Mi definición de Cambiaformas, Were o Shifters.

Basado en autores occidentales que he leído –ayudada por googgle– porque el inglés no lo manejo.

Los cambiaformas son hombres y mujeres que pueden cambiar a un animal.

Entre sus manadas pueden hallarse Alfas, Omegas. Betas o hasta Gammas.

La jerarquía puede variar de acuerdo con cada autor. Sin embargo siempre habrá un Alfa líder, que es quien guía a las manadas o paquetes.

Por lo regular los Omegas son los que pueden gestar a los cachorros; igualmente el motivo puede variar.

Entre los escritores de este género es muy usado el término compañero destinado, alma gemela o pareja predestinada, shifters nacidos el uno para el otro.

El olor es una de las principales pruebas de quien es una pareja destinada, los atrae como un afrodisiaco.

Si bien la mayoría de los autores usa la mordida como otra prueba de los compañeros, no es muy de mi gusto, por lo que casi nunca la usaré.

Evidentemente existen historias donde los Omegas son vejados y maltratados por su condición; más no me agradan y agradezco que son pocas. Nunca utilizaré este recurso y si lo hago será muy forzado.

Si hay algún otro punto que cause curiosidad, se irá agregando a la lista.

Este fic es parte de la serie cambiaformas cultivadores.

Los personajes son creaciones originales de Moxiang Tongxiu de su novela Mo Dao Zu Shi.

Basado en el libro Anger Management for Alphas de Ania Byrne. Se encuentra en inglés, así que está basado en lo poco que entendí. :p

Clases

Por Tlacuilo1

Su padre estaba muerto, pero no lo parecía cuando vio esa mirada en su hermano y ahora líder de manada.

–No lo haré.

–No es una petición Jīn Guāngyáo, es una orden de tu Alfa.

El más bajo gruñó, maldita la hora en que ese arrogante nació como Alfa y el cómo Omega, y es que su hermano era menor que él, pero con genes de Alfa.

A decir verdad, el ser mayor que Jīn Zixuān le daba ciertos beneficios cuando deseaba salirse con la suya, más se notaba que esa no era una de esas ocasiones.

–¿Cómo sabes que me ayudará? –cuestionó un poco altanero el de baja estatura.

Jīn Zixuān se sobó las sienes y respondió.

–Yo ruego porque así sea.

Jīn Guāngyáo bufó, pero asintió. No deseaba que las cosas terminaran como siempre, con él más resentido con su padre y desquitándose con su hermano menor.

–Bien iré. Pero si no resulta...

–Solo ve una vez, me conformo con que lo intentes.

Cedió Jīn Zixuān, conocía demasiado bien al mayor y sabía que no era un necio y que si ese lugar le ayudaba, no dejaría de asistir.

...

Un mueble terminó hecho pedazos bajó el puño del Alfa de la manada de lobos Qīnghé Niè.

Los consejeros de este, trataron –con discreción– de llegar lo más cerca de la puerta, por si debían escapar de los efectos del mal humor de su líder.

Vaya que dos de ellos eran alfas y los otros betas, no obstante Niè Míngjué no era alguien a quien no temer, fueras lo que fueras.

–Hermano... no los culpes, ellos solo te traen las quejas de tu manada.

El mayor vio en dirección de quien habló, que no era otro que el único capaz de salir endeble de la furia de Niè Míngjué: Su hermano menor Niè Huáisāng.

-¡¿Pero qué clase de quejas son esas?! ¡¿Qué no me he casado?! ¿¡Que no he tomado algún Omega y llenarlo de cachorros?! ¡Soy un gran Alfa, con mi liderazgo nuestra manada se ha convertido en una de las más grandes y fuertes!

El hermano menor se rascó la mejilla y es que también tomaba su distancia con el mal humor de Niè Míngjué, pero debía decirle la verdad.

–No se niega todo lo que dices, nadie duda de tu gran liderazgo y precisamente por ello tememos que no haya descendientes tuyos. No lo sé es solo un temor común.

–¡Oh! ¡¿Y qué?! ¡Tú puedes tenerlos!

