Ahora mi "para siempre" está terminando,

Preguntándome si me querrías ahora.

¿Cómo podría saberlo?

Un día me despierto sintiéndome más,

Pero ya he alcanzado la orilla.

Supongo que somos barcos en la noche.

Magnolia fue decretado como zona de catástrofe cuando ganaron la guerra contra Álvarez, al igual que la mayor parte del reino de Fiore.

La poca guardia que quedaba en protección del rey fue disuelta con el fin de que cumpliesen sus órdenes tanto como ciudadanos como personas, reconociendo sus acciones como altruismo con el fin de brindarle apoyo a las personas de distintos sectores para que al menos llegasen a esa madrugada.

Las calles de la ciudad que había sido la zona cero se encontraba con cenizas, rastros de sangre, pedazos de concreto que habían caído desde las casas destruidas y una gran mota de polvo cubría todo, desde los desmanes hasta las personas. Los habitantes poco a poco emprendieron su regreso a sus destruidos hogares, algunos exclamaban por la pérdida de un familiar que se habría unido a la guerra y otros suspiraban con lástima por ver sus techos caídos y paredes derrumbadas, algunas incendiadas y otras donde pareciese como si nunca hubo una casa construida.

Sin embargo, la sensación de victoria se sentía en el aire.

La gente no podía exigirle más a los magos que darles alojos a aquellos que provenían de lejanas ciudades, un poco de comida y agua más una ducha si es que corrían con suerte de tener agua, del cual los participantes de distintos gremios aceptaron con humildad.

Le celebración vendría más tarde, ahora solo tenían que descansar.

En un completo silencio una carroza llegó a Magnolia desde el puerto de Hargeon, varios magos regresaban de esa manera por la poca energía que cargaban como el equipo Natsu.

—Con cuidado, con cuidado…—Le murmura Lucy ayudando a Natsu a bajar de la carroza.

—Ugh, creo que vomitaré.

—No ahora.

Con la poca energía que a Happy le quedaba levantó un poco a Natsu para poder acomodarlo de pie en el suelo mientras Lucy lo agarraba por la cintura para sostenerlo.

Entre el mareo y el agotamiento acababan con el Dragon Slayer.

Bajaron frente a la canaleta y frente al reacomodado piso de Lucy, quien Brandish amablemente había normalizado. El entrar con Natsu fue más complicado de lo que esperaba y le tuvo que rogar a que lo ayudase con las escaleras, pero poco a poco el chico se recomponía para ser de ayuda a su amiga y llegar al segundo piso donde ella vivía.

Con la ayuda de Happy y una instantánea maniobra lograron abrir la puerta del departamento. Natsu y Happy no dudaron ni un segundo en ir a tirarse a la cama de la rubia para poder dormir todo lo que no habían dormido en décadas, pero antes de siquiera dar un paso ella ya estaba agarrando del pescuezo a ambos para detenerlos.

—Ni de chiste se acuestan así. —Reclama ella. —A bañarse.

—Luce~—Exclama Happy exagerando su bostezo. —Tengo sueño~.

—A bañarse, dije. —Demanda.

Tanto Natsu como Happy suspiraron, pero con una sonrisa agotada pero traviesa de ambos Lucy supo que no se libraría de esa.

—Solo si nos acompañas.

Y la verdad, Lucy no se encontraba en postura para poder negarse a la petición de su amigo.

Ya habían pasado esa barrera de intimidad, eso era obvio contando todas las veces donde él encontró a Lucy desnuda y viceversa, siendo casi cómico para ambos al encontrarse expuestos en los momentos menos esperados, en especial que fue hasta hace un par de horas atrás cuando ella tuvo que desnudarse para poder dormir con él y brindarle -junto a Happy- ese calor humano para que no desfalleciese cuando Natsu se encontraba en su propio purgatorio.

Así que con una pequeña vergüenza Lucy intentó no darle mayor relevancia al asunto, no se encontraban en esa postura por el mero hecho de que, dios, casi mueren en incontables ocasiones en un lapsus de un día y medio, se perdieron mutuamente y descarrillaron de miedo más veces de la que una persona normal podría soportar; así que tras sacarse lentamente, prenda por prenda a espaldas de Natsu solo transformó esa situación más íntima.

