No poseo Mass Effect ni sus personajes, solo está historia y mis OC's. Esta historia en smut, si no te gusta es mejor que no la leas.

En Normandy's Bay. Un pueblo cerca de Providence, el cual posee todo lo que un pueblo necesita: Desde un hospital funcional hasta un centro comercial que se conecta con la carretera, permitiendo así la afluencia de turista.

Cerca de el, existe un lago natural conectado a varios ríos que en verano se vuelve muy popular entre los jóvenes. Este lago es según muchos, más grande que el pueblo mismo debido al hecho de que está conectado al pantano. Lo cual significa mucho terreno.

Se puede decir que su atractivo turístico se debe a que fue usado como inspiración de una localidad ficticia de una saga de novelas juveniles. Esto atrae a muchos jóvenes turistas que se divierten con los jóvenes locales.

Sin embargo no todos los jóvenes tienen el mismo gusto, para uno de ellos el verano significa todo menos diversión. El verano es donde puede encontrar más holgura entre los diferentes empleos donde se necesitan más ayuda.

Por lo que el conseguirá la mayor cantidad de dinero posible.

"No tomarás vacaciones ¿Cierto?" Oyó la voz de su amiga y compañera de residencia. La distorsión de su mascara no evitaba que el supiera que no es una pregunta, era una observación.

"No." Fue su única respuesta mientras miraba su Omni-herramienta para ver la hora: "Y perdí mucho tiempo con las clases."

"Bosh'tet, esas clase es lo que evitan que no tengas vida social...lo cual es raro." Remarcó la quariana antes de acercarse y ayudarlo a arreglarse el cuello de la camisa. El sonrió y dijo:

"No necesitas vida social..."

"Si vives con tu amiga, si, si. Me los dicho muchas veces y no lo hace cierto." Terminó ella antes de tratar de peinar su pelo, en lo que solo puede clasificarse como un intento fallido.

El noto que sus ojos brillantes lo miran de cerca, con algo de reproche, a lo cual el solo se encogió de hombros.

"¿Cómo me veo?" Pregunto él sinceramente. Usaba un pantalón de lona y una camisa polo verde el logotipo de el hotel local.

"Te ves bien pero...¿esos pantalones no te quedan demasiado ajustados?" Respondió ella mirando su cintura por un momento.

"No, estos pantalones son de tela elástica." Dijo el estirado un poco la zona de la cadera.

Ella pareció confundida por un momento antes de que lo mirase a los ojos.

"Si...eso."

"Oye y como va tu blog. ¿Ya hay personas tratando de conocer a la gran Tali'Zorah nar Rayya? ¿Debo tener cuidado con los paparazzis?" Dijo el de manera burlona antes de que ella le diese un golpe en el brazo.

"Culo." Respondió ella siguiendo la broma: "Para tu información, no es mi culpa que las personas piensen que soy una especie de mártir."

"Bueno..." Si se ponen técnicos, la vida de un quariano promedio era jodida.

"En fin, si no te vas a tomar vacaciones, al menos descansa un poco ¿Quieres?" Pidió ella con los ojos de cachorrito que no podía resistir.

"Bien, bien." Dijo él mientras sostenía las manos frente a él en señal de rendición: "Dormiré en mis tiempos libres."

"Hablando de trabajo. ¿Que vas a hacer por cierto?" Pregunto ella cruzando los brazos. Era curioso como alguien más joven podía hacerlo sentir como si fuera un niño siendo regañado.

"Solo ayudaré en un evento de verano en el hotel. Nada más." Dijo el mientras se rascaba la parte posterior del cuello.

"Mmh, bien." Tirando sus brazos al aire en ademán de que no lo seguiría cuestionando y darse la vuelta- solo para verlo nuevamente y advertirle: "Pero recuerda, hay feos rumores alrededor de ese gerente sin mencionar que es un tipo espeluznante." Una vez dicho esto se dio la vuelta y le dio la espalda antes de salir de la habitación.

"Si mamá." Dijo el solo para recibir un "mmh" de vuelta.

El sonrió antes de darse la vuelta y mirarse en su espejo; Miro su cabello rubio salvaje sus ojos cobalto y piel clara bronceada por el sol. Su altura era de 1.86 y su cuerpo había sido moldeado por horas de trabajo. En su muñeca derecha se encontraba su Omni-herramienta y sus calzado era un par de mocasines café que aparentemente son reglamentarios en el hotel. El fruncido el seño ante ellos, en serio son feos.

Su cuarto era bastante espartano, sin afiches o adornos. Aparte de una cama, un ropero, una mesita de noche y claro, el espejo. El nunca encontró un atractivo en llenar su espacio personal con demasiada chatarra.

"Otro día otra moneda."

Salió de la habitación y vio que Tali ya se había metido en su cuarto, a hacer sus quehaceres. Su apartamento compartido no era nada especial, solo las necesidades básicas y uno que otro aparato para su entretenimiento.

Sin una razón para quedarse salió de su casa a su nuevo empleo.

Llego al hotel justo a tiempo, por lo que serie fácil rastrear al señor Cohen, el dueño del hotel.

El hotel "Sueño de Verano" es un monumento a la opulencia; Construido durante la fundación del pueblo, inició siendo una mansión propiedad de un adinerado terrateniente. Tristemente sus descendientes no fueron tan buenos con el dinero y lo terminaron gastando todo. La mansión fue dejada al olvido hasta que la compañía del señor Cohen la salvo de la ruina.

Desde entonces se volvió un hotel con la capacidad para doscientas personas.

"Ah muchacho, que bueno que llegas." Oyó una voz que le puso los pelo del cuello de punta. Casi quiso no darse la vuelta.

Vio a un hombre conocido en el pueblo por ser muy extraño; Un hombre de mediana edad, vestido de traje color crema de diseño antiguo de a mediados de los 60, 1960, junto a un bigote que parecía ser un copia descarada de el de Salvador Dhalí.

"¡Señor Cohen!" Dijo el con falsa alegría: "Estoy listo para trabajar."

"O muchacho. No debes ser tan formal." Dijo el hombre mayor, antes de acercarse y extender su mano en dirección al hotel: "¡Mira! ¡Este lugar será perfecto!"

Aún sabiendo que no debía seguirle el juego, pregunto: "¿Perfecto para que?"

"¿Para que?" Dijo el como si fuera lo más obvio del mundo: "¡Para convertirse en el mejor centro de disfrute veraniego en este estado!"

Si, no debió preguntar: "¡Ahhhh! Para eso!" Si Cohen se podía o no darse cuenta de su falso entusiasmo o no, era algo que el nunca sabría.

"No te preocupes muchacho." Dijo el con su voz aceitosa: "¡Tu también podrías ser parte! Quién sabe tal vez tener una amiga especial."

"Yo ya tengo una amiga." Respondió él. En ese momento el noto como los ojos de el dueño del hotel se entrécerraban y dejaban ver algo...hostil.

"A si...la quariana." dijo el con un tono venenoso: "Debe ser entretenido tenerla cerca...pero me refiero a una persona con la que realmente puedas...¿Cual es la palabra? ¡Intimar!" El tuvo que usar toda su voluntad para poder sonreír y no golpearlo en la cara.

"Siii, lo pensaré." Dijo el antes de mirar alrededor y decir: "Y...¿Cual será mi trabajo?"

"Ah eso." Dijo Cohen volviendo a ser alegre: "Nada muy difícil. Solo varias tareas menores." Dicho eso, el hizo un además para que lo siguiera.

