Disclairme: los personajes de SCC no me pertenecen, son propiedad de las locas y maravillosas CLAMP.


Tras declararle sus sentimientos a Sakura, su primo había regresado con el corazón destrozado a Hong Kong. Él no había querido hablar al respecto y ella respetó su silencio, tres semanas después de su retorno su tía Ieran le pidió pasar unos días en la mansión Li, ya que Xiao-Lang se negaba a salir de su recámara y probar alimentos. Y justo allí era donde se encontraba en esos momentos, frente a la puerta tras la cual como un cobarde se ocultaba su primo.

Soltó un suspiro de resignación, dudaba mucho que él quisiera recibirla. Aunque no era como si necesitara su consentimiento, tocaría la puerta por mera educación y si él no respondía... Abriría y entraría para sacarlo por la fuerza de ser necesario.

—Aquí vamos —susurró, antes de dar cuatro toques consecutivos a la puerta, al no tener respuesta siguió insistiendo pero el resultado fue el mismo. Bufó, no esperaba menos de un cabeza hueca como su primo—. Xiao-Lang, podrías comportarte como el líder y hombre de esta familia que se supone eres.

Nada… Rodó los ojos, al parecer él quería jugar al mártir y ella era una chica que carecía de paciencia, eso todo aquel que la conocía lo sabía muy bien.

—Si así lo quieres, que así sea —declaró. Metió la llave al cerrojo, y azotó la puerta contra la pared.

Al ingresar contuvo una exclamación, la imagen que la recibió distaba mucho de ser lo que en realidad había sido aquel chico, de no estarlo viendo con sus propios ojos no lo creería: estaba sentado al pie de la cama, cabizbajo y con las piernas extendidas. Varias botellas de bebidas alcohólicas yacían vacías junto a él, y se notaba que no se había dado un baño en días. La pérdida de peso era innegable, el cabello lo tenía más largo y desordenado que antes, e incluso un rastro de barba asomaba por los laterales de su bien perfilado rostro. El dormitorio que una vez había sido pulcro en limpieza y orden, ahora era lúgubre y asqueroso: libros, restos de alimentos en estado de putrefacción y prendas de vestir estaban revueltos y esparcidos sobre el piso.

Internamente soltó una sarta de maldiciones. Ella sabía que las cosas no serían fáciles, pero no sé imaginó hasta qué punto se había sumergido el muchacho en su miseria. Cosa rara pero por primera vez Meiling podría decir que las palabras le fallaron. Suspiró, estaba segura de que él ya había notado su presencia y que deliberadamente la estaba ignorando.

Apretó los puños a sus costados y se encaminó hasta quedar tocando las plantas de los pies de él con sus zapatillas.

—¡¿Qué rayos quieres Meiling?! ¡Déjame en paz! ¿Qué no entienden que deseo estar solo? —gruñó, sin levantar la mirada.

Ella no se inmutó, estaba allí para sacarlo de esa penosa situación en la que se había sumido. Entendía que en esta ocasión si quería hacerse escuchar tendría que ser aun más ruda de lo que solía ser normalmente con él. Así que con ese pensamiento en mente exclamó:

—¡Me importa un bledo lo que quieras o no!. Ahora mismo sacarás tu horrendo trasero de esa cama e irás conmigo a por algo de comer. Si no obedeces Xiao-Lang juro por la memoria de nuestros ancestros que te patearé en las bolas.

Él levantó la cabeza y le sonrió con malicia.

—¿Estás segura de no querer darles otro uso? —cuestionó mientras se iba incorporando muy lentamente—. Siempre has querido tenerme —susurraba, a medida iba avanzando como una fiera, lista para atacar a su presa. Por cada paso que él se aproximaba Meiling retrocedía otro—. Esta podría ser tu última oportunidad. Si en lugar de dedicarte hacer eso que sugieres, hicieras otra cosa... La podríamos pasar muy bien.

