Esta idea estuvo rondando mi cabeza desde el viernes, luego de que me maté al leer el cap 200 del manga. No puedo escribir humor (por ahora) así que me puse a escribir esto ayer, y ya está terminado, pero como quedó tannnn largo, lo publicaré en dos capítulos.

Cosas a tener en cuenta: esto obviamente sucede en el escenario hipotético de que Tanjirou si se haya ido a recoger margaritas con Dios y el resto de su familia. No hay spoilers a la vista, por lo que es seguro de leer (creo, jaja). Zenitsu es un poco más maduro, así que lo escribí en una faceta más pensativa que irritante, por lo que no sé si considerarlo OoC. La mayoría del fic está escrito desde el punto de vista de Zenitsu. No habrá mucho diálogo. Son más como sucesos contados y puntuales. Esto es Zenitsu y Nezuko a través de los años, así que el tiempo irá pasando. Por último, pero no menos importante, la calificación del fic subirá en el siguiente capítulo, porque a mitad de estar escribiendo el fic me dio por poner el ZenNezu medio guarro, jaja xD así que si, hay lemon.

Disclaimer: Los personajes no son míos, porque si lo fueran, nadie estaría en depresión justo ahora y habría boda del ObaMitsu, jaja.


Uno.

.

.

.

1.

El aire casi puede congelar los cuerpos. Es casi tan denso y frío como la cruda tristeza que se amotina alrededor. Hay sobrevivientes exhaustos y aun en duelo por la pérdida. Se reza una oración a los caídos; un agradecimiento por su esfuerzo, dieron su vida a una causa que—afortunadamente—no fue perdida. Zenitsu mantiene sus manos apretadas tanto como sus músculos adoloridos se lo permiten, su atención está al frente, y si sus ojos parecen sospechosamente vidriosos de vez en cuando, lo deja pasar. A su lado, se encuentra Nezuko; una Nezuko humana que apenas conoce—pero que conoce de todas formas—, sentada con las manos apretadas en el regazo, mirando a un punto fijo, pero sin ver.

Ella no emite sonido alguno. Tristeza, resignación, incluso ira fueron los sonidos más recurrentes que emitieron las personas sobrevivientes a la batalla, pero cuando Zenitsu se acerca a Nezuko no encuentra nada. Es como un agujero. Suena vacío.

Parece hueca.

Hay un montón de piezas rotas que no pueden encajar nuevamente porque hace falta una pieza clave. Ella es como una caja musical que necesita ser arreglada, pero él no sabe cómo; no cuando también está un poco roto por dentro.

En algún lugar durante la primera noche después de ese amanecer, Nezuko se ahoga, solo para despertarse con un grito alarmado seguido de un llanto desconsolado, respiraciones agitadas y temblores en todo su cuerpo.

Esa es la primera vez que Zenitsu escucha los sentimientos de Nezuko. Inosuke le da palmaditas en la espalda y él rápidamente estira una mano vendada para agarrar la de ella, esperando que eso sea al menos suficiente por ahora. Espera que con ese agarre breve pero firme le haga saber que no se ha quedado sola, que él está ahí con ella, y estará el tiempo que sea necesario.

Nezuko sigue temblando, pero no aleja a ninguno de los dos chicos. Se calma poco a poco, hasta que todo queda de nuevo en silencio. No hay nada que escuchar, excepto ese sonido constante que proviene de ella. No tristeza, resignación o ira.

Fue miedo.

2.

La siguiente noche, están en la Finca Mariposa. El lugar ha recibido a todos los heridos—y cadáveres—, tratándolos debidamente. Zenitsu ha estado dando vueltas—al ritmo que su cuerpo se lo permite—en la cama durante varias horas, tratando de conciliar el sueño, pero su mente parece reacia a querer dormir, incluso si se siente cansado. Cada vez que cierra los ojos, los recuerdos lo atacan y lo sofocan. Su cerebro está en constante estado de alerta, aun sabiendo que está seguro en este lugar. Es por eso que rápidamente nota la intromisión en su habitación. Es demasiado tarde para creer que es una enfermera, y tampoco cree que Inosuke ande deambulando, pero a juzgar por el sonido de miedo que emite la persona, el rubio sabe de quién se trata.

Nezuko se acerca a su cama y hace una pregunta sin formular palabras. Aún con las restricciones de vendas y yesos, Zenitsu se las arregla para hacerle un espacio en la cama. Pone la manta para la niña y ella se cubre. Insiste en que se quedará despierto y vigilará su sueño, pero Nezuko no toma nada de eso. Ella tira de él para que se acueste con ella, le da una parte de la manta y se pone de lado. Para cuando se cucharean como ella quería, su cabeza está apoyada en uno de sus brazos mientras él le envuelve el torso como un escudo. Antes de que pueda disuadirla, ella se duerme rápidamente.

