N/A: Hola nuevamente, aquí les presento una pequeña secuela del primer fanfic que hice hace tiempo de esta pareja poco usual, aunque con la diferencia que este estará en esta categoría por obvias razones. Que lo disfruten y que sea de su agrado. ¡No olviden leer las advertencias!
Aviso importante: Personajes y ambientes de esta franquicias NO ME PERTENECEN Y NO SOY DUEÑO DE ELLAS, le pertenecen a sus respectivos dueños. Cualquier otra referencia distinta de esta franquicia antes mencionada, pertenece a sus respectivos dueños. Este fanfiction está hecho para entretenerse.
Advertencia General: Se recomienda leer "Una nueva oportunidad para volver a amar" para entender este fanfic, de lo contrario no entenderán ciertas partes de la historia. Adicionalmente aclaro que este fanfic esta como Rated M por razones obvias, debido a que contiene escenas que están enfocadas para un publico más maduro y lenguaje explicito. ¡Quedan advertidos!
Nuestra primera experiencia.
-¿Tsumugi? ¿Qué haces aquí? Ya es muy tarde. -pregunto preocupada la joven al ver a la tecladista del HTT en un estado muy depresivo, en el salón de música del instituto.
-Nodoka. -exclamo aun triste y con su cabello todo desordenado, al frente suyo estaba la presidenta del consejo estudiantil y a su vez, una de sus compañeras de último año de preparatoria. Ella podía ver que su compañera todavía la estaba mirando con preocupación.
-Te vez muy mal, ¿Qué te ocurrió?- pregunto todavía con muchas interrogantes.
-Déjame sola… no quiero… hablar… de… eso…- dijo entrecortada, se dio media vuelta y escondió su mirada, pensaba que era mejor no darle explicaciones.
Una vez que pensó rápidamente cual podría ser la causa se acercó lentamente hacia donde estaba su compañera.
-Creo saber porque estas triste…- dijo calmada y poniéndose de rodillas atrás de la chica de cabello rubio.
-Nodoka… por favor… déjame sola… dije que… no quiero… hablar. Tu… no me…- dijo intentando que se alejara, evitando el contacto visual. Pero no se esperó que su compañera la abrazara por alrededor de su cuello y al darse media vuelta su compañera de lentes la beso en sus labios, estaba tan sorprendida que se dejó llevar por la situación.
Las dos jóvenes disfrutaron su beso mutuo hasta que se separaron levemente, formando un hilo de saliva entre las dos.
-Nodoka… yo… -dijo nerviosa.
-Si todavía te sientes muy mal, estoy aquí para ayudarte. Sé que quieres estar con alguien… expresar tus sentimientos en ella, o mejor dicho… quieres estar conmigo. Yo te quiero mucho y te amo Mugi. –dijo con una sonrisa frente a la rubia, mientras le desabrochaba su bléiser y su camisa.
-…es verdad… pero… me estas tentando a hacer algo que me gusta.
-Soy toda tuya… no me importa si quieres hacerlo aquí mismo… solo no te contengas. –luego de esto, la rubia no contuvo más sus emociones, abrazo a la chica de lentes por la espalda con fuerza y la beso nuevamente en sus labios. Permitiendo que Nodoka cayera de espalda al piso del salón y Mugi colocaba sobre ella sin dejar de besarse, listas para disfrutar su maravilloso acto.
-Ahh… que sueño más maravilloso. –despertó rápidamente Mugi desde su cama de lujo de su mansión. –No puede ser… -dijo con tono triste, -…yo quería llegar al final de mi sueño. Ahora tengo sueños muy bonitos contigo… Nodoka. –dijo para sí misma, observo que todavía era de madrugada, por lo que nuevamente siguió durmiendo.
-Ese sueño… se sintió muy real. –dijo por última vez antes de quedarse dormida.
-Hola Nodoka-chan.- dijo amable la rubia al entrar al salón del consejo y se acercó a su compañera.
-Hola Mugi, ¿A qué se debe tu visita? –pregunto con mejor ánimo.
