Introducción.

Tabú es un concepto usado para referirse a todo aquello que, según las convenciones sociales, las creencias religiosas o la mera superstición, se considera prohibido. Como tal, la palabra proviene del polinesio "tabú", que significa 'lo prohibido'.

Cuando una práctica, una conducta, un hábito o un simple gusto chocan con los valores tradicionales, los preceptos religiosos o los dogmas de la clase política dominante de una sociedad, estos son susceptibles de pasar a ser censurados y considerados como tabúes.

De este modo, los tabúes pueden catalogarse como todas aquellas conductas, acciones o expresiones que son prohibidas o vetadas por la sociedad. En este sentido, existen diversos tabúes dependiendo del área de actividad humana.

Puede haber, por ejemplo, tabúes de tipo lingüístico, que son aquellos según los cuales ciertas palabras o expresiones, consideradas altisonantes o de mal gusto, o relativas a temas delicados, como la muerte, el sexo o el mal, están sujetas a ser consideradas como tabúes, dependiendo de la cultura.

De allí que surjan los eufemismos, que son expresiones que se utilizan para sustituir palabras o expresiones tabúes, y que atenúan o suavizan su sentido original. Un ejemplo clásico es la expresión "pasar a mejor vida" como eufemismo de "morir". Los chinos, por su parte, llegan incluso a considerar ciertos nombres (de emperadores, clanes, santidades, etc.) como objeto de tabú.

Por otro lado, por motivos religiosos, se suscita multitud de tabúes, algunos de ellos referidos a la alimentación, como la carne de cerdo para los judíos o las vacas para los hindúes, o en temas como los referidos a la sexualidad: incesto, sexo prematrimonial, contracepción, etc., son considerados tabúes.

Hoy en día, en nuestras sociedades convivimos con una enorme cantidad de tabúes, algunos de ellos basados en prejuicios sociales únicamente, otros en la preservación de valores morales, y algunos más bien en las supersticiones.

El tabú hacia la diversidad sexual, por ejemplo, muchas veces se basa simplemente en el rechazo a lo que nos resulta extraño, desconocido, y, por lo mismo, amenazador, pese a que sean percepciones infundadas.