Nota de autor: ¡Hola!, gracias por leer este fanfic, la verdad, nunca hice fanfiction, por lo que este es el primero, leo fanfics desde hace muchos años y nunca tuve la oportunidad ni la inspiración para escribir uno, hasta ahora claro, teniendo eso en cuenta tengo que aclarar que los personajes no son míos, solamente modifique la historia y la adapte a esta lectura. La historia está basada en "Tangled: the series" al igual que los personajes, no soy dueña de nada de eso. Por favor sepan disculpar si encuentran una falta de ortografía.Ahora.. ¡espero que disfrutes de la historia!Advertencia: Esta lectura tiene contenido LGBTQ y también explicito o (16), si no te gusta te invito a que te retires.
Capítulo 1: Un nuevo sentimiento
En lo más profundo del reino de Corona, dónde la luz del sol no llegaba a iluminar las paredes, ese apestoso y desagradable lugar, en el que estuvieron tantas almas corrompidas sumergidas en la solitaria oscuridad, era un calabozo hermético, el cuál estaba lleno de los criminales más violentos y desalmados que puedan existir, cualquiera diría que por su aspecto, salieron de alguna saga de películas épicas llenas de bárbaros y nada higiénicos fortachones, es difícil de creer que un lugar tan oscuro como este se encuentre en el Reino de Corona, siendo este último, un sitió tan agradable y armonioso.
En ese mismo y escalofriante lugar se hallaba Varian, un joven de tan solo 14 años de edad, en una asfixiante y fría celda de barrotes oxidados, goteras y cualquier otra insuficiencia sanitaria que te puedas imaginar. El muchacho estaba al tanto de esto, su supervivencia ante este nuevo ambiente no fue fácil de abordar, específicamente por los demás reclusos. La mayoría de ellos tenían un aspecto fornido y robusto, con cicatrices, marcas y tatuajes que orgullosamente gozaban de mostrar y presumir. Al contrario de ellos, las primeras semanas Varian se comportaba de manera pacífica, estaba deprimido y sin objetivo alguno, intentaba no alertar a nadie de su presencia y lo hacía con éxito, esos gigantescos hombres lograban intimidarlo, después de varios meses, se pudo acostumbrar a ver y escuchar las brutales voces y feroces rostros de sus compañeros.
La monótona rutina que se repetía sin cesar todos los días logro hacer que al cabo de 3 meses se vuelva insoportable y aburrida para el chico, y fue en ese entonces que dejó de sentirse desganado e intimidado. Empezó por idear planes para poder escapar, estaba decidido. "No voy a quedarme aquí por mucho tiempo más, solo estoy perdiendo mi tiempo, soy un científico y soy inteligente puedo salir de aquí, no seré como estos tipos". Se decía a sí mismo.
Sus actitudes perseverantes y decididas pronto se empezaron a manifestar en acciones, Esto dio como resultado que se meta en algunos problemas mínimos con los reclusos ya que ahora ni si quiera se molestaba en evitar discusiones e intentar defenderse. Los hombres de la guardia Real que custodiaban a los criminales también fueron víctimas de estas actitudes y sufrieron algunas travesuras de parte de Varian, debido a que en ocasiones ha tratado de manipularlos, quitarles objetos filosos e incluso seducirlos, terminaron en intentos fallidos y claramente con su correspondiente castigo al final. La princesa Rapunzel especificó al comandante que no iba a permitir que Varian recibiera un maltrato que no sea debido conforme a su edad y a sus crímenes, y por sobre todo, ella no olvidaba que fueron buenos amigos antes de todo lo ocurrido. El comandante obedeció las órdenes directas de la princesa y comunicó a sus hombres que lo traten como tal, así que se limitaron a mandarlo a hacer tareas de limpieza, reprenderlo por sus acciones y darle alguna nalgada, nunca va más allá de hacerlo sollozar.
A pesar de esto, lo siguió intentando, en ocasiones lograba conseguir algunos materiales, los cuales mantenía ocultos en su nada acogedora celda, todavía tenía muchos conocimientos sobre alquimia en su cabeza, y basó sus planes en la ciencia. Debido a sus acciones comenzó a tener un poco más de fama entre los reclusos y eso generó que muchos comenzaran a querer meterse con él.
