Ladies and Gentlemen!
Esta vez, fue una historia sobre nuestro querido Gray y Juvia. Me he dado cuenta que no escribo mucho de ellos así que esta vez, decidí darle la oportunidad de que fueran los protagonistas de la historia. Tan bellos y hermosos que realmente, me esmere por escribir estos sentimientos que Gray de alguna manera siempre anda ocultando por Juvia pero es bastante evidente, todo lo que siente por ella. Es tan hermosa su historia que realmente me anime a que todos nosotros, descubriéramos estos sentimientos y nos enamoráramos más de estos estúpidos pero bellos personajes.
It's showtime!
Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Hiro Mashima. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
"El amor nos vuelve tan idiotas" Frase dicha por el famoso mago de hielo y exhibicionista de Fairy Tail: Gray Fullbuster. Sí, así de simple eran sus palabras, así de simple eran aquellos pensamientos que se vez en cuando se encargaban de llegar a su mente al momento de observar todo el ambiente que se generaba en el gremio. Un ambiente demasiado toxico y que solo le causaba nauseas al ver a tanta pareja enamorada. Observaba desde el punto más alejado para evitar que todos aquellos sentimientos le empezaran afectar, con su mentón recargado en su mano y en la otra, un vaso de una bebida con varios cubitos de hielo. Lo que menos quería ahora, es que se sintiera con un gran revoltijo en el estomago justo cuando en unas horas saldría a una misión. Miraba totalmente desinteresado y con algunos suspiros que salían de lo más profundo de su ser. Era momento de ver y observar a los sujetos de experimentación.
Lo entendía por Bisca y Alzack. Tantos años que estuvieron enamorados y de un día para otro, aunque en realidad fueron los siete años en los que estuvieron desaparecidos por culpa de Acnologia, ya estaban casados y con una pequeña niña que nunca la admitiría pero era su adoración cuando le tocaba cuidarla. Le agradaban los niños, no era su culpa y más Asuka por lo tierna y divertida que llegaba a ser con tantas ideas que su pequeña cabecita guardaba. A Romeo que lo conoció desde que era un niño pequeño y era un buen chico que se esforzaba por entrenar y ser un gran mago. Tal vez un poco más fuerte que su padre y con las ambiciones de poder pelear al lado de Natsu. Aunque este, por el momento, no era el punto principal de esta historia.
Elfman y Evergreen, nunca imagino que harían una pareja por las cuantas discusiones que se forman entre ellos. ¿Levy y Gajeel? ¡Por dios! El idiota de metal a penas y podía con su vida y ahora que estaba con Levy, podía ver como realmente había cambiado para bien, se notaba el cariño desde muy lejos y en lugar de incomodarle, podría decir que estaba feliz por ellos. Mira y Laxus, por favor no. No quiere más monstruos en el gremio, ya no quería saber más de ellos, no podía si quiera, llegar a imaginar que cuando la próxima generación de magos llegue como los hijos de estos. A l fin todos comprenderán lo que era ser padre como el maestro Makarov y al fin hacerse cargo de la destrucción de los malditos mocosos que no estarán metidos en problemas porque ellos no pagaran y no pueden ir a misiones tan arriesgadas hasta tener cierta edad. Trago un poco duro y la espalda le empezó a doler. Por el momento, solo quería ser joven y disfrutar de este privilegio.
Sus ojos no pudieron evitar fijarse en Erza que estaba hablando sobre algunas cosas con Mira mientras el maestro bebía un poco de alcohol a su lado y la vieja Grandine le regañaba que no debía beber eso aún cuando su condición era desconocida. Creía que por la única persona con la que debería estar feliz, es con Erza, con su compañera de misiones y una de las mujeres más fuertes. Sufrió tanto por un amor que solo le provocaba daño su simple recuerdo. Aquella mirada perdida que siempre tenía como los suspiros que lograba escuchar cuando dormían y ella siempre suponía que estaba durmiendo. Jellal realmente es un tipo con suerte, una vez que aquellos pecados quiso limpiar, no se podía permitir caminar de la mano con Erza pero una vez que empezó a vivir, Erza hacia cada día más misiones donde sabía, se encontraba a él a escondidas aún.