-Ya terminaron las actividades del club y como todas se estaban retirando, decidí acompañarte y ver como es tu trabajo de presidenta del consejo estudiantil. Además veo que estas muy sola en este salón. –dijo Mugi.
-Eres muy amable. Me acabas de alegrar esta tarde. Tengo que hacer tiempo extra esta tarde, para preparar las actividades futuras del establecimiento. Ven te enseño mi trabajo. –dijo Nodoka tranquila y emocionada.
-Estoy de acuerdo Nodoka-chan… pero podemos dejarlo para después, tengo otros planes que quiero compartir contigo. -dijo con alegría caminando lentamente hacia su compañera.
-¡Que haces Mugi! -grito sorprendida y sonrojada al ver a su querida pareja sentarse sobre sus piernas, permitiendo que contemplara todos los detalles físicos de su querida tecladista al frente suyo.
-Lo que dijiste hace un momento… -dijo con una sonrisa mientras le acariciaba el cabello de su compañera, -…quiero alegrarte esta tarde, aprovechando que estamos juntas en el salón del consejo.
-No creo que…-pero Nodoka fue interrumpida cuando la tecladista agarraba con ambas manos su bléiser y su camisa, movió sus manos a los lados, rompiendo las dos prendas de su pareja y exponiendo su piel con solo su sostén, permitiendo que la chica gritara de sorpresa. -¡Mugi!
-No te preocupes… -la rubia se agarró con ambas manos su propio bléiser y su camisa, rompiendo con fuerza sus propias prendas, exponiendo su piel y su propio sostén. -…ahora estamos a mano. -Luego se recargo sobre el cuerpo de su pareja y comenzó a besarla en una de sus mejillas mientras la abrazaba por alrededor de su espalda.
-Mugi… por favor… me estas tentando… -dijo muy nerviosa, tratando de no caer en su tentación.
-Nodoka-chan… no te contengas… -dijo seductora, -…yo sé muy bien… que quieres hacerlo conmigo… yo te quiero y te amo… soy toda tuya… puedes acariciar mi cuerpo… puedes besar mis labios o mis pechos… o tal vez quieras succionar mi entre… -la rubia fue interrumpida cuando su compañera la agarro por alrededor de su cuello y la atrajo para besarla en sus labios.
Las dos jóvenes disfrutaron su beso mutuo hasta que se separaron levemente, formando un hilo de saliva entre las dos.
-Creo Mugi… que voy hacer todo eso. –dijo con mucha seguridad y totalmente rendida a sus encantos, por lo que le mostró una sonrisa a la rubia.
Nuevamente la atrajo para volver a besar a su novia, permitiendo que ambas se dejaban llevar con el simple tacto de sus cuerpos, por lo que cada una decidió quitarle sus prendas superiores quedando solo con su respectivo sostén, ambas listas para disfrutar su maravilloso acto.
-Ahh… -despertó Nodoka muy sorprendida desde su propia cama de su residencia, vio que todavía es de madrugada, por lo que se tomó su tiempo para volver a dormir con más calma. –No sé, porque tengo esos sueños muy extraños contigo… Mugi. –dijo para sí misma.
-Ese sueño… se sintió muy real… -dijo quedándose nuevamente dormida.
Luego de dos meses desde que las dos jóvenes habían comenzado su noviazgo de manera oficial, Kotobuki Tsumugi y Manabe Nodoka se encontraban reunidas en las afueras del instituto luego de haber finalizado todas sus actividades respectivas del establecimiento.
-¿Mugi? -pregunto con cariño, mientras iban caminando por la calle tomadas de las manos.
-Dime Nodoka. -dijo amablemente y de buen humor.
-Feliz segundo mes de noviazgo. –dijo con tranquilidad y con una sonrisa en su rostro.
-Gracias Nodoka, igual feliz segundo mes. –respondió con una sonrisa en su rostro.
-Aprovechando esta situación, te quería preguntar si me quieres acompañar a mi hogar, ya que voy a estar sola. –propuso la chica de lentes. –Bueno, solo si tú quieres.