Niè Huáisāng evitó responderle a su hermano y recordarle que ciertamente él podía siendo de la misma familia, pero... No sería lo mismo. Así que optó por dejar el asunto en paz por un par de días, a ver si a su hermano se le pasaba el enojo, aunque lo dudaba.

Como si el mayor hubiese intuido sus pensamientos aventó la silla de su destrozado escritorio y se encaminó a la puerta –que los consejeros despejaron enseguida–, y al abrirla y casi zafarla de sus goznes, anunció:

–¡Voy a distraerme un rato!

La gran figura desapareció por el pasillo rumbo a la salida de la gran casa.

Niè Huáisāng dejó salir un suspiró resignado al ver a los consejeros y betas de la manada.

–No lo sé, creo que fue bien. Por lo menos no golpeó a nadie.

Los presentes optaron por pensar positivamente como el hermano del Alfa.

000

El tráfico no era mucho, sin embargo parecía que todos los jubilados decidieron salir a pasear en auto, ese día. Su mal humor no apareció, no hasta el momento y Jīn Guāngyáo decidió que lo mantendría –o haría el esfuerzo.

No lo iba a aceptar, por lo menos no aún, pero su hermano había tenido razón y un poco si le estaba ayudando esa clase, por lo menos no había tenido un brote de ira... uno fuerte, durante ese tiempo.

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El bar de cambiaformas estaba a reventar. Su enojo no pareció amainar con esa situación, por lo que en cuanto llegó a la barra, pidió dos tragos fuertes; de esos le siguieron algunos más. Un shifter, sobre todo Alfa, no era tan sensible a la bebida, por lo que la cantidad –si deseaba embriagarse– debía ser bastante. Claro que Niè Míngjué hizo lo necesario para adormecer sus sentidos, más hasta el momento solo consiguió que el motivo de su eterno mal humor le rondara de nuevo la mente. El no encontrar a su alma gemela, ese destinado que sería su complemento, eran años, muchos a decir verdad y este no aparecía; eso le dolía. Esa tristeza y anhelo se transformaban en furia, enojo y mal humor. No obstante por mucho que estas emociones carcomieran parte de su vida, aun no deseaba dejar ir esa esperanza; por supuesto que entendía que sus betas, consejeros, hermano menor y manada estaban preocupados de que entre más viejo se hacía, –menos inclinado a formar una familia por compromiso– se notaba, más como líder de la manada Qīnghé Niè tendría que resignarse y hacerlo tarde o temprano para dejar por lo menos un heredero.

Esa frustración se unió al alcohol en su cuerpo y... explotó.

...

Niè Míngjué solo recordaba escuchar algunos gruñidos, no supo si suyos o de algún otro lobo; pero por el ceño fruncido del juez supuso que fueron la mayoría suyos, al destrozar –casi– el bar.

Su hermano fungía como su abogado; por lo regular Niè Huáisāng era muy sereno y callado, o incluso tartamudeaba en alguna ocasión, pero como profesional era totalmente distinto y hacía notar su naturaleza lupina y por todo eso, escuchó decir al juez...

–Las clases serán cada tercer día y que no falte ni una sola vez o lo haré encerrar.

–Si su señoría, gracias. –respondió su abogado.

–Ya pueden retirarse.

Concluyó el juez. Niè Huáisāng luego volteó a ver a su hermano mayor y líder y le sonrió.

–¿No fue tan malo verdad?

–...

–Oh no me digas que... –El menor gruñó frustrado, pues su hermano no escuchó su sentencia, reducida solo a pagar los daños y llevar clases para controlar la ira. – Como sea, no puedes evitarlas o no ir. Te lo advierto.

El mayor bufó, más tuvo que ceder, pues al parecer esa fue una advertencia de que sus límites estaban llegando y que podía convertirse en un lobo salvaje.

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Subió a su auto esperando que esta vez pudiera llegar sin retrasos, más no se encontraba muy confiado en ello. Su pierna le dolía un poco, algo soportable, más si molesto. Jīn Guāngyáo echó a andar el auto y se decidió ir despacio, no quería tener un accidente, al no poder poner con fuerza el freno si iba con más velocidad.

