la confección de su traje de boda.

La boda de la década se había pautado en la mañana obligando que los caballeros utilizaran el famoso Chaqué; implicado por la etiqueta y protocolo de dicha sociedad.

Desde que el joven principe había recibido la orden real de Jorge III de Inglaterra, sabía que llevaría el día de su boda su uniforme militar. Y es que desde Gorge V en el 1983 ya se había dispuesto que todos los miembros de alto rango de la realeza lo vistiesen.

Era la quinta vez que se medía su uniforme y la verdad que le parecía una perdida de tiempo el hacer tantas pruebas. Su hermano mayor reia al ver la cara de molestia que tenia al tiempo que recordaba que años atrás, él también estuvo en los zapatos de su hermano. La relación entre hermanos se fortaleció luego de la trágica perdida de Lady D., madre de ambos jóvenes.

Ataviado con su traje de la Caballería blues and Royal de la Guardia Real, sin ninguna condecoración en el pecho. "Con todas las de Williams es suficiente" pensaba mientras Harry miró su reloj colocado debajo de su fino guante blanco. Se quitó sombrero negro militar para poder así sentirse libre. Odiaba las normas y las reglas que le imponían al ser parte de la realeza, pero por esta vez cumpliría con ellas.

Amaba demasiado a Meghan para que estos protocolos y etiquetas británicas le evitaran estar por siempre junto a ella.

– Deja de mirar el reloj... Por mas que lo mires el tiempo no correrá más rápido –le dijo Williams riendo al ver la cara que ponía su hermano al ser pillado de forma tan fácilmente.

– Es que ya pasaron más de 10 minutos y no ha llegado –quizo excusarse el joven principe

– A su excusa, te informó que llegaría unos minutos tarde

– No tan tarde... Al parecer me extrañaban –se. escuchó la voz de aquel que ambos príncipes esperaban con ansias. Era su primo favorito y que siempre les acompañaba en todos sus momentos importantes. El joven duque entró y se acercó a sus primos saludándole de la forma menos apropiada ante el estatus de ellos, pero que era la forma en que siempre que estaban solos hacían; un abrazo.

– Llegando tarde mi querido duque de Granchester –le recriminó Harry luego de que abrazó

– Deja de recriminar mi tardanza y mejor déjame ver la ropa con la que iras al matadero –le dijo sonriente

– Voy a casarme con la mujer que amo. Nada en esta vida me hace sentir tan vivo y feliz. –confesó Harry feliz al recordar el rostro de su amada.

– Esa es la actitud hermano –interrumpió Williams –mejor ve pensando cuándo será la tuya.

– Eso ni en mis peores pesadillas pasará -gritó Terrence ante aquella atrocidad que abajaba de decir su primo.

– Lady Margaret está en espera de que te le declares –le dijo Harry riendo al ver la cara de molestia que ponía Terrence

– Ya es hora primo que vallas buscando tu Julieta, mira que ya vas para los 30 y...

– Y estoy de acuerdo contigo Williams –se escuchó detrás de ellos la voz de la reina madre que hacia entrada en aquel lugar. No era su costumbre asistir a sitios como este, pero se trataba de uno de sus nietos favoritos y tenia la necesidad de ver que todo estuviese bien.

– ¡Abuela! –dijeron los tres jóvenes al mismo tiempo, para luego acercarse a ella y besarle la mano. Más sin embargo, habían pequeños deslices en los que se daba gusto: Besar y abrazar a sus nietos. Ese era uno.

Su primer abrazo fue para Williams, luego se acercó a Harry, le miró y sonrió. – Tu madre desde cielo debe estar feliz de ver el hombre en el que te haz convertido. Estoy muy orgullosa de ti. –luego caminó hacia su tercer nieto, le miró luego de abrazarlo, tocó su cabellera suavemente y sonrió. – Debes ir pensando en ser feliz hijo. –acarició suavemente su mejilla– Desde la muerte de mi hijo menor has llevado mucho peso sobre tu espalda y no es justo para ti.

–Abuela usted sabe que no tengo intenciones de casarme por mucho tiempo, –le contestó con un nudo en la garganta. Aún se acordaba de la muerte de su padre; hecho por el cual se sentía culpable y no merecedor de la felicidad plena. Esa que se alcanza al encontrar nuestra otra mitad.

– Debes olvidar, no fue tu culpa hijo –le contesto, ella sabia como había sufrido su nieto y el dolor que llevaba al creerse causante de la muerte de su padre. Hecho que le había llevado a convertirse en Duque, no por matrimonio como lo haría su primo Harry, pero por herencia al ser el único varón e hijo mayor de fallecido duque.

La muerte de su hijo menor había sido uno de los eventos más difíciles en la vida de la reina, más sin embargo sabia que su nieto debía darse la oportunidad de volver a sonreír – No me hagas casarte por decreto Terry... jajaja –rio a carcajadas, pocas veces se daba el lujo de hacerlo, pero sus nietos lograban hacerla sentir viva – Sería muy chistoso ver tu cara ante la mujer que yo elija para ti.

– ¿Casarme? Nunca –por momento su mente fue a aquel pasado que pensaba enterrado – No le harías eso a tu nieto favorito. –le dijo mientras la abrazaba

– Eso y más sino aprendes y copias a tu dos primos... Los años se me acortan y quiero ver que mis nietos son felices y tienen sus familias.

Hola... Lo prometido es deuda y aquí me tienen con una nueva historia de universo alterno y moderna.

Trataré de hacer update lo más rápido que puedo...

¿Qué les pareció?... ¿Ya saben qué es el secreto?