Ojos color carmín se abrieron de par en par, sus mejillas bien podrían competir con el color de sus orbes. Ese no era el chico tímido que ella recordaba, el que tartamudeaba y se sonrojaba cada que veía a Kinomoto. ¿Dónde había quedado el hombre dulce y caballeroso que siempre había sido su primo? Parecía que le habían cambiado por otro.

—Por eso odio a los alcohólicos, porque se excusan en la bebida para sacar lo peor de sí —le espetó en la cara.

Él se detuvo, y el encogimiento de hombros aunado con la sonrisa cínica que le dio la exasperó, en el tiempo que tenían de conocerse no recordaba a ver visto esa faceta en él. Enfadada consigo misma por pretender ayudar a un idiota como él, giró en redondo para salir de allí, e irse a casa pero cuando estaba por cruzar el umbral de la puerta, él estrechó la distancia entre ellos, la tomó por el brazo y la jaló con fuerza...

Meiling ahogó un grito de sorpresa pero se recompuso de inmediato, si él quería jugar al chico malo ella tenía la receta para ese mal y estaba ansiosa por poder aplicársela a su queridísimo primo. Por ello sin de verla ni temerla, giró medio cuerpo y cuando él estaba por tomarla con ambas manos por la cintura le asestó un fuerte puñetazo en la mejilla derecha.

oOo

Meiling se sentó en la cama junto a su primo con bolsa de hielo en mano.

—¡Auch! —se quejó él, al sentir el frío en la superficie por demás hinchada de su rostro. Y es que la pelinegra no tuvo compasión, le había pegado con tal fuerza que lo había hecho retroceder mínimo tres pasos—. ¡Carajo Meiling, pegas más fuerte que un jodido boxeador! —exclamó en tono airado.

—¡No te estés quejando! ¡Eras tú el que quería abusar de mí! —le espetó.

Xiao-Lang bajó la mirada, se sentía muy avergonzado por lo que había estado a punto de hacer.

Meiling notó el desánimo en el semblante de su primo y dijo:

—¿Qué dices? Borrón y cuenta nueva —le propuso con un amplia sonrisa.

La cual él pudo apreciar al levantar la mirada aunque la ocultó al segundo siguiente. Soltó un suspiro que terminó en quejido al sentir la mano de su prima palmeándole el lado sensible del rostro. Arrugó la cara y le fulminó con la mirada, pero su expresión se suavizó al notar cierta chispa de tristeza en los bellos ojos de su prima. Se maldijo internamente, su comportamiento la estaba lastimando, había dejado de verla durante diez largos años pero conocía muy bien esa expresión. Cabizbajo, empezó a rememorar lo hecho durante aquel periodo de tiempo.

Solo hacía una cosa... Dedicarse a encontrar la forma adecuada para declarársele a Sakura, y cuando por fin pudo vencer esa barrera llamada "amistad" y confesarle sus sentimientos…

—No puedo… Lo siento mucho.

Le había rechazado, para luego echarse a correr, lo que desconocían todos era que después de eso pasó seis meses tratando de volver entablar conversación con su amada, pero cada que lo intentaba ella le rehuía. Llegó al punto de no saber que le lastimaba más, si el rechazo de su amor por ella o el que eso hubiera determinado el fin de su amistad.

Aquella tarde en que decidió salir a comprar el boleto de regreso a casa, lo hizo movido por el impulso de la rabia y los celos, la había visto con Yukito, ella estaba llorando y él limpiaba su rostro con ternura para luego abrazarla, por un instante estuvo tentado a acercarse y averiguar qué estaba pasando, pero cuando vio como su flor de cerezos se aferraba al cuerpo del chico, fue más que suficiente para enviar todo al demonio e irse rumbo al aeropuerto. Aquello lo orilló a retornar con los suyos y a dejar en abandono la universidad.