Esa molestia en su pierna le indicaba que aún no podría sacar a su zorro para dar una vuelta por los terrenos de la manada, ya extrañaba mucho su forma animal.

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Llegó hasta la recepción del centro y preguntó por el aula a la que se dirigía. La recepcionista, después de sonrojarse y ponerse nerviosa, le indico por dónde ir.

Niè Míngjué entró al salón, no era un aula de estudio propiamente, pero por lo menos se parecía mucho. El Alfa de coleta casi gruñó de fastidió, más al ver a los otros shifters en el lugar y la que parecía ser la maestra/terapeuta se guardó de hacerlo, por muy poco. Entró y la mujer a cargo, le invitó a sentarse.

El rostro pétreo del lobo, le indicó a la mujer beta que, era uno de esos casos que la justicia obligaba a tomar esas clases de manejo de ira.

Con casi todos los presentes ya en sus asientos; la terapeuta inició...

–¿Hay alguien que quiera compartirnos algo hoy?

El silenció se extendió por el espacio y ella se giró a ver al de coleta.

–¿Niè Míngjué, desea contarnos cómo y por qué llegó con nosotros?

El mencionado se cruzó de brazos y pareció muy reacio a decir una palabra.

El sonido de la puerta abriéndose se escuchó y enseguida un aroma maravilloso invadió las fosas nasales del lobo alfa. Los pasos del recién llegado se escucharon disparejos y parecieron hacerse más lentos al momento en que los ojos del dueño de estos y los ojos de Niè Míngjué se encontraron.

Jīn Guāngyáo miró al perfecto y atlético espécimen de alfa, que se hallaba en la silla que justo estaba a un lado de la única desocupada. Se obligó a acelerar el paso, más su lesión le jugó una mala pasada y se tropezó.

Niè Míngjué actuó velozmente y atrapó al recién llegado, antes de que cayera. Y ahí comprobó que era este el que olía a paraíso, a cuero, aceró y maderas, algo perfecto para él.

Las miradas de los dos estuvieron más cerca y no hubo nada más alrededor de ellos que les llamara la atención.

La terapeuta inició, dirigiéndose a quien llegó tarde.

–¿Y por qué llegaste tarde esta vez Jīn Guāngyáo?

El de cabello largo y suelto se aclaró la garganta y dejó de ver al Alfa para responderle a la mujer beta.

–No fue por discutir con nadie de mi manada, ni con los otros conductores. Simplemente hubo tráfico.

–Ya veo. Me alegro que no hayas tenido problemas. –respondió la teraputa.

Jīn Guāngyáo asintió y se acomodó en su silla; por supuesto aún sentía ese aroma arrebatador que venía del alfa que parecía más feliz, que cuando lo vio al entrar en el salón.

El aroma a bosque a libertad a pino lo estaba subyugando. Con los dos sintiéndose atraídos por el otro como un imán; desearon que la clase ya concluyera y tan interesados estaban en la presencia del otro que no notaron como su anhelo se hizo realidad y se dieron cuenta hasta que el ruido de las sillas y despedidas se escucharon en el salón.

La terapeuta los vio y sin dejar de sonreír se alejó...

–Que tengan un excelente día... Si bien yo creo que empezó muy bien.

El de cabello suelto se movió nervioso sin querer caminar y es que temía que el lobo a su lado lo viera como algo que no valía la pena al notar su cojera y es que hubo la posibilidad de que no lo notase antes... ¿no? Bueno es que este era prácticamente perfecto, de unos dos metros de altura, rostro de rasgos bien definidos y varoniles y con músculos suficientes –como un buen alfa los tenía naturalmente.

Niè Míngjué se volteó a ver al otro shifter y se dijo que... las cosas hermosas veían en envases pequeños y su compañero –que bien se escuchaba esa palabra– era muestra de ello, de baja estatura, pero de figura fina y bien formada sin llegar a ser andrógino, si no bien definido como varón. De piel blanca y cabello brillante.

