Nunca sabrán el verdadero temor si no están en mi lugar en estos momentos, la profesora parada a mi lado esperando que le entregue mi cuadernillo de notas con una mirada violenta y fría. Si le entrego mi cuadernillo estoy muerta, ahí está todo lo que pienso, lo que veo en algunos bocetos, todo lo que sueño, en general tengo toda mi vida allí.
Con temor se lo entrego, esperando a que lo abra y lea algo en voz alta y ser la burla de mis compañeros de instituto, pero solo se lo llevó a su escritorio, respire tranquila, ella siguió haciendo la clase y hablando de cálculos, hasta que sonó el timbre que significaba receso. Me paré rápidamente para pedirle mi cuadernillo a la profesora pero antes de poder hacerlo, me negó con la cabeza y se paró guardando mi preciado en un cajón del mueble.
Al darme vuelta, derrotada esperando que nadie haya visto donde lo había dejado, me di cuenta que – error - Jessica había visto todo, y me sonreía con malicia, yo solo la quedé mirando como esperando lo que haría.
-Isabella, bella, bella, ¿Cómo estas? Ah espera, cierto que no hablas, una lastima, me pregunto que tendrá ese cuaderno, ¿Puedo ver un poco?- Dijo sonriendo irónicamente acercándose a mi lentamente como retándome a que dijera algo, con mi mirada le suplicaba que me dejara en paz, pero sé que no lo haría, solo se me ocurrió acercarme más al escritorio y mover la cabeza negando con ella, pero no, ahí aparecieron las hienas como me gustaba llamarlas, y con un movimiento veloz me tomaron de los brazos mientras reían, tenia unas lagrimas en mis ojos de impotencia, no podía hacer nada, Jessica sabría mi secreto, y no podía hacer nada.
Sacó el cuadernillo y cuando lo iba a abrir escuché unos pasos acercándose a nosotras, hasta que lo vi. Era un chico alto, pelo negro, y algunos tatuajes a la vista, me miró por un momento, y al verme se dio cuenta de mi desesperación.
-¿Estas bien? – Me preguntó.
-No te va a contestar, es mudita- Dijo Alice con un falso puchero y soltándome. Mia y Jessica solo rieron por la broma, que a el no le agradó.
-Solo déjenla en paz o llamaré al inspector, hablo en serio- Dijo frunciendo el ceño, al ver que Mia no me soltaba se acercó y con un movimiento brusco la alejó de mi.
-¡Hey! No te metas punk de cuarta, igual esto ya se estaba volviendo aburrido- Dijo Jessica rodando los ojos, y botando mi cuadernillo al suelo pisándolo y riéndose, para luego irse con las hienas.
El chico se acercó a tomar el cuadernillo, pero yo fui más veloz, el solo se quedó mirándome con curiosidad
-¿Qué tendrá ese dichoso cuaderno? ¿Por qué tanto drama por el? – El esperaba respuestas pero no hubo de mi parte, así que solo me dijo –Ten cuidado la próxima vez con el si es tan importante para ti, adiós.- Y solo se fue, dejándome sola en la sala de clases con una pregunta en mi cabeza ¿Quién era?
