1. Frente a frente
Los segundos avanzaban con cruel lentitud para la ansiosa muchacha de cabello rubio, quien caminaba en círculos alrededor de su habitación.
Las gruesas cortinas empotradas en las ventanas, que impedían el paso de la luz del sol, aumentaban la falta de percepción del paso del tiempo, lo cual acrecentaba la ansiedad de la bella mujer con un cuerpo monumental, que es Loan Santiago.
— ¡No-No v-end-drá! ¡No-o ven-drá…! ¡Al-Algo m-malo debió su-sucederle…!— la voz nerviosa y estresada de Loan resonaba con fuerza en la sombría habitación, mientras imágenes angustiantes recorrían su mente, sin dejar de moverse en círculos— ¡Ya cállate! ¡No pienses así! ¡Estoy harta de ese pesimismo!— la voz de Loan cambió, adoptando un tono severo, que utilizó para regañarse a sí misma— ¡¿Pe-Pero por q-q-qué n-no lle-ga?! ¡Ya-a de-be-bería es-es-tar aquí…!— nuevamente, una nerviosa Loan habló para si misma; expresando la angustia que sentía por el retraso en la llegada de su novio, lo cual estaba consumiéndola— ¡AHH! ¡Contrólate mujer! ¡Si ibas a amar tanto escandalo debiste reunirte con él en su casa!— ahora malhumor y fastidio envolvieron las palabras de Loan— ¡N-N-N…! ¡No-No, n-no! T-T-Todos… v-v-ien-d-ome… ha-b-blando… No… p-p-uedo…— Loan detuvo su andar y se encogió en el suelo, agarrándose las rodillas y meciéndose para intentar calmarse. La idea de salir al mundo exterior, bajo la atenta mirada de los hombres que eran atraídos hacia su persona, no era algo que quisiera volver a repetir— ¡Ya deja de ser tan patética! ¡Los hombres se rinden ante mi belleza! Eso es normal y debería enorgullecerte, no traumatizarte…— nuevamente, la voz severa de Loan mostraba conflicto con su lado débil.
Esta no era una lucha de personalidades, ni eran dos mentes coexistiendo en un mismo cuerpo; simplemente se trataba del suplicio diario de Loan, intentando complacer a las voces resonantes de su madre y su familia que hacían eco en su cabeza y eran agravadas por la esquizofrenia que padecía; voces que repetían sin cesar los defectos y las faltas que una abrumada Loan siempre cometía por ser tan nerviosa al salir de casa.
— Lo siento… Lo siento…— varias lágrimas empezaron a recorrer el rostro de Loan mientras sentía hundirse en la conocida desesperación que atormentaba su vida— …Lemy… Lemy, mi amor… Por favor, ven a mi lado…— las súplicas de la gamer apenas salían con fuerza de sus labios; porque a pesar de estar en silencio, las voces en su cabeza gritaban, más fuerte que nunca, mil razones por las que fue indudablemente plantada.
Mientras tanto, en la residencia Santiago; una lujosa y enorme construcción en la zona más adinerada de Royal Woods.
Lori, la mujer de la casa, aguardaba la llegada del misterioso novio de Loan; bebiendo una taza de té en compañía de su esposo, Roberto. Y sentados en el sofá: María, su segunda hija, y Ricardo, tercero de sus retoños y primer varón, ambos hijos de su marido, se distraían viendo televisión. Pero la única razón para que todos estuvieran expectantes, era conocer al sujeto que esperaban desde hace quince minutos.
La familia Santiago rara vez se mostraba interesada por los asuntos de Loan; la regla general era dejarla en paz siempre y cuando no les causara problemas al darle sus medicamentos. Pero la noticia del noviazgo de dos años que mantuvo en secreto explotó una bomba de curiosidad sin precedentes. Debido totalmente porque se trataba de un noviazgo virtual, a través de textos y llamadas en internet.
Aquello fue comprensible dado el temor irracional de Loan a la gente; pero también despertó temor pues era muy peligroso ese tipo de relaciones. En especial para alguien tan delicada como lo era Loan, y sin duda el problema recaería en toda la familia.
Exactamente dieciséis minutos pasados las diez de la mañana. El timbre de la puerta repicó con la melodía conocida que anunciaba a alguien esperando en la entrada.