Jīn Guāngyáo se armó de valor y se giró hacia el más alto.

–Soy Jīn Guāngyáo de la manada Lánlíng Jīn.

Estiró su mano y Niè Míngjué vio la mano estirada y sonrió lobunamente de lado; no la agarró, pues en cambió jaló al otro contra su cuerpo y lo abrazó de la cintura –aunque se tuvo que inclinar un poco.

–Niè Míngjué. Soy el Alfa de la manada Qīnghé Niè y tú eres mi compañero.

El más bajo rodó los ojos y gruñó por lo bajo, más no se apartó del abrazó —de ese salvaje –en su opinión.

–Sí, eso lo sabemos los dos, desde que nos reconocimos, pero deseaba ser cortés e ir despacio.

–Eso de ir despacio, está sobrevalorado. –opinó Niè Míngjué.

–...

–Vamos a comer y luego, te llevaré a conocer mi manada.

–De verdad eres muy práctico.

–Pequeño sabes cuánto estuve esperándote, con mi lobo cada vez más cerca de la superficie y queriendo atacar a medio mundo.

–¿Mucho?

–Años... demasiados.

El de cabello suelto, suspiró resignado y antes de seguir con eso, quiso ser sincero a pesar de su temor a ser rechazado.

–Yo... yo...

Decidió caminar y de ese modo mostrarle al otro; se separó del abrazo del alfa y avanzó en dirección de la puerta.

Niè Míngjué vio que su compañero avanzó y lo imitó.

–¿Qué ibas a decir?

El de cabello suelto vio con asombró al otro y alzó las manos.

–¡Esto!

–...

–Que cojeo.

–Oh... si lo había notado ¿Te duele?

–No.

–Que bien. ¿Qué te gustaría comer?

Jīn Guāngyáo se golpeó en la frente y se sobó las sienes:

–¡¿En verdad no te importa?!

–Si no te duele y no te molesta a ti. Yo estoy bien con ello.

–Porque has dicho que eres el Alfa de la manada... y no soy lo que se esperaría del compañero de un Alfa.

Esta vez Niè Míngjué si gruñó molesto.

–Para mí eres perfecto; ya te dije que esperé por ti mucho tiempo. No obstante si deseo saber cómo sucedió, pero eso me lo contaras, si te sientes listo, cuando comamos.

El más bajo asintió y dejó que el otro lo agarrara de la mano y lo guiara al exterior. Los dos optaron por buscar un lugar cercano para comer y dejar sus vehículos en el estacionamiento del centro de ayuda.

Se sentaron y pidieron y al parecer los dos tenían suficiente hambre como para que el camarero se asombrara de la cantidad de platos.

Entre confesiones y hablar de su vida, manada y familiares cercanos; llegó la hora del postre y si bien Niè Míngjué no pidió más que una simple tarta de manzana, se alegró de que el menor pidiera un par de platos de diferentes postres de frutas silvestres.

El de coleta agarró la mano del otro y susurró.

–Ya me dirás ¿Qué te pasó?

El de ojos color miel dejó su tenedor y levantó la vista en dirección de su compañero.

–Fue mi padre...

–... –El de coleta acarició los nudillos del mas bajó, infundiéndole valor y confianza. Sin embargo su otra mano apretó tanto el tenedor que incluso lo dobló.

–Él estaba molesto conmigo porque rechacé un compromiso que hizo para mí. Me empujó y caí por unos escalones, me quebré el tobillo; dicen que con terapia física puedo estar mejor, pero todo ello me pone de malas. –Niè Míngjué cada vez tenía más ganas de arrancarle la yugular al que sería su suegro. Lo que él no sabía es que Jīn Zixuān se encargó de su padre, retándolo por el liderazgo de la manada y ganó, pues estaba más que furioso por la herida de Jīn Guāngyáo. – Aún recuerdo que me dijo que si era un Omega lo mínimo que podía hacer por la manada era casarme por una alianza.

–Que idiota.

El de ojos miel rió y afirmó:

–Si. Los Omegas no somos solo...