Para su suerte el comandante se retiró y Eugene fue elegido para reemplazarlo, el no estaba muy ilusionado con la idea pero no se podía negar a tomar ese puesto, nadie se negaría, vivía en el palacio completamente gratis en agradecimiento por salvar a su querida princesa de la torre, era lo que debía hacer.
Comenzó sus labores como comandante inmediatamente, ese mismo día por la tarde divisó a lo lejos una pequeña y realmente familiar silueta, era Varian, el muchacho de muy baja estatura era fácil de reconocer a simple vista, aunque en ese mismo momento estaba usando uniforme y no lo haya visto al menos por 7 meses, esa pálida piel que resaltaba aún más con su oscuro cabello moreno y un mechón de un inexplicable color azul aguamarina, era imposible de confundir con alguien más. El niño estaba realizando la limpieza de las celdas en completa y fría soledad mientras todos los demás reclusos asistían a la hora del almuerzo, a Varian no se le permitió acompañarlos por su etapa rebelde de comportamientos problemáticos. Eugene estaba realizando una inspección general de los calabozos para lograr adaptarse mejor hasta que lo vio así sin más, luego de tanto tiempo sin hablarle, el menor ni se inmutó de su presencia, simplemente asumió que era un guardia cualquiera observando que no se meta en líos. A Eugene la sorpresa de encontrarse con el, tan repentinamente luego de tanto tiempo lo desconcertó inmediatamente, en lo único que podía pensar era en todo lo que había ocurrido y en el rencor que le guardaba al chico. "¿Porqué? ¡por un demonio! Justo aquí tenía que encontrarmelo, ese pequeño bastardo, ¡ni si quiera debería estar en las tierras de Corona! Si tan solo me hubieran avisado, lo habría desterrado a otro sitió muy lejano ni bien me den el puesto" penso el mayor antes de comenzar a actuar.
Se abalanzó contra Varian de inmediato, y dejándose llevar por sus impulsos, lo estampó contra la pared más cercana y lo obligó a ponerse de puntillas al levantarlo bruscamente de la camisa. El joven intentaba procesar todo lo que estaba sucediendo de la manera más rápida que podía, pero Eugene lo había asustado, y eso le dificultó pensar en cualquier método de defensa que pudiera usar a su favor en esa desafortunada situación.
" ¿¡Qué diablos haces aquí!? ¿Acado buscas molestarme? ¿Estas tramando algo de nuevo? ¿Eh? ¡Responde!". Expreso realmente furioso el ahora comandante.
"¡Ah! ¿¡Ahh!? Y-yo.. ¡Recluso #9983 del pabellón 4! ¡No me meteré en problemas! Estaba limpian.. ¿Fitzherbert?..". Estaba aturdido por la situación pero no lo suficiente, finalmente se dio cuenta de que la persona que lo tenía acorralado era nada más y nada menos que su ídolo de la infancia Flynn Rider, solía tener toda una colección de libros sobre el, incluso tenía pósters de "Se busca" de ese tipo, todas esas cosas las hizo volar la última vez que usó alquimia.
Eugene se dio cuenta de que actuó de una manera impulsiva y agresiva luego de ver como asustó al muchacho, lo bajó y se alejó un poco de él, en su defensa, el menor secuestró a la Reina y puso en peligro al reino, su rencor era algo entendible, al fin y al cabo consiguió calmarse.
"Disculpame, no esperaba verte a ti aquí, eres realmente una plaga ¿eh?". Se dijo a si mismo entre risas. Esto extrañó aún más al chiquillo y la situación logró confundirlo por completo, a pesar de esto, Varian esbozó una pequeña sonrisa, ladeo una ceja y aprovechó para burlarse de él.
"¿A qué te refieres con una plaga Eugene? Yo debería preguntarme por qué estás aquí después de todo, acaso.. me extrañas?". Instantaneamente luego de decir eso el niño comenzó a reírse a carcajadas, las mismas no duraron demasiado, en un simple instante su sonrisita pícara se borró por completo cuando Eugene se mostró agresivo con él, hundiendo un puño en la pared junto a su rostro, Varian se limitó a cubrirse el rostro y soltar un pequeño chillido esa instintiva reacción fue suficiente motivo para que el mayor se burle de él al igual que él lo hizo anteriormente.
"¿Extrañarte? Desde que te tienen encerrado y tu ciencia no esta destrozando todo a su paso el reino no hace más que prosperar, eras una molestia mocoso, hasta cuando no cometías crímenes, no me mal entiendas, tan solo mira lo que le hiciste a tu padre, seguro ahora estás mejor, perdiste a tu familia y a tus amigos, si es que en algún momento tuviste, me sorprende que Rapunzel insista en creer que vas a ser mejor persona, estoy seguro que no va a ser así, o acaso ¿me equivoco?".
