Darling Red


Suave música sonaba al compás de un blues fascinante, el sonido del saxofón creando un ambiente romántico. La elegante suite bañada por una tenue luz , el vino caro a medio a tomar, los pétalos de rosa y las prendas de vestir desparramadas en el piso, dejaban un claro indicio de los apasionados hechos que allí se llevaron.

El lecho en desorden, donde anteriormente aguardaban dos desenfrenadas figura, ahora sólo yacía uno, a medio vestir, con sus pantalón desabrochado y su torso desnudo,su apariencia ágil y musculosa recostada langinamente sobre la cama, apoyándose en el espaldar, miró entretenido el espectáculo qué estaba frente a él .

De pie y a su total alcance codiciosos , se encontraba la mujer, ahora y siempre, protagonista de toda su atención, tarareando en voz baja la tonadas de la canción. La mujer de sus sueños.

Ella se vestía lentamente, con movimiento fluido mientras se inclinaba para recoger las piezas de su ropa dispersa, dándole mucho para ver. Su piel expuesta, cremosa y nacarada era un paisaje que con gusto definiría con sus manos si cansarse, sus largas piernas lo hicieron perderse hasta llegar a la carnosa y firme superficie de su trasero, ahora cubierto con una pequeña pieza de fino encaje rojo. ¡Jo, cómo adoraba el rojo!.

Observa cómo se incorpora dándole la vista perfecta de su largo cabello castaño resbalar sobre la piel irregular de su espalda . ¡Oh haría cualquier cosa por esta mujer!.

Y mientras ese pensamiento surcaba incómodamente su cabeza, ella lo miró sobre su hombro, sus grandes ojos pardos relucientes de picardía.

Sintiendo que todo se detenía, incluso su corazón, derribandolo con una verdad absoluta. "No, no era la mujer de sus sueños... era la mujer de sus pesadillas, y lo más triste de todo el asunto, es que no quiere despertar" sonrió irónicamente ante el pensamiento.

—¿Que es tan divertido? -Ella cuestionó, colocando su media de red oscura, sobre una de sus piernas bronceadas . Él se incorporó,sentándose cómodamente a la orilla de la cama.

—Ven aquí - ordena de repente , su compañera alza su ceja en diversión pero no lo cuestiona. Obedece como siempre, se acerca despacio, desbordando elegancia y como ya estaba predicho ,no puedo quitarle la mirada de encima , y como era de esperarse de ella, se aprovecha de su efecto sobre él, con parsimonia avanzó, paso a paso , una pierna vestída sobre otra desnuda, hasta que se detuvo a unos pocos sentimientos de él .

Ella fingió despejar su garganta, lo que lo obligo a regresar su atención a su cara, y fue recibido con una sonrisa juguetona.

–En qué puedo servir a mi querido Señor.

–Sin juegos, no estoy de humor-respondió, y con un ademán a su vestido , murmuró. — Date la vuelta.

Ella hizo un puchero, que no hizo nada más que recordarle lo joven que aún era su mujer, ella, haciendo lo indicado se giró, apartando su hermoso cabello ,dejando al descubierto una cremallera abierta a su bonita piel. Bankotsu ahuecando con su amplia mano la curva de su cadera subió el cierre, observando como el rojo sangre de la tela ahogaba al claro color de su tez.

–Nunca entendí, ¿qué es lo qué encuentras tan interesante al verme vestirme… acaso no tienes suficiente al ver cómo me desvisto?.

El la tomo de la cadera . — Creí que me conocías mejor que eso.-Murmura con sorna, arrebatándole la otra media de la mano, y como ella conocía sus deseos mejor que nadien,se volteó hacia el y apoyó su pequeño pie en su maculosa pierna . — Soy codicioso...- Con intención a la languidez, acarició a través de su tobillo, subiendo sobre su suave y definida pantorrilla hasta llegar a la carne jugosa de su muslo ,donde colocó un suave beso, ella suspiro y él se detuvo.— Y además ,no me canso de observar cómo han cambiado las cosas.