–Objetos de intercambio o máquinas de tener cachorros. —concluyó el Alfa.

–¡Eso! No es por nada, pero... me considero muy astuto, he sido capaz de engañar a varios de los alfas de mi manada.

–Ya... aunque no sé qué pensar de eso... –sonrió nervioso el de coleta.

–No creas que lo hago seguido o por molestar, es para que no me incordien.

–Oh que bien.

Se sintió aliviado Niè Míngjué, pues si bien siempre se consideró un alfa inteligente, su carácter explosivo a veces le jugaba algunas malas pasadas; sin embargo se dijo que era una ventaja que su compañero destinado fuera muy perspicaz y astuto.

–No creo que los Omegas solo sean los prejuicios de quien los conoce. —comentó Niè Míngjué.

–Me alegro, no podría soportar estar contigo si pensaras de ese modo.

–¿Y quieres estar conmigo? –dijo coqueto el lobo.

El de cabello castaño y suelto se sonrojó, pero asintió moviendo la cabeza. El Alfa de coleta gritó por la cuenta; no le importó que lo vieran con la urgencia de salir de ese lugar.

El mesero se apresuró a llevar la cuenta y por eso recibió una generosa propina.

Niè Míngjué se levantó y le ofreció la mano al shifter zorro. Este sonrió con timidez, más aceptó el gesto de caballerosidad y como no iba a hacerlo si se consideraba muy afortunado, pues su compañero destinado era el epítome de Alfa, fuerte, alto, con músculos sin ser exagerados y con rostro masculinamente gallardo, además de caballeroso.

Los dos cambiaformas salieron del lugar y el de coleta guió al más bajo rumbo a su SUV* color azul metálico. El gran vehículo contrastaba con la personalidad del Alfa de una manada de lobos.

Niè Míngjué abrió la puerta del pasajero y ayudó a subir a Jīn Guāngyáo; y para sorpresa de éste, no le molestó esa acción, pues no la sintió condescendiente.

El vehículo arrancó y el de coleta sintió como la mano de su compañero se colocaba sobre la suya, en un gesto íntimo y tierno.

El Alfa no consideró no llevar a su casa en la manada a su pareja. Ninguna de sus citas había pisado esta, pero porque ese era un derecho reservado a su compañero y si bien en algún momento casi perdió las esperanzas de encontrarlo, ni aún así llevó a nadie.

Los miembros de la manada que los vieron llegar y luego entrar a la gran casa, suspiraron aliviados y felices... Su Alfa había hallado a su compañero destinado.

Niè Míngjué sintió el calor acumularse en su cuerpo y se preguntó si su compañero se sentiría igual. Hubo una respuesta y es que Jīn Guāngyáo lo agarró de la nuca –tuvo que brincar un poco–, y lo empujó hacia adelante y lo besó con fuerza en la boca.

El Alfa no se movió al principio. Debió estar demasiado sorprendido al ser agarrado y tirado hacia adelante así, por no mencionar el beso.

El más bajo solo tuvo que deslizar su lengua por el pliegue de los labios de su amante lobo, antes de que este pareciera despertar y notar lo que sucedió y participar activamente en ese intercambio.

Los dos se separaron aún jadeando y fue Jīn Guāngyáo quien comentó...

—Hace mucho calor...

El más alto sonrió de lado:

—Ahora que lo dices, tengo una agradable piscina bajo techo que quisiera mostrarte.

—Pues vamos.

Niè Míngjué no pudo resistir el impulso y en un movimiento veloz agarró al de cabello suelto y lo alzó en brazos.

Jīn Guāngyáo se sorprendió, más se dejó llevar por su pareja de ese modo; después de todo eran uno para el otro y no había nadie que los viera compartiendo esos momentos.

La pareja llegó hasta la piscina y con algo de urgencia, pero sin desear perder esos detalles de su relación, se fueron desprendiendo de las ropas.

Éstas quedaron regadas sobre una tumbona y sin dejar de beber la imagen del contrario; se agarraron de las manos y caminaron hasta quedar bajo el agua.