Tampoco se podía quejar de ella y de Jellal cuando realmente, era algo que ambos siempre quisieron y ahora que están juntos, la felicidad era importante. Miro a Happy y Charle, bueno, eran gatos, no tenía queja alguna. Así su vista se paseo por todo el gremio hasta que su vista vio el cabello blanco de la hermana menor de Mira y Elfman. Miro a Lisanna, sonreía y soltaba algunas pequeñas bromas mientras ayudaba a Mira a servirles un poco de comida a los del gremio. Siempre pensó, de alguna manera, que Lisanna y Natsu se quedarían juntos pero cuando los dos empezaron a caminar por separado. Lisanna era feliz sin la necesidad de tener a una persona a su lado, solo con sus hermanos. Mientras que Natsu.
-Él es feliz desde el momento que Lucy llego a su vida -Murmuro.- Y es capaz de convertirse en un demonio en el momento que la alejen de su vida
Noto a Natsu escuchar contento a Lucy sobre alguna historia que de seguro, empezó a escribir y tal vez necesitaba alguna opinión. Fue chistoso saber que al idiota de fuego le gustaba leer los libros de Lucy. Los que ella había escrito e incluso, aportaba algunas ideas. No tenía que ser un genio que en el momento que él se convirtió en el demonio que jura ser, fue por culpa de Lucy. El dolor que sintió en su pecho, las lagrimas derramadas como la soledad de volvió a sentir al momento que le quitan lo más preciado de su vida. Era muy evidente el cariño y el amor que Natsu tenía por Lucy que solo los ciegos, serían los únicos que no lo verían, sin ofender, claro está. Tal vez era Lucy quien aún se debatía en sus sentimientos, quien aún tenía que pensar por ella. No la culpaba, estar al lado del idiota de fuego, ha de ser cansado pero era algo que a ella le gustaba. Sonrió un poco mientras tomaba de su bebida. Cada quien se amaba a su manera, cada quien demostraba el amor salir de su pecho y convertirse en una bella flor o en la más oscura de las maldiciones.
Mavis y Zeref lo comprendieron. El amor, al ser la magia primordial en esta vida mágica, como podía curar el mal del mundo, como también podía ser la que ocasiona el odio y la muerte de quien no sabe apreciar la vida. Gray entendía en ese momento, que esas podrían llegar a ser las consecuencias de un amor. Las consecuencias de cuando el amor te vuelve tan idiota que no sabes dónde meter la cabeza y los sentimientos. Uno siempre se tiene que mantener frio para que el dolor no mande y empieza a cegar hasta llegar a todo aquello que solo llega a lastimar cada vez más. Entendió que eso fue lo que le paso a ellos dos.
Gray era muy buen observador. Nada se le podía escapar, de eso estaba seguro, es por eso, que conocía a cada una de las parejas que se habían formado como de las próximas que se pueden generar. Y siendo sincero, aunque se veía que se quedaba atrás, no era del todo cierto. Si, esperaba el amor como todo niño que observada a sus padres y notaba el cómo estos se miraban y sonreían con ese cariño del que él, fue el producto de ellos. Aquel amor, aquellas peleas, lagrimas, perdón y abrazos que siempre se compartían. Tener un amor ideal como el de ellos, era lo que siempre quiso, algo de lo que siempre deseo. Pero aquí era cuando se entrometía su miedo y le provocaba dolor de cabeza. No quería perder todo en el momento que alcance la felicidad, no soportaría perderlo. Sin duda, las ganas de vivir se esfumarían y una muerte es lo único que esperaría. Podía entender el porqué Zeref enloqueció y aunque nunca seguiría aquellas ideas, el simple hecho de vivir y soportar eso, hacia que le doliera el pecho.
Sus padres, Mika y Silver, Ul y Ultear. Todos se fueron en un solo abrir y cerrar de ojos. ¿Qué otro motivo tenia para querer cerrar su corazón y nunca dejarlo abrir? No quería tener amor al mismo tiempo que sentía que le faltaba. El amor solo era de idiotas, el amor, solo provocaba que te convirtieras en uno y cuando este se esfumaba. Solo quedaba un cuerpo vacio, sin sentimientos y sin vida alguna.
-¿Sucede algo Gray-sama?