Evans lo hizo y siguió al excéntrico y aparentemente racista dueño del hotel.

Sus tareas o fueron tan difíciles, mover unas sillas aquí, una reparación menor allá, nada importante o extraño. Al final del día estaba más bien empapado de sudor por lo que decidió que lo mejor sería darse un baño una vez llegué a casa.

Caminando por el hotel noto que la clientela era un collage de razas, las razas políticamente poderosas claro.

De no haber visto su despliegue de irá en la mañana, el nunca hubiera imaginado que el señor Cohen era racista. O tal vez solo elitista.

Por lo que había escuchado de los otros empleados; Abría una gran convenció de... Algo que llamaban ¿Naturalismo? ¿Naturalidad? O algo así. Posiblemente algo acerca de la naturaleza. El punto es, que el evento duraría dos semanas, mientras el trabajaba durante los primero tres, de los cuales el solo trabajaría hasta las 12 y habría un cambio de turno, el cual atendería a los clientes durante los eventos programados. Por ende él ni siquiera tendría contacto con los clientes.

fuera de lo normal, solo... Era raro que un hotel tan grande solo se use para un total de 57 personas. En fin, solo importa el hecho de que la página será buena. Todo lo demás es irrelevante.

"¿Evans? Trabaja aquí por lo que veo" Dijo una voz muy familiar detrás de él. Si la voz de el señor Cohen lo pone nervioso está voz lo tranquiliza enormemente.

Al darse la vuelta se encontró con nada más y nada menos que con la doctora Karin Chawkas, la médico residente del pueblo. La mujer madura, de pelo blanco y corto con ojos verdes, era alguien muy apreciada en el pueblo; era de lo pocos médicos que le imparta más su juramento que el dinero. Es bella para alguien de su edad; Su rostro es anguloso y con una elegancia que solo la edad puede dar, su piel todavía era firme, siendo solo las pocas líneas de expresión las únicas imperfecciones. Su cuerpo es bastante firme y sensual, con sus caderas y senos en un estado que muchas mujeres más jóvenes desearían.

Vestía una camisa de lana verde que dejaba ver su cuello, así como pantalones de lona azul y zapatillas de tacón abiertos, que dejaban ver sus dedos. En su muñeca izquierda había un reloj de mujer pequeño.

"¡Doctora Chawkas!" La saludo: "¿Usted también vino a esta convención?" Pregunto él con genuina curiosidad.

Por alguna razón, ella se puso pálida y algo nerviosa: "Eh..¿T-Tu sabes.. de qué se trata todo esto?"

El le respondió sinceramente: "No. La verdad no."

"Oh." Dijo ella de manera aliviada: "R-Realmente no importa, es solo una nueva moda entre los ricos y unos pacientes recientes me invitaron."

"¿En serio? Eso es bueno. Muchos dicen que usted trabaja demasiado." "En serio." Dijo con bastante sarcasmo: "Eso es lindo viniendo de usted." "¿Disculpe?" Realmente ¿A qué se refería?

"Nada, nada." Dijo ella levantando su mano derecha en señal de rendición: "Solo recuerda, eres joven, disfruta tu vida." Le explicó ella con un tono casi maternal.

"En fin te dejó. No quiero quitarte más tiempo." Ella hizo un además para irse antes de darse la vuelta.

"Adiós." Dijo el apunto de seguir su camino-

"¡Ah! Se me olvidaba." Dijo ella dándose la vuelta causando que él se detuviera: "Podrías por favor, no mencionar que estuve aquí. Es un evento privado."

"Claro." Respondió el sin entender la situación del todo: "Que se divierta." Dijo el despidiéndose de ella.

"Lo haré."

Y con eso ambos siguieron sus respectivos caminos.

Evan no pudo evitar notar la gran cantidad de personas que habían. Aparte de Krogans, quarianos y vorchas, vio a varios miembros de toda las especies en la galaxia.

Lo curioso era que muchos, o mejor mejor dicho todos, parecían ser de la alta sociedad. Si es que los trajes caros y joyas brillantes eran una indicación.

Vio que había varios carteles de compro negro con un par de triángulos que al unirse formaban una especie de mariposa morada. Este debió ser el logotipo de la organización que realizó este evento.

Mirando su reloj en su Omni-herramienta, vio que era hora de irse. El señor Cohen fue muy claro acerca de la rotación de turnos. Fue ahí cuando recordó algo que le llamo la atención; La apariencia de los del turno de la tarde..era de super modelos; Todos, desde hombres a mujeres parecían pertenecer más a revistas de moda que en el negocio de la hotelería. Además de que todos parecían ser extranjeros ya que no reconocía a ninguno de ellos.

Solo necesita deslizar la tarjeta que le dieron en el identificador del escritorio de recepción y podrá irse. Camino hacia el escritorio y estaba apunto de usar la tarjeta-

"¿Disculpe puede ayudarme?" Cuando alguien apareció con necesidad de ayuda. Por supuesto el no podía decir no.

"¿Si? ¿En qué puedo ayudarla?" Pregunto el amablemente mientras se daba la vuelta. Frente a él se encontraba una mujer turiana, de color café claro y con marcas verdes en la cara.

"Verá tengo problemas con mi Omni-herramienta. No parece aceptar los programas que funcionan como enlaces a las terminales."

"Es fácil solo necesita..." Y así puso en práctica las enseñanzas de Tali. 15 minutos después y estaba todo arreglado. Fue en ese momento en que ella lo abordo con una extraña pregunta.

"De casualidad ¿Vienes a unirte a nuestro movimiento? Por qué damos la bienvenida a quien sea."

"Mmh, no." Dijo el mientras la miraba a los ojos: "No creo tener el capital para pagar dicha membresía."

"¿Que? ¿Esto?" Cuestionó ella mirando alrededor: "Oh no, esto no es lo que somos, solo que la mesa directiva se quiso pasar de lista."

El se encontró intrigado por eso, sin embargo decidió no preguntar.

"Créeme, serías más que bienvenido." Dijo ella antes de darle una tarjeta, la cual poseía el mismo diseño que las banderas en el lugar. Sin más que decir ella camino en dirección a el gran salón donde se llevaría acabo un discurso de introducción.

Viendo que no había nada que hacer, deslizo la tarjeta en la terminal y camino hacia la salida.

Casi estando en la puerta del hotel sosteniendo la puerta abierta para salir, por poco choca con un salariano.

"Disculpe" dijo el antes de moverse aún lado.

"Gracias." respondió el salariano inclinando la cabeza, antes de entrar completamente al hotel.

El salió- O iba a hacerlo, hasta que una asari apareció y le dio las gracias antes de entrar al hotel.

Y luego un hanar, varios turianos y por supuesto un batariano el cual lo miro por unos segundos antes de seguir caminando.

En ese momento un empleado del tiro de la tarde sostuvo la puerta: "Yo me encargo"

"Gracias." Respondió Evan antes de verlo bien: De no haber sido por el uniforme masculino, lo habría confundido con una chica; Pelo negro corto rizado, ojos avellana, piel clara y por supuesto labios carnosos que parecían llevar maquillaje.

"De nada." Dijo el desconocido. El no debía ser local. Lo recordaría de alguna parte del pueblo.

No fue hasta que vio su reloj digital que se dio cuenta de que estuvo en eso otros 15 minutos.

