Hola!

Solo quiero agradecer a todos los que se dan el tiempo de pasar a leer este fanfic, como todos ustedes saben los personajes no me pertenecen y son propiedad de J.K. Rowling, yo solo me divierto con ellos.

En la torre de Gryffindor Harry se alistaba para ir a la cena del club de Slughorn, no usaba nada realmente especial, unos simples pantalones negros y una camisa azul marino, su atuendo era sencillo pero lucía decente pues no quería dar una mala impresión al profesor de pociones, en especial porque el propósito de ir era ganarse su confianza. Aun no sabía para qué, pero según Dumbledore era importante que fuera trabajando en esa relación.

— ¿Qué se supone que pase haciendo toda la tarde si tú y Hermione van a ir a esa cena? —Ron pregunto desde su cama.

—Puedes ir al campo de Quidditch, ayer me dijiste que querías ir. —Contesto su amigo mientras se abrochaba los zapatos

—No tengo con quien ir, incluso Ginny y Neville van a estar ahí. —Eso último hizo que las orejas de Ron se pusieran rojas y arrepentido por esa última frase añadió. —En fin, no importa, bajare a cenar y creo que me iré a la cama temprano. —Ron no permitió que Harry contestara pues se levantó de la cama y salió de la habitación.

Harry se sintió mal por su amigo y el hecho de que no había sido invitado, e incluso por un momento dudo en si debía ir, pero recordó los reclamos de Dumbledore, que ya estaba vestido para la ocasión y decidió irse.

Hermione y Harry caminaron juntos hasta el despacho de Slughorn y en cuanto entraron se asombraron de que un profesor tuviera para el solo un lugar que incluso parecía más grande que su sala común.

— ¡Bienvenidos! Vamos pasen. — Saludo Horace

—Buenas noches profesor, agradecemos la invitación. —Dijo Hermione con una sonrisa.

—Ni lo mencione señorita Granger, yo soy quien agradece que aceptaran venir en lugar de pasar con sus amigos una noche de viernes.

Horace los encamino a la salita donde hasta ese momento solamente estaban Daphne Greengrass y el Ravenclaw Marcus Belby, pero enseguida se apartó pues volvieron a tocar a la puerta. Daphne aprovecho que llegaron estos dos para zafarse de Belby y se excusó amablemente diciendo que iría por bocadillos, Hermione tomó asiento y enseguida el Ravenclaw se le acercó a hacerle la plática, mientras Harry se acercó a la mesa para servirse un poco de ponche.

Harry volteo su mirada a Hermione, quien horrorizada veía a Belby comer mientras hablaba, Daphne se le unió y los observo con la misma cara de terror que tenía Hermione. El gryffindor no pudo evitar notar la cara de Daphne y pensó que quizás esa era una señal de que debía ayudar a su amiga. Cuando Daphne vio las intenciones de Harry, sin pensarlo se lo impidió.

— ¡No, espera! —Le dijo exaltada, pero no lo suficientemente fuerte para que los otros dos escucharan.

— ¿Qué sucede?

Daphne se acercó más a Harry y le contesto en voz baja. —Sonara horrible de mi parte, pero prefiero que este molestando a Granger que a mí.

Harry giro los ojos, pensó en ignorar a la rubia y decidió acercarse para salvar a su amiga.

—Espera Potter. —Daphne tomo a Harry del brazo impidiéndole avanzar. — lo digo en serio ese tipo escupe al hablar y tiene menos modales que un troll, por favor ayúdame, por lo menos hasta que llegue Zabini.

Harry la volteo a ver y vio suplica en sus ojos azules y como el gryffindor que era no pudo negarse, incluso aunque la dueña de esos ojos era una slytherin.

—Bien me quedo hasta que llegue Zabini.

Los siguientes en llegar fueron Cormac y Neville, quienes para suerte de la Gryffindor la libraron del Ravenclaw.

El silencio entre Harry y Daphne incomodo un poco al gryffindor quien en su mente solo pensaba en si decir o no algo, pues si bien recordaba ellos jamás habían intercambiado palabras con excepción de un buenos días, buenas tardes o un con permiso.

—Por Merlín está mirando hacia acá, finge que hablamos sobre algo.

— ¿Qué se supone que te diga?

Daphne volteo a ver a Harry y por primera vez estuvo lo suficientemente cerca como para ser testigo del bonito verde que tenían sus ojos.—No lo sé cualquier cosa, sobre tu verano, tus dulces favoritas, lo que sea que haga parecer que estamos ocupados y el no debería entrometerse.

Harry se rasco la nuca. —Pues… me gustan las ranas de chocolate…

Belby se puso de pie y parecía que se acercaba a la mesa que estaba junto al gryffindor y la slytherin.

Harry la jalo del brazo y hablo lo suficientemente fuerte para que el chico la escuchara. —Ven sentémonos y te seguiré contando sobre eso.

Daphne no se negó y se sentó junto a Harry agradecida, pero Blaise Zabini que iba entrando pudo ver a su amiga del brazo de Potter, que se sentaban juntos y parecían tener una amena conversación.

Horace finalmente llamo a todos a la mesa, donde cenaron y este fue presentando uno a uno e interrogándolos amigablemente para que los demás pudieran escuchar un poco sobre la vida de sus compañeros y así conocerlos un poco más.

En cuanto comenzó a escuchar sobre la vida de sus compañeros, Harry recordó lo que había hablado con Slughorn en vacaciones sobre sus alumnos predilectos, al parecer todos ahí tenían familiares importantes, eran talentosos o simplemente tenían dinero. Harry tuvo curiosidad en saber sobre Daphne y Zabini, en especial sobre la rubia pues ahora que lo pensaba, habían compartido todos esos años bajo el mismo techo y juraría que no sabía nada sobre ella y que esa noche había sido la primera vez que habían compartido una conversación.

—Dígame cómo está su padre y la familia señorita Greengrass, supe que su abuelo recientemente se retiró del Wizengamot y su padre por fin tomará su lugar.

—Todos se encuentran de maravilla según la última carta de mi madre, señor. Y en efecto, mi abuelo dejó el Wizengamot hace casi un año y creo que ya era hora pues cargar con tanta responsabilidad a su edad me parecía un poco imprudente, mi padre está feliz, aunque tuvo que dejar su empleo en San Mungo, pero él siempre estuvo de acuerdo con eso, dice que es un honor formar parte del Wizengamot

—Me alegra saber que lo tomara tan bien y estoy de acuerdo con él, es un honor formar parte y que mejor que tome el asiento el ex director del departamento de Envenenamientos y Enfermedades Mágicas. Por favor envíales a todos mis saludos en tu próxima carta.

—Por supuesto señor.

Después del postre, los agradecimientos y promesas para algunos de una próxima invitación, poco a poco los alumnos comenzaron a despedirse y retirarse.

Daphne se ponía su abrigo mientras observaba a Harry.

—Espérame un segundo Blaise.

—No me digas que vas a despedirte de tu amigo Potter.

—Cállate.

La rubia se acercó al gryffindor, quien veía un reloj de arena.

—Gracias por ayudarme Potter, te debo una y no me gusta deberle nada a nadie así que hazme saber qué puedo hacer por ti.

—Descuida, no fue nada y no tienes que hacer nada por mí.

—Estoy segura que se te ocurrirá algo.

—Insisto estoy bien así, pero gracias. —El chico le sonrió y ella hizo lo mismo

—Gracias a ti, buenas noches.

Después de esas palabras Daphne se dio vuelta y volvió con un confundido Blaise Zabini a su sala común.