Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, yo simplemente los uso con fines de entretenimiento y por amor al amor al Harmony.
N/A I: ¿Otra historia? ¡No pude evitarlo, lo siento!
Deseos
6 de diciembre de 1997
Los días parecían ser más lentos desde que Ron se fue hace más de tres semanas. ¿Dónde estará su mejor amigo? ¿Estará en casa en compañía de su familia? Quizás sí. Tal vez en esos momentos él estaría tomando de alguna merienda, preparándose para la próxima navidad.
Trato de reprimir los sentimientos de coraje que se arremolinaron dentro de él. Dentro de la tienda escuchó una maldición de Hermione, seguramente se le habrá quemado la cena de nuevo. Su mejor amiga le había admitido que odiaba todo lo relacionado a la cocina, ya que era muy mala y los libros no podían arreglar eso. Él se ofreció a realizar todas las comidas y cenas, pero ella se negó y prefirió designar un horario. Tres días a la semana Hermione cocinaría y Harry los otros cuatro.
Harry se quitó los guantes que llevaba y colocó una de sus manos sobre el suelo cubierto de nieve. Le agradaba tocarla y sentir como el frío se colaba sobre su cuerpo. Se fijo en el bosque oscuro, los árboles se movían con el zumbido del viento. Oscuridad y silencio. Cerró los ojos por un momento y pensó en donde podría encontrar la espada de Godric Gryffindor. Le pico el cuello al sentir el relicario, lo acarició y dejó que el relicario tomara sus peores pensamientos y miedos.
Maldijo todo lo que pudo a Dumbledore por designarle esa misión suicida, por haberlo colocado en la casa de los Dursley. Maldijo a Snape por asesinarlo, por contarle a Voldemort por la dichosa profecía. Maldijo a Ron por abandonarlos, por recordarle la muerte de sus padres y el sentimiento de impotencia que Harry no podía experimentar en esos momentos, a Voldemort por marcarlo como su igual y haber asesinado a sus padres. El sentimiento de odio a Pettigrew se hizo presente por traicionar a sus padres, por fingir su muerte y culpar a Sirius, por matar a Cedric Diggory. Harry sentía que se iba a quebrar en cualquier momento y llorar por la vida que le tocó.
Él solo quería ser Harry. No el gran Harry Potter salvador del mundo mágico.
Era consciente de que Voldemort no tenía mucho poder sobre otros países, ¿y si huía? ¿Por qué salvar a todas esas personas que una vez le dieron la espalda y lo llamaron mentiroso? El niño que vivió que buscaba atención por cualquier cosa. Sí tan solo le hubieran creído desde la tercera tarea, en quinto año… Las cosas podrían haber sido tan diferentes.
Extrañaba tanto a su padrino en esos momentos. Deseaba pasar la navidad de nuevo con él, recordar la felicidad de su rostro hace casi dos años. Ojalá él estuviera con vida, le hubiera pedido que lo acompañar a esta misión.
Harry se quitó los lentes cuando sintió que las lágrimas se deslizaban por su mejilla. Como deseaba haber pasado una navidad que recordaría para siempre con sus padres. Dumbledore nunca se ofreció a llevarlo al cementerio en donde los enterraron. El rencor hacia el viejo mago volvió a presentarse y se quitó el relicario de Salazar Slytherin, lo lanzó a varios metros lejos de él.
¿Por qué su vida tendía a ser tan miserable?
Escuchó un sollozo que provenía de la tienda, ya no era necesario que entrara para ver a Hermione llorar sobre la cama en donde Ron durmió una vez. Quería consolar a su amiga, pero no sabía como hacerlo. Hermione era la única persona que lo seguía manteniendo cuerdo, quien cada mañana le recordaba el día en que vivían, quien le ofrecía un libro para matar el rato cuando no encontraba como seguir con esa misión, la chica que seguía manteniéndolo con vida desde los once años.
¿Por qué continuaba distanciándose de ella?
Recordó los últimos dos años de su amistad, apreció verdaderamente el quinto año, tantas aventuras entre los dos, los secretos que se compartieron, las disputas que tenían se arreglaban casi inmediatamente, la que se arriesgo e hizo un trato con Skeeter para hablar sobre la verdad, la única persona con la que quiso hablar siempre qué se encerraba en sí mismo. Y si la hubiera escuchado desde un inicio, él jamás habría ido al Ministerio a buscar a Sirius, tendría que haber esperado a que Snape se contactara con la Orden, confiar un poco en él.
Cerró los ojos al recordar su sonrisa y luego la sorpresa en su rostro cuando le lanzaron aquella maldición. Fue un completo imbécil en sexto año. Nunca le volvió a preguntarle sobre el dolor de aquella maldición o como se sintió. Odiaba tanto el año pasado, siendo el peón de Dumbledore para conseguir los recuerdos de Tom, debió apoyar más a su amiga cuando Ron salió con Lavender, invitarla a la fiesta de navidad de Slughorn y atraparla bajo un muérdago. Sonrió ante ese pensamiento.
Hermione debería de estar en Australia con sus padres, a salvo. No aquí con él y con sus padres sin recuerdos de ella. Sería la primera navidad en que ella no recibiría una carta de ellos o un regalo, ni se iría de vacaciones con ellos.
¿Qué debía de hacer para merecer un deseo? Un deseo que cambiara toda su vida. Uno que le trajera mayor felicidad.
La magia existía y los giratiempos, pero tantas paradojas y realidades alternas se abrirían si modificaran el pasado. Era tan arriesgado hacerlo. Recordó que los giratiempos fueron destruidos por ellos hace más de un año.
Irónico.
La pequeña fogata se extinguió.
Recogió el relicario y lo dejo sobre la mesa cuando volvió a entrar a la tienda. Tomó el sándwich que Hermione preparo y le dio varios mordiscos, calmando un poco a su estómago. Los suministros se terminarían pronto. Quizás la siguiente semana podrían acercarse a una tienda de comida en Londres y reabastecerse.
Visualizo a su mejor amiga dormida sobre la cama de Ron. Sin intención de despertarla, la tomo entre sus brazos. Encajaba tan bien en ellos, Hermione suspiro, pero no abrió los ojos. Su nariz estaba roja de tanto llorar, las cosas tenían que cambiar.
Conversarían el día de mañana.
Dejo a Hermione sobre su propia cama, tomó un par de sábanas y las dejo caer sobre ellos. Coloco un beso sobre su mejilla y la abrazo.
Ella era tan cálida.
Él no volvería abandonarla nunca.