Todos los miembros de la familia Santiago se dirigieron al umbral de la puerta para recibir al sujeto. Una apuesta entre María y Ricardo, sugería que se trataría de un hombre cincuentón, calvo u obeso. Pero la sorpresa fue absoluta para todos en cuanto un niño de no más de trece años apareció tras la puerta. Lo más extravagante resultaba la vestimenta llamativa y fuera de lugar para una casa como la residencia Santiago, que lucía ese muchacho; un pantalón jean de mezclilla obviamente demasiado largo para alguien de su edad; camiseta negra y un chaleco de mezclilla, ambos sin mangas, con el claro dibujo del cráneo de un Búfalo en la espalda; sobre el abundante cabello enmarañado, una pañoleta verde con un estampado similar al chaleco, mantenía la melena a raya para que no cubriera los ojos con los que hacia juego. Y lo más alarmante de todo, un llamativo tatuaje de una enredadera de espinas que recorría cada uno de sus brazos, desde la palma hasta perderse dentro de la ropa.
Para Lori fue como presenciar la extravagante forma de vestir que su querida hermana Luna, antes de asistir a un concierto. Pero aquella comparación le trajo a Lori dolorosos recuerdos y melancolía, de una época donde sus hermanas alegraban su caótica vida y continuaban con vida…
Al menos les tomó quince segundos para que se recuperaran de la impresión y se preguntara si ese muchacho estaba perdido, pero inmediatamente los miembros de la familia Santiago notaron el ramo de flores y el obsequio envuelto en papel que el muchacho sujetaba entre las manos.
Dentro de la habitación de Loan.
La gamer finalmente había recuperado la calma; pero ahora estaba acurrucada en el suelo sin ánimos. Ni siquiera el repentino golpeteo en su puerta la inmutó.
— Loan. Tienes que bajar de inmediato— la voz de la muchacha de piel trigueña de quince años de María Santiago resonó a través de la puerta.
Pero Loan no estaba interesada en bajar de su habitación, todavía esperaba con ansias la llegada de Lemy, quien debía aparecer en su balcón siguiendo las indicaciones que le dio para sortear la seguridad de la casa. Aquel debía ser un encuentro tranquilo y memorable, ya que la conmoción que causó la noticia de su novio en su familia, luego de pasar horas reuniendo el valor para decírselos; Loan no tenía deseos, ni fuerza, para enfrentar preguntas y cuchicheos vergonzosos en presencia de Lemy.
— ¡Loan! ¡Mamá se enfadara sin no bajas!— María dejó de golpear la puerta por un par de segundos, pero luego de verificar que su hermana mayor no se inmutó a la amenaza decidió cambiar de táctica— Entonces le diré a ese noviecito tuyo que esta con nuestros padres que no quieres recibirlo…— comentó de manera traviesa, logrando que la muchacha encerrada saliera como un bólido. María quedó impresionada nuevamente, rara vez su hermana mostraba tanta energía y vigor.
Sin embargo, Loan se detuvo en el pasillo en cuanto se percató que Lemy la vería en esas condiciones, entonces empezó a arreglar su apariencia en un espejo decorativo; quitando el polvo inexistente en el suéter celeste y pantalón deportivo gris que vestía normalmente, pero que resultaban ser prendas nuevas para la ocasión. Así mismo, la gamer parecía notar por primera vez en su vida las marcas negras bajo sus ojos, las cuales fueron producidas por las largas noches en vela jugando, y su pelo enmarañado por no darle el cuidado necesario. Entonces una nueva ansiedad se apoderó de Loan, una que también sentía por primera vez: lucir hermosa y radiante para un muchacho.
Mientras tanto el recién llegado, que se presentó como Lemuel Suager y colocó el ramo de flores y el regalo en la mesa como ofrenda de paz; era interrogado por Lori, quien sintió haber oído ese apellido en otro lado. Luego de haber obtenido información a las interrogantes básicas de la relación con Loan, que no obtuvieron de la nerviosa muchacha; pudieron enterarse que aquella pareja conocían sus diferencias de edades gracias a las videollamadas que realizaban; por lo cual, la sorpresa de la apariencia y edad del invitado fue únicamente para los familiares. Pero había llegado el momento de hacer preguntas importantes.
— Dime… ¿Tienes padres?— preguntó Lori, con evidente desconfianza en la voz por las personas que aprobaran aquel tipo de apariencia en su hijo y además que lo dejaran tatuarse siendo tan joven.
