Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.
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¡ESTA HISTORIA FORMA PARTE DEL UNIVERSO DE PEQUEÑO SECRETO!
Merida tamborilea los dedos en el volante mientras ve a Moana salir de Pizza Planet*, cruza la calle y se sube a la camioneta de la pelirroja, ésta la echa a andar y conducen en silencio hasta las afueras de la ciudad, Merida aparca, se baja y abre la puerta de atrás, Moana la sigue y ambas se sientan, comen en silencio durante un rato hasta que la pelirroja habla.
─ Comienza a cantar─ dice en cuanto se terminan los nuggets─. ¿Qué es eso tan importante que no podías decírmelo por Snapchat?
Moana abre la boca para hablar, pero la pelirroja la interrumpe.
─ No, espera, ¿por qué carajos me necesitas a mí?
─ Cuando estábamos juntas tú… tú prometiste que estarías para mí siempre, sin importar nada…
─ Ya, ya.
─ Y sé que la jodimos, las dos, las dos la jodimos horrible, pero ahora necesito que cumplas con esa promesa.
─ Al grano─ presiona al tiempo que sorbe por la pajilla.
─ Estoy embarazada.
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Suelta una carcajada ante las muecas que hace Punzie por la cámara, Hiccup y Jack se unen a ella hasta que les duele el estomago de tanto reírse.
─ Los extraño, de verdad─ dice la muchacha rubia, llevándose una cucharada de helado a la boca.
─ Todos nos extrañamos─ contesta Jack con una taza en las manos.
─ No puedo creer que ambos entraran a Oxford─ los pica Merida.
─ Yo no puedo creer que tu entraras a una universidad─ se burla el peliblanco, apuntándola, Merida le lanza una mirada ceñuda y se sueltan a reír de nuevo─. ¿Dónde están en este momento?
─ En Oslo todavía ─ contesta la pelirroja─, faltan un par de semanas para que inicien las clases en Edimburgo─ explica, después mira a su prima─. ¿Qué hay de ti, Punz?
─ Mis padres se irán a España─ responde la rubia─, este fin de semana acompañaré a Flynn a Múnich, está a tres horas de donde nos quedaremos en Frankfurt, me presentará a su abuela paterna jejejejeje.
─ ¿De verdad?
─ Sí, estará su padre, me cae muy bien, siempre está comprándonos cosas desorbitantes ─declara la muchachita─. Hablamos con él ayer, dijo que nos compró una casa en Berlín, para cuando nos casemos.
Sus amigos prefieren no decir nada, a Punzie no le gusta que hagan comentarios alusivos al padre de su novio, aunque los negocios de ese hombre no son un secreto para nadie del círculo de Eugene Fitzherbert.
─ Pues yo me voy a Oxford mañana en la noche─ anuncia Hiccup─, ya no soporto estar más en casa, le dije a mis padres que quería irme antes para habituarme.
El resto vuelve a reservarse los comentarios, la relación de Hiccup con su padre es un poco- muy- tensa.
─ ¿Y tú, Jack? ─Punzie toma la palabra─, ¿esperarás por Hiccup, o vendrás a pasar las ultimas semanas del verano a Noruega? ─el tono de su prima le dice a Merida que no se avecina nada bueno en su comentario─. Porque si es por Elsie, de una vez te digo que no te preocupes, ella y Ha…
─ Tengo un vuelo a Moscú en un par de horas─ la corta el ojiazul, Merida considera seriamente coger su camioneta, conducir hasta la casa de su prima y abofetearla─. Mis padres se mudarán allá de nuevo, además, Jackline va a presentarnos a su novio y eso…
Merida quiere agregar otra cosa, pero el sonido de una notificación de Snapchat la detiene. Traga seco cuando ve que es de Moana.
"[Vaiana]: Tengo que hablar contigo, es importante, por favor"
"¿Todo en orden?"
"[Vaiana]: No puedo decírtelo por mensaje"
─ ¿Estás bien? ─la voz de Hiccup hace que vuelva la cabeza bruscamente hacia la cámara, sus amigos la miran con gesto interrogante.
Responde el mensaje antes de hablar.
"Te veo donde siempre en cinco minutos".
─ Sí, mi madre necesita que haga algunos recados para ella─ no quiere mentirles a sus mejores amigos, pero algo le dice que lo que Moana necesita es importante como para hablarle después de como terminó todo entre ellas─. Debo irme chicos, Frostie─ Jack la mira─, cuídate mucho en Rusia, ponte hasta los codos de vodka y no te encierres en esa universidad militar donde se confinará el bastardo de Westergard─ el rubio sonríe con burla, se dirige a Punzie─, tú también ten mucho cuidado, que tu suegrito no te case antes de tiempo y que no te intimide la abuela de Fitzherbert, ya sobreviviste a los tratos de una abuela alemana─ Punzie asiente con solemnidad, finalmente se enfoca en Hiccup─. Todo se solucionará con tu padre, es solo una etapa─ el castaño sonríe, se despide de todos, coge su chaqueta y se dirige a encontrarse con Moana.