Como Happy era el más rápido en desvestirse -para qué decir que era un gato que no ocupaba ropa- se encargó de llenar el agua de la bañera a una temperatura a gusta para los dos chicos. Sabía de antemano que a Natsu le gustaba el agua hervida y que Lucy era más de un poco caliente sobre lo templado, así que a favor de Lucy prefirió no cocerla a fuego lento.

La ropa de ambos estaba sucia, o eso asumió por parte de Lucy con respecto a Natsu porque tras desarmarse sus moños mucha mota de polvo y ceniza cayó de su cabello, y al sacarse la parte superior del traje de Acuario quedó marcado alrededor de sus senos la mugre de su cuerpo comparado con la protección del traje, y así fue con respecto a la falda y su ropa interior que estaban casi grises de la mugre.

Por otra parte, Natsu tarareaba en su mente mientras se sacaba la bufanda de su padre para doblarla con cuidado sobre el banco de la ducha de la chica cuando la rubia exclamó. Se giró para comprobar si algo había sucedido pero pareció ser que gracias a su fino oído de dragón amplificó más lo que fue una pequeña sorpresa; vio como la chica tomaba sus prendas sucias y las analizaba, Natsu imaginaba que era por la suciedad.

Se sacó su clásica prenda superior que se encontraba magullada, rota y quemada con la misma lentitud que Lucy había sacado las suyas, y comprendió el por qué la chica miraba tanto su ropa porque él también hizo lo mismo con la suya y sintió una punzada de dolor y ansiedad, tras cómo esa prenda en específico no querría volver a verla por todos los malos recuerdos que traía en ella.

Volvió a girarse para ver a su amiga. Se mantuvo contemplando la figura de Lucy analizando todos esos magullones que tuvo, todo esos moretones, rasguños y algún que otro corte abierto que había detenido su sangrado pero seguía manteniendo la sangre seca en caída de cascada. Pudo vislumbrar bajo la nuca de la chica, aún viéndolo detenidamente una pequeña mancha extendida de sangre seca como consecuencia de un golpe en la cabeza.

Natsu sabía de qué era esa herida.

Mientras se sacaba sus blancas -o negras- bombachas escuchó a Lucy conversar suavemente con Happy mientras se metía a la tina rosada. Natsu terminó por sacarse los zapatos finalmente y dejar toda su ropa en el suelo para unirse a la chica.

—¡No des la vuelta como si nada! —Exclamó ella con vergüenza mientras se tapaba el rostro.

—No es nada de lo que no hayas visto, Luce. —Le recuerda Happy con un tono muy perverso.

—Cierra la boca, gato mal pintado.

Ambos se sumieron en una pequeña discusión donde insultos iban y burlas venían, pero Natsu no le daba el acopio necesario porque le llamó la atención el cómo, con solo tener los hombros para arriba fuera del agua, Lucy había desprendido de su cuerpo sangre seca.

Tragó en seco. Le ponía de nervios.

Cuando Natsu hizo el ademán de levantar su pierna para entrar a la tina la chica encogió sus piernas. El pelirrosa se metió con una lentitud para evitar que el agua se desbordase y se acomodó lo mejor que pudo, abriendo un poco sus piernas para que la chica pudiese estirarlas un poco y así encajasen de la manera menos incómoda posible. Y Happy se terminó adecuando en el pecho de Natsu para que este lo lavase.

Se mantuvieron en un extenso silencio. Sus cabezas seguían intactas y secas al igual que la sangre que poco a poco comenzaba a destilar olor y a quedarse pegados en sus cabellos y rostros; sin embargo, en todo momento el sonido de Natsu lavando el pelaje de Happy hizo que la situación fuese más amena.

Lucy soltó un suspiro iniciando un tranquilo lavado por sus brazos. La verdad es que no consideraba buena idea lavarse las heridas que podrían estar abiertas, pero el cansancio de la guerra le estaba ganando y lo único que quería era caer rendida a su cama.

—Tengo que lavarte la cabeza. —Dice ella mirando el techo.

—Está bien. —Responde Natsu con la misma suavidad del ambiente.

No tenía ánimos de bromear, simplemente quería estar.

Cambiaron de posición, Natsu se había girado -con complicaciones y con comentarios de Lucy por la mejor vista que su mejor amigo le había dado- para colocarse de espaldas a ella y apoyarse en el pecho de ella. Happy buscó entre los productos del baño un jarro y un champú y se lo entregó a la chica para luego volver a acomodarse en el pecho de Natsu.