— Igual que todo el mundo, babe. Fui batido en una noche y luego horneado por nueve meses…— bromeó Lemy, pero la única carcajada que perturbó el frio ambiente fue la suya, aunque a Ricardo le dio una tos sospechosa— Ejem. Si, madam, tengo padres, pero ahora vivo con una familia adoptiva— explicó con cierta incomodidad. Lemy se sentía culpable por haber mentido acerca de su nombre a la familia Santiago, incluyendo a Loan, pero la experiencia le había demostrado que el apellido Loud no era bien recibido, en especial en Royal Woods. Por esa razón estaba dispuesto a contar la verdad respecto a todo lo demás.
— Lemuel… Suena a un nombre religioso, a mi parecer; y bastante forzado para iniciar con la letra "L"— comentó Lori intentando traer el tema que le interesaba, debido a la duda y coincidencias de la vida del muchacho con los desastres que ocurrieron en su propia vida. Que sucedieron por culpa del hombre de cabello blanco y la lujuria que lo poseyó.
— Eso creo. La verdad me dijeron que mi jefa atravesaba una crisis religiosa cuando lo eligió, pero no me interesa ese asunto. Prefiero que me llamen Lemy— explicó el muchacho castaño con incomodidad.
— ¿Y porque no vives con ninguno de tus verdaderos padres?— esta vez la voz de Roberto Santiago interrogó al muchacho, pues la inquietud respecto al motivo de rondar a la hija de su amada ahora era más cuestionable.
— *Suspiro* Mi jefa y mi hermana murieron hace años… y mi viejo esta en prisión— informó Lemy, que no se inmutó ante la mirada de sorpresa de los padres de su "novia"— Pero lo que les ocurrió no esta relacionado— se apresuró a explicar para no dar pie a malos entendidos igual que en el pasado.
Lori pudo entonces entender el origen de aquella vestimenta rebelde, y quedo algo conmovida por la historia del muchacho; pero la idea de relacionarse con alguien en prisión la llenaba de dudas, así como de malos recuerdos. Y pensándolo bien, las dudas que guardaba para que se diera la gran coincidencia de que Lemy fuera un hijo de Lincoln eran exageradas; ya que su hermano llevaba veinte años en prisión y no engendró más de dos hijos con ninguna de sus desafortunadas hermanas antes que ocurriera el accidente.
— Entonces… ¿En verdad son novios?— preguntó Ricardo con emocionada curiosidad y un brillo de esperanza en el rostro, ya que ese muchacho sólo era un par de años mayor que él y su hermana Loan tenía más de veinte.
— Pues. Estamos casados, de hecho… ¡En un videojuego!— añadió Lemy rápidamente, debido al sobresalto que sufrió la madre de Loan y esta vez no tenía intenciones de bromear— Nuestros personajes son los que están casados. Nos llevamos tan bien que decidimos ser novios en internet; con citas y toda la cosa. Pero ahora que Loan insistió en conocernos, vine para comenzar como amigos y a ver donde nos lleva . Claro, si ustedes nos lo permiten— Lemy realmente deseaba continuar siendo novio de la bella y cariñosa Loan, pero no era alguien que evadiera los problemas o alargara los conflictos; así que al ver una oportunidad lanzó la petición que le apremiaba a los padres de la muchacha.
Una vez más la sorpresa se dibujó en el rostro de Lori y Roberto. Pero esta vez la mujer ejecutiva sintió un estremecimiento de desconfianza ¿Qué adolescente precoz no desearía aprovecharse de una belleza como Loan quien además era demasiado ingenua? ¿Acaso ese muchacho creía ser el primero que acosaba a Loan? Inmediatamente Lori puso en desaprobación las intenciones de aquel muchacho para su hija, la lujuria desenfrenada nunca traía nada bueno; una lección que su hermano y hermanas descarriladas le enseñaron. Por ningún motivo dejaría que Loan se viera envuelta en esa situación.
— Vamos… ¡Baja ya! Te ves bien… ¡En serio!— María se vio obligada a jalar a su hermana mayor para que descendiera por las escaleras mientras le repetía exasperada, una y otra vez, que su aspecto no tenia nada de malo. Y tal como la conocía, de seguro Loan terminaría encerrándose en su habitación, gritando y lamentándose por tener la culpa de todo lo malo en el mundo; y lo que la muchacha latina deseaba ver era el lado romántico de su hermana, si es que existía uno.