Jīn Guāngyáo se acomodó el cabello en una coleta alta y redonda. Algunos cabellos rebeldes se salieron del atavío, más eso pareció encender más a Niè Míngjué.

El de ojos oscuros se acercó y lo atrajo hacia si besándolo y acariciando esa piel blanca que se asemejaba a un durazno.

El más alto, recorrió con la lengua la cavidad de su amante, deseando grabarse su sabor.

Niè Míngjué puso sus manos debajo del agua, investigando hasta dar con la dura longitud de la polla de su zorrito.

Que en el camino a meterse al agua, ninguno pudo no ser consiente del cuerpo del otro y por supuesto el miembro erguido de cada uno.

Jīn Guāngyáo sólo deseaba que ese potente ariete con el que contaba su amante, no le causará mucho daño.

El lobo inhaló un suspiro cuando el zorro le acarició el pene.

—Sabía que estabas mirando mi polla. —dijo el más bajo.

—D-difícil no mirarla.

—Esa debería ser mi frase. Es difícil no notar... Ya sabes.

—¿Que? —picó el de coleta a su compañero que mostraba un rubor que llegaba hasta las orejas.

Niè Míngjué dejó su broma al sentir la mano del más bajo, trabajando en su hombría. El agua les daba la posibilidad de estar al mismo nivel y el más bajo la aprovechó y se dejó llevar por la sensación de esa polla en sus manos. Agradable y gruesa. Curva. Cálida bajo el agua. Podía sentir una de las venas palpitando. Si el agua no hubiera sido un obstáculo, se habría arrodillado para probar.

Pero ya sería en otra ocasión, tenían toda una vida por delante; en cambio se concentró en ver lo que su toque provocó en su amante; cómo se cerraban los ojos de este, la forma en que finalmente cedió y se inclinó hacia adelante, igualando el movimiento o intentándolo.

Mientras tanto, Niè Míngjué no detuvo el firme agarre de su mano, y le encantó la sensación de Jīn Guāngyáo empujando suavemente sus caderas hacia adelante, llevando el ritmo de esa danza en conjunto.

El alfa consideró eso como una señal y se sintió cómodo al poner su mano en la espalda baja de su hombre, deslizándola incluso más abajo que eso.

Deslizó sus dedos entre el pliegue de Jīn Guāngyáo, aún sin tocar su agujero. Su culo fue totalmente agradable al tacto, lo que era normal, pues su compañero era todo perfección. El de coleta sintió músculo allí, y solo podía imaginar la terapia física tuvo mucho que ver, no obstante eso no era importante.

Observó atentamente la reacción del más bajo, disfrutando del ligero gemido, el estremecimiento que se produjo cuando acarició ese lugar.

En respuesta Jīn Guāngyáo le gruñó y, sin previo aviso, presionó su boca contra el pezón derecho del más alto. El de ojos oscuros se congeló, no es que le hubiera molestado, si no que no había sentido ese tipo de caricia antes de ese día. Y era una cuestión cliché que lo pensara, pero era cierto. Se sintió genial.

Había una presión distinta y dolorosa allí, pero era el tipo que parecía provocar, atormentar con placer. Era emocionante saber que estaba tan cerca de ser mordido fuerte. La cálida y húmeda lengua del hombre más bajo avanzó y golpeó contra su pezón, y casi le hizo saltar.

Niè Míngjué logró articular:

—¿Quieres continuar?

El de cabello atado, dejó su golosina, lo miró y sonrió:

—Definitivamente. Confío en mi compañero.

El corazón del más alto se hinchó de orgullo y posesividad, ante esa frase.

Se dirigieron a una de las orillas de la piscina y ahí, el Alfa alzó al Omega sentándolo en uno de los escalones, tomando mucho en cuenta que no resbalara.

Con delicadeza se colocó entre las piernas de éste y depositó besos sobre el blanco cuello. Mientras sus manos recorrían las piernas de Jīn Guāngyáo, quién se dejó mimar.

Una de las manos del shifter lobo se coló entre las piernas del más bajo y masajeó el miembro que no perdió rigidez durante esos momentos.

