Hacia dos semanas desde que Hyakkimaru y Dororo habían empezado a salir, su relación no había cambiado mucho realmente, Dororo seguía hablando sin parar cada vez que ambos estaban a solas. En realidad, al chico de pelo negro y largo no le molestaba escuchar todas las historias y anécdotas que la chica al lado suyo contaba con tanto entusiasmo. Después de todo, hacía ya casi 10 años desde que decidió alejarse de Dororo para expiar todos sus pecados. Le encantaba escucharla hablar de todas las aventuras que vivió durante el tiempo que el estuvo ausente, le gustaba tanto que solo hacía un comentario cada cierto tiempo o simplemente hacía una expresión tipo 'mmm' para que la chica supiera que le estaba prestando atención y siguiera hablando.
Hyakkimaru era feliz estando acompañando de Dororo, le hacía tan feliz que daría todo lo que tiene con tal de que ella estuviera a su lado por el resto de su vida.
Aunque, cada vez que estaban a solas Hyakkimaru podía sentir que su preciada y adorada chica quería algo más que solo hablar, varías veces Dororo se le había insinuado pero este siempre buscaba una forma de escapar y cuando no podía, sucedía algo milagrosamente en la aldea haciendo que no pudieran continuar. No era que Hyakkimaru no quisiera ir al siguiente 'nivel' con Dororo, es mas, se moría por eso y saber que ella también quería, hacía que su corazón se acelerara, pero simplemente no sabía que hacer, nunca hablo con nadie acerca de eso y no sabía a quién preguntarle. — ¿Será como dar un beso? — se pregunto a si mismo el chico de la coleta, ya se habían besando varías veces, era algo normal para ambos, —entonces no creo que sea muy difícil— pensó el chico mientras sabía que no hacía más que engañarse a si mismo. Estaba desesperado por hacerlo y sabía que se lo debía, después de todo Dororo le estubo esperando por casi 10 años y no quería hacerla esperar más y no quería que ella lo abandonará por hacerla esperar -cosa que pensó en la desesperación del momento - la preocupación de que algo como eso pudiera pasar le estaba comiendo la cabeza.
Una noche, Hyakkimaru aprovecho que Dororo se fué a dormir temprano para ir a la taberna de la aldea y tratar de hablar con los hombres de la aldea, los cuales se reunían cada noche en la taberna después de trabajar. Apenas entró los demás lo vieron llegar y lo invitaron a un par de tragos.
— ¿Qué pasa Hyakkimaru? Te ves preocupado. Dijo uno de los aldeanos que estaba junto a el.
— Dororo. Dijo el con la mirada un poco perdida.
— ¿Qué pasa con la jefa? pregunto el aldeano
— No quiero me deje por saber hacer.... - no se atrevía siquiera a decir la palabra- 'eso'. Dijo Hyakkimaru con la mirada aún más perdida en el fondo del vaso.
— ¿Eso? -se pregunto el aldeano sin saber a que se refería.
— Oye, creo que se refiere al sexo. Dijo uno de los aldeanos sentados en la barra.
— Aaaaah, -expresó el aldeano, asombrado y también algo avergonzado por no haber entendido a lo que el chico sentado junto a el se refería- de eso es de lo que hablabas. Tranquilo hombre- expresó mientras le daba una palmaba la espalda- La jefa jamás de dejaría por algo como eso, ¿Sabes cuánto tiempo te lleva esperando?, ¿A cuántos a rechazado por tí?. - Hyakkimaru abrió los ojos asombrado por todo lo que Dororo a hecho por él, aún cuando no estaba completamente segura de que el volvería.- La jefa en verdad te quiere mucho Hyakkimaru y no creó que te dejé por algo como eso, de todos modos, sería la primera vez para ambos, creó que ella también a estado pensando en eso mismo y siempre debe de estar preocupada en como hacerlo para poder satisfacerte, Hyakkimaru.
— mmm.... Expresó el chico aún un poco preocupado.
— Pero si eso te preocupa tanto, los chicos y yo te podemos dar algunos consejos para que no te sientas tan nervioso en tu primera vez, después de todo, aquí todos estamos casados, tenemos experiencia de sobra-Dijo el aldeano mientras le sonreía y le rodeaba con el brazo-.
Luego de una larga y muy innecesariamente explícita explicación, Hyakkimaru estaba listo. Aún estaba algo sonrojado por todas las cosas que le contaron, no podía creer lo mucho que sabían algunos aldeanos y los mismos se encargaron de desmentir algunas 'teorías y falsas suposiciones' que otros aldeanos decían. Hyakkimaru no fué el único que se fue educado para su casa esa noche.
Estaba decidió en avanzar en su relación con Dororo. Una vez en la cabaña que compartían, Hyakkimaru fue directo a dónde su preciada y adorada novia estaba durmiendo. Se acostado junto a ella, viéndola dormir no podía de pensar en lo hermosa que era. Unos segundos después, Dororo despertó viendo a su 'Aniki' acostado junto ella.
—Llegaste. -Dijo ella, un poco dormida y algo despedida también-.
—Sí, perdón por llegar tan tarde. -Dijo el chico, algo sonrojado y mirando hacia abajo-.
—¿Pasa algo?, Parece que te preocupa algo. -Dijo Dororo mientras se acomoda en la cama-.¿Sabes que me puedes contar conmigo, verdad? Ya no soy una niña indefensa.(En realidad nunca fué).