El silencio incomodo que se dio en la conversación y que preocupó en extremo a Lemy, de pronto dejó de importar al ver la belleza de Loan en persona. Y no era los generosos atributos de la muchacha lo que le encantaba, pero no iba a negar que utilizó varias fotografías reveladoras que se enviaron para complacerse durante varias noches. Lo que le encantaba a Lemy era la inocencia y pureza que reflejaba la mujer que tenía delante; en un mundo de mierda como ese, encontrar un tesoro como lo era Loan, bien valía enfrentarse a lo que fuera para protegerlo.
Loan no se atrevía a levantar la vista de piso, los nervios la invadían debido a la preocupación por su aspecto, que acababa de despertar su lado femenino. No sólo eso, podía sentir como la mirada de sus padres y hermanos la taladraban para que se comportara como era debido en ese momento; y no deseaba que Lemy se metiera en problemas por su culpa.
— ¡Wow! Te ves hermosa, Loan— fue el halago sincero de Lemy a la mujer que era su novia.
Con sólo escuchar la voz calmada y tranquilizadora del muchacho que eligió para ser su novio; la gamer pudo olvidarse de su familia, alzar la mirada con timidez mientras un sonrojo se apoderaba de su rostro, y recibió la mirada cálida de los impresionantes ojos verdes que Lemy poseía.
El nerviosismo regresó a Loan, pero esta vez no se trataba de un temblor helado de pánico que se apoderaba de su cuerpo; sino de una cálida y hormigueante sensación de dicha suprema. El temor de no encontrarse perfectamente arreglada para la ocasión amenazó con regresar; pero esta vez las palabras del muchacho castaño hicieron eco en su mente, permitiéndole por primera vez a Loan alegrarse, ya que ahora recibía un montón de halagos sin parar.
— Si… viniste…— las palabras de Loan lograron salir sin rastro de tartamudeo. La pequeña sombra de duda, de si ese momento fuera real; se disiparon en cuanto Lemy levantó un ramo de flores de la mesa y se acercó a entregárselos.
— Jamás te dejaría plantada, my love— Lemy se acercó a la bella mujer para entregarle el ramo de flores mas accesible que pudo conseguir; el instinto le indicó al muchacho que debía acompañar el regalo con un beso, pero el uso de razón lo mantuvo quieto, después de todo las cosas no parecían ir bien con los padres de la muchacha. Desafortunadamente Loan no parecía compartir sus preocupaciones, pues lo atrapó en un abrazo dominante.
Por su parte, el resto de la familia Santiago observaba fascinada aquel nuevo comportamiento de Loan; sin embargo, tanto la molestia de Lori como la de Roberto iba en aumento, tras ser ignorados monumentalmente por el muchacho en medio de una importante conversación, ahora su hija armaba un espectáculo; restregando el rostro de Lemy entre sus pechos.
— Lemy, mi gatito. Eres real. Estas aquí. Claro que no me dejarías plantada. Fui un tonta, una tonta— Loan no cabía en si de felicidad mientras se embriagaba con la calidez del muchacho que tenía apresado. La gamer no podía recordar un momento similar donde su mente estuviera más calmada, sin molestas voces que le repitieran que era rara. Pero inmediatamente su humor cambió, como era normal en ella, claro que nadie nunca logró notarlo; un puchero de mejillas infladas apareció en su rostro al recordar que este no fue el plan para verse a escondidas— Gatito malo. ¿Por qué no fuiste directamente a mi habitación? ¡Te dije que quería estar a sola contigo cuando nos conociéramos! ¡Al menos pudiste llamarme antes! ¡Cielos!— le recriminó al muchacho que asfixiaba entre sus pechos, quien apenas podía respirar, no mostraba deseos de moverse y menos podría responder.
— También quisiéramos saber acerca de eso, Loan. Ahora déjalo para que podamos continuar conversando— protestó Lori con molestia. Pero la mujer ejecutiva no podía esconder su entusiasmo, que al igual que en el resto de la familia Santiago, resultaba sorprendente y casi irreal ver a Loan actuando como una mujer "normal".