Y ahí estaba ella con esa dulce voz. Alzo la mirada para ver la contenta mirada y tierna sonrisa de Juvia. Aquel sonrojo que se encarga de cubrir su rostro y su cabello largo de color azul que peinaba cada día para que se viera suave y sedoso. Como había dicho, Gray era bastante observador y con Juvia, desde el momento que la conoció, lo era más. Desde el momento que cambio su peinado, en la que cambio la forma de hablar y utilizar su magia para bien como se lo había sugerido. Hasta en la forma de vestir para no solo llamar las miradas masculinas, también la de él. Era un hombre ¡No era de hielo como siempre piensan! Era un hombre que había veces que no podía dejar de verla. Ver aquella gran sonrisa, ver aquel vestido y aquellas piernas. Era imposible no verla con bastante atención que siempre terminaba por desviar su mirada bajo aquel sonrojo de sus mejillas. Sin poder evitarlo, esa tierna chica se metió a su corazón y fue capaz de descongelarlo para volver a sentir. Se metió en lo más profundo de su ser que podía comprender a Natsu en el momento que llegara a perder a Lucy. Si algo más le pasaba a Juvia mientras el no pudiera estar ahí, nunca podría perdonárselo. Nunca sería capaz de volver a ser el mismo.
-Nada -Sonreía con aquella amabilidad que solo le otorgaba a ella.- Solo pensaba sobre algunas cosas, ninguna interesante ¿Lista?
-Esta bien -Juvia sonrió.- ¿Gray-sama esta listo para nuestra misión? ¿Juvia tardo tanto en escoger las cosas que llevara para la misión?
-No, esta bien -Murmuro.- Recuerda solo levar lo necesario y por favor, no empieces a quitarte la ropa, soy una mala influencia hasta para ti
-A Juvia no le molesta -Abrazo el brazo de Gray.- Mientras sea Gray-sama que vea a Juvia, a Juvia no tiene porque importarle las miradas de los demás, Gray-sama nunca será malo para Juvia, Gray-sama siempre será la persona de la que siempre estaré agradecida por salvarme
No pudo evitar sonrojarse y dejarse guiar por la chica que lo abrazaba con fuerza y le sonreía para que no estuviera asustado. Soltó un poco el aire que guardaba en su pecho y ante el disimulo, no dudo en tomar su mano de color pálido y enlazar sus dedos con los de ella. Por mucho tiempo, siempre quiso guardar el dolor en su corazón pero ella, quien se esforzó todo ese tiempo para adentrarse en su ser, no podía odiarla, no podía decir que era una molestia aunque había veces en las que se las decía. Para Gray, Juvia era "ese amor que lo convertía en un completo idiota" y le hacía ver el mundo de otra manera. Siendo de esta manera, no le molestaba. Un amor que fuera igual de hermosos y duradero como el que fue con sus padres, tal pareciera que la consiguió, con aquella hermosa y tierna sonrisa. Aquellos ojos azules que solo se encargaban de mirarlo solo a él.
-Esta bien pero no te pegues demasiado a mí -Se quejo un poco Gray.
-A Juvia no le importa lo que le digan -Susurro con un pequeño sonrojo en su rostro.- Además, Juvia sabe muy bien que a Gray-sama le gusta la vista que en este momento no puede separar la vista de mis pechos
-¡Juvia!
Pequeñas risitas y un día cálido. Era lo que siempre esperaba Gray. No pudo evitar reprimir una pequeña sonrisa y solo negar divertido. Alzar la vista al cielo y agradecer por la hermosa mujer que se encargaría de caminar a su lado a partir de ese momento. No importaba si decía que el amor convertía a los seres humanos en idiotas, no importaba porque él, ya era un completo idiota desde que poso los ojos en la bella maga de agua que toma su mano con fuerza y quien está segura de vivir aventuras a su lado. Sin duda, lo que más Gray amaba, era a Juvia pero aún no era momento de decir la verdad, aún no era momento para ello y Juvia lo sabía a la perfección. Ella esperaría el tiempo que sea para poder escuchar aquellas palabras de él. Y así, poder cumplir uno de sus sueños. Tener una linda familia.
-¿Gray-sama sigue pensando en perversiones? -Pregunto burlona Juvia.
-Hasta crees, mujer
Si, sin duda, era el idiota más grande pero daba igual. Solo quería a ella en su futuro, solo a ella y tal vez, dos pequeños niños.
