Lo mejor de ser bardo era ganarse la vida cantando, de taberna en taberna, disfrutando cada segundo.
Por lo menos, aún le quedaba aquel laúd. Su favorito, de los que jamás había tocado.
-¡Bardo! ¡Canta la del Brujo!
Jaskier sintió un leve nudo en la garganta. Lo deshizo con una carcajada, mirando a su público con incredulidad.
-¡Vamos! ¿Otra vez? ¡Ya la he cantado mil veces!
-Pues canta una nueva. ¡Antes sacabas canciones nuevas sobre ese Brujo cada semana!
-Dejé de componerlas cuando empezaron a aburrir a todo el mundo -les aseguró, usando la mentira que ya había puesto como excusa en la anterior taberna.
Ni siquiera había sido capaz de cumplir lo último que le había prometido a Geralt antes de obedecerle y desaparecer de su vida: seguir contando su historia.
Y no era porque ningún otro bardo se hubiese adueñado del personaje de Geralt de Rivia para componer sus propios cantares. Le quedaban anécdotas de sobra en el tintero para deleitar a su público.
Simplemente, no tenía las fuerzas necesarias para volver a ponerse su nombre en los labios, para rememorar todas las aventuras que había podido vivir a su lado antes de agotar su paciencia.
Lo único que le venía a la mente cuando alguien mencionaba al Lobo Blanco o al Carnicero de Blaviken era la ira en su mirada, el gesto fiero de sus labios contraídos, mostrando los colmillos que supuestamente "se había limado".
Y no pensaba difamar la imagen de Geralt que llevaba plasmando en sus canciones desde "Toss a Coin to Your Witcher". Valiente, compasivo, invencible.
No quería cantar ni un verso más sobre Geralt y sus gestas; no quería recordar una amistad difícil ni un amor no correspondido, ni el terrible punto y final que le había puesto.
El único consuelo que le quedaba a Jaskier era imaginarse que, tal vez, por un segundo, el Brujo se hubiera arrepentido de haberle hecho tanto daño.
-Tengo algo mucho mejor que cantaros... -anunció, carraspeando para quitarles la tristeza a sus cuerdas vocales.- Es una balada de amor. Bueno, de desamor.
El público recibió la propuesta de Jaskier con abucheos de decepción.
-¿Por qué nos iba a interesar una canción de amor?
-Oh, prestad atención... Tiene mucho que ver con vuestro querido Brujo.
Arrancándole el primer acorde a su laúd, el bardo comenzó a tocar una de sus piezas más íntimas, más dolientes.
El fruto que había dado su caduco encuentro con Geralt de Rivia.
-The fairer sex, they often call it... But her love's as unfair as a crook...