Ella lo mira con curiosidad y con paciencia espera a que aclare lo que dijo, Bankotsu solo la guía a que levantara un poco su pierna para así colocar la media , y la subió tan delicadamente que la hizo estremecerse. Y continuó en un tono de burla.

–Hace tan solo un par de años te estremecía y sonrojabas como una pequeña virgen cada vez que te decía que te quitarás la ropa, y ahora no tienes ningún reparo en dejar que yo te vista, es verdaderamente fascinante.-

–Oh, no me digas.-Declarar con falso asombro, con el borde de la media que alcanzaba su mulo superior a unos cuantos centímetros de sus bragas, ella le sonríe con su clásica picardía—Dime si la extrañas y la traeré de regreso.

Su compañero la fulminó con la mirada. — No digas estupideces.

Esto solo provocó un ataque de risa .

–Eres perfecta.-Murmuró, y su risa se detuvo al instante.

—¿Qué? - esa mirada de incredulidad en sus ojos le dejó en claro que había revelado sus pensamientos,la ignoró, no dándole la debida importancia, dejando un rastro de besos caliente sobre sus pierna vestida.

—Tal como éstas, ante mí, eres perfecta-sus palabras enmarcadas silábicamente con sus labios, ella jadeo cuando alcanzó la piel que se exponía indefensa entre negro y rojo.

—Amor-. Ellas sonaba sin aliento, casi suplicando ante una advertencia clara.

En la ignoro, y decidió fácilmente que quería probar lo que se ocultaba a través del rojo carmesí, siendo recompensado por el bello y delicioso sonido de su pasión y despertando sensación en sí mismo que ninguna otra mujer despertaba. El dichosamente se perdió en su exploración hasta que ella lo trajo a la triste realidad.

Halando su cabello con firmeza hasta que sus miradas se gruño cuando se vio obligado a abandonar ese punto delicioso

– Me tengo que ir.

El plantó sus manos en su cintura y le echó sobre la cama mientras, se alzaba sobre ella, riéndose de su brusca respuesta ella la rodea con gusto. El sólo cambiado el objetivó y decidió que su cuello era su nueva víctima y procedió a darle el mismo tratamiento especial que su pierna.

—Ahora, ¿quien es el que está jugando? -Sus bellos ojos castaños brillaban con diversión apenas contenida, ella gentilmente enredo sus pequeñas manos en las negras hebras de cabello acariciándole suavemente como si de consolar a un niño se tratara. Duraron unos instantes así, entre caricias y besos hasta que volvió a pronunciar las palabras que no quería volver a oír.

—Ban, tengo que irme.

Mirándola minuciosamente frunció el ceño y ella le sonrió, Ban a pesar de sí mismo, pronunció la pregunta, antes de pensarla .

— ¿Por qué?-. Él conocía la respuesta.

Dilo

—La noche está a punto de terminar.- ella busco sus ojos mientras acariciaba su mejilla. — tienes que madrugar para tu vuelo, ya abusamos suficiente del tiempo.

Miradas pardas e Índigo se encontraron por un par de segundos demasiado largos para ambos por razones diferentes, hasta que fue concluido, Bankotsu se apartó de ella. La mujer se incorporó sobre sus codos mirando su esculpida espalda, mientras se alejaba para recoger algo del suelo.

Dilo

Sintió su mirada curiosa y se volteó para enfrentarla, lanzándole una advertencia clara cuando sus labios se erizaron, ella se sentó con sus pies colgando juguetonamente en la orilla de la cama, dándole la imagen de una niña impaciente, él se acercó hincándose en frente de su amante deslizando en sus pies un par de tacones louboutin .

—Diablos,me encanta que termines todo lo que empieza.

—Un gusto que compartimos, querida.

Dilo

Ella sepillo su rostro con sus labios, lo cual fue un alivio ,sus ojos castaños ya eran su perdición y no quería nada más que perderse en ellos, el besó su mano.

—Te voy a extrañar.

—Más te vale.

Ella se río divertida. —Oh acaso,¿ no me crees? ¡ lo digo en serio!