Zenitsu decide que está bien hacer esto por esta vez, ignorando lo feliz que se siente de tenerla tan cerca. Ambos necesitan la cercanía de alguien real al cual aferrarse, al menos en las noches, y él se relaja a su alrededor, quedándose dormido.

3.

Ha pasado un tiempo y Zenitsu todavía no puede convencer a Nezuko de que duerma sola. No es que le moleste que duerma junto a él—es realmente feliz por eso porque lo ha soñado tantas veces—. El problema es que ella solo se queda dormida si el rubio está a su lado, y ese apego emocional no es sano. Zenitsu ha hecho algunas cacerías de demonios—los pocos que aún quedan—, y ha tenido que pasar algunas noches fuera. En los días que regresa a la Finca Mariposa, Aoi lo agradece y comenta que Nezuko no sufrirá más terrores nocturnos en lo que dure su estancia en el lugar.

Zenitsu entonces la mira. Nezuko parece tan valiente durante el día, ayudando en lo que sea que pueda hacer en ese lugar, tratando desesperadamente de no estar al borde del abismo. Incluso baja un poco la guardia, sonríe, y cuando lo hace, es como si el sol saliera de detrás de una nube. Quizás la luna es una mejor comparación, pero deja que el símil permanezca.

Sin embargo, las noches son diferentes. Es entonces cuando ella se queda aún más en silencio, cuando se sienta más y más cerca de él. Por lo general, cenan juntos, con la cadera presionada contra la de él. Su comportamiento también cambia, de determinado y enfocado a temeroso y nervioso.

Él le pregunta sobre lo que Aoi le ha dicho. Nezuko lo mira por un largo momento, y después asiente.

—Sólo puedo dormir si estás aquí.

Porque, cuando no estás, llegan las pesadillas.

Ella necesita un caballero para defenderla de los malos sueños; de los recuerdos y malas experiencias vividas. Zenitsu está bastante seguro de que esta es la misión más extraña que le han asignado. Pero él haría cualquier cosa por ella; la mantendría en paz y segura sin importar qué, tal y como Tanjirou lo habría hecho.

Entonces hacen lo que ella quiere, y así es como se las arregla para dormir.

4.

La última misión salió terrible. Aunque Inosuke y él están vivos, tiene una herida profunda y sangrienta en el hombro. Hacía mucho que no se hería de esa forma, y de un momento a otro Nezuko está sobre él, y escucha una oleada de preocupación mientras ella ignora sus excusas y explicaciones. Cuando Zenitsu intenta atrapar sus manos—que ha estado balanceando mucho—, el sonido de preocupación se convierte en ira hacia él. Ella tiene una forma de mirarlo con la barbilla inclinada hacia abajo que lo hace encogerse. Le recuerda a ese infernal amanecer, cuando una parte de Kamado Nezuko murió con su hermano, y aunque él sabe que esta vez lo está regañando por ser imprudente y lastimarse, el recuerdo es más fuerte y lo hace sentirse mal; incluso le dan ganas de llorar. Cuando la ve temblar ligeramente, algo se agita en él, y antes de que pueda evitarlo, toma una de sus manos y la guía hacia sus labios.

—Perdóname, Nezuko-chan.

Todo se detiene para los dos. Los ojos de la niña brillan, pero él no está muy seguro, aunque ella no se aleja. Suena sorprendida por su arrebato. Se siente más audaz y se permite darle un pequeño beso en su piel suave. Nezuko jadea y sus dedos se contraen.

Ella deja escapar un suspiro acompañado con su nombre, solo su nombre, y por alguna razón eso es lo que lo saca de su aturdimiento momentáneo. Sus caras están tan cerca; no está seguro de cómo llegaron allí, pero puede sentir su aliento en la mandíbula y el sonido de su respiración se vuelve desigual y es cálido. Es abrumador y se siente mareado.

Se necesita toda su fuerza de voluntad para alejarse de ella.

5.

Poco se dice sobre ese momento por el resto del día, pero cuando se acuestan a dormir, Nezuko, fiel a lo que había estado haciendo durante ya casi dos años, llega a su habitación para dormir junto a él. Sin embargo, permanece despierta en sus brazos por mucho más tiempo de lo habitual. Sus dedos juegan sobre los de él, donde su mano se extiende sobre su vientre. Ella no se ha quejado del contacto íntimo, por lo que él la deja allí. Zenitsu respira el aroma de su cabello y se concentra en los ruidos rítmicos y relajantes de su corazón. Entre la conciencia e inconciencia de una persona que se va quedando dormida, ocurre algo inesperado.