El discurso de Eugene dejó al niño sin palabras, este mismo frunció el seño y agachó la mirada, no podía discutir con las palabras del mayor, las acciones de la princesa significaron una traición para él y estaba muy seguro de que sus actos eran imperdonables, incluso si Rapunzel lo perdonara la gente no lo hara. "Eso pensé, espero no cruzarte muy seguido por aquí de ahora en adelante, oh y Varian, no me causes problemas ¿quieres chico?". Expresó finalmente Eugene antes de retirarse y dejar al muchacho sin nada que decir. Él por supuesto sabía que todo lo que le había dicho fue muy duro para un adolescente y seguramente le dolió, pero consideró que fue lo mejor, para poder ponerlo en su lugar y que así aprenda una lección de una buena vez, aunque, dejando su odio de lado, Varian le recuerda un poco a él cuando era más joven y la gente mayor lo degradaba por cometer errores, y de alguna forma le causo lástima.
Con el paso de los días Varian y Eugene se limitaban a cruzar miradas cada vez que el destino los ponía en un mismo lugar a ambos, el comandante comenzó a organizar nuevas reglas y a imponer orden y respeto de manera inmediata, para su suerte, todos los planes que ideó para las mazmorras y su gente fueron un éxito, los guardias estaban muy contentos con su nuevo jefe y sus modernas ideas ylos criminales simplemente no querían tener problemas con el novio de la princesa de corona, así que simplemente no le causaban problemas. Por otro lado, Varian intentaba evitar a Eugene a toda costa, muchas veces sin éxito, también, se limitó a no hacer más travesuras a los guardias cuando se enteró que él era el actual comandante, en cambio, tenía algunos pocos problemas con otros reclusos, muchos de esos bárbaros solamente querían pelear o molestar, pero muchos otros tenían algunas intenciones desagradables con el chico, desde la perspectiva del chico, podrían ser orcos con gigantismo y con un anormal y apestoso aliento, salidos de un libro de fantasía como "El Señor De Los Anillos".
Luego de ese inesperado encuentro en las celdas, transcurrieron 2 largas semanas. Varian se encontraba almorzando. La comida que le suministraban era deplorable por no decir fatal y casi siempre estaba fría e incluso cruda, eso era una de las razones por la que había adelgazado intensamente estos últimos meses, encima había comenzado el gélido invierno típico de la región de Corona, y la comida al borde de estar congelada no era algo placentero. No solía sentarse con nadie en el almuerzo, es el único chiquillo entre todos esos gigantescos adultos, asimismo ninguno le agradaba y él precisamente no le encantaba a ellos. Varios minutos de rutinaria soledad transcurrieron mientras jugueteaba con la repulsiva comida, anhelando que el tiempo vaya más deprisa, el alboroto que hacían los demás reclusos ya lo había fastidiado, únicamente la luz del sol le daba compañía, aunque solo le causaba sueño y fatiga, también, le proporcionaba un poco de calor, eso no le venía nada mal con el frío que hacía, por momentos sentía que sus dedos se entumecian, su nariz y mejillas estaban más rojas de lo normal y su piel más pálida. La nieve no iba a tardar mucho en llegar.
De repente llego a notar como se desvaneció repentinamente esa cálida luz natural que lo estaba abrigando, se giró bruscamente para encontrarse de imprevisto a nada más y nada menos que a "La Cobra" y su grupo de gorilas. Ese tipo era uno de los criminales más temibles que había en todo el establecimiento, sus crímenes son sumamente terribles y desagradables tanto como desgarradores, como su apodo lo indica, envenenaba a niños con una mordedura de serpiente, esperaba que se enfermaran y mueran, cuando la familia de los pequeños los llevaban a la morgue para velarlos, el cometía actos de necrofilia con sus pequeños cuerpos. Su horrible historia había recorrido todo el reino mucho antes de que Varian naciera, era casi como una leyenda urbana, por suerte para todos lograron encarcelarlo ya hace 31 años. No era nada raro que le haya echado un ojo a Varian desde que llegó, es el más joven en ese lugar, y un muchacho pequeño y tierno como él iba a ser presa fácil para esa gente.