Al fin saliendo de hotel, se dispuso a buscar su automóvil; Un antiguo wolsvagen azul terrestre sin motor de Eezo, el cual estaba en la zona de empleados, en la parte más remota, del hotel, detrás del edificio y atravesando un pequeño caminó algo largo. A la derecha de este último, había una cancha de tenis y a la izquierda un edificio que servía como spa de múltiples habitaciones. Ambos divididos por muros de ladrillos rojos cubiertos por vida vegetal con diversas puertas a lo largo de ellas la cuales solo se cierran al final del día laboral, junto a las rejas con cerradura electrónica que llevan a dicho estacionamiento. Tristemente eso significa caminar una distancia un poco larga, que duraba alrededor de 10 minutos.

"Entonces era mejor que me apure."

Camino más allá de las rejas que conducía desde el hotel al estacionamiento de empleados haciendo cuentas en su mente.

Mientras caminaba por el pequeño camino, algo llamo su atención, frente a el a una distancia más o menos lejana, vio lo que creyó era una pareja de una mujer humana y un hombre turiano, que parecían salir desnudos desde una de las puertas del muro de la cancha de tenis a la puerta paralela el muro del spa.

Por supuesto eso le sorprendió. Sin embargo decido que no era su problema y la seguridad se encargaría. Si los extranjeros se metían en problemas no era problema suyo.

Siguió caminando hasta que llegó a el estacionamiento, ahí encontró su auto en medio de otros dos, dejando una angosta franja de espacio.

"Mierda." Dijo el antes de deslizarse entre los vehículos y abrir la puerta lo más que se pudo.

Antes de poder entrar en él, una nueva voz desconocida le hablo:

"¿Disculpa? ¿Trabajas aquí?"

Se dio la vuelta y vio que se trataba de una asari. El no podía saber su edad con exactitud por lo que asumió que era joven ya que le faltaba la confianza y aplomo de las matronas y matriarcado. Vestía un conjunto Yoger de camisa sin maga blanca y pantalones ajustados de color negro. Lo más llamativo era que parecía tener unas marcas negras que parecían cejas.

"Eh...si, pero yo ya-."

"N-No quiero importunar" Interrumpió ella evitando el contacto visual: "Y-Yo realmente necesito que alguien le entregué esto a mi madre, la olvidó en el bar...¡N-No es que ella beba mucho! Solo es por compromiso social...y a usted eso no le importa...en fin." Murmuró la última parte antes de entregarle una llave electrónica azul.

"Si, mire yo-" dijo el levantando la mano para tratar de rechazarla, solo para que ella se la entregase de todas formas.

"G-Gracias, eres muy amable." Dijo ella antes de darse la vuelta e irse en dirección de la cancha de tenis, aparentemente nerviosa, dejándolo con una tarea a realizar más allá de sus horas laborales.

"Perfecto." Dijo el antes de mirar la tarjeta de en su mano y descubrir el número en ella: 133.

"Espero que me den una propina." Y con esto salió corriendo en dirección al hotel.

Corrió cerca de el muro del spa, esperando que un nuevo inquilino no le pudiese un favor. El pudo decir no...pero sería arriesgarse a que lo despidan de inmediato.

"Solo debo encontrar a uno de los empleados de turno y dárselo a ellos." Reflexionó para si mismo.

Fue cuando paso cerca de el edificio de spa que oyó algo que le ruborizó la cara.

"¡Ah! ¡Ahh! ¡Ahhhh!" Desde el otro lado del muro pudo oír a, posiblemente, la misma mujer humana que había visto entrar con su pareja Turiana al lugar, gimiendo de placer, durante el sexo

"¡Si! ¡MAS DURO! ¡MAS!" Los gritos en éxtasis así como el ruido de la carne golpeándose entre sí de forma amortíguada, fue toda la prueba que necesita para confirmar su teoría.

Su rostro se puso de un tono escarlata intenso. Temiendo ser descubierto, comenzó a correr al hotel lo más rápido que pudo.

Otros diez minutos perdidos.

Al llegar a la puerta del hotel, vio a través del cristal que no había nadie. Todos debían estar oyendo el discurso de bienvenida.

Miro que al lado de la puerta, había un escáner de identificación como en la terminal de la recepción, indicando que podía usar su tarjeta para entrar.

Paso la tarjeta por la máquina...y nada paso.

"¿Que?"

Lo intento una y otra vez, sin éxito. Miro su reloj y vio la hora: 12:56. Su turno se acabó hace mucho, la tarjeta no sería útil hasta mañana a las 7:30 AM.

"¿Que hago ahora?" Se pregunto a si mismo. No parecía que ninguno de los empleados actuales este cerca, por lo que no podía pedirle que lo ayudarán.

Decidio que lo mejor sería darse la vuelta e irse, podía meterse en problemas pero no había nada que hacer.

Al llegar a la parte trasera del hotel se dio cuenta de que la reja que separaba al hotel con el estacionamiento de empleados se había cerrado. Realmente debía ser un evento privado.

"¡Maldición!" Miro alrededor buscando una forma de entrar. Sabía que había unas puertas de entrada tanto en el spa como en la cancha de tenis pero para eso debía saltar la reja de todas formas: "Por suerte soy atlético."

Camino hacia la reja con intensión de trepár"Eso fue excelente." Oyó decir a una mujer.

"Gracias...yo... Jamás he hecho algo como eso." Escucho a una voz masculina. Sonaba distorsionada y más grave de lo que es normal, por lo que debió ser un turiano.

¡¿Esperen?! ¡¿No son la pareja?!

Los vio no tan lejos de él, caminando justo a su dirección por el camino que va de al estacionamiento.

El no sabía que hacer, vio como se acercaban y que necesitaba esconderse; había una serie de arbustos cerca, a la par de los muros, sin tiempo que perder se sumergió en ellos.

Oyó un pitido viniendo de la cerradura electrónica de la reja, antes de oír que se abría. El pudo oír el sonido de pasos y charla oceosa cerca de el antes de alejarse e dirección al hotel.

Elhecho de que lograse abrir la puerta, significa que solo su lleve está bloqueada...

"Pero no la del cliente." Dijo el mientras sostenía la tarjeta cerca de su rostro, como si fuese el Santo Grial.

Saliendo de los arbustos, camino hacia la entrada del hotel, directo al escáner y uso la llave electrónica.

Inmediatamente las puertas de abrieron y el las atravesó rápidamente.

Dentro del hotel, noto que estaba muy callado. Casi como si estuviera vacío. Miro alrededor y se pregunto el por qué no parecía que hubiera alguien cerca, dándose cuenta que eso no importaba realmente, se encogió de hombros y decidió entregar la llave.

No se molesto en buscar las escaleras y fue directo al elevador. El número de la habitación indicaba que estaba en el segundo piso. Uso el elevador pensando en que decirle a Tali acerca de haber salido tarde. Conociéndola lo acusaría de aceptar más trabajo...lo cual no es de todo falso.

Cuando las puertas se abrieron, salió y vio la forma en que el pasillo estaba construido; La entrada de el elevador se encontraba en una intercepción, cual formaba una T, con un corredor que daba recto frente a él y uno que iba de un lado al otro, con un juego de escaleras cada uno que conducía al piso superior. Mirando el número de las puertas y comparándolas con las de las llaves, supo que era la séptima puerta desde el elevador.

Revisando estar presentable, golpeó la puerta para indicar su presencia.

"¿Quién?" Llamo una voz detrás de la puerta. Sonaba femenina y mayor, por lo que dudaba haberse equivocado de habitación si era de una matriarca asari.