Zenitsu casi cree que es un sueño o alucinación, pero siente un par de labios finos y suaves en el dorso de su mano, luego en la palma.

Él abre los ojos cuando ella se gira en sus brazos para mirarlo, en busca de algo, y no sabe qué cosa. El rubio no se da cuenta de lo rígida que está hasta que comienza a acariciar su espalda, dándole consuelo. Él la acerca y murmura cosas suaves en su oído para calmarla. La tensión desaparece poco a poco hasta que, una vez más, duerme.

6.

Nezuko necesita salir un rato.

Ha estado viviendo encerrada en la Finca Mariposa prácticamente, y eso ya le está pasando factura a sus ánimos. Se mantiene ocupada lo que más puede durante el día, para así evitar pensar; mantenerse fuera de su mente, pero cuando no hay nada por hacer, se siente descolocada. El punto de quiebre se produce cuando ella llora de nuevo, tan desconsolada, pero nadie puede culparla. Hay heridas que realmente nunca cicatrizan o sanan, no importa cuánto tiempo pase. Entonces, después de calmarla un poco, Zenitsu le propone ir al pueblo un rato, para distraer la mente.

Su camino al poblado es tranquilo, y mientras Zenitsu le habla sobre las flores que ven alrededor y le cuenta cosas, Nezuko tararea una vieja canción popular en el lugar de donde ella viene. Es...agradable, este sentimiento, solo ellos dos a campo abierto sin plazos ni presiones externas. Sin recuerdos que arruguen sus frágiles corazones.

El tiempo libre les hace bien a los dos. Sus estados de ánimo se endulzan y hablan sobre cosas que los hacen felices. Es una conversación sorprendentemente larga, y decide que el mejor sonido que ha escuchado en mucho tiempo, lo emite Nezuko. Es un sonido cálido y dulce. Un sonido tan amable que le dan ganas de llorar. Quiere mantenerla así por más tiempo.

7.

Resulta que el pequeño paseo tuvo que ser suspendido a causa del mal clima. A pesar de que Nezuko dijo que no le incomoda caminar bajo la lluvia para volver a la Finca Mariposa, Zenitsu no está tomando nada de eso. Lo último que necesita es que la niña se enferme—o él—por andar bajo la fría lluvia al atardecer. Tampoco quiere que Tanjirou le hale las piernas mientras duerme. Decide que lo más sabio es quedarse en una posaba, mientras el tifón pasa.

Él deja que ella tome la decisión de a dónde quiere quedarse. Hay dos sitios bastante decentes y acogedores. Él detiene su andar y vuelve la cabeza hacia Nezuko, esperando su decisión. Ella le envía una de sus miradas pensativas mientras los segundos pasan. No hay nadie más en el camino en ninguna dirección a causa de la lluvia. Ella mira hacia adelante y su barbilla se levanta. Sus labios se separan en una respiración profunda y centrada. Luego asiente hacia la derecha.

8.

El lugar es bonito y parece cómodo, y lo importante es que Nezuko se siente tranquila. Ella sonríe más. El miedo al que se ha acostumbrado a oír durante todas las noches casi se ha ido.

Zenitsu comienza a peinar su cabello una vez están en la habitación, sonriendo antes los ruiditos de satisfacción que ella emite, y siente que su corazón puede explotar en el momento en el que ella se acomoda contra él y se acurruca, lista para quedarse dormida en cualquier momento. Es muy, muy difícil pensar con claridad cuando ella se duerme y sus cuerpos están tan apretados.

Es la peor de las malas ideas incluso pensar en ella de esa manera, y casi puede sentir el fantasma de Tanjirou en su espalda con ganas de arrancarle el cuello. Su amor por ella sigue siendo muy platónico, y se dice a si mismo que es feliz con solo tenerla cerca. No importa si es o no alcanzable para él. No importa cuán jodidamente deliciosa se siente contra él o que de cierta forma ella lo necesite. Zenitsu esperará. Lleva años haciéndolo, de todas formas.

Él está, después de todo, completamente bajo su hechizo, y no lo haría de otra manera.

9.

