Hellsing no me pertenece, el creador es Kouta Hirano.

Este fic entra en el reto "Disney en la Mansión " del foro La Mansión Hellsing

La canción que sirve de inspiración para esta penosa historia es ¡Quiero ya ser el rey! de la película El Rey Leon

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"Demasiados crímenes"

"Tanta ineptitud"

"Indignos de lo que tienen"

Estas, son las cosas que pasaban en la mente del pequeño Vlad al mirar su futuro reino, a sus nobles y sus leyes. Nada era como tenia que ser: Ideal, ejemplar. Estaba astiado de todo su ambiente, de su pobredumbre no económica sino moral; Habian perdido el sentido de la decencia, de lo correcto, las enseñanzas del señor se habian perdido en su país. Asi nunca ganarían la tierra prometida.

Apenas con 8 años de edad y tan asqueado de todo su alrededor, Vlad hizo una promesa: Le devolveria la belleza a su país, haria que su pueblo volviera a ser digno, correcto, que recordaran las enseñanzas dadas por Dios, que tuvieran honor.

"Seré el mejor príncipe que Valaquia jamas tendrá"

Su hermano mayor jamás hará de Valaquia lo que tiene que ser, lo siente, lo sabe, Mircea jamás logrará mantener su país en pie ni por un año. No tenia su ambición, su visión y deseos.

El era el indicado, el rey.

...

-¡Vlad! ¡Vuelve aquí!-

Cneajna le gritaba a su hijo menor, sus lecciones empezarían dentro de poco y el continuaba jugando con sus espadas de madera...

-¡Vlad!-

Esa no era de madera ¡¿En qué estaba pensando?! Estaba a punto de enterrarla en el abdomen de su hijo mayor -¡Vlad! ¡Ven aquí en este instante o te juro que tu castigo será ejemplo para tus futuros nietos!-.

Pero Vlad solo sonrio, y ayudo a Mircea a levantarse.

-Por favor madre, nuestro padre dijo que Mircea debia enseñarme a manejar una espada apropiadamente, es necesario ¿Recuerda? Me será de utilidad en el futuro, y el también puede aprender más-.

-Es verdad madre- Respondio Mircea, ahora de pie y limpiando sus ropas -Además, madre, recuerda que debo manejarla bien, cuando herede debere defender mi lugar como Voivoda ¿Como lo haré sin poder usar algo fundamental en la vida de cualquier príncipe?-

Cneajna sonrió con orgullo, sus hijos, sus hermosos hijos eran tan talentosos, entusiastas y guerreros como su padre. Mircea sin duda seria un gran principe.

Volteo a ver a Vlad y un escalofrio recorrio su cuerpo, su hijo veia con desprecio y altaneria a Mircea, como si lo considerara poca cosa.

Debia de ser solo su mente, si, estaba exhausta, manejar la fortaleza no era tarea fácil, mucho menos con las amenazas en contra de su vida y sus hijos. Si, eso debia ser.

-Vlad, querido. Debes recibir tus clases, ven conmigo, si no las recibes ¿Como podras ayudar a tu hermano en el futuro?-

Pero Vlad solo asintio lentamente, y dejando atras a su madre y hermano, se encamino a recibir sus clases.

"Cuando sea rey, decidiré lo que hare con mi vida"

Si, eso haria.

...

Pasaban los meses, la guerra empeoraba, las amenazas continuaban, todo era tempestuso, asi era la Valaquia de Vlad II, el Voivoda, el principe de Valaqui y fundador de la orden del dragón.

Un nudo se formo en su garganta, veria a Cneajna, a sus hijos Mircea y Vlad... No podria verlos a la cara y decirles que los entregaria a los otomanos ¿Que clase de esposo era? ¿Que padre le haria eso a sus hijos? 'Ninguno' se respondio a si mismo 'pero aun siendo eso, sigo siendo el rey, debo velar por el bien de Valaquia y no puedo pelear contra el sultan'

Aun con la mente nublada, entro a su lugar. Cneajna y los chicos lo esperaban con miradas de amor y orgullo.

...

-¡No dejaré que los entregues!- Cneajna se aferraba a los brazos de sus hijos, sus niños, sus bellos, maravillosos hijos, no podia creer lo que su esposo le acababa de decir, debia ser una mala broma, ¡Debía haber otra salida!

-¡No hay otra forma! ¡Sabias bien que esto podia suceder! Debemos cumplir, di mi palabra-.