—No.-Respondió con certeza. — Es imposible olvidar a un hombre como yo.

Ella resopló divertida —Lo que si será imposible de olvidar, es tu increíble humildad.

—Lo que es imposible olvidar ,es lo molesta que eres y aún así te soportó.

Su amante sonrió negando con la cabeza.

—En serio tengo que revisar es vino.

—¡No tienes que revisar nada!.- Exclamó con molestia.

—¡Por supuesto que sí! está diciendo cosas que no dirías si estuvieras sobrio.

–¡Estás loca, no puedo perder la sobriedad por una copa de vino.!

—¡Eso es lo que me preocupa!.

Bankotsu bufo con desdén. — Lo que a mi me preocupa, es lo imposible que es tener una conversación sería contigo, mujer.!

La belleza de rojo se inclinó más cerca , riéndose de sus payasadas —En serio, voy a extrañarte.

Por favor, dilo.

—Lo sé.

Sus labios sé encontraron con firmeza y suavidad como todo lo que ella era, dándole una bienvenida cálida, en un ritmo hipnótico que su lengua no pudo rechazar y sin de verdad quererlo decidió apartarse, no queriendo echar más leña al fuego que ya ardía en su sistema.

Colocando otro beso rápido en su mejilla, ella murmuró — Gracias por esta noche, Ban.

El no dijo nada.

Ella se levanta y siguiéndola con la mirada , observó cómo comenzaba su caminata hacia la mesa de vidrio cercana a la chimenea para recoger su bolso, Bankotsu decidió en ese momento que necesita un trago y se dirigió a la repisa del mini bar al otro lado de la habitación justo al frente de una de las altas ventanas que dejaba ver un excelente vista de la ciudad de Tokio.

–¿Se te antoja un último trago?.

–Gracias, estoy bien.

Sirviendo para sí mismo un buen vaso de ron añejo miró a su amante reflejada en el cristal, tomando de su bolso de mano un labial, para colorear de nuevo sus labios de un tono rojo carmesí terminando por completo de alistarse y por segunda vez en esa noche no puedo creer lo hermosa que era esta mujer, se veía impactante en su ceñido vestido en satín encarnado a medio muslo con escote romano cruzado con delegadas cintas de plata, un par de medidas de red de un profundo negro y clásicos tacones altos, que hacían ver mas largas a sus ya interminables piernas, sin accesorios aparte del pequeño bolso de mano en negro terciopelo.

No era especialmente caro o revelador, pero nada era modesto o sencillo con esta mujer, solo impactante e impecable

Ella hacia lo que quería cuando y donde quería, y eso le encantaba.

¿Que hizo para merecerla? No lo sabía, tal vez en otra vida había hecho algo muy bueno… o algo muy malo, porque ella podía ser su tortura, un dulce y Placentero infierno del que con gusto jamás saldría.

Despertó de su estupor cuando sintió que ella lo rodeaba con sus delegados brazos, plantando con sutileza besos tibios en el medio de su espalda, enviando corrientes eléctricas por todo su ser, se contuvo lo mejor que pudo para no arremeter de nuevo contra ella, suspiro suavemente antes de murmurar.

–Sera mejor para ti que no vuelvas hacer tú puto acto de desaparición, porque déjame decirte que no será tan facil.

–Tranquilo , seré una buena chica y esperaré que estos meses pasan rápido.

Bankotsu suspiro, antes de murmurar.

–Más te vale .

Ella con otro beso rápido se despidió con una sonrisa vivaracha, como el de gato que se comió al canario y el la miro retroceder a través del reflejo en el cristal, él se sentía ajeno a él mismo, en su cabeza zumbaba fuertemente un malestar que no entendía.

Dilo

—Darling.-Su nombre salió de su boca antes de que el mismo pudiera detenerse, su cuerpo quedó estático, mirando al cristal casi como si viera un espejismo onírico.

Ella sé giro al oír su voz y lo miró esperando paciente por un par de segundos, él quería decir más, mucho más. Pero no pudo.

'No puedo'

Bankotsu se rindió antes de comenzar, pero ella no lo dejaría .