"¿Hola? Soy un empleado del hotel, su hija me envió con las llaves de su habitación."

"¡Oh! Cierto, lo había olvidado." Dijo la voz mientras aparentemente se acercaba a la puerta si el ruido de pasos indicaban algo. Unos momentos después la puerta se abrió revelado a una asari aparentemente mayor a la que vio antes. Su rostro poseía algunas líneas de expresión que le daban un aire de sabiduría, su cuerpo, únicamente cubierto con una bata negra que dejaba ver el contorno de sus pechos y caderas, las cuales parecían ser más grandes que el promedió. De vista cálculo que sus senos debían ser copa DD con facilgidad y sus glúteos fácilmente podrían ser más grandes que los de Tali.

No es como si se lo pasará mirándolos claro.

"Gracias, no sabes lo mucho que temía perder esto." Dijo ella tomando la llave de las manos de el joven frente a ella. Noto que en su muñeca derecha se podía ver un brazalete con el símbolo de la organización.

"Si...no. es a su hija a la que debe agradecer." Explico él: "Ella fue quien me la entregó para empezar."

"Veo." Dijo ella con un tono tranquilo.

Por un momento parecía que lo miraba de arriba a abajo como una especie de atracción. Por alguna razón no se se sintió incómodo.

Era idea suya o hacia calor der repente.

El se mantuvo en la puerta por un segundo, luego otro y luego otro. Hasta que la asari pareció comprender lo que pasaba.

"¡Oh! Veo." Dijo ella mientras miraba alrededor y sobre su cama antes de verlo: "La propina. Algo universal supongo."

Ella no parecía estar enojada ni nada por el estilo. De hecho parecía estar bastante emocionada. El pudo ver desde la entrada que ella tenía una copa de un líquido transparente y lleno de puntos fluorescentes, el cual debía ser un licor asari, junto a una botella llena del mismo líquido casi vacío a la par.

Se sintió un poco incómodo. Pero decidió quedaré por el dinero el cual necesitan tanto.

"Aquí tienes." Dijo ella entregándole un tarjeta azul plástica, la cual contenido una cantidad fija de créditos eléctricos canjeables por la moneda local de las razas asociadas a la Ciudadela.

"Gracias señora- ¡Aaaaa!" El cerebro de Evan se desconectó al ver la cantidad escrita en la tarjeta:

50 créditos, un poco más de 100 dólares en la tierra.

"¿Pasa algo?" Pregunto ella con verdadera preocupación.

"Es solo que...está cantidad...en el banco..."

Entendiendo sus balbuceos, ella asintió de manera tranquilizadora y dijo: "No te preocupes te daré mi información de contacto. Si tienes problemas has que el banco me llame."

En ese momento el no sabía que decir; Sintió un picor en sus ojos y le agradeció.

"No es nada, eres joven necesitas disfrutar tu vida ahora." Dijo ella antes de darse la vuelta y caminar hasta su baño.

"G-Gracias." Dijo el antes de caminar por el pasillo en dirección al elevador. Estaba cerca de la intercepción donde se encontraba cuando algo llamo le llamo su atención.

"Mmmhh... más...duro...mmh" dijo una voz femenina.

O no de nuevo. En uno de los pasillos más allá de la esquina izquierda, se podía oír ruidos de una mujer gimiendo de placer, así como el ruido de aplausos que claramente eran causando por el impacto de dos pares de muslos.

"Si...mmh...de inmediato." Con eso los ruidos de aplausos se intensificaron, al igual que los gemidos femeninos y los gruñidos prímales de el hombre afortunado.

'mierda' pensó el tratando de averiguar que hacer, podía informarle a el señor Cohen acerca de esto pero...y si ellos le volteaban la situación? Son los clientes, ellos pagan y tienen el control.

"¡¿Que está pasando aquí?!" Oyó a una voz decir en alto.

'Gracias a dios' Ahora era problema de otro. El comenzó a retroceder en el pasillo casi a la par de la puerta de la amable asari...la cual había dejado la puerta abierta. Mirando hacia adentro, vio que la mujer azul se había quedado dormida en la cama como un tronco.

El ruido de pasos, acercándose le hizo mirar de vuelta al frente, ahí se podía ver a una empleada pasando por el pasillo frente a el de derecha a izquierda antes de detenerse frente al elevador aparentemente sin notar a Evan. Vestía el mismo conjunto que Evan, además de usar un brazalete igual que la mujer asari en la muñeca derecha. Era rubia con el pelo en una coleta en la parte de atrás de la cabeza, era algo menuda y baja le llegaría hasta el pecho por si acaso. Estaba parada firme, como con cierta autoridad mientes miraba a los transgresores fuera de la vista de el joven.

"Se les dio habitación para esto." Dijo la empleada con sus mando en las caderas: "Además hay toda una orilla del lago para eso."

¿Da Fuk? La dirección en la que iba la conversación ya no le inspiraba confianza. Mirando alrededor busco un sitio en el que esconderse.

"Si pero... realmente no pude resistirme cuando vi a este semental parado solo en este corredor." Respondió una voz femenina desconocida.

"¿Cual es su habitación?" Pregunto la empleada.

"La 129." Oyó responder a la desconocida.

Inmediatamente la cara de Evan se puso pálida. Ellos iban a pasar por está dirección. Viendo que necesitaba esconderse y no había otro lugar para huir, decidió entrar en la habitación de la generosa asari.

Poco a poco cerro la puerta, justo a tiempo para oír algo que lo confundió:

"Cómo parte de Nature." Dijo la voz desconocida: "Solicito el servicio de ambos." Luego solo oyó una puerta cerrándose.

Nature, ¿Eh? Ese es el nombre de su organización. ¿Que quiso decir con solicitar sus servicios?

"Hmm." Los gemidos de la asari en la cama le recordó que no estaba sólo. Miro la habitación en búsqueda de algo útil: Un papel tapiz de color rojo, un piso de tablones negros, un ropero enorme pegada a la pared enfrente de la cama, la cual tenía dos cómodas al lado. Dicha cama tenía un cobertor rojo el cual era desordenado por una mujer azul posiblemente ebria.

"Mierda." Maldijo nuevamente. Si salía se arriesgaba a encontrarse con algo similar.

Miro la puerta por un momento ponderado sus opciones preguntándose cuál sería la mejor opción posible-

Lo cual no importó cuando su cuerpo quedó atrapado en una aura azul brillante.

Incapaz de moverse, el solo podía escuchar a alguien caminar detrás de él.

"¿Porque estás en mi habitación?" Oyó decir a la asari, la cual parecía haber despertado de su bruma alcohólica.

Si ella no era consiente o no le importaba el hecho de que él no podía mover la quijada para hablar era algo desconocido para él.

Aparentemente dándose cuenta de lo que pasaba, ella retiro el campo. Una el pudo moverse se dio la vuelta y la miro a los ojos, ignorando que tenía la mano extendida como si quisiera alcanzar algo. Al ver qué el no respondía, repitió la pregunta, a lo que el respondió:

"¡Estoy atrapado! ¡Encontré a dos personas teniendo sexo a plena vista afuera!"

El vio su rostro cambiando de irá a confusión antes de que preguntase: "¿Tu no eres de Natura?

¿Cierto?"

"No." Con esa palabra, ella pareció pasar de azul a celeste. Rápidamente se alejo de él y comenzó a buscar una botella de lo que sea la dejase ebria.