-Pero claro que quiero acompañarte. –dijo con tono muy alegre. -¡Vamos a tu hogar!
No les tomo mucho tiempo a ambas jóvenes en llegar a la residencia de la chica de cabello marrón, y una vez que llegaron, ambas ingresaron a la entrada principal residencia.
-Llegamos Mugi. Siéntete como en tu casa. –dijo con calma.
-Gracias. Nodoka… no te estas olvidando de algo importante. –dijo la rubia con amabilidad, apoyo su espalda en la puerta de entrada y decidió mostrar sus brazos abiertos a su pareja.
-Tienes razón Mugi. -dijo con naturalidad.
Las dos jóvenes se acercaron para darse con cariño un beso mutuo en los labios, mientras se abrazaban por la espalda y sentían la cálida presión de sus cuerpos.
-Extrañaba esos besos tuyos, Nodoka. –dijo con alegría y con mucha felicidad la rubia.
-Yo también los extrañaba. -dijo con tranquilidad, sin soltar el abrazo mutuo, –Pero Mugi, la última vez que nos dimos un beso mutuo no fue hace mucho. Recuerdas que fue después que terminaron tus actividades del club de música y mis actividades del consejo estudiantil.
-Si lo recuerdo, pero igual los extraño mucho. -dijo con sinceridad. –Sé que en el instituto debemos comportarnos como unas jóvenes ejemplares, pero ahora que estamos las dos en tu hogar, tenemos más libertad de compartir nuestro amor mutuo como corresponde.
-Y no te olvides del fin de semana pasado, cuando me invitaste a pasar la noche en tu lujosa mansión, en tu hogar también tenemos la misma libertad que aquí. -acoto con calma.
-Sí, recuerdo esa noche dormimos muy cómodas en mi cama. –dijo Mugi con una sonrisa, pensando en su imaginación ese recuerdo en que las dos dormían tranquilas en su habitación.
-Todavía tengo recuerdos sobre eso. –dijo con naturalidad. -Volviendo al tema, mientras celebramos nuestros dos meses de noviazgo, si quieres cenamos temprano y después podemos ver juntas películas hasta tarde. ¿Te parece? –propuso la chica de lentes, mientras agarraba ambas manos de la chica rubia.
-Estoy de acuerdo. –dijo con entusiasmo.
Las dos jóvenes enamoradas, después de tener una agradable cena, volvieron a la sala principal para ver varias películas desde las horas de la tarde hasta las horas de la noche, Nodoka estaba sentada en el sofá mientras tenia abrazada a Mugi por el costado, también sentada en el sofá. Ambas estaban muy cómodas y seguían viendo películas mientras disfrutaba de su mutua presencia y tapadas por una manta.
Una vez que termino la última película, ambas jóvenes rompieron el silencio.
-¿Te gusto la película? –pregunto Nodoka y vio cómo su rubia, se giró para poder verla de frente.
-Sí, me gustó mucho, pero me gusta más cuando la estoy viendo contigo. –respondió y se acercó para darle otro beso en sus labios, y ella se lo correspondió.
-Mugi, ya es de noche, si quieres vamos a mi habitación.
-Está bien Nodoka.
Debido a que ya era muy tarde, ambas habían decidido ir a la habitación de la dueña, tomaron sus respectivas pertenencias, apagaron las cosas del primer piso, Nodoka tomo la mano de la rubia, subieron las escaleras y entraron a su habitación y dejaron sus pertenencias en la entrada.
-Bueno Mugi, ya sabes cuales son las reglas de mi habitación. –dijo con naturalidad, pensando en la idea de que ambas tenían que irse a dormir.
-Lo entiendo. Pero la verdad, no tengo sueño todavía. –dijo tranquilamente y levemente nerviosa.
-¿Qué ocurre Mugi? Te veo un poco preocupada, más de lo usual. –pregunto Nodoka con naturalidad.
-Bueno yo…
-¿Quieres que conversemos? –propuso con tranquilidad.
-Está bien. –dijo con una sonrisa.
Las dos jóvenes se quedaron de pie en la habitación de la dueña, a una distancia muy cercana, cerca de la puerta de la habitación.