Cuantas noches Lemy no imaginó tener el cuerpo de Loan a su alcance. Cuantas fantasías no inundaron su mente, en las cuales le arrancaba la ropa a aquella mujer para satisfacer juntos los deseos lujuriosos que platicaron desde hace tiempo. Pero antes de eso debía demostrarle a la familia de su novia que sus intenciones no eran depravadas. Por eso se apartó del cuerpo de Loan cuando la muchacha lo liberó, sin embargo, no pudo ocultar rápidamente el fastidio y molestia que mostró su rostro, así como la erección que intentaba liberarse de sus pantalones.
Todos se sentaron alrededor de la mesa, siendo la pareja separada un poco por seguridad, mientras la atención se centraba nuevamente en el invitado de la casa, quien intentaba controlar su cuerpo. Loan nuevamente se mostraba preocupada y ansiosa, pero no tanto como siempre, en especial con su madre mostrando un ceño fruncido justo al lado.
— Muy bien— Lori reafirmó su autoridad para reanudar con la conversación— Para resumir. Lo que quieres es continuar siendo "novio" de mi hija, Lemuel; pero deseas iniciar como "amigo" ahora que sabemos de su relación— explicó Lori para poner al tanto a María ya que se perdió de mucho al ir en busca de Loan, y también para comprender lo que estaba ocurriendo— ¿Y todo aquello de reunirse en secreto a solas en una habitación? ¿De quien fue la idea?— la mujer ejecutiva estaba decidida a no dejar ningún cabo suelto, y si ese muchacho escondía malas intenciones ya podría estar saliendo de la casa.
— F-Fui yo, M-amá— Loan sorprendió a todos hablándole directamente a su progenitora sin estar a punto de desmayarse o gritando de forma histérica— P-Pero Lemy no me-me hizo ca-so— dijo acusadoramente para que su madre regañara un poco a su novio.
— Guilty. Pero pensé que lo mejor era hablar con tus padres primero mi Le-… digo, Loan— Lemy se puso nervioso un instante, pero se recompuso de inmediato. Sin embargo, Loan se mostró bastante molesta cuando no recibió su mote cariñoso.
— No hablaba contigo, Loan— Lori ya presentía que su hija admitiría toda la culpa, era lo más conveniente para ese muchacho que se puso nervioso por un instante— Si vas a continuar interrumpiendo, entonces…— por lo general Loan siempre se encogía de miedo ante su tono autoritario y la obedecía inmediatamente; pero por primera vez Lori presencio como su primogénita la encaraba, mostrando la determinación y carácter que siempre quiso ver en ella.
— P-Pregunt-aste de quien f-fue la idea y t-te respondí, Mamá. ¡Y-Yo quis-e r-reuni-rme con Lemy a so-las, p-para que n-o nos mo-lestaran co-mo lo hacen a-ahora…!— Loan reaccionó por impulso debido al enfado que le provocó Lemy al no llamarla con su mote cariñoso. Pero quedó impactada al notar que era su madre a quien le estaba reclamando de esa manera, y que por primera vez fue su progenitora quien se encogía, sólo un milímetro, de miedo y sorpresa.
Al parecer, en la residencia Santiago, ocurrían demasiadas "primeras veces" por un día; pero el pobre muchacho castaño veía su "primera vez" con Loan alejarse volando al darse aquel pleito por actuar con honestidad.
— Ni que lo digas, viejo— comentó con pesar el muchacho castaño.
— ¡¿Qué dijiste?!— Lori reaccionó, tomando las palabras de Lemy como una burla.
— L-Lo lamento, madam. Simplemente que quise evitar estos problemas reuniéndome con ustedes primero, pero tal vez debí pensarlo mejor. Loan, por favor, no te enfades; debes comprenderlos. Nosotros tuvimos dos años para conocernos; pero tus padres apenas lo hicieron hoy. Lo que quieren es asegurarse que no quiero aprovecharme de ti— Lemy veía la atmosfera en el peor escenario posible, lo mejor sería retirarse para regresar otro día.
— ¡No me hables! ¡También estoy enfadada contigo!— exclamó Loan con furia mientras apartaba la vista del muchacho culpable de que le reclamara a su madre. Era como si el muchacho a su lado no fuera el mismo Lemy de quien se enamoró.