"Oh no." Dijo ella varias veces al mismo tiempo que buscaba su valor líquido: "No, no, no. Esto es malo."

El no sabía por qué, pero sabía que debía hacer algo para tranquilizarla y encontrar respuesta. "¿Señora que pasa?" Se acercó un poco con las manos extendidas para demostrar que no quiere hacerle daño.

Soltando un suspiro, ella hablo: "¿Sabes de qué se trata Nature?" Al verlo sacudir la cabeza ella respondió: "Somos un grupo de personas que creen en la reconexión del cuerpo con la naturaleza; A través del... Despojo de las cadenas materialistas." Ella se sentó en a cama sin notar que la dejaba muy expuesta a él, por culpa de su bata.

"¿Teniendo sexo publico?" Pregunto el antes de que verla fruncir el seño y responder:

"A través del desnudo más bien." Después de eso volvió a su expresión tranquila y de mentora: "Es sexo es algo que llega eventualmente; como una reacción natural al deseo y la necesidad de relajarte."

"...oh..." Dijo él sin saber cómo responder...hasta que decidió hacer una pregunta: "¿Son como un culto?"

Con una mirada fría y un tono seco respondió: "No, no somos un culto."

Ósea que no van a matarlo por saber demasiado. Pequeña victorias. Sin embargo había algo que debía saber:

"Y ahora..." comenzó a articular, tratando de descubrir lo pasaría después.

Ella sin embargo, en vez de dar una respuesta, se acercó a su cómoda, saco otra tarjeta de créditos y se la entregó antes de decir:

"Esto es lo único que puedo darte por ahora. Vuelve mañana cerca del lago, te entregaré más." Fue en ese momento en que el pánico comenzó a llenar su mente:

"No es necesario...Y-Yo no se lo diré a-a nadie...no es necesario el dinero." Su mente solo podía imagínese el por qué ella lo invitaría a ese lugar. No fue hasta que ella pareció entender lo que pensaba que levantó las manos para que pare con su balbuceo y dijo:

"¡NO ES LO QUE ESTAS PENSANDO!" Grito ella antes de darse cuenta de que alguien podía haberla oído y mirar alrededor como si alguien fuese a atravesar las paredes, antes de susurrar: "Yo nunca...Yo nunca mataría a alguien por algo que no fuese autodefensa, solo...solo quiero hacer claro como serán las cosas."

Evan respirar tranquilo al oír esto, iba a decir algo cuando se acordó de un detalle: "Eh... señorita yo..."

"Benezia. Ese es mi nombre." dijo ella antes de permitirle continuar.

"Si..yo...tengo problemas para irme." Inmediatamente le explicó su problema para salir debido a la desconexión de su llave tarjeta, así como que solo logro entrar en el hotel al usar la suya.

"Veo eso es un gran problema." Respondió ella imperturbable antes la situación: "Te ayudaré pero a cambio debes venir mañana al lugar que te dije."

Eso...sonaba peligroso...pero no era como si actualmente tuviera opción.

"Ok, hecho." Dijo él sin tener opción antes de preguntar: "¿Que debo hacer?"

Con eso ella solo dejo que una sonrisa lobuna apareciera en su rostro: "Es fácil."

Ella se levantó de la cama y rápidamente respondió: "Desnúdate." "¡¿QUE?!" Dijo el en estado de shock.

"Cómo dije, desnúdate." Antes de que el protestará ella explico: "Vestido así sabrán que eres un empleado que de alguna manera no parecer miembro. Pero como cliente nadie te reconocerá. Serás otro rubio del brazo de una Asari en este lugar. Fácilmente puedo llevarte a mi auto y sacarte de aquí. Si vuelves mañana será tu problema."

"¿No hay otra opción?" Pregunto él con algo de miedo y vergüenza ante la idea.

"¿Se te ocurre una?" Devolvió el fuego mientras lo miraba con impaciencia.

El se puso a pensarlo...y descubrió que no. Después de unos diez minutos enteros, cedió.

"Algo me decía, que no debí aceptar este empleo."

El comenzó a quitarse la ropa, bajo la atenta mirada de la asari. En otra situación esto le hubiera sonrojado hasta morir o emocionado pero tal como estaban las cosas solo deseaba que acabará lo más rápido posible.

Se quitó la camisa y el pantalón mientras la asari buscaba algo en su ropero. Una vez se quedó solo en ropa interior, vio que Benezia sostenía una bolsa deportiva, en la cual metió su ropa y calzado.

Ella lo miro fijamente con la expresión de "Date prisa" universal.

El recordar que debía desnudarse frente a una desconocida solo le hizo volverse más nervioso hasta tener un sonrojo atómico.

Rodando los ojos, ella decidió darle el impulso de valor necesario; Se acercó a una de las botellas de vino en el suelo (solo dios sabe por qué) y lo descorchó. Inmediatamente se lo ofreció al humano.

Aunque no era un ávido bebedor, decidió que debía hacerlo. Inclinó la botella y dio un largo sorbo.

Ella solo lo miro por un segundo más hasta que el había venido lo suficiente.

"¿Listo?" Pregunto ella viéndolo con una energía renovada.

"Si." Fue lo único que dijo antes de sujetar la orilla elástico de sus boxers y tirarlos hacia abajo.

¡Diosa! Murmuró Benezia por lo bajo. Aquello entre las piernas de ese chico era algo por lo que muchas pagan en ciertos lugares.

"¿No se ve mal cierto?" Pregunto tímidamente él humano obviamente inconsciente de el obsequio que le dio la naturaleza: Largo, para llegar hasta las rodillas por unos milímetros. Un grosor un poco por encima del promedio y una "cabeza" rosada aún, la cual parecía querer salir de la capucha de piel que era su glande. Su bolas estaban hinchadas de excitación y su cuerpo comenzó a bombear sangre a su miembro, volviéndolo erecto y firme.

"N-No, no se ve mal." Respondió ella preguntándose si se dio cuenta de que lo había estado mirando. Ella levantó su mirado al rostro del humano y vio un par de ojos azules brillando con algo que Benezia misma no había visto en tanto tiempo y le era difícil recordar el que exactamente. Dicha cosa solo se acentuó cuando el comenzó a rascarse la parte posterior de la cabeza en señal de nervios. Su cuerpo era hermoso de una manera que la matriarca no reconocía: Trabajado pero no de manera estética, sino por necesidad. Un verdadero trabajador.

Incluso su extraña piel bronceada que solo cubría sus brazos, rostro, cuello y parte de su pecho mientras lo demás era una hermosa piel pálida.

"Así que...ahora..." comenzó él sin verla realmente a la cara.

Su voz la saco de su excrutínio y obligándola a enfocarse en el problema actual.

"Saldremos de aquí hasta las cabañas cerca de el estacionamiento para clientes. Nos vestíremos y nos iremos en mi automóvil rentado." Explico ella para comodidad de el joven.

"Bien." Respondió el mirando la puerta como si le fuera a salir un par de colmillos.

Ella no sabe si fue el vino o la emoción de mostrarle a alguien las doctrinas de su grupo pero por alguna razón decidió desnudarse. Desabrochando la cinta de seda que mantenía su bata cerrada, dejo caer la pieza de tela al suelo:

"¡¿QUE ESTA...?! WOW" La expresíon embelesada en el rostro del humano la lleno de cierto orgullo. A lo que respondió:

"No tendría sentido desnudarte mientras yo este vestida ¿Eh?"

