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EL INICIO

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2019

Las luces de los autos, que transitaban por las calles aledañas al edificio, formaban sombras extrañas dentro de la habitación; él las miraba con falsa atención, pues aunque sus ojos estaban clavados en la pared deslavada de ese viejo departamento, su pensamiento estaba enfocado en descifrar aquellos sueños extraños que lo habían aquejado durante la última semana.

Era casi media noche, pero para el joven de cabello castaño era más que imposible pensar en dormir. Los últimos días habían sido casi iguales, despertando en la madrugada completamente agitado y bañado en sudor, sufriendo de una terrible opresión en su pecho, muy parecida a la que sintió cuando le informaron que su padre había muerto, un par de años atrás.

Harto de tanto pensar, el muchacho estiró su brazo y lo colocó descuidadamente sobre la mesita que se encontraba a un lado de su cama, con la intención de coger el paquete de cigarrillos que se encontraba ahí. Después de unos cuántos intentos fallidos, por fin logró atrapar su preciado tesoro y sin perder el tiempo, se apresuró a sacar uno de los pitillos para luego encenderlo con absoluta maestría.

Tres bocanadas bastaron para calmar su creciente ansiedad y una vez que se sintió lo suficientemente relajado, cerró los ojos y se concentró en regresar al sueño que había tenido el día anterior, que era, además, el único sueño podía recordar con claridad. Un establo, un caballo agitado, la tenue luz de las velas en la oscuridad y ella, sí, la misma joven que había aparecido en cada una de sus pesadillas y que en ese momento parecía estar demasiado asustada, luchando e intentando aferrarse a cualquiera de sus brazos, mientras que unas religiosas se empeñaban en sacarla a la fuerza de ahí.

- "Nos tendieron una trampa" - Gritaba él a todo pulmón, sintiéndose preso de una enorme desesperación, pero nadie se dignó a prestarle la mínima atención.

Y entonces despertó asustado, confundido, preguntándose quién demonios era esa muchachita y porqué tenía ese inmenso deseo de protegerla. A pesar de no haber podido distinguir con claridad su rostro, algo en su interior le aseguraba que la conocía de algún lado, pero, ¿de dónde? Tal vez la había visto en la calle o en alguna de sus presentaciones; pero de ser así, ¿por qué la estaba soñando? ¿Por qué tenía ese remolino de emociones en su pecho?

El calor que emanaba del cigarro a punto de consumirse y que empezaba a quemar la yema de sus dedos lo hizo regresar a la realidad y pudo percibir el efecto que la nicotina ya estaba ejerciendo en su cuerpo, el cual comenzaba a sentirse adormilado. Antes de cerrar sus ojos, aventó la colilla hacia el saturado cenicero y acomodó su cabeza sobre la mullida almohada; le bastó menos de un minuto para quedarse profundamente dormido y entonces la soñó de nuevo.

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Hola de nuevo

Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez, pero lo único que puedo decir en mi defensa, es que tuve que resolver muchos problemas personales que me mantuvieron lo suficientemente ocupada como para alejarme de mi hobbie favorito.

Les pido una disculpa por haber dejado mi historia inconclusa, créanme que la terminaré en cuanto me sea posible. He dedicado parte de mi tiempo a volver a leer los capítulos para retomar el hilo y darle el final que merece.

No puedo prometerles una fecha de publicación, ya que mis tiempos están más limitados que nunca, pero sí les prometo ser constante y acabar con esta y con mi historia anterior.

Gracias por todos sus comentarios y por sus muestras de preocupación. Los leí todos, pero para serles sincera no me sentía de animos para retornar al mundo de Candy Candy.

Les mando un saludo afectuoso.

Canulita P.