Bonus
No culpaba al amor, culpaba a la primera persona que lo descubrió y decidió compartir su sabiduría a todas las personas del mundo. En ese momento que vio a su pequeño Silver dar una pequeña flor a la pequeña Nanshi y como esta se sonrojaba y le daba un pequeño beso en la mejilla. Podía decir, en ese momento, que la espalda le empezaba a doler y pronto escucharía las quejas de Natsu por permitir que su hijo se acercara a la princesa de fuego. No odiaba el amor pero en estos casos, solo quería seguir disfrutando de ello. Vio a Silver comportarse de una manera tan vergonzosa que solo pudo pensar que realmente era su hijo, tan idiota y tan pen…sativo que se sonrojaba por un beso de una niña. Lamentablemente, al corazón no se le podía mandar. Alzo la vista para ver a Juvia soltar una risita junto con Lucy, quien cargaba a su segundo hijo para darle de comer.
Aquel amor de Juvia, aquel tiempo que se tuvo que esperar para poder decir los sentimientos correctos. La misión de 100 años que al fin había terminado y ahora, solo tenía una única misión, poder ser feliz con ella. Tener una boda sencilla junto donde descansan sus padres, tener aquella familia que siempre ansiaba tener y demostrar, que aquel corazón frio se había esfumado gracias a la hermosa mujer que se tomo su tiempo y dedicación para hacerlo realidad. Bajo su vista en el momento que sintió como se removía aquella pequeña que dormía en sus brazos. Sonrió al verla chupar su pulgar con dulzura mientras soltaba un pequeño bostezo y volvía acomodarse en su pecho para seguir durmiendo. Su pequeña Silvia, tan parecida a su madre. Bajo un poco su rostro para besarle aquellos cabellos oscuros.
-¿Gray-sama es feliz ahora? -Pregunto Juvia al momento de acercarse a su esposo y su querida niña.- ¿Gray-sama al fin puede sentirse libre?
-A tu lado, siempre seré feliz Juvia -Murmuro.- Al lado tuyo como el de nuestro niños, todo es gracias a ti Juvia, por no rendirte y por esperar a este desastre de hombre que te ama
-Si es por Gray-sama, Juvia esperaría todo el tiempo del mundo, sin importar la respuesta, Juvia siempre permanecería a tu lado, porque mi amor es único y Gray-sama, se gano para siempre, estos sentimientos
-Gracias Juvia
-Nunca agradezca, solo, hay que seguir viviendo
Juvia soltó una risita. Aquellas penas y vergüenzas de decir aquellas palabras se habían esfumado con el tiempo, aprender a decirlas de la manera correcta y no querer huir en el momento. Demostrar solo a ella y a sus pequeños niños, aquella calidez y sentimientos que siempre estuvieron ocultos. Sin embargo, aquella tranquilidad en el momento que Natsu empezó a gritar. Gray no dudo en mostrar la molestia de su cara ante tan escandalosos gritos, su pequeña dormía su siesta de la tarde y si alguien la despertaba o asustaba, conocerían el miedo a Gray Fullbuster. Nadie le haría daño ni a Juvia, ni a Silver o Silvia Fullbuster. Congelo el piso para que Natsu resbalara con la cara al piso y pudiera quedarse noqueado por unas horas en lo que su pequeña dormía y pudiera pasarla a los brazos de su madre para darle su buen merecido.
El amor convertía a los seres humanos en idiotas pero un sentimiento único lo que provocaba las ganas y motivación de seguir viviendo. De luchar por lo que realmente uno amaba. Era la frase que ahora, al fin podía decir Gray. Una vez que probo el amor y le gusto. Ya no podía quejarse de ello. Ahora, ahora simplemente le tocaba seguir viviendo y descubriendo al mismo.
¡Muchas gracias por leer!
¡Estúpido Gray! Ya dile de una maldita vez, los sentimientos que tienes por Juvia. Ya no nos dejes con los gritos atorados en la garganta que realmente, queremos ver a este personaje vivir y disfrutar del amor que solo nuestra pequeña y amada Juvia, le puede brindar. ¡Carajo! Que son tan bellos y hermosos. ¡Por favor! Solo quiero un final feliz para estos dos idiotas que son tan lindos y que realmente, se merecen la oportunidad de ser felices.
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Martes 31 de Marzo de 2020