El humano parecía completamente atónito y con buena razón; Jamás en su vida había visto una mujer desnuda. Había visto porno y todo eso...pero era la primera vez que veía una mujer en la carne y frente a él desnuda. Sus pechos no solo eran más grandes que los de cualquier otra asari que el ha visto en el pueblo, sino que tienen una especie de forma y contorno que les hace ver natural y bien cuidados; Como una especie de forma de lágrima bien proporcionada que evitaban que se vieran caídos pero que resaltaban su naturalidad. Sus pezones poseían una areola del tamaño de una moneda de un dólar, mientras los pezones mismo estaban erectos y duros.

Mirando su piel, noto que de ello había pequeñas escamas las cuales, en ves de estar sobre montadas, estaban entré tejidas. Rápidamente la miro a los ojos esperando ver una mirada ofendida solo para sorprenderse al ver qué ella tenía una pequeña sonrisa en su boca: "Continúa. Me alaga."

Con un enorme sonrojo en su rostro, el la siguió mirando; Su vientre era firme, engañando a cualquiera de que la mujer frente a él no tenía más de mil años y en algún momento, parir una hija. Según su clase de Xenobiología, todo se debía a su alto nivel de colágeno. Su cintura no mostraba grasa abdominal, pero si había un obvio ensanchamiento de caderas. Era curioso el hecho de que también tuviera ombligo. Sus piernas, al igual que sus brazos, tenían una constitución torneadas y en forma, sin parece musculosas. Fue cuando vio su entrepierna que creyó que sangraría por la nariz. Una hendidura, formada por un par de labios azules tan diferentes a los de una mujer humana.

Por alguna razón sintió que su garganta se secaba. Después de un momento de silencio, ella hablo:

"Y bien? Que te parece- Oh, no importa." Mirando su monstruosa entrepierna, vio como está se ponía más dura que antes.

Al darse cuenta de su reacción biológica involuntaria, el trato de taparse con las mano, algo que no logro por el hecho de que, era igual que tapar el sol con las manos. Ella inmediatamente se le acercó y separo sus manos, antes de decir: "Descuida, es natural. Además de que creo que se ve muy bien."

"¡¿Que?! ¿Que quiere decir?" Balbuceo el joven humano sin saber cómo reaccionar a qué una mujer le diga esas cosas. Ella estaba tan cerca, podía oler su perfume, una fragancia desconocida la cual no pudo identificar. Con la corta distancia, solo necesitaba inclinarse un poco para poder

besar uno de sus pechos.

Ambos estuvieron mirándose por un rato, mientras ella sostenía sus manos entre las suyas, entrelazando sus dedos. Tal vez nunca sepa el porque, pero, ambos inclinaron sus cabezas de lado opuesto al otro, antes de acercarse y unir sus labios.

Debido a la altura de Evan no tuvo problemas para besar en la posición parada a una mujer mayor, lo que le permitió disfrutar de esta experiencia sin problemas.

Sus labios no eran fríos como el color lo indicaría, recordándole así las diferencias entre la fisiología alienígena. Eran cálidos, suaves y firmes, sin embargo quería más; sintiéndose audaz, movió su lengua fuera de su boca en dirección a la de ella.

"Oommh." Fue el único ruido que ella hizo, al descubrir que era lo que él quería. Abrió su boca, dejando que la lengua invasora entrara. Dicha lengua se movía como un animal vivo dentro de su boca, revisando cada centímetro de ella. Inmediatamente supo que debía contraatacar; usando su lengua, imitó los movimientos de el humano, en una lucha de voluntades.

Ella soltó sus manos antes de aferrarse a la espalda de él dejándolo libre para que el usará sus manos en ella. Casi como si le leyera la mente, el puso sus manos en su espalda antes de dejar que se deslizaran hacia abajo, en dirección a sus glúteos.

"Hmmp." Ella dejo escapar un gemido placentero desde su garganta, cuando sintió como sus manos fuertes y masculinas, sujetaban su culo con fuerza, una en cada mejilla. El la sujeto con cierta fuerza y cuidado, saboreado la sensación sfirme de la carne asari. Lo que más le sorprendió fue la sensación de su piel, suave y tersa como la seda.

No fue hasta que ella se alejo para respirar que se detuvo.

"Eso...fue... intenso." Dijo ella entre respiraciones profundas. En el mismo estado en respondió:

"...Si..."

Se miraron de nuevo en silencio antes de que ambos rieran como un par de jóvenes que ha descubierto algo nuevo y excitante. No fue hasta que ella por fin se detuvo que vocalizo lo que ambos estaban pensando.

"Hay que hacerlo. Hay que tener sexo."

"¿Habla en serio?" Pregunto el algo escéptico.

"Si, ¿Por qué no?" Regreso Benezia: "Vine aquí para hacerlo de todos modos y me pareces bello.

Además eres joven, deberías disfrutar tu juventud."

El casi gruñe a esa frase, sin saberlo ella le ha repetido lo que le han dicho por días...y saben qué, él lo iba a hacer.

"Claro." Dijo el antes de llevarla a otra maratón de besos. A lo que ella respondió con lindos sonidos placenteros salidos de su garganta. Esta vez la sesión de besos fue más intensa. Hasta el punto de cuando se separaron hubo un rastro de saliva que los unía antes de romperse cuando el comenzó a darle varios besos en el cuello.

"SI, justo ahí." Dijo ella con una voz seductora, antes de tomar la parte posterior de su cabeza con su mano izquierda y mantenerlo presionado. La sensación de su cabello contra su palma era más que extraña pero no molesta: "No pares."

Y el no lo haría. En vez de eso siguió bajando hasta llegar al contorno del seno izquierdo. Sin embargo, la posición era incómoda así que decidió que se moverían a la cama, la cual no estaba tan lejos. Usando sus fuerzas la levantó casi sin esfuerzo:

"WHOA!" Dijo ella al sentir que el humano la levantaba sin problemas y se movían hacia la cama. Ella inmediatamente envolvió sus piernas alrededor de su cintura y apretó fuerte. Una vez estuvieron al la par del mueble, el se dejó caer, sacudiendo la cama. Sin saberlo su pene ahora estaba atrapado entre ambos, entre los vientres de los dos apuntando hacia arriba, en dirección a los pechos de la asari.

Una vez sentado en la cama, el comenzó a amasar las bolsas de parte azul que Benezia llamaba pechos.

"Ahhh." Dio un grito ahogado, cuando sintió la boca de Evan succionando su pezón: "¿Que eres niño?"

Ella era consiente de la fijación de los humanos por las mamas, siendo pocas especies las que las poseen, por lo que había muchos fetiches que las involucraban por culpa de ellos. El pareció oír su pregunto y la miro como si preguntase si quería que parara. Ella puso nuevamente su mano en la parte trasera de su cabeza y empujó más su teta dentro de su boca.

"Mhhh, ounnnmm." Gimió al mismo tiempo que uso su lengua para juguetear con su pezón, ganándose una risa honesta y vibrante de Benezia.

Ambos parecieron encontrar una lujuria infinita dentro de ellos, sin embargo eran por razones muy diferentes; El estaba sintiendo por primera vez el calor de otro cuerpo, listo para tener una importante experiencia: El sexo, la sensación de el orgasmo y la culminación de su hombría. Ella por otro lado lo hacía por el impulso de hacerlo, calmar su deseo tal como se lo propuso al unirse a la sociedad. Aunque tal vez sea por el hecho de sentir nuevamente esa ya lejana sensación, la sensación de ser joven de nuevo.