Una vez más, la sorpresa de la actitud de Loan dejó boquiabiertos a los miembros de la familia Santiago. Fuera una actuación o no, Lori y Roberto veían que las intenciones de Lemy no eran tan malas y por su parte, Loan mostraba una reacción bastante normal al noviazgo que mantenía con el muchacho.
— ¡Oh boy!— Lemy sintió que se hundía todavía más, imaginó que Loan comprendería porque no la llamaba como siempre debido a la presencia de sus padres. Pero al parecer se equivocó y ahora su novia terminó enfadándose, como ya conocía, y no había esperanza de arreglar las cosas en medio de ese alboroto.
— ¡Ya entendí!— María se vio en la necesidad de intervenir. Todavía no era hora de que aquel espectáculo terminara, además deseaba ayudar a su hermana mayor por el cariño que le tenía, y quizás recibir ayuda cuando ella trajera un muchacho a casa— Loan le dice "gatito" de cariño, pero Lemy se puso nervioso y hizo lo mismo— informó con entusiasmo. Y por las reacciones de la pareja; Loan asintiendo y Lemy sonrojándose; supo que dio en el clavo.
— ¡Si en serio llevan dos años de novios no deberías ocultarlo Lemy!— gracias a la intervención de su hija, Roberto Santiago se apiadó del pobre muchacho en frente suyo. El hombre latino, más que nadie, conocía el suplicio que significaba presentarse ante los padres de la mujer de su vida, sin haber contado con los consejos de una figura paterna primero; aquel miedo y ansiedad, también lo había vivido— Esta bien que quieras nuestra aprobación, pero como dijiste; Loan te conoce desde hace dos años y se merece que la trates igual que siempre— mientras Roberto expresaba su opinión, recibió la mirada iracunda de su esposa; lo cual era malo, pero debía darle una oportunidad al muchacho castaño y se encargaría de convencer a Lori de hacerlo también.
— Ok, Señor Santiago— Lemy se sintió animado ante las palabras de apoyo del padre de Loan, pero la mirada todavía furiosa de la madre no ayudaban a que se decidiera— Eh. Mi… Loan… le… mile…— a pesar de haberlo hecho cientos de veces, con un publico presente resultaba difícil— Lo lamento, mi Leona. No quise enfadarte— la disculpa de Lemy se vio acompañada de un fuerte sonrojo en su rostro.
— ¡Gatito!— el humor de Loan cambió repentinamente tras oír a Lemy llamarla de ese modo cariñoso. Lo último que deseaba era estar enfadada con el muchacho castaño ese día, ya que tenía pensadas muchas actividades para divertirse en su habitación; por esa razón saltó a abrazarlo nuevamente y esta vez le plantó un rápido beso en los labios. Lo cual le rebeló un mundo las puertas increíbles del mundo de la pasion— No vuelvas a hacerme enojar ¿oíste? Ahora vamos a mi habitación, tenemos muchas cosas que hacer— olvidándose de todo y sobre todo de su familia, Loan empezó a jalar a su novio escaleras arriba para ingresar a ese nuevo mundo juntos.
— ¡Un momento señorita!— tras compartir una mirada rápida a su esposo, Lori supo que no podría detener la felicidad de su hija por sus sospechas, al menos no ese día. Pero por lo menos no le dejaría las cosas fáciles al muchacho— Pueden ir a la habitación, pero con la puerta abierta— indicó con tono severo y de advertencia.
— ¡Mamáááá!— el reclamo molesto y avergonzado de Loan, por frustrar sus planes, fue otra cosa nueva en la residencia Santiago.
— ¡Esa es la condición o Lemy se larga de la casa!— exclamó Lori con extrema autoridad.
— ¡Esta bien!— Loan no tuvo otra opción que aceptar para no perder la oportunidad de estar con Lemy— Vamos gatito— dijo mientras arrastraba nuevamente al muchacho castaño, casi en contra de su voluntad; la gamer no se dejaría vencer, igualmente podían hacer otras cosas divertidas aún con la puerta abierta.
Por su parte, Lemy apenas se estaba recuperando de aquel beso y ahora era arrastrado sin siquiera tomar en cuenta su opinión. Con una rápida mirada de suplica, Lemy pidió ayuda al padre de su novia. Pero el hombre latino únicamente le dirigió una sonrisa compareciente al muchacho mientras se encogía de hombros para dar a entender que no tenía voz ni voto en las decisiones de aquellas mujeres tan parecidas, que eran madre e hija.