No puede ni imaginarse que es lo que su ex necesita.
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Pasan largos segundos en los que Merida trata de recuperarse después de casi ahogarse con la Coca-Cola, Moana le da pequeños golpes en la espalda, la pelirroja se sujeta las rodillas con las manos.
─ ¡¿Cómo fuiste tan estúpida?! ─se incorpora, sujeta a la muchacha por los hombros y la sacude.
─ ¡Suéltame! ─ se la quita de encima de un empujón.
─ ¿Por qué estás diciéndome esto? ─ se pasa los dedos por los rizos de fuego con desesperación─, ¿qué quieres de mí?
─ Te acuestas con Robin Hood...
─ No tiene nada que ver─ vuelve a cogerla por los hombros─. Solo estás buscando hacerme daño y te aseguro que no lo logras.
─ Entonces ¿por qué te has puesto así?
─ Porque eres más lista que eso.
Se quedan calladas de nuevo.
─ Decías que me acuesto con Hood─ Merida retoma la conversación─. ¿Qué tiene que ver aquí? ─abre los ojos con espanto─, no me digas que fue él porque…
─ ¿Acaso crees que estoy tan enferma como para tirarme al estúpido con el que me engañaste desde siempre? ─Merida deja pasar ese comentario─. Por ahí escuché que un conocido suyo es dueño de una clínica certificada en Bergen*, creo que podría…
─ ¿Ayudarte?, ¿qué te hace pensar que me va a ayudarte?
─ Lo hará si tú se lo pides─ la apunta─, el imbécil ese besa el suelo por donde caminas.
Merida se pasa la mano por la cara, se recoge los rizos en un moño alto, buscando concentrarse.
─ En caso que se lo pidiera, ¿quién cojones irá contigo?
─ Pues tú, ¿quién más?
─ Te has vuelto loca, ¿ya hablaste con Maui?
─ No puedo decírselo.
─ ¿Y por qué no? ¡es tu jodido hermano! ¡tu jodido y liberal hermano!
─ Sabes perfectamente que me destina dinero para comprar píldoras, preservativos y todo lo que quiera con tal que me cuide, te consta que hablamos de sexo y es muy abierto con todo tipo de temas─ comienza─. Pero no puedo decírselo ahora, él y Te Fiti han buscado ser padres desde que se casaron hace un par de años y ella ya perdió tres bebés.
─ Pues dale el tuyo, que lo críe como su hijo y asunto arreglado.
─ Maui me obligará a quedármelo como castigo─ también se recoge el cabello─, pedirle ayuda a Te Fiti no es una opción, está a favor del aborto, del matrimonio homo y todo eso, pero últimamente no soporta que hablen de eso frente a ella.
Merida toma su vaso con Coca-Cola y sorbe por un rato.
─ ¿Al menos vas a decirme quien es el padre? ─pregunta─, digo, me estás pidiendo que te lleve a abortar, merezco saber quién fue el otro imbécil.
─ Créeme, no quieres saberlo, es mejor así.
─ ¡Dímelo!
Moana traga saliva.
─ Lars.
─ Son siete horas con tres… cinco minutos de aquí a Bergen─ informa Robin cuando entra en la camioneta de Merida, la pelirroja va en el asiento del copiloto y Moana en la parte de atrás─. Llamé a mi primo, y nos atenderán de inmediato, eso sí─ se gira hacia su amante─, ¿traen el dinero? ─como única respuesta, la aludida le muestra el fajo de billetes, Robin asiente─. Pues vámonos ya.
Nadie habla durante todo el viaje, Merida releva a Robin a mitad de camino para que el pelirrojo pueda descansar, como han salido de Oslo a las cinco de la mañana, el sol del mediodía se alza en el cielo cuando llegan a Bergen, Merida aparca la camioneta, se suben la capucha de las sudaderas y los tres bajan. Lo primero que nota Moana al bajar es que hay personas con carteles contra el aborto.
─ ¡Piensa en lo que te estás haciendo a ti y a tu bebé! ─le grita un hombre, Moana se detiene un segundo, pero Robin pasa un brazo protector por sus hombros y siguen caminando─. ¡Detente ahora! ¡es tu decisión, no suya!
─ No los escuches─ le susurra el pelirrojo.
Entran al establecimiento, es limpio y extrañamente acogedor, Robin la guía a la sala de espera y Merida se acerca a la recepcionista para llenar unos papeles.
─ Estarás bien─ comienza Robin cuando el silencio entre ellos se vuelve insostenible─, mi primo es médico certificado, el gobierno apoya este lugar y el procedimiento dura solo una hora…
─ Te detesto─ lo corta─, bueno, ahora un poco menos.