Creyendo que debía ser sumamente cuidadoso con su compañero, Niè Míngjué no consideró que una buena forma fuera usando solo agua como lubricante, y aunque era... factible, no era algo que deseara para su zorro.

Estaba por buscar otra opción, cuando Jīn Guāngyáo lo sorprendió dándose la vuelta, acostándose sobre su pecho y tirando de él hasta que estaba al ras de su espalda.

Todo bien. Su pequeño zorrito era todo un valiente y estaba ansioso.

Estiró ese agujero con paciencia y delicadeza, o por lo menos toda la que le permitió la urgencia de su compañero. Y cuando fue entrando poco a poco en su pasivo, con ayuda de éste, supo que el destino simplemente se tardó en llevarle a su compañero destinado porque... Era un jodido torturador. Pero lo perdonó por llevarle ese maravilloso regalo.

Se movió lentamente en su amante, agarrándose de la orilla de la piscina, sin perder detalle en qué Jīn Guāngyáo estuviera cómodo.

Y en el agua clara, Niè Míngjué pudo ver la curva de la polla de su pareja sin dejar de apuntar hacia arriba. Así que no pudo resistirse a agacharse y tomarla en la mano.

Mantuvo su agarre suave, en todo lo que hacía, tenía que ser amable. Debía hacerlo, pues no deseaba por nada lastimar a su zorrito, quien en su opinión ya había sufrido mucho y mejor no pensaba en ello o tendría muy pronto la sangre de su suegro adornando sus colmillos.

Jīn Guāngyáo gimió. El del paquete Qīnghé Niè podía sentir el calor de su cuerpo aumentando. Juntos calentaron el agua alrededor de ellos, y el apretado agarre del cuerpo del shifter zorro alrededor de la polla del lobo era tan perfecto... Como se imaginaron que sería su vida de ahí en adelante.

Los dos se sentían llegar y era tan bueno que el Alfa tuvo que poner su boca sobre la garganta de su Omega, a quién sintió derretirse entre sus brazos al instante en que lo mordió para completar su unión, al mismo tiempo que lo notó llegar al orgasmo. Niè Míngjué duró sólo un poco más antes de imitar a su compañero destinado.

Por fin el tiempo y sufrimiento dieron fruto, ellos se encontraron.

...

Unas cuantas semanas más tarde...

Niè Míngjué utilizó su olfato de lobo y escaneó el bosque. Lo obtuvo, ese fabuloso olor estaba muy cerca. Y tuvo razón una cabecita caoba se asomó por uno de los arbustos; echándose a correr poco después.

El gran lobo color ébano corrió tras su presa, escuchando esa risa característica de su zorrito.

Llegaron a un claro y el lobo le cortó el paso al pequeño zorro que aún brincó juguetón. Niè Míngjué cambió y le siguió Jīn Guāngyáo, a quien atraparon en un abrazo y llenaron de besos.

—No corras tanto...

—Oh vamos, mientras el bebé aún me deje correr, todo está bien.

El Alfa besó el cabello de su esposo y no pudo recriminarle nada, no después de que el tobillo de este se curará más rápido por su apareamiento. Ventajas de tener una alma gemela, un compañero destinado. Y por supuesto que otra de las mejorías, era la ausencia de la constante ira.

Fin

...

* El acrónimo SUV proviene del inglés y significa Sport Utility Vehicle o, traducido al español, Vehículo Utilitario Deportivo. Son automóviles mixtos, que combinan el pragmatismo de un turismo con la robustez de un todoterreno.

Es un cliché probablemente, pero si eres un alfa tendrás uno de estos vehículos, por los lugares montañosos o campestres donde radican las manadas y por el tamaño de sus dueños... que son chicos muuuyyy grandes ;)

Bueno, pues espero que les haya agradado un poco. Creo que debía algo de este universo, y ésta es mi primera contribución. La serie abarcara probablemente de todos los fandom que manejo e igualmente de estas novelas.

Ey noona-kane, si lees esto; te diré que si bien me tomé mi tiempo aquí esta uno...