—Yo…

Sin embargo, Natsu fue interrumpido por una gran cascada de agua que Lucy había recogido de la bañera para comenzar a mojar el cabello de Natsu, quedando con las palabras en la boca.

—Cierra la boca que te entrará agua. —Recomienda la chica con un poco de gracia.

Amurradamente Natsu hizo un mohín para luego cerrar su ojos y dejar que el agua cayese de nuevo por su rostro. Lucy comenzó a frotar su mano sobre los pelos rosados del chico y comenzó a tallar la parte posterior con cuidado para no pasar a llevar ninguna herida abierta, el cual fue en vano porque Natsu terminó quejándose de todas maneras.

Poco a poco el agua de la bañera comenzó a ensuciarse más y a llenarse de restos de sangre. A ninguno de los tres le importaba mucho.

—Tienes mugre pegada. —Comenta Lucy echando un poco de champú en el cabello de Natsu para empezar a lavar. —¿De hace cuanto que no te bañas?

—¿Y tú?, desde aquí puedo oler tu apestoso olor. —Le responde.

—Obvio que lo puedes oler, idiota, si estas recostado en mí.

Happy rio con inocencia acomodándose en los brazos de Natsu, pero prefería no aportar en la conversación en ese momento.

—Quiero darte las gracias. —Comienza de nuevo a hablar Natsu, esta vez tomando de improviso a Lucy quien detuvo su movimiento de vaciarle la jarra encima de nuevo. —Lo que hiciste por mí, Luce…Gracias.

Aunque Lucy supiese que Natsu no era de agradecer seguido (todavía esperaba ese gracias de cuando lo invitó a comer por primera vez) si era de expresar su gratitud en circunstancias mortales con sus acciones, sin embargo, escuchar por primera vez un gracias después de acontecimientos de tanto trauma, hm, podía ser una buena sanación.

—No hay de qué, Natsu. —Responde ella con cortesía. —Somos amigos.

—Hiciste tantas cosas por mi. —Sigue hablando Natsu. —No sé cómo agradecerte, eres mi mejor amiga.

—Bueno, tu sabes cuánto es el alquiler del departamento…—Intenta bromear ella; sin embargo, Natsu seguía en la misma postura. —¿Cómo fue…? Ya sabes, estar…

—¿Muerto?

—Me refería al otro lado. —Dice ella haciendo alusión a la teletransportación espontánea hacia la otra dimensión. —Con los demás chicos.

Lucy se sonrojó cuando Natsu se acomodó más en ella.

—Hm, bueno, era extraño. —Divaga. —Era como si estuviese mi mente pero no mi cuerpo, pero aún así Acnologia podía hacerme daño…

—Entiendo…

—Podía sentir mi poder, podía sentir mi fuerza y el apoyo, pero no podía verme, solo lo veía a él…Veía a esa criatura, tan poderosa que temía por no salir con vida, aunque sinceramente ni siquiera sabía si me encontraba vivo, sabes de lo que hablo.

Lucy asiente.

—Y, bueno, tenía miedo. —Confiesa finalmente. —Ya sabes, estaba con ustedes y de repente, puf, me encontraba en un mundo donde no podía salir junto a los demás chicos pensando que, no sé, hasta pasó por mi cabeza que habíamos regresado a nuestro tiempo.

Y, de nuevo, Lucy asiente.

—No volver a verlos era realmente terrorífico. —Natsu tuvo que cerrar los ojos y esperar un momento para que Lucy enjuagase su cabello. —Pero pensé que si derrotaba a Acnologia podría hacerlo, verlos a ustedes.

A pesar de que Lucy se encontrase consternada y al borde de lo que sería un ataque de llanto, soltó un suspiro desalentador y mantuvo su mejor postura. —Y eso tuvo un final feliz.

La chica dejó la jarra a la orilla de la tina y abrazó a Natsu por el cuello, apoyando su mentón en la cabeza de Natsu para soltar un par de suspiros donde se iba la pena. Natsu no era tonto, por lo que creyó que una mejor forma de consuelo -dada a la posición que se encontraban- tomó la mano donde la chica llevaba de manera orgullosa la insignia del gremio y, casi como si fuese normal, comenzó a jugar con sus dedos.

—Gracias por salvarme, Lucy.

—Bueno, de todas las veces que tú lo hiciste…—Divaga ella. —Tenía que compensarlo.