El pelirrojo sonríe.
─ Pues, si ya estamos siendo sinceros, tú tampoco me caes muy bien.
─ Que descarado─ suelta una risita sarcástica─, nunca creí que fueras de los que se meten en las relaciones de los demás.
─ En mi defensa diré que yo llegué primero.
─ Si te hubieras alejado de mi novia… ex novia, tal vez te soportaría─ masculla─. Gracias, por acceder a esto y… lo que sea.
Robin abre la boca para contestar, pero la cierra cuando Merida vuelve con los formularios.
─ Será tu turno en un par de minutos─ informa dejándose caer a su lado─, escribí tu nombre en los formularios, tienes ocho semanas, eres mayor de edad, no llamaran a nadie, además el medico es primo de Robin y…
─ Moana Waialiki─ la llama una enfermera, la aludida se levanta, titubeante, mira a los dos pelirrojos y ellos asienten, incitándola a seguir a la mujer.
─ Todo saldrá bien─ Merida le aprieta la mano, infundiéndole confianza, Moana le sonríe ligeramente y se pierde por una puerta, la pelirroja se arrellana en la silla, se pasa la mano por la cara y suspira. Verla tan nerviosa provoca que un sentimiento de culpa por como la trató un par de días antes la inunde.
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Merida levanta la mirada lentamente, Moana retrocede al toparse con unos ojos azules inundados de rabia, la otra muchacha vuelve a zarandearla antes de propinarle dos bofetones, la chica morena termina recargándose en la camioneta por el impacto de los golpes. Se lleva las manos a los lugares afectados.
─ ¡¿Cómo te atreves a hacerme esto?! ─brama, enrabiada─. ¡Sabes perfectamente que soy amiga de este estúpido!
─ ¡Precisamente!
Merida se agarra el cabello con desesperación, después vuelve a cogerla fuertemente por los brazos.
─ ¡¿Lo sabe?! ¡¿él lo sabe?!
Moana niega varias veces con la cabeza.
─ ¡¿Entonces de dónde vas a sacar dinero?! ─la zarandea ─. ¡No, olvídalo! ¡la abuela de ese trepador va a cortarnos el cuello si lo descubre!
─ ¿Cómo dices?
─ Si esa mujer llega a enterarse, dirá que pudiste habérselo dado─ Merida se cubre la boca con la mano─. Increíble, puedo verme colgada en su maldita sala en Moscú por ayudar a deshacerte del bastardo de Lars.
Es el turno de Moana de cogerla fuertemente por las muñecas.
─ No lo sabrá, nadie lo va a saber nunca. Lo prometo─ Merida niega varias veces con la cabeza─. Por favor, no puedo volver a Samoa así.
Merida no le contesta por varios minutos que a Moana le parecen una eternidad.
─ ¡Bien!, pero será la última cosa que me pedirás ─cede al final, la morena suspira de alivio─. Sube a la maldita camioneta ahora─ Moana obedece y ella la imita, toma su teléfono, que reposaba en el portavaso, busca un número entre los contactos y marca─. Siempre arreglando tus estupideces─ masculla con molestia, Moana escucha como como la persona tras la línea contesta─. Hood, necesito que me ayudes.
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─ Te traje esto─ Merida parpadea, desorientada, Robin le tiende una bolsa con el logo de Burger King─, no hemos comido más que ese bollo en Dinoco* hace tres horas, pensé que tendrías hambre…
─ Gracias─ contesta, le recibe la bolsa y él se sienta junto a ella. Dentro hay una hamburguesa con doble carne y papas fritas─. ¿Dónde está mi bebida?
─ Es jugo de naranja, lo compré en la tienda de al lado ─Robin le pasa un vaso de plástico transparente, Merida puede ver el líquido naranja a través de este─, es increíble ¿no?, un Burger King y una tienda de batidos frente y al lado de una clínica de abortos.
─ Ya nadie se asusta de los abortos─ masculla la pelirroja, masticando una papa frita─, bueno, al menos los idiotas de los carteles afuera y mi abuela materna sí.
─ ¿De verdad?
─ Sí, es la típica abuela alemana antigua─ explica la muchacha, sorbiendo el jugo─, es una vieja racista, homofóbica, clasista y pro vida.
Robin suelta una carcajada.
─ Suena a mi tío John, pero él es británico─ Merida se une a sus carcajadas, cuando paran, el pelirrojo mira el reloj en su teléfono─. Solo faltan treinta minutos para que Moana salga de la intervención.
─ ¿Enserio solo ha pasado media hora? ─la pelirroja abre los ojos con asombro─. Va demasiado lento que no lo noté, creí que había pasado más tiempo.
