Boku no Hero Academia es propiedad de Kohei Horikoshi, a mi solo me gusta jugar con ello.
He tenido varios días en vela, no sé que me inquieta ni por qué me siento de esta forma, sin embargo, funcionó utilizar a Ochako para expresar mis sentimientos aunque es una pena no tener el mismo consuelo que ella.
Canonverse. Kacchako.
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Ansiedad
Se giró en la cama, colocó la almohada en su cabeza y movió sus piernas hasta su pecho, simulando un ovillo, esperaba que eso calmara la sensación de ahogo, el incesante movimiento de pie y la opresión del pecho.
Soltó un gemido lastimero al tiempo que diminutas lágrimas se abren paso en sus ojos fuertemente cerrados.
Se estiró bruscamente, empujando la almohada junto a las sábanas fuera de la cama. No era su primera noche en vela, pero estaba siendo la peor. Tomó el frasco en su mesita de noche, con la sorpresa de estar vacío. Tendría que armarse de valor e ir con Recovery Girl por otro.
Optó por sentarse, dejando de sus piernas colgaran antes de tocar el suelo. Una nueva oleada de recuerdos la abrumó; la impotencia, frustración e insuficiencia se incrustraron en su frágil corazón. Más lágrimas rebeldes.
Tenía a Nighteye en sus brazos y fue incapaz de salvarlo, sin importar cuando se lo repitieran, sabía que ella tenía la culpa, ¿cómo se supone que debería de avanzar a partir de ahora?
Busca sus zapatillas antes de levantarse e ir a la puerta. Esperaba que el profesor Aizawa la comprendiera un poco y no la reprimiera fuertemente por estar fuera de la cama a las tres de la mañana. Procuró guardar silencio mientras se hacía paso al elevador. Tal vez una ducha nocturna podría despejarla lo suficiente para poder dormir.
Cuando llegó al primer piso se sorprendió por la luz de la cocina, intuyó que quizá alguien lo olvidó. La idea del baño perdió ante la tentación del sofá vacío. Caminó hasta situarse frente a la televisión apagada y el silencio de la noche le dió la confianza para dejar escapar el dolor de su interior. Gruesas lágrimas cayeron con más fuerza al tiempo que los sollozos se hacían más audibles. Se abrazó a sí misma buscando un consuelo que no llegaría.
—¿Primera crisis de ansiedad? —Saltó asustada de su lugar, encontrando la silueta de Bakugo frente a ella, ofreciéndole una taza de té.
—¿Qué haces aquí? —Inquirió desconcertada. Él se veía fresco, pero notó las bolsas bajo sus ojos carmesí y la expresión cansada.
—Toma, que se enfría —insistió, señalando la taza. Uraraka no tardó en tomarla y probar su contenido, encontrando un cálido sabor a manzanilla.
—Esto es...
—Reconfortante —completó, sentándose junto a ella. Uraraka bebió y permitió a sus pensamientos vagar; este era un Bakugo diferente; más cansado y agotado… más humano. No grita ni está a la defensiva, parece que sus murallas son apenas ladrillos y transmite calma y melancolía.
—¿También tienes? —Cuestionó, haciendo referencia a la primer pregunta.
—Las madres saben cosas sobre sus hijos que incluso ellos ignoran —gruñó, bebiendo de su taza—. Pidió apoyo a U.A. y así terminé en el departamento de salud, con acompañamiento psicológico para eventos traumáticos —se burló. Uraraka asimiló sus palabras, según le estaba contando, estaba yendo a un psicólogo, pero, ¿por qué? Y Kamino apareció rápidamente en su memoria. Él fue secuestrado por la Liga de villanos durante el verano. Bajó la mirada, avergonzada. Bakugo siempre se mostraba duro e impasible, ahora… no estaba segura de quién era el desconocido que le ofreció consuelo a través de una bebida caliente.
—No debió de ser fácil —murmuró, dándose cuenta que su frustración no tenía sentido contra verdaderos problemas.
—No se supone que lo sea —replicó—. Al final también somos humanos que son heridos y sentimos culpa de situaciones fuera de nuestro control.
Uraraka guardó silencio, procesando sus palabras. Aplicaban para muchas situaciones, en especial para ella.
—Háblalo —respingo ante la orden—. No conmigo, idiota —advirtió ante la mirada asustada—, sino con un profesional. El primer frasco de pastillas para dormir es gratuito sin prescripción, si buscas más tendrás que acudir por una receta, así que es más sencillo cuando vas por iniciativa propia en lugar de ser enviada por la anciana.
No pudo evitar dejar escapar una sonrisa. Poco a poco se tornaba al Bakugo agresivo al que estaba habituada, sin embargo, este muchacho gentil y amable también era agradable.
—Gracias por… el té.
—Aún no estás tranquila, no agradezcas nada. —Levantó la mirada, asombrada—. Mueves rápidamente el pie, te sientes inquieta y agobiada, podrá haber disminuido el nivel, pero sigues ansiosa. —Ahogó un grito ante el rápido análisis, sintiéndose más expuesta ante su compañero—. Trata de calmar tu cuerpo —sugirió—. Respira profundamente por cuatro segundos —frunció el ceño pero optó por seguir la indicación, no perdía nada—. Sostenlo cuatro más y ahora suelta en el mismo tiempo. Repite el proceso.
Lo hizo, otras cinco veces más y sintió su cuerpo relajarse lentamente con cada repetición, también notó que su cabeza hilvanaba una idea a la vez.
—¿Qué es…?
—Ve con el psicólogo —pidió al tiempo que se levantaba—. Es confidencial y nadie más tiene que saberlo; él será más útil para controlar los episodios. Y toma —sacó de su bolsillo un antifaz para dormir—. En ocasiones la luz exterior influye en que no puedas dormir. El té, las pastillas, incluso la técnica de relajación son temporales si no te atiendes adecuadamente.
—Bakugo, yo…
—Si le cuentas algo de esto a quien sea, en especial al estúpido de Deku, te mataré y después negaré todo —advirtió, quitándole la taza y yéndose a la cocina. Uraraka lo vio desaparecer minutos después en el ascensor antes de seguirlo.
No cuestionó los métodos poco ortodoxos de Bakugo Katsuki, pero los agradeció ya que esa fue la primera noche que logró dormir de forma continua. Tomaría su consejo sobre buscar ayuda y la advertencia de guardar silencio.
Él ya la había salvado sin intención, ahora era su turno.
¿Cómo podría llamarse heroína sí no era capaz de salvarse a sí misma?
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Gracias por leer esto, fue un pequeño desahogo, sin embargo, si llegan a identificarse, ya sea por la ansiedad que genera la situación actual (cuarentena) u otra situación, cuentan con su servidora para platicar un ratito, eso y que la mayoría de los países están abriendo líneas de emergencia de atención psicológica, de los que tengo certeza son México y El Salvador, no tienen que lidiar con esto solos, hay técnicas que pueden ser un analgésico temporal mientras encuentran un tratamiento adecuado.
Pero bueno, es todo de mi parte, ojala les haya gustado, ¡nos leemos luego!