Él por supuesto qué conocía la vida de ese maleante, también la de los tres bandidos que lo acompañaban, cuando era un recién llegado se dedicó a estudiar a cada uno para saber por dónde moverse sin causar conflictos, pero este último tiempo estuvo algo distraído y eso originó una pequeña fama entre los reclusos por sus travesuras, y no se había dado cuenta hasta ese momento. Se había quedado helado, nunca estuvo tan cerca de estas gigantes bestias, normalmente procuraba tomar distancia, aunque claro que tenía miedo, no iba a dejar que ellos se den cuenta, por lo tanto, adopto coraje y con decisión los enfrentó.
"Vaya, si no me equivoco tu eres La Cobra y ellos.. tu trío de idiotas, dime ¿qué quieres Felicitas?". Eso no les iba a causar mucha gracia a los fortachones, Varian era un alquimista pero también era un genio, uno que supo deducir rápidamente el nombre de La Cobra, con ese nombre cualquiera hubiera tratado de ocultarlo.
"Espera ¿¡qué!? ¿¡de dónde rayos supiste mi…?!". Ensequida el chiquillo lo detuvo, simplemente para dejarlo aún más en ridículo, realmente lo estaba gozando, se divertía, simplemente no lo podía evitar.
"Oh no lo sabía, pero ahora sí, tu grandulon, me lo acabas de decir". Eso no hizo más que enfurecer a La Cobra, los otros 3 malhechores se reían a carcajadas.
"Mira Mocoso.." levanto al chico por el cuello de la camisa hasta tenerlo frente a frente. "Me estás dando muchas razones para dejar mi puño marcado en tu cara, ahora, si sabes lo que te conviene nos vas a acompañar a un lugar más privado".
Los 4 dejaron ver sus afilados cuchillos, uno de ellos muy cerca de la garganta de Varian, este estaba completamente perplejo, ¿cómo era posible que tengan navajas en ese lugar?, de todas formas, ya era tarde para él, supo enseguida que ellos se estaban por aprovechar de él, solamente podía permanecer tranquilo hasta que se le ocurra algo que hacer.
"Mira, yo no creo tener nada que les interese, de verdad, podrían decirme en ¿qué quieren que los ayude chicos?". Se limitaron a reírse maliciosamente, seguidamente se lo llevaron caminando, como si nada pasase, el chico temía por su vida y por su trasero.
Eugene estaba patrullando por los pasillos, chequeando que todo este en orden y bajo control, aprovechaba esas dos horas ya que todos los reclusos estarían en el patio almorzando y descansando. Ser un guardia real no le sentaba nada mal y ya le había comenzado a gustar. Al cabo de varios minutos recorriendo el pabellón 4, percibe unas voces lejanas que cada vez se hacían más claras, se estaban acercando, al principio solo dedujo que eran otros guardias, ya que los presos estaban obligatoriamente en el patio, pero comenzó a dudar de su deducción cuando las voces se acercaban cada vez más y llegaba a oír la cantidad de obscenidades que decían, divisó un escondite rápido para escabullirse en cuanto pasaran así los podía atrapar desprevenidos, desenvaino su puntiaguda espada y espero.
Se llevo una inesperada sorpresa cuando el primero que se apareció fue Varian, seguido muy de cerca por otros 4 grandulones, quedo tremendamente perplejo al ver al chico y no saltó al ataque, deliberó rápidamente que hacer y considero que su mejor opción era descubrir que tramaban. Se dirigían a los baños, le pareció curioso ver al chico con esos tipos, en especial con "La Cobra", desde que se unió a la guardia, nunca lo vio en compañia de alguien más que no fuera su mapache, en parte le daba algo de lástima pero eso no era lo importante ahora, Eugene quería saber que tramaban, y sabía bien por dónde moverse, conoce los calabozos de corona desde que era un pequeño maleante y sabe todos sus pasajes secretos, decidió tomar un camino un poco más largo por uno de los pasadizos para atraparlos infragantes desde adentro del baño, en un simple parpadeo esa gente ya estaba dentro del lugar y habían bloqueado la entrada, eso hizo que su plan de ir por otro lugar fuera su única opción, el iba a quedar como un héroe, o por lo menos eso pensaba, estaba seguro que esos idiotas iba a drogarse con algún tipo de ácido.