Se despierta en medio de la noche, y lo primero que se da cuenta es que está solo. El pánico lo golpea y él se sienta. Hace un barrido rápido a la habitación con la mirada, y la encuentra sentada en el ancho marco de una ventana, mirando hacia el cielo. El fuego de la chimenea se ha apagado, así que lo aviva un poco y luego se une a ella. Él se sienta a su lado y automáticamente se apoyan el uno en el otro, tomándose de la mano.

Para su comodidad, Zenitsu se dice a sí mismo, aunque por supuesto eso es una mentira. Sus pesadillas no la han aterrorizado durante la noche, y ella no suena asustada, pero no quiere pensar que se está aprovechando de la situación.

La otra mano de Nezuko descansa suavemente sobre su rodilla, sus delgados dedos trazan una figura en sus pantalones. Ella no dice nada, sin embargo, no hay excusa o razón para despertarse. Lo cual está bien; tienen estos largos silencios entre ellos que no parecen molestarla y ciertamente a él no le molestan. Zenitsu siempre ha sido un hombre ruidoso, hablando y hablando sin parar, incluso cuando está con ella lo hace, él lo acepta, pero ahora no siente la necesidad de emitir palabras.

—Tal vez no lo vea, pero eso no quiere decir que no esté aquí conmigo —las palabras lo toman desprevenido y la mira, pero ella sigue con los ojos clavados en lo que hay afuera de la ventana —. Todos me acompañan siempre.

Zenitsu toma ligeramente su barbilla para hacer que ella lo mire. Sus ojos están cristalinos, y siente su propia vista borrosa, pero se obliga a empujar las lágrimas fuera. —Tanjirou siempre estará vivo en nuestros corazones, y ahí será eterno.

Nezuko lo abraza y se quedan así por lo que parecen horas, hasta que están sentados en el suelo. Algo cambia en ella, una tensión repentina que es la única señal de que está a punto de moverse. Nezuko se libera de su agarre y se aleja un poco para poder arrodillarse y mirarlo. Sus pesados ojos están sobre los de él, manteniéndolo en su lugar con solo el poder de su mirada. Luego sus pupilas se mueven brevemente a su boca y de vuelta a sus ojos, y ella se inclina hasta llegar a su oreja.

—Gracias —el susurro lo siente como si hubiese sido un grito. Su cara empieza a enrojecer y siente los vellos de la nuca erizarse por la sensación del aliento cálido de la chica.

No tiene tiempo para pensar adecuadamente por qué razón ella le está agradeciendo, porque su mente está muy ocupada registrando los movimientos de la chica. Se da cuenta después, cuando Nezuko pega su frente contra la de él, de que su corazón no es el único que retumba en su pecho, casi desbocado. Su aliento se engancha en el momento en el que ella entrelaza sus dedos—no supo cuando tomó su mano—y la ve cerrar los ojos e inclinarse aún más, hasta el punto de que lo único que los separa es un mínimo movimiento hacia adelante.

No debería, no debería, realmente no debería responder, pero ha soñado tantas veces con ese momento, que parece piloto automático cuando hace ese mínimo movimiento hacia adelante.

Ambos inhalan al primer toque de sus labios; el de Zenitsu como si hubiera estado electrificado y el de Nezuko como si estuviera conteniendo un sollozo. Es un beso inexperto, y ninguno sabe muy bien que debe hacer, pero de alguna manera, el rubio termina arrastrándola a su regazo, haciéndola acomodarse para un mejor acceso a su boca. La chica Kamado suelta su mano y extiende esos elegantes dedos sobre los contornos de su rostro como para memorizarlos, luego se enredan en su cabello y su cuello y lo acerca más.

Él cambia el ángulo de su beso, y siente sus labios separarse bajo los suyos. Lentamente, su lengua saborea su labio inferior; lo insta a ir más profundo. Zenitsu no puede reprimir un gemido que sale espontáneamente de su garganta; ella hace eco del sonido y vibra entre ellos.

Él tiene su lengua en la boca de ella en algún punto, y todo lo que sabe es que es la gloria. Ella sabe a agua de manantial, a dulce, a sal. Es un sabor embriagador que lo obliga a besarla una y otra vez. Se encuentra presionando besos calientes en la esquina de su boca, su mandíbula, sus mejillas enrojecidas, la piel suave debajo de su oreja.

