¡Oh, que bonito es ¡, las doradas arenas de sus playas, el vibrante azul de sus cielos, la amabilidad de sus gentes y el hecho que todos los días es el fin del mundo; si, que bonita es.
Dejando de lado tan insignificantes quejas, la luz es algo que caracteriza a estas personas: Amables, leales, trabajadoras y con una sonrisa perpetua en sus rostros. Algunos brillan con mas fuerza que otros, pero eso no significa que unos valgan menos que otros, simplemente algunos están dispuestos a entregar mas de lo que pretenden recibir a cambio, y eso es una virtud.
En este festival de luces y color, hay tonos un poco mas…apagados, quizá por elección propia, o quizá por razones externas a ellos. Algunas de estas luces tenues esperan una oportunidad para empezar a brillar, otras lo intentan, y unas pocas simplemente aceptan esta realidad y dejan de hacer el esfuerzo por salir de este estado.
Muchas de estas luces son conocidas por todos: Kirby, Meta Knight, Bandana Dee, Dedede, Adeleine. ¿Adeleine?...
Bueno, no estamos aquí para hablar de ella, mas bien de su familia.
Ado es un caso para hablar, técnicamente es la contraparte de Adeliene: A diferencia de la actitud introvertida de la artista del bosque, Ado es enérgica y de una personalidad burbujeante, pero impredecible, aun así, los reflectores terminaron apuntando a la pequeña Addie, y no a ella. No es que le haya "robado" la oportunidad, simplemente Adeleine estuvo en el lugar y momento indicados para "brillar", y sus esfuerzos fueron recomenzados. Tampoco es como si le importara, según ella prefería la vida tranquila con algunos "punzadas" de energía a estar "gastando" su energía todo el tiempo, pero esto se debe mas a algunos problemas que no ha podido darles una resolucion, agregado a su orgullo, a hecho que constantemente decline cualquier clase de ayuda, creyendo que puede encargarse, aunque esto no a ocurrido con ella quisiera.
Esta visión infantil de la autosuficiencia le ha causado mas problemas de los que le ha ayudado a solucionar, por lo cual, esta "luz" termino negándose a "volver a brillar". Pero el destino es incierto y un tanto caprichoso, por lo que las oportunidades pueden llegar de las formas mas inesperadas posibles, rayando casi en lo absurdo…
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El reloj marca las 6:21 A.M, el enfadoso canto del despertador obliga a una joven somnolienta a regresar a la vida. Logrado su objetivo, su recompensa fue un golpe seco, obligándolo a callar de una vez. Ella se levanto con óbice de su cama, quitándose de encima sus mullidas sabanas para recibir el frescor de la mañana.
Habiendo acabado con la tentación de dysania, la pelicastaña avanzo hacia la cómoda y tomo algunas cosas de ella, para posteriormente, sacar sus prendas del closet y dirigirse al baño. El viaje al baño fue de lo mas mundano, a pesar de estar despierta, sentía como si su cabeza doliera, cosa que encontraba desagradable, pero que tenia que aceptar.
Ado se encontraba en frente de la puerta, la empujo y entro, acomodo sus cosa en el lavabo y abrió el grifo del agua, dejando que el agua fluyera. Mientras esperaba a que el agua caliente saliera, se tomo un momento para contemplarse. Observo en el reflejo a un el rostro de una chica, su tez bronceada y sus ojos verdes como el pasto del suelo, paso un ojo por debajo de uno de ellos, solo para ver que sus ojeras crecían un poco mas visibles de lo que eran ayer. Ignorando eso, tomo su celular, lo prendió y empezó a navegar por la biblioteca de su música, después de encontrar la canción con la que empezaría su día, le dio al boto de reproducir y dejo el dispositivo acostado en su ropa.
Volteo a la dirección de la regadera y observo una niebla elevándose por toda la habitación, esa era la señal de entrar. Sus prendas empezaron a desprenderse de su cuerpo para ser reemplazados por el cálido tacto del agua, el cual la recorría de norte a sur, reconfortándola.
Durante ese tiempo, nada existía, solo ella y sus pensamientos, los cuales flotaban libres como las nubes que surcan las confines de su hogar. Cuando fue el momento de regresar, cerro el grifo del agua y la corriente ceso, antes de salir, tomo una toalla para secarse, estando ya lista, puso un pie fuera y avanzo hacia el lavabo. Después de dejar el celular a un lado, empezó a vestirse.
Primero tomo una camisa de vestir, de un blanco perfecto y la abotono, seguido de eso tomo un par de pantalones grises, levanto una pierna y la metió por la apertura e hizo lo mismo con la segunda. Habiendo terminado con el pantalón, arremango su camisa y volvió a observarse en el espejo.
Tomo un peine y un pequeño recipiente, el cual indicaba que era cera. Tomo un poco de la resina y la froto sobre sus manos de forma enérgica, haciendo que se derritiera, froto su cabeza con el ahora liquido y tomo el peine, el cual paso por su cabellera en numerosa ocasiones.
Volvió a observarse y noto que ahora se veía mejor que hace minutos atrás, sintiéndose mas tranquila, tomo el celular y pauso la música. Observo que ahora eran las 6:38 de la mañana, nada mal.
Salió del cuarto de baño y se dirigió a las escaleras. Llego a la sala de estar, la cual seguía siendo amplia, camino unos metros hasta dar con la cocina, se recargo en la mesa y contemplo su refrigerador, pensando que podría comer hoy, pero al no decidirse por nada, a pesar de tener muchas opciones buenas, omitió la idea de comer y se centro en beber algo.