Sacudiendo su cabeza de la innecesaria filosofía, se dispuso de pelar la fruta madura que se le ofrecía; Uso ambas manos y las puso en los hombros de él joven, antes de empujarlo sobre la cama, mientras lo liberaba del agarre de sus piernas y las colocaba en los costados de su cintura, tomando una posición de vaquerita.

Era hora de comenzar y mostrar la "experiencia" ganada en los años.

"Señora Benezia yo..." Ella lo interrumpió poniendo su mano en su boca y dijo:

"Benezia solamente y sí, tendremos sexo como se debe antes de sacarte de aquí."

El solo movió su cabeza de arriba a abajo y espero emocionado lo que sucedería después; comenzó a retirarse lentamente hacia abajo mientras se acercaba cada vez más a su pecho, hasta que sus pechos hicieron contacto con su estómago. Sintió como su cuerpo perfecto se deslizaba contra su erección, lo que llevo a morder su labio inferior para reprimir su gemido. Dándole una mirada rápida, Evan, vio como Benezia sujetaba ambas tetas con sus manos, antes de la matriarca terminara con sus tetas al nivel de su pene, entre su piernas y de rodillas al lado de la cama. Evan levantó su torso para quedar sentado en está, permitiéndole ver a la asari, de rodillas ante el con una sonrisa en su rostro y masajeando sus pechos casualmente.

'¡Grande!' era lo único que ella podía notar; doce centímetros y medio de palpitante carne humana, con las venas cerca de su escroto pulsando en excitación acumulada. Mirándolo por un momento, ella le hablo de manera erótica:

"~No tengas miedo.~ ~Te haré sentir muy bien.~" Justo antes de bajar sus pecho a la torre de carne palpitante completamente erecta.

Evans estaba nervioso pero al mismo tiempo ansioso, hasta el punto en que su respiración se había intensificado. Vio emocionadamente, como la hermosa asari que acaba de conocer, envolver sus suaves y nulidad tetas alrededor de su longitud, apretada su carne pastosa a los lados de está. El solo pudo cerrar los ojos por un momento antes de abrirlos por el enorme placer.

"Hmnhh! Señora Benezia!~" Grito Evan al sentir sus tetas en un agarre sofocante alrededor de su polla. El placer era indescriptible; La forma en que la carne de su tetas envolvía todo su miembro en una sensación tersa y cálida como nunca había sentido antes, era la mejor experiencia de es vida y solo se volvió mejor cuando Benezia comenzó a deslizarlos de arriba a abajo en movimiento lentos y duros.

Evan sintió las suaves caricias que sus bolsas de cálida carne le daban a su erección, mientras las asari parecía cada vez más feliz si su sonrisa lasciva era una indicación. Cada vez más su respiración se volvía más una serie de jadeos excitados debido a la sensación casi olvidada de algo duro, grande y cálido frotándose en su piel. Era casi como si volviese a sus años de doncella.

"Ha ha. No seas tímido. Dime si te gusta." Dijo ella entre respiraciones, antes de sonreír al verlo asentir incitándola a bombear sus pechos más rápido. El suave sonido de la carne deslizándose junto a la sensación de sus tetas asfixiando su polla, fue lo suficiente para ponerlo más duro por segundo.

Evan sujeto sus mantas, recordando cada tuvo para no terminar antes. Desconocido para él, Benezia había tomado esto como un reto. Mirándolo con sus sensuales y seductores ojos, dejo que una sonrisa pícara se deslizara por su rostro. Desaceleró el ritmo, antes de descender más sus pechos hasta la base de su longitud. Bajo su rostro hasta el nivel de su escote y abrió la boca. Saco la lengua y procedió a lamer la punta de la cabeza rosa de su polla. Dio varias lamidas a su glande, causando que Evan siseará de placer. Sonriendo un poco, abrió la boca completamente y se trago la punta de su pene, lubricada en su saliva. La sensación esponjosa de los labios y boca de Benezia chupando la punta de pene causo que el lado más primal de Evan gritara de placer. El trabajo de pechos se había convertido en su primera mamada. Dejo salir un gruñido de placer, que dejo a Benezia orgullosa de su propia habilidad. La cual no parecía decaer por la edad.

"Mmmmmhmm, sspllllr~ ssslllr, mmmmhhm." Benezia gimió mientras movía su cabeza enterrándola en su propio escote. Los ruidos y sorbos se volvían más sonoros al mismo tiempo que una fina capa de sudor comenzó a cubrir la piel de Evan mientras la matriarca aceleraba el paso de su bombeo.

Sintiendo que no era suficiente, Benezia retiro totalmente sus tetas permitiéndole meter más de la carne de el humano en su boca. La garganta alienígena se sentía cálida y resbalosa, como si hubiera sido creada para mantener el pene de Evan en estado de placer. Un gruñido gutural se escapó de la garganta de el joven humano. Antes de sujetar su cabeza con sus manos teniendo cuidado con las crestas.

Fue cuando supo que lo tenía justo donde dónde lo quería. Puso sus manos en cada lado de las caderas del humano y comenzó a deslizarse hacia abajo. Centímetros a centímetros, ella trago su salchicha hasta que su nariz tocó el vientre de Evan. Pronto su polla comenzó a palpitar en señal de acercarse al clímax.

Subiendo y bajando, ella rodo su lengua por todo su miembro, el cual temblaba y palpitaba estando más cerca de eyacular. Con una pequeña sonrisa, Benezia paso a demostrar porque experiencia vale más que juventud; Usando sus labios, creo un sello hermético alrededor de la longitud de Evan, lo que aumento el poder de succión y evitaría que algo se derramará al momento de que el se viniera. Con una sonrisa en su rostro, ella lo miró mientras succionaba su ingle más y más hasta el puto en que él no pudo decir una sola palabra.

"¡AHHH~HMMM~MMMHM." La succión era tan intensa que Evan podría jurar que sus caderas subían y bajaban, tocando la cara de Benezia cuyos labios se apretaron más y más mientras subían y bajaban de la enorme longitud causando ruidos de succión constate que llenaron la habitación.

En este punto su polla estaba brillosa debido a la saliva que lo cubría. Mientras la lengua de Benezia se movía en todas direcciones sobre su eje, comenzó a frotar sus bolas con sus manos. Su respiración era acelerada debido al placer que la experta asari le proporcionaba con su boca. Miro hacia abajo y vio como la cabeza de la matriarca subía y bajaba, al mismo tiempo que sus gruesos labios pasaban por cada centímetro de su polla.

"~Mmmmmmhmmm! ¡Mmmmmhhmmm~" Ella gemía y tarareaba mientras su rostro se movía de

su pelvis y hacia atrás y viceversa, cada vez más rápido. Esto duro por varios minutos.

Cuando los gemidos de felicidad y la pulsaciones fueran cada vez más frecuente e intensas, Benezia supo que se estaba apunto de venirse. Fue ahí que decidió terminarlo con una paja a la antigua: bien hecha. Comenzó a apartarse de su polla ahora lubricada con su saliva. Dejo sus labios abiertos mientas envolvía sus mano derecha alrededor de su eje antes de comenzar a bombearlo cuidadosamente.