Nezuko devuelve todo lo que puede, aunque sin aliento. Ella jadea cuando él presiona su boca en su cuello, su cabeza se siente mareada y no puede formular pensamientos coherentes. Luego guía su rostro hacia el de ella nuevamente con un gruñido apasionado. El sonido hace que Zenitsu se queme y antes de que pueda pensar en lo que está haciendo, Nezuko está de espaldas debajo de él y sus brazos están apoyados a ambos lados de su cabeza, las manos de ella se aferran a sus hombros. Sus caderas se encuentran y el asesino de demonios está encantado y perturbado al descubrir que ella ha separado las piernas para dejarlo acomodarse entre ellas. No puede evitar chocar contra ella una vez, solo para escuchar un fuerte deseo ondular a través de ella como una onda de choque.

Hay un momento, solo un pequeño momento, cuando la pequeña voz en la parte posterior de su cabeza—una voz que misteriosamente es bastante familiar y parece regañarlo—le recuerda que ya es hora de detenerse antes de que hagan algo aún más desaconsejado que esto. No puede aprovecharse así de ella cuando aún está tan vulnerable emocionalmente. La quiere demasiado como para eso.

Con un ruido enojado, enojado consigo mismo, ciertamente no con ella, cierra los ojos y se levanta. El hechizo se rompe, dejándolos a ambos jadeando y con las extremidades sueltas en el suelo duro. Zenitsu aprecia cómo la madera fría debajo de su espalda ayuda a enfriar su ardor. Se ríe débilmente, arrepentido. Siempre tiene que hacer todo mal.

Nezuko está enojada por un momento, pero a medida que la realidad vuelve a ella, se recupera con un brazo cruzado sobre los ojos. Zenitsu no está seguro de sí está llorando o no, pero él podría entender si lo está. Tal como están las cosas, necesita tiempo para calmar su sangre lo suficiente como para sentarse y tomar su mano sin tirar de ella hacia sus brazos.

A ciegas, ella acepta la mano y la usa para apalancarse también. Se sientan uno al lado del otro otra vez, casi a un metro de distancia esta vez, pero no se sueltan, los dedos están entrelazados.

—L-lo siento.

—No —el rubio aprieta su mano ligeramente —. No tienes que disculparte, Nezuko-chan —ella asiente, pero no responde.

Algo ha cambiado entre ellos, y Zenitsu teme—o tiene esperanzas, o ambos—que las cosas nunca vuelvan a ser como antes.

10.

Como de costumbre, no dicen nada sobre...bueno, besar no es una palabra lo suficientemente fuerte, pero tendrá que funcionar.

La imagen de ella debajo de él, el sonido de su voz diciendo su nombre, la mirada de reojo que ha visto demasiadas veces para contar durante su regreso a la Finca…todo esto hace que su pecho se sienta apretado, sus entrañas sin fondo, sus rodillas débiles. Ella le hace algo; siempre le ha hecho algo. Con ella, todas las respuestas habituales se cancelan.

Es emocionante también, si es sincero. Se siente realmente agradable saber que, por lo menos, con más defectos que virtudes, él no le es indiferente. Él también ansia un poco de amor, después de todo.

Puede que no hablen de eso, pero el aire entre ellos está cargado y relajado. Sus dedos se tocan más a menudo, y caminan con las manos entrelazadas una buena parte del camino a la Finca. Él es hiperconsciente de su presencia—incluso más que antes—. Ella sonríe más, se ríe más; hay ligereza en su porte. Parece cómoda a su alrededor. Se siente confiada y protegida.

No hay lugar más seguro para ella, de hecho.

Por la noche, después de cenar, se sientan juntos en el jardín a mirar las estrellas. Zenitsu le hace una corona de flores, le dice lo bonita que es, la hace reír. Ella le pasa los dedos por el pelo, acomodando flores, y luego lo tira hacia ella para darle un beso en la mejilla. Le sonríe tan brillante que Zenitsu se siente mareado.

—En serio, Nezuko-chan, ¡vas a hacer que mi corazón explote!

Ella se ríe, y quizá en ese momento las piezas rotas en su corazón por fin comienzan a unirse nuevamente. Su caja musical al fin comienza a tocar la melodía completa. Nezuko se acerca a él, y posa su mano en su mejilla, apreciando lo rojo que se pone su rostro ante el contacto y lo nervioso que parece con su cercanía.

Sus labios se juntan poco tiempo después.


Como dije en la nota de arriba, dividí este fic en dos. No los subiré de una sola vez por dos razones: sólo corregí y revisé todo hasta el momento 10 (que es hasta donde va este capítulo) y además tengo un sueño horrible. Sin embargo, mañana estará publicada la parte que falta. Esto no tendrá un final triste porque no le voy a los finales tristes, y tampoco hay que preparar pañuelos para llorar. Incluso es un fic... bonito (?) jaja.

Kiry se despide, paz~