Avanzo hacia los estantes, saco de el un bote de café y una bolsa con filtros. Tomo prestada la jarra de la cafetera y prendió el agua, la lleno un poco y le dio unos giros, para después tirar el contenido por el resumidero. Sin detener el flujo, volvió a llenarla.
Cerro el agua y acomodo la jarra al lado de la cafetera, abro la tapa superior y acomodo unos filtros, tomo el bote y vertió sobre los filtros el café molido, le puso de nuevo la tapa y lo arrumbo en otro lado. Tomo la jarra y vertio el liquido en la cafetera, el polvo se empezó a mesclar con el agua, dando paso a un liquido oscuro de aroma fuerte, pero diluido.
En lo que la bebida estaba lista, tomo una taza con una leyenda que rezaba "chica mala N° 1". La frase de la taza hizo que esbozara una sonrisa, jugo un poco con la taza hasta que el café estuviera listo. Terminado su juego, volvió a mirar la cafetera, esta vez estaba llena hasta un cuarto de su capacidad, para ella era mas que suficiente, por lo que apago la cafetera y tomo la jarra para verter el humeante liquido sobre el recipiente. Empezó a dar pequeños sabor para evitar quemarse con el liquido, degustando la acibarada bebida, bajo la taza y volvió a revisar su reloj, esta vez marcaba las 7:05, aun temprano para salir.
El café había perdido mucho calor, pero no lo suficiente para saber mal, haciéndolo mas ameno para el paladar, Ado tomo un sorbo grande y dejo la taza medio llena(o vacía) en la mesa.
Aburrida, empezó a caminar hacia la sala principal. La chica se dejo caer violentamente sobre su sillón, subió los pies sobre la mesa y descanso sus brazos en sus piernas. Sentía su casa muy callada, aunque era así la mayoría del tiempo, haciendo un esfuerzo para no aburrirse, tamboreo con sus dedos una de sus piernas y recostó su cabeza sobre el respaldo del sillón.
Sin poder soportar mas, lanzo un grito hacia la nada:
-A~~AHGH. ¡Esto es insoportable!, creo que ya es hora de haga algo- Dijo mientras bajaba los pues del mueble- Quizá…no se, ¿debería darme un tiempo para mi, un viaje…?-
Durante su tribulación, empezó a valorar su idea. No era tan mala, de hecho, ¿Cuándo fue la ultima vez que salió de viaje, siquiera un paseo por la ciudad. Ahora que lo pensaba bien, hace mucho tiempo. La pelicastaño soltó un suspiro pesado, a pesar que tenia los recursos para emprender un viaje, algo dentro de ella quería quedarse en su casa, mas al final sus deseos de hacer algo ganaron y se levanto del sillón. Puso las manos en sus caderas y empezó a animarse a si misma.
-¡ESTA DECIDIO!, nos vamos a Dreamland. ¡Puedes irte al carajo, decidía! –
Con su estado anímico mejorado, empezó a correr por la sala buscando algunas coas que va a necesitar para su viaje planeado sobre la marcha, primero busco un par de zapatos y encontró un par; eran cafés y de construcción simple, sin perder tiempo se los puso y prosiguió con su búsqueda. Lo segundo era encontrar su casco, incluso ella tenia que respetar las leyes de transito. Y por ultimo, su mochila.
Abrió su mochila e inspecciono el contenido, sus instrumento de arte seguían ahí, además de objetos varios. No iba a requerir de mas, lista para todo, camino hacia la puerta, antes de abrirla, se detuvo en seco.
-No. Estoy olvidando algo…-
Dejo la mochila a lado de la puerta y empezó a subir a la segunda planta, corrió hacia su cuarto y abrió el closet en busca de algo. Un rato de búsqueda mas tarde dio sus frutos, encontró lo que faltaba: Una corbata amarilla y un chaleco verde lima.
Paso la corbata sobre su cuello y la anudo al estilo Windsor. Tomo el chaleco y en un cerrar de ojos ya lo tenia puesto. Sin mas pendientes, salió de su cuarto y bajo a toda velocidad de la planta alta, volvió a tomar su mochila y ahora si, abrió la puerta y salió de casa, dispuesta a tener una aventura.
Hace meses compro una moto, considero que seria una forma rápida y "estética" de viajar. La pelicastaño se monto en su vehículo y lo encendió. Espero a que el motor de la maquina se calentara, sintiendo el calor que irradiaba el aparato, no se lo pensó mas y dio marcha, lo único que odiaba ahora era el hecho de vivir en una montaña…bueno, técnicamente vivía en una nube, pero aun así tenia que bajar una montaña. Llegando a terreno plano, acelero a máxima velocidad por la carretera.
El sol brilla, y el aire le da en la cara, es molesto, pero fresco. Ado empezó a disfrutar la sensación de libertad que le daba conducir una moto a toda velocidad con rumbo hacia la aventura. Mientras admiraba el paisaje, no pudo pasar desapercibido algo que veía a la distancia: Empezó a ver unas figuras flotando, esferas, paras ser precisos. Por lo visto están persiguiendo a alguien, la figura también esta flotando, pero tiene una forma mas compleja.
Ado sintió un vacío en el estomago y frunció el seño. Sabia que no podía terminar bien, pero una fuerza lo obligo a desviarse del camino y seguir a las figuras.
Vaya forma de comenzar su aventura.