"Bien, es hora de que me lo des.~" Ronroneo sensualmente mientras bombeaba una y otra vez viendo como apretaba sus dientes y se sacudía en su cama. Su polla se hincho y se retorció antes de disparar gruesas cuerda de esperma, las cuales cayeron en la boca, cara y pechos de Benezia. Uno de ellas cayó en su ojo derecho, lo que le causó cierta gracia y dejo salir una pequeña risita. Ella había extendidos la lengua para atrapar toda su semilla blanca.

"AAAAAHHH." Exclamó sonoramente mientras dejaba su boca abierta permitiendo que su contenido se derramará. Logro sentir claramente como cuerda tras cuerda de esperma salpicaban su rostro y lengua en gruesos chorros. Pareció que se había venido todo un litro, durante un minuto completo. Una vez termino su polla se suavizo y ella lo dejo ir. Inclinó su cabeza hacia atrás mostrándole el líquido perlado dentro de su boca mientras su lengua chapoteaba en el.

"Joder...eso es sexy." Murmuró entre dientes. Sitio que se ponía duro al verla jugar con su semen. Ella cerro sus ojos antes de tragar el esperma en su boca. Volvió a abrirla solo para mostrarle que había tragado cada gota de líquido perlado.

"Así que ¿Ha disfrutado de su experiencia?" Pregunto ella con un tono juguetón. Antes de empujarse sobre la cama y comenzar a gatear hasta sus almohadas de funda blanca. Se dio la vuelta y se dejó caer antes de abrir las piernas, dejándose expuesta a los ojos de Evan. Al joven humano casi se le salen los ojos de las cuencas al ver sin restricciones un par de labios azules, sin ningún tipo de vello y un interior de un tono más oscuro.

El imitó su gateo hasta estar sobre ella. Estaban tan cerca que podían sentir el aliento caliente del otro. Ella solo le sonrió antes de que mirase hacia abajo, a la virilidad de Evan: Duro como el acero y suficientemente grande como para llenarla de una sensación de euforia que no había sentido en años.

"¡Hazlo! ¡Realmente a pasado mucho desde mi última vez!" Medio dijo, medio grito al sentir como la longitud de el humano se alineaba con sus labios inferiores.

Un pequeño empujón y el la había comenzado a penetrarla, separando sus labios lentamente. El empujó dentro de su cérvix, empujando y abriendo los pliegues de su sexo.

Ambos dieron un grito silenciado, cuando la mitad de su miembro fue tragado por la Venus atrapamoscas que era el húmedo y cálido el coño de Benezia, envolviéndolo en una especie de funda a la medida de la que no quería escapar. Su mente apenas pudo definir las sensaciones que estaba recibiendo sin sentirse abrumado. Realmente no había sensación que se le compara a perder su virginidad, en especial si lo haces con alguien que sepa lo que está haciendo. Una vez que el estuvo completamente dentro, quedó cara a cara con el rostro de la mujer que recordara como su primera vez por el resto de su vida mientras está se lo tragaba con el coño apretando su longitud con su control muscular. Por otro lado, la mujer se sorprendía del hecho que la losa de carne humana entrara tan profundo, separando pliegues que hace tiempo no eran estimulados, causando así un hormigueo intenso.

"Ahhh~ ¡Si!~ ¡AAHHHH!~" Gimió con una sonrisa extasiada mientras el envainaba su pene en lo que según dicen es un coño en forma de espiral. El placer la hizo inclinarse hacia atrás, deja si que sus pechos reboten con cada movimiento.

Después de un momento de haberse acostumbrado a las sensaciones que le causaba el otro, Evan comenzó a empujar hacia atrás y adelante, dentro del coño alienígena. Para una mejor penetración, ella envolvió sus piernas alrededor de su cintura, permitiéndole empujar más fácilmente. Sus empujes se volvieron más fuertes hasta el punto en que se introducía completamente, centímetro a centímetro empujando hasta que su base chocará contra sus labios azules mientras sus bolas hinchadas golpearan contra la línea entre sus glúteos, frente a su culo, lo que la hizo gritar de placer y comenzar a jugar con sus propios senos. La habitación se lleno de ruidos de carne golpeando carne.

"Ahhh Ahhhhhhh Ahh AAAHHHHHH~ ¡OH SI~ MMMHHHHP~." Aulló ella en completa

felicidad al recibir los empujes de el semental que decidió entrar a su habitación.

"Ahh Mmmhpmm~ ¡JODER!~ ¡SSSSSIIIIII!~." Gimió el en voz alta al sentir el implacable agarre de su sexo en su polla.

Los empujes eran tan intensos, que la cama comenzó a golpear el muro detrás. Cada vez que él empujaba su cadera contra la de ella, Benezia creía que el miembro invasor se hinchaba cada vez más dentro de ella llenando su vagina y abriéndose paso a su útero, causando que se llenará de una enorme sensación de placer; Desconocido para muchos, una vagina asari tiene forma de un reloj de arena, siendo su útero el más profundo y pequeño. Una vez ellas dan a luz, el conductor que une la vagina con el útero se expande y solo pueden cerrarse al plegarse sobre sí, dándole una forma de espiral llena pliegues sensibles que pueden moverse con la suficiente fuerza, permitiendo así que Evan la llenará desde la vagina hasta el útero. Ella grito en éxtasis jugando aún más con sus tetas, dándole a Evan un bello espectáculo por varios minutos mientras la montaba.

Una vez que su cérvix fue molido lo suficiente, ella sintió que se comenzó a correrse y su interior comenzó a enrollarse alrededor de la carne de Evan mientras ella apretaba su pierna alrededor de su cintura con más fuerza. Dejo de molestar sus propios pechos y envolvió sus brazos alrededor del cuello, trepando en el quedo suspendida en el aire mientras él se sujetaba de la cabezera de madera con ambas manos y poniendo toda su fuerza en sus brazos. El cuerpo de Benezia se balanceaba con cada empuje de la losa de carne entrando centímetro a centímetro en su vagina. Ella comenzó a balancearse más rápido y fuerte, follándolo en un tono febril hasta que alcanzo el orgasmo.

"~Eeeeeaaaggh~." Ella grito en éxtasis con sus ojos cerrados y su boca bien abierta al mismo tiempo que se apretaba a Evan con más fuerza hasta el punto de que sus pechos se aplastaron contra sus abdominales.

Evan gruño bestialmente mientras sus bolas se endurecían mientras producen una enorme cantidad de semen y comienza a tener su propio orgasmo al mi tiempo que da un último empujón a sus caderas entrado más profundo en el útero asari. Finalmente el soltó la cabecera de la cama y abrazo a Benezia, usando la ligera caída al colchón para mantenerla dejado de él mientras ambos alcanzaban la dicha del orgasmo juntos.

"~¡AAAAAHHHHHHH!"~ Gritaron al unísono al alcanzar el punto más alto del placer sexual. Cuerda tras cuerda de semen salieron de la polla de Evan recién hecha desde sus bolas, entrando así a su útero y pintándolo de blanco al mismo tiempo que ambos sujetaban al otro con mayor fuerza. En todo eso la vagina de Benezia apretaba el pene de Evan con más fuerza.

Una vez la última hora fue ordeñada, ambos descendieron de su clímax. El sudor salía de cada poro de Evan y bañaba a Benezia, la cual respiraba más pesadamente.

Si una palabra ambos comenzaron a besarse hasta que el cansancio se hizo cargo los llevo al abrazo de Morfeo.

Ellos no despertarían hasta después de una hora, donde descubrirían que su plan de escape se había complicado. Para Evan solo era el comienzo de una verano singular y una nueva vida.