—Lo sé, no pasa nada, vamos a dormir que mañana tienes que ir a negociar con el jefe de la otra aldea.- Hyakkimaru se acuesta en la junto a Dororo-.
—Cierto, necesitamos vender esa mercancía lo antes posible, aunque no se las voy a dejar barata. -Dijo ella, mientras le brillaban los ojos y tenía una sonrisa de mejilla a mejilla-. Buenas noches.-Dijo la chica con un tono juguetón-.
—Buenas noches.-Dijo el, mientras se acostaba y se cubría con las sábanas-. "Aaaaaah".-Grito internamente, por no haber tenido el coraje de atreverse a avanzar-. ¡Vamos!, ya sabes lo que tienes que hacer, no es tan difícil, tú puedes.- Se dijo a si mismo, tratando de automotivarse-. Luego de una charla con sigo mismo, recogió el suficiente valor para dar el primer paso.
Empezó acariando un poco el cabello de la chica de ojos cafés. Su cabello era suave y sedoso. Le gustaba como se sentía pasar sus dedos entre sus cabellos. De pronto, un pequeño nudo apareció, provocando que jalara la cabeza de Dororo hacía atrás.
— ¡Ay!.- Exclamó Dororo, mientras tocaba la cabeza y volteaba a ver a Hyakkimaru-. ¡¿Que haces?!, Casi me arrancas un mechón de cabello.
Hyakkimaru no sabía ni que decir, primera vez que se atrevía a intentar algo con Dororo y sale mal. Quería que la tierra se lo tragara de la vergüenza que sentía.
— ¿Que pasa Hyakkimaru? Desde que llegaste has estado algo raro.- Dijo mientras se acercaba a Hyakkimaru-.
Hyakkimaru también se acercó y lo único que se le ocurrió hacer fue poner sus manos sobre las mejillas de Dororo mientras juntaba su frente con la de ella.
— ¿Qué pasa? Me tienes preocupada. -Dijo Dororo mientras acariciaba con una mano el pelo de Hyakkimaru y con la otra la mejilla-. Sentía caliente su cara y pensó que estaba enfermo. —Creó que tienes un poco de fiebre, acuéstate, voy a buscar un trapo para mojar.
Hyakkimaru tomo la mano de Dororo, acercándola de una manera algo brusca, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca la tomo y la besó. Un beso tan apasionado que después de separar sus labios tuvieron que tomar una bocanada de aire.
—Hyakki.....maru. Fue todo lo que pudo decir la chica, de una forma entrecortada por la falta de aire y jadeaba.
El chico de pelo largo y negro no pudo resistir más al ver la expresión que tenía ella mientras decía su nombre. Al ver esos ojos grandes y redondos llenos de éxtasis no logro contenerse y se dejó llevar por el momento, ya nada lo iba a detener, aunque alguien llegara a buscarlos. La besó como nunca lo había hecho. Dororo también se había dejado llevar, después de todo, eso era lo que había estado esperando por tanto tiempo, tuvo varías fantacias pero ninguna se lograba compara con la realidad. Poco a poco se empezaron a desvestir, besando y acariando cada milímetro de sus cuerpos. Era un momento que ambos llevaban esperando y no lo iban a desaprovechar.
Luego de una noche/madrugada llena de pasión y ambos completamente exhaustos, finalmente se levantaron, sus corazones continuaban latiendo rápidamente, aún no creían que finalmente lo habían hecho.
— Buenas días. - Dijo Dororo mientras acariciaba la mejilla de Hyakkimaru-.
— Buenos días, ¿Quieres desayunar?.- Hyakkimaru se puso de pie y se empezo a vestirse-.
Hyakkimaru fue a cocinar un poco de arroz mientras Dororo se vestía. La chica no pudo contener sus deseos y abrazo a Hyakkimaru por la espalda, un abrazo fuerte y cálido. El chico de la coleta se sorprendió, pero dió media vuelta para devolverle el abrazo a hermosa novia. En eso Hyakkimaru recordó que Dororo tenía una reunión de negocios con el jefe de una de las aldeas vecinas.
— Dororo, ¿No tienes que reunirte con aquel jefe por negocios?
—¡¡¡MIERDA!!! Se me había olvidado, perdón Hyakkimaru, te veo en el almuerzo. -Dororo se fue rápidamente junto con los aldeanos que la llevaban esperando por casi una hora-.
— ¡Hola jefa!, Un poco tardé, ¿no?. -Dijo uno de los aldeanos que la acompañaban-.
— Perdón, no fue mi intención.- Dororo agachó la cabeza disculpase-.
— No pasa nada, a todos nos pasa. Por cierto, hoy se ve de muy buen humor, ¿Ocurrió algo? - Dijo el aldeano mientras observaba a Dororo-.
—¡¿Que?! - Dororo se sonroja- Nada a pasado, solo quiero vender todo esto y doblar su precio a los crédulos de la aldea vecina.
Al final termino vendiendo todo super barato debido a su muy buen humor.
N/A: Tenía planeado que este fuera mi primer fanfic, pero terminé antes el de Dr. Stone.
Decidí no relatar la parte erótica, más que todo por no sé cómo redactarla. Espero ir aprendiendo con el tiempo e ir mejorando mis fanfic.
Espero que les haya gustado, si ven alguna falta ortografía, hagamenlo saber, por favor. La crítica constructiva siempre será bien recibida.
Gracias por leer mi fanfic