Varian ya había comenzado a temblar, no se le ocurría nada para salir ileso de esa, ¿gritar? No era una buena opción, en un instante lo podían amordazar, tal vez.. ¿correr? no, Tenían un cuchillo en su cuello tampoco es un idiota, estaba deseando que Rudiguer, su mapache, se apareciera de repente con algunos guardias, pero no iba a tener esa suerte, la fiel mascota no se había aparecido en todo el día. Al llegar, ya había empezado a correr sudor por su frente, solo deseaba que no dure mucho tiempo, cuando dos de los bandidos trabaron la puerta supo que era su perdición, ya no había forma de resistirse contra esos gorilas, el muchacho era un palillo de escarba dientes al lado de ellos.
"¿Qué hacemos aquí Cobra?, no soy tonto, pero no tengo nada que puedas querer, no tengo información que te sirva ni tampoco-..". En un instante los 4 hombres mayores se empezaron a reír a carcajadas, eso provocó que Varian se sonrrojara, no quería pensar que ellos se aprovecharían de él, pero todo indicaba que eso estaba por suceder.
"Te aseguro que lo tienes todo pequeña putita, tienes todo lo que puedo querer…". Siguió hablando vulgaridades junto con los otros 3, les ordeno que inmovilicen al chico, el no podía hacer nada, sintió un fuerte golpe en su cara, era el frío suelo, uno lo sostenía de los brazos, otro de la cintura, uno lo desvestía y "La Cobra" lo manoseaba sin cesar. Su pecho y su rostro tocaban el suelo y su cadera miraba hacia el techo, estaba en cuatro, sus lágrimas comenzaron a caer al piso congelado, esas lágrimas se convirtieron en potentes sollozos y de un momento a otro ni si quiera podía gritar, solamente lloraba, le habían cubierto la boca con unos trapos añejos, su visión comenzó a nublarse, lo empezaron a golpear, proporcionandole nalgadas, pero apenas se percató ya que estaba muy ocupado intentando luchar contra sus fuertes agarres sin éxito alguno como para sufrirlas, en ese instante su presión estaba por el piso, el sudor se mezclaba con sus lágrimas y ya no aguantaba más, estaba débil, su temperatura aumentaba, ni si quiera podía escuchar bien que le decían sus abusadores, dijo unas pocas palabras con el aliento que le quedaba, tan débiles como la escarcha justo antes de desmayarse por completo; "A-ayúda ..Flynn".
Antes de iniciar la persecución a esos 5 canallas, Eugene decidió llevar refuerzos, busco a sus oficiales de confianza, Stan y Pete, podían ser un par de idiotas pero también eran muy hábiles con las armas. El trío avanzó por los pasadizos apresuradamente, no tenían idea de lo que se estaban por encontrar, la compuerta oculta ubicada en el suelo del baño se abrió lentamente por detrás de los bandidos, Eugene entró primero, la imprevista escena que estaba presenciando lo perplejizo al instante que sus ojos chocaron con los del pequeño, ese cruze de miradas con el de ojos vidriosos y enrojecidos, le aclararon la cabeza en un parpadeo. Por fin se dio cuenta de porque se había enojado tanto al ver por primera vez en 7 meses al chico, entendió porque no lo quería perder de vista en estas últimas 2 semanas, porque necesitaba estar seguro de que no se meta en problemas. Se dio cuenta de lo mucho que se había obsesionado, de cuánto le importaba la seguridad del muchacho, y no pudo elegir mejor momento para entenderlo. Al verse cara a cara con el niño, este le pidió auxilio antes de renunciar a su inútil lucha y desmayarse, "Ayuda Flynn", sus palabras despertaron un nuevo sentimiento en Eugene, necesitaba proteger a Varian, protegerlo como haría el héroe ladrón de esos cuentos que ambos conocían, esas simples palabras le bastaron para saber lo que tenía que hacer.
La rabia comenzó a subirle hasta las entrañas, recorriendo todo su cuerpo y dándole la electricidad necesaria para atacar a los abusadores de Varian. Stan y Pete se encargaron rápidamente de los 3 bandidos que habían acompañado a "La Cobra", y de este último se encargó Eugene, una no muy larga pelea entre cuchillo y espada se desató entre ambos, ese grandote podría doblarle el tamaño pero no tenía idea de lo hábil que era Eugene con las espadas, finalizado su duelo, el comandante ordenó a los otros 2 guardias que se lleven esposados a los 4 bandidos, del resto se encargaría él.
Continuara..