Frustrado, se frotó el rostro con ambas manos. Inhaló y exhaló a la vez, ya no quería seguir torturándose con esos recuerdos. Él ya era un hombre de veinte y uno, edad que compartía con Meiling. El día en que había vuelto no reparó en ella, ahora viéndola bien no negaría que los años le habían sentado bien, estaba más hermosa, la mirada color carmín le confería cierto aire de misterio y exquisita sofisticación.

«Tal vez yo podría… amarla» pensaba mientras la observaba de reojo.

—No lo digas Xiao-Lang —intervino ella al predecir los pensamientos de él—. Sufrí a horrores cuando me dijiste que amabas a Sakura... Lo acepté, me desmoroné y lloré como nunca lo había hecho. Pero eso ya es parte de un pasado que no deseo remover, y créeme cuando digo que tú tampoco. Soy tu prima y amiga pero nada más, por favor no lo olvides.

Tras esa afirmación ella se levantó y salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta.

Xiao-Lang se quedó en completo silencio observando por dónde ella se había ido.

—Bien hecho —bufó—. Te mereces el premio al más grande de los idiotas que ha pisado la faz de la tierra. Eres un maldito —masculló, dejándose caer de espaldas sobre el colchón.

oOo

Dos meses habían trascurrido desde aquel incidente con su primo. Su tía le había llamado al segundo siguiente de haber dejado la mansión Li, para informarle de que Xiao-Lang se había dado un baño y bajado a comer. Las cosas habían mejorado desde aquel día, a excepción de que su primo aún se negaba en retomar sus estudios, oficialmente anunció estar en año sabático. Ieran por primera vez fue flexible y se lo permitió.

Cuando no estaba en casa de los Li o en la suya, era porque andaba de pinta en algún centro comercial o turístico con Xiao-Lang. Sin planearlo habían vuelto a lo que alguna vez fueron: "ella arrastrándolo por todas partes y él sin dejar de gruñir". Claro que ella ya no pensaba en modo romántico respecto a él, o mejor dicho, bloqueaba ese sentimiento.

Ciertamente aún lo amaba, y pronunciar aquellas palabras en el dormitorio del muchacho, había sido clavarse una daga en el pecho por cada una de ellas. Había entrado en pánico cuando la tomó por el brazo, era muy consciente de que si él trataba de besarla no tendría las fuerzas para rechazarlo. Y como una medida desesperada fue que le terminó asestando aquel golpe que tardó días en desinflamarse, y posiblemente le habría propinado otro si le escuchaba decir que podían intentarlo.

Aunque en más de una ocasión la niña caprichosa, egoísta que peleaba a capa y espada por el amor de su supuesto "prometido" estuvo tentada en resurgir. Y ese deseo solo se acrecentaba aún más a medida los días iban pasando, compartían y hacían muchas cosas juntos, a los ojos de los demás parecían una feliz pareja de enamorados, bien podrían ser eso si ella se lo pedía. Pero no, ella no era de las que sacaban ventaja cuando el árbol estaba en el suelo.

No traicionaría a su preciada amiga, ni a su propio corazón. Podía verse ruda a simple vista, pero por dentro seguía siendo una simple chica que como todas sabía: sufrir, llorar, reír, soñar y principalmente sabía amar. Por amor fue que creyó prudente salir de esa burbuja de felicidad en la que había permanecido en los últimos meses. Era necesario investigar y ahora comprendía a la perfección el sufrimiento por el cual también estaba pasando la ojiverde.

Sakura tenía un conflicto emocional, estaba hecha un manojo de nervios. Eso lo había descubierto al llamarla para reclamarle a espaldas del muchacho. Cuán grande había sido su sorpresa al escucharla soltarse en llanto y confesarle todo lo acontecido entre su primo y ella.