–Te quiero Ban, sabes eso ¿no?-. Afirmó sonriendo alentadoramente.

Él se sintió enfermo, escuchar las palabras que más feliz e infeliz lo hacían, como si una bomba dulce y amarga hubiera estallado en la boca de su estómago ,pero su respuesta llegó fácilmente, porque era segura.

—Lo sé.-En sus oídos su propia voz sonó débil y áspera, pero continuó, su cabeza era una mierda en caos, y aunque, no podía ubicar las palabras en una oración coherente decidió que aun así, daría un trozo de su mente.— Pero eso no es lo mismo que amar.

No sabía de dónde había salido eso, Dios, ¡él está hablando sin pensar! , ni siquiera creyó que una oración decente saliera de su boca, una oración que podría mandar todo al carajo,¿ qué demonios estaba haciendo?.

Observó como algo sé apago en sus bellos ojos pardos y supo que unas murallas frías y distantes sé alzaron en el horizonte y no le gustó, nunca estaba allí para él, para todas las personas sí, pero nunca para él.

Darling le sonrió a través de su reflejo. — Pareces estar a punto de contarme algo .

Ella le estaba dando una salida , casi una súplica silenciosa para que la tomara.

Sería fácil responder como siempre, con sarcástica burla y desdén , y terminar con la situación incómoda "Tal vez si había algo en ese vino " pensó con irritación.

No sabía lo que decía, ni tampoco porque lo hacía, pero por lo menos sabía que no quería dejarla ir, que quería mirar su preciosos ojos cobrizos un poco mas. Bankotsu se aparta del ventanal a pasos firmes atravesando la estancia, hasta quedar a una distancia donde podía alcanzarla sí quisiera, sus ojos no perdiendo rastro de los de ella, ni ella de los de él.

—Nada que valga la pena contar, ni siquiera recordar, tan sólo, quiero saber si eres feliz, porqué sabes lo mucho que me importas , Darling , los humanos sólo tiene un solo objetivo en toda su vida, y aunque es banal ,es sencillo de entender, la fama ,el dinero, el poder, hasta una familia, todo para obtenerl amor.

—El amor no es sencillo, bankotsu . - responde, apartando un mechón abanó de su rostro , el sintió su leve cautela. — ¿Recuerdas, Berlín?

—Como no podría, apenas te conocía.

— tuvimos una plática parecía.- apartó la mirada de él como contemplando el pasado a través de la bruma. — No lo entendía en ese entonces, pero recientemente me di cuenta de que soy como tú, me he vuelto incapaz de amar de verdad. En esos tiempos todavía era muy ingenua, pero ahora lo comprendo con mucha claridad.

Su afirmación por unos instantes lo dejó perplejo, y sintiendo algo incómodo en su pecho que no pudo ubicar, lo que dijo era algo que esperaba ,pero aun así …

Por favor, dilo

Darling lo miraba en ese momento y su garganta se contrajo reteniendo sus propios impulsos, esperando a que ella continúe.

—El amor, es algo muy oscuro y complicado, mientras, la lujuria, es excitante y divertida, ¿Por qué enredarnos la vida? así de fácil es responder tu pregunta.

Él no puedo evitar sonreír con ironía ante esta tesis,en otro momento podía estar más que de acuerdo.

Pero dilo.

–Parece que la alumna superó al maestro.

—Nop, todavía tengo mucho que aprender, sensei.

–Vete antes de que tenga ganas de enseñarte una o dos cosas más.

Su risa burbujeó por la habitación aliviando un poco su malestar y eliminando por completo el tenso momento que compartieron, y con un guiño rápido regreso a su camino girando el pomo de la puerta , pero antes de atravesar el lumbar, lé echó un vistazo..

—Hasta pronto, Bankotsu.

—Nos vemos luego, Darling Red..


Tenía esto escrito desde hace mucho , pero mucho tiempo , y cuando lo volví a encontrar, decidí publicarlo y compartirlo con ustedes .

Espero lo hayas disfrutado.. n.n