Entre jugarreta Natsu bromeó con también lavarle el cabello a ella, pero dada a la posición Natsu solo logró vaciar la jarra sobre ella un par de veces de manera desastrosa causando que la chica se quejase y junto a Happy se burlasen de ella. Finalmente los tres terminaron sumiéndose en una carcajada que sin saber lo necesitaban.

Natsu necesitaba ese jubilo. Nunca pensó que escuchar la risa de Lucy después de una guerra sería tan terapéutico como lo era ahora.

Verla muerta, ahí, sin pulso y sin destello en sus ojos, todo tras caer inconsciente. Ese miedo, ese pavor de cobarde que sintió a primer pulso tras creer que la chica había muerto por su culpa fue una sensación que no querría volver a experimentar. Ella era su mejor amiga, su compañera de equipo, era todo lo que necesitaba para seguir en esa línea de vida sin volverse loco, ¿Qué demonios había hecho para que la trajeran devuelta a la vida para salvarlo una vez más?

Era testaruda igual que él, llevada a sus ideas, era igual de estratégica como espontánea y sobre todo optimista; y antes de darse cuenta ella fue un nivelador en sus emociones y la razón por estar cuerdo.

Hasta él mismo dudaba si los efectos de la muerte de algún otro compañero impactarían tanto como Lucy impactó en él.

Y ahora su vida era hacia ella.

Antes de darse cuenta Natsu ya se había girado para sostener la mirada en ella, quien se sonrojó por tener a Natsu mirándole de manera tan intensa.

—¿Qué sucede? —Pregunta ella, un tanto nerviosa.

—Supongo que no me patearás de la cama hoy. —Le dice jocosamente.

En un momento normal ella se habría negado a aceptarlo voluntariamente en su cama, sin embargo, una vez no le hacía daño a nadie.

Entre burlas por el aspecto del otro tras salir de la ducha y rodearse con la toalla, fueron hacia la habitación de la chica. Natsu aprovechó su habilidad de ser el dragón de fuego para poder calentar la habitación y así entibiar y secar los cabellos de los tres mientras Lucy buscaba en lo más profundo de su closet alguna que otra prenda que Natsu dejó y algo para ella.

Cuando llegó el momento, los tres se metieron a la cama.

La conversación entre los dos no se apagó, ni aún cuando Happy cayó rendido en la cabeza de ambos. Los dos jóvenes mantenían su conversación mirándose a los ojos observando cómo se encontraba el otro; por su parte, Lucy seguía pensando en la herida en la cabeza de Natsu que tuvo que haber curado momentos antes, pero el chico parecía demasiado tranquilo como para preocuparse de eso.

Le ganó al rey de los dragones, pensó Lucy, no se va a morir por una herida abierta.

Sin embargo, eso no evitó que la chica posase su mano en el pelo del chico y comenzase a masajearlo despacio.

Por otra parte, Natsu seguía mirando a la chica pensando si todo estaba en su cabeza.

—¿Vamos a estar juntos de ahora en adelante? —Se atrevió a preguntar Natsu.

Lucy detuvo sus movimientos.

Natsu y Lucy pudieron no conocerse, tuvieron esa opción. Pudieron nunca haber conectado con ese falso Salamander, Fairy Tail pudo haber sido un recuerdo para Lucy y Natsu podría seguir con su rutina que llevaba desde la infancia. Pero, de alguna u otra manera, Natsu estaba convencido que en otra línea temporal, donde nunca se interceptaron en el principio lo habrían hecho en el final.

Era más de lo que pudiese expresar, pero todo sus sentimientos se desbordaron cuando pasó su brazo por la cintura de la chica y la acercó a él.

Ella, sin algún atisbo de mala intención en la acción del otro, dejó acurrucarse porque no solo Natsu había experimentado emociones en esa guerra.

Y aunque Lucy era buena con las palabras, simplemente se dejaría llevar por los movimientos de Natsu y acceder su propuesta.

Total, siempre estuvieron juntos.

—Buenas noches, Natsu. —Susurra ella.

—Buenas noches. —Responde.

Ninguno de los dos durmió esa noche; los traumas de la guerra estarán presentes por un extenso periodo de tiempo donde la sanación no sería tan rápido, pero al menos tendrían dulces noches para abrazarse.

Si tu…

Eras demasiado bueno para ser verdad…

Dime si estaría bien si yo te acerco un poco más.

¿Cómo podría saberlo?

Un día me despierto sintiéndome más.