La pobre se sentía pésima consigo misma creyendo que la noticia le arruinaría el futuro a Xiao-Lang. Ella si lo amaba y la acongojaba pensar que él solo haya confesado quererla por lo sucedido entre ellos; por eso lo había rechazado. Temía descubrir que el cargo de conciencia por haberle arrebatado la virginidad en una noche de copas, lo hubiera sobre pasado, a tal extremo de hacerlo creer tener sentimientos por ella.

Meiling casi había querido tomar a ese par e ir y lanzarlos al fondo del mar, eran tan para cual. Pese a las tontas paranoias de su amiga, prometió no decir nada, aunque si le dio fecha límite para confrontarlo y decirle la verdad a su primo sino ella misma lo haría.

Si de algo estaba segura era de que el cabeza hueva de su primo, brincaría de auténtica felicidad al enterarse. Por fin Quitaría esa sonrisa fingida que actualmente se traía colgada al rostro. Si él y su amiga eran felices juntos.

Ella, Meiling Li, también lo sería. Porque amar es soltar, y un sentimiento tan puro como ese no debe ser contaminado por el del egoísmo. La prueba más hermosa y maravillosa de ello era el pequeño retoño que ya venía en camino. Fruto del verdadero amor que esos dos atolondrados amigos suyos se tenían… Su pequeño sobrino que terminaría de llenar con su luz y calidez, cada cachito de su corazón. Al que ya amaba y esperaba con ternura e ilusión.

Raro, extraño quizás pero no se había sentido ni se sentía mal con la información, podría ser porque en el fondo de su ser siempre supo que sería así. O porque ella conocía su situación mejor que nadie, ella sería hermana y amiga de la castaña, pero de su primo… Con melancolía dejó salir un suspiro.

«Seré tu amiga, tu prima y sobre todo por siempre tu enamorada mi querido Xiao-Lang»

oOo

Hola mis queridos lectores, quise hacer algo aunque fuese breve para nuestra querida Meiling, y por supuesto para ustedes también. Este personaje nos hizo reír en muchas ocasiones e incluso llorar, la verdad la adoro aunque algunos fic la odio jejeje (no hay un solo personaje al que los autores no me hayan hecho odiar en más de una ocasión. Eso para mí es excelente ;)

Tal vez la idea sea un poco cliché, la verdad no lo sé, reitero que el 95% leo en Wattpad y hasta la fecha solo encontrado dos one shots de esta nena. Que por cierto nada que ver con esto pero no sé si ustedes si han leído algo similar, en fin es breve pero va con mucho cariño. Incluso puede que les parezca que falta profundizar en la trama, la verdad es que no, siempre me gusta dejar cosas a la imaginación del autor (seeeh me gusta que sus cabecitas hagan boom) siendo sincera a mí me gusta como ha quedado, no quise hacerle mas micos y pericos que se viesen como un relleno innecesario (la autora es medio rara así que no se sorprendan, creo que ya notaron en todo su esplendor mis rarezas muahahaha)

Ojalá sea también de su agrado y si no es así pues lo siento mucho, jajaja no me dio para más la cabeza incluso tenía pensado hacer uno para el cumple de Sakura pero con tantas cosas no me sale lo que quiero, ya quedan pocos días y considerando que soy lenta para escribir y que el móvil no ayuda mucho pues creo que ya valí gorra jajajaja, posiblemente no haya nada para ella.

Pero… Si Sale se los comparto y si no pues de antemano mis más sinceras disculpas, igual voy empezar a ordenar los capis de uno de los fic descuartizados que anda en el drive, así que me dejaran de ver por un largo tiempo. Soy lenta como les digo y el móvil me limita en ciertos aspectos, todo lo hago a través de él y ya saben lo tedioso que es, prácticamente es imposible concentrarse cualquier mosca te distrae jajaja. Pero voy esforzarme ;) no responderé mensajes ni llamadas muahahaha.

Besos y un fuerte abrazo mis queridos lectorcitos, por favor cuídense muchísimo. Si les gusta dejen sus review, soy feliz con ellos ;)