─ Bueno, cuando llegué, estabas perdida en tus pensamientos─ como su amante no le contesta, vuelve a tomar la palabra─. ¿Todavía la quieres?
Merida parpadea, sorprendida por la pregunta. Ellos siempre evitaban hablar de Moana.
─ Estoy muy segura que ya no la amo…─ termina contestando, pero él la corta en seco.
─ No pregunté si la amas, pregunté si la quieres.
─ Puede ser que le tenga un poco de cariño─ confiesa con reticencia─. A pesar de todas nuestras estupideces, admito que hubo momentos buenos, y esos momentos son los que no me permiten dejar de quererla… pero ya no románticamente…
─ Me iré a Nottingham, para la universidad─ la interrumpe de nueva─, papá quiere que estudie ahí y no en Cambridge, para estar más cerca de casa…
─ Dijiste que no te gustaba estar en Sherwood, que te recordaba a tu mamá y eso─ ahora ella lo interrumpe─. ¿Por qué cambiaste de opinión?
─ A ver, si te lo digo es porque antes de… involucrarnos fuimos amigos…
─ Somos amigos.
─… y como dices, te tengo mucho cariño y sí, me atraes sexualmente…
─ Pero…
─… pero, la hija adoptiva del Tío John, Marian, volvió de Italia…
─ Y quieres algo con ella─ termina por él, Robin asiente.
─ Algo serio, sabes que si me enviaron aquí fue por eso, para alejarme de ella, ahora somos mayores y hable con papá, está de acuerdo, aunque el tío John no…. el punto es que no quiero volver y dejar algo inconcluso aquí.
─ Bien, lo haré por ti─ lo coge de la mano─. Hoy, en esta legal clínica de abortos, Christopher Robin Hood y Merida Kelly DunBroch rompen oficialmente y para siempre su aventura sentimental, no hay poder que pueda disolver eso.
Robin se carcajea y la aprieta en un abrazo.
─ Cuentas conmigo, siempre─ promete el muchacho, besándola en la sien. La misma enfermera sale por la puerta y se acerca a ellos.
─ Ustedes vienen con Moana Waialiki ¿no? ─los pelirrojos asienten─, Bien, la intervención terminó con resultados satisfactorios, ahora mismo ella está descansando en otra sala, dentro de media hora podrán irse.
─ ¿Cómo te sientes? ─pregunta Merida cuando Moana sale.
─ Muy cansada─ contesta con gesto somnoliento─. ¿Podemos irnos?, mataría por una buena comida y por el asiento trasero.
─ Podemos pasar a algún lugar ─sugiere Robin, las dos asienten y se encaminan a la salida.
Una hora después, sentados en una pequeña cafetería a las afueras de Bergen, Merida sonríe con burla al ver cómo la morena se atasca con el pescado que ordenó, Robin se excusa para ir al baño, dejándolas solas.
─ ¿Cómo estás? ─comienza Merida─, emocionalmente digo.
─ Bien, mira, va a sonar insensible─ contesta Moana, bebiendo del jugo que ordenó─, pero las dos sabemos que, de haberlo tenido, la vida de ese niño sería todo menos feliz, claro, en caso que Lars lo hubiese reconocido.
Merida asiente, verla tranquila le da una calma conocida, entonces, de repente y sin previo aviso, algunos flashes de los mejores momentos que vivieron juntas inundan su cabeza.
Puede ser que ya no estuvieran enamoradas, pero la certeza que seguirán teniéndose un cariño especial la arranca una sonrisa verdadera.
ACLARACIONES.
Pizza Planet: Toy Story obviamente.
La ubicación temporal de esta historia es a final del verano, los rusos se han ido y los demás se preparan para hacer lo mismo.
Todo lo que esté entre 0o0o0o0o0o0o0o0o0o0 son recuerdos.
El username de Moana en snap es Vaiana porque así es el nombre de la película en Europa- algunas partes-.
Bergen: Es la ciudad noruega real de Arendelle donde se desarrolla Frozen.
Dinoco: estación de servicio en Toy Story.
Los nombres de Robin y Merida: decidí llamar así al pelirrojo porque... me gusta un montón ese nombre, además que les recomiendo la pelicula Goodbye Christopher Robin, es una hermosa adaptacion. El segundo nombre de la pelirroja es por Kelly Macdonald, quien le da la voz.
Elegí a Lars porque... sí.
En mi historia, Robin Hood es el hijo de Richard- el rey Ricardo- y Marian es la hija adoptiva de su tío John- el principe Juan.
¡Hola!, quise hacer esta historia porque quería mostrar más de Merida y Moana... me parece muy importante tocar este tipo de temas, concienciar y planificar el futuro.
No sé que les pareció, pero si me gustaría mucho que me lo dijeran, toda opinión es buena siempre y cuando sea respetuosa.
Entonces qué... ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