-¡No me interesa el valor de tu palabra! Rompiste tu promesa de proteger a mis hijos, no me importa mas tu vida.

Vlad II ablandó su mirada, se acercó a su princesa y poniedose de rodillas, posó su mano sobre su mejilla.

-Nunca quise llegar a esto- Su gesto permanecia estoico, pero en sus ojos se reflejaba dolor -Son mis hijos, carne de mi carne y sangre de mi sangre, no quiero entregarlos, pero no tenemos otra salida, sabes lo que puede pasarle a el reino si no los doy-

Dirigo su mirada a sus hijos y posando su mano sobre sus cabezas, exclamó: -Son mis tesoros mas preciados, mi orgullo y el futuro de Valaquia, confio en que no me decepcionaran-

El rostro de Cneajna se volvio rojo de furia, mordio sus labios preparada para dedicarle el mayor insulto que en su vida llegaria a escuchar, pero...

-No te preocupes, padre- La voz de Vlad se hizo presente, fria e indiferente, compatible con su mirada llena de desprecio -Jamas te decepcionare, mas bien al contrario, te dare catedras de lo que es ser un lider ideal, uno que no flaquee ante la presencia de un enemigo mayor. Espero este vivo en ese entonces para que veas el futuro de Valaquia en mis manos-

Dicho esto, se separo del abrazo de su madre y camino fuera del estudio, en direccion a su habitación.

El voivoda se quedó perplejo ante las palabras de su hijo menor. ¿Cuánto cambió mientras estaba ausente? En su mirada no se reflejaba la inocencia de su niño, sino la indiferencia de un hombre. Tal vez descuido su relacion con el demasiado tiempo.

'O quizas' pensó 'El chico cada dia esta mas mal'

Si, eso debia ser.

...

Se sintio asqueado, repulsivo, sucio, sucio ¡Sucio!

Saliendo de ese maldito cuarto, con lagrimas en sus ojos, cara raspada y moretones en su cuerpo, recordó a su padre, su decision y cobardía al entregarlo como al sultan como prostituta personal.

Lo odiaba, lo odiaba ¡Lo Odiaba! Odiaba a su padre, lo detestaba, se burlaba de su debilidad y escupía en su falso amor por el. El era su hijo, ¡¿Como podia hacerle eso?! ¡¿Como pudo entregarlo a un maldito engendro?! ¡¿Como pudo lanzarlo a ese infierno?!

Llegando a su habitacion, empujo las puertas con todas las fuerzas que su pequeño y abatido cuerpo le permitian usar. Corrio y se acosto en su cama. Donde lloro amargamente por un tiempo que le supo a una eternidad.

Una sensacion fria y metalica se hizo presente en la puel de su pecho... Dejo de llorar, aunque sus ojos seguian llorosos al ver su cruz, su madre se la habia entregado.

"Mi amor" - Le habia dicho ella, con su nariz roja y ojos hinchados- "Puede que yo no este junto a ti físicamente, pero Dios estara contigo en cada momento de tu vida, nunca te dejara de lado, eres su hijo y el velara por ti en cada segundo que pases bajo la custodia del sultan, jamas te olvides de esto, por mas terribles que sean las circunstancias, te amo y el te ama, nunca lo olvides, mi pequeño Vlad-

Apretando la cruz en su pequeñas manos, arrugando su carita en posición fetal, recordo la promesa que se habia hecho.

"Sere el mejor príncipe que Valaquia jamas tendrá"

Con las ultimas fuerzas que le quedaban y valentia renovada, excamo a viva voz, sin importar lo que los vasallos del sultan pensaran:

-¡Quiero ya ser el rey!-

Espero les gustara, en lo personal debo decir que no pensé que sería así, pero estoy muy satisfecha con el resultado, tal vez lo editare en el futuro.

La canción es una de las mas bellas de El Rey Leon, me disculpo por el ambiente oscuro que le di, pero simplemente esto se apoderó de mi mente.

No creo que Vlad II, el padre de El empalador (Alucard para los amigos) fuera un hombre sensible, pero asi surgio en este fic.

Al principio de este fic Vlad (Alucard) tenia 8 años, pero al momento de que su padre lo entregara hice que tuviera 13 años.

Las letras que inspiraron este fic son:

"Poderoso rey seré, sin oposición"

"Nadie que me diga"

"Cómo debo ser"

"El chico cada día está más mal"

"¡Quiero ya ser el rey!"