-En los últimos días… -dijo nerviosamente, -…tuve unos sueños muy bonitos, la última noche que dormí en mi cama.
-¿Y cuál es el problema?
-No te quiero mentir, pero en este sueño estabas presente y nosotras dos estábamos haciendo cosas… -dijo muy sincera y sonrojándose, -...demasiado fuera de tono.
-¿Y a que te refieres con cosas demasiado fuera de tono? –pregunto levemente indignada, ya en su mente sabía a qué se refería con esa frase.
-Ya sabes, esos temas que me gusta tanto fantasear. –se acercó lentamente para susurrarle al oído de su pareja. –Yuri.
-En mi sueño. -continuo mientras retrocedía hasta su posición original, -Recuerdo esa vez que me encontraste triste en el salón de música, pero en vez de darme tu apoyo, me besaste en mis labios y me decías que juntas hiciéramos cosas indecentes en el salón de música, como…–dijo con total naturalidad, hasta ser interrumpida.
-¡Mugi! ¡Cómo puedes soñar… eso! -comento con mucha preocupación.
-Vamos Nodoka. -interrumpió con leve molestia, -¿acaso tú nunca has tenido tus propios sueños indecentes? No lo sé… que yo entre al salón del consejo estudiantil desocupado, me siente sobre tus piernas, te abrazara y quiera que me hagas cosas indecentes a mi cuerpo. –dijo su primera idea atrevida.
-¿Qué? –pregunto nerviosa y también muy sonrojada.
-Espera… te estas sonrojando… yo lo dije como ejemplo. Entonces, ¿tú también tienes sueños indecentes conmigo, cierto? –dijo con sorpresa.
-¡Por supuesto que no! –dijo rápidamente aun sonrojada, no se esperaba que pudiera adivinar su propio sueño.
-Tu cara me dice todo lo contrario, Nodoka. –comento con tranquilidad.
-La verdad… sí. –comento despacio y muy avergonzada, provocando que su pareja la abrazara de alegría por alrededor de su espalda.
-¿Quién diría que una estudiante modelo como tú, también tendría tus propios sueños pervertidos conmigo? –comento con una sonrisa.
-¡Mugi! Ya basta. -dijo demasiado avergonzada. –Además fue algo que soñé de forma inconsciente, si de verdad tuviera esas fantasías que tienes tú, habría soñado ese sueño completo y no a medias.
-Lo lamento Nodoka si te incomode con eso. -dejo de abrazar a la chica de cabello marrón, -Es solo que de alguna forma, me siento muy feliz que alguien más comparta mí mismo don. –dijo tranquila.
-No te preocupes por eso. Además tú llevas mucho tiempo involucrando a nuestras amigas a tus propias fantasías, estoy segura que de más de una ocasión involucraste a Mio y Ritsu, a Yui y Azusa, y probablemente a Ui y Jun en tus fantasías. Solo falta que te desmayes por sobredosis si visitas un pueblo con población mayormente femenina o visites un club de idols escolares como los de la película que vimos anteriormente.
-Espero que no ocurra eso, aunque las jóvenes que aparecían en la película suena tentador emparejarlas. Y es verdad que me gusta tener esas fantasías, pero a diferencia de mis sueños contigo, los sueño de forma inconsciente y no termino de disfrutarlos porque me despierto de repente en las noches.
-Veo que tienes el mismo problema que yo. Aun así, ¿Cuál es la razón de porque me cuentas tus sueños? -nuevamente pregunto.
-Lo pregunto porque, he pensado mucho en nuestra relación. -dijo con mucha seguridad, -Llevábamos dos meses juntas como novias y ambas hemos disfrutado nuestra mutua compañía, incluyendo el apoyo que nos tienen nuestras amigas y nuestros padres. Pero en este último tiempo me pasan cosas muy fuertes cuando pienso en ti Nodoka.
-¿A qué te refieres?
-Cuando pienso en ti, pienso que tú eres una gran persona, responsable y muy madura, pero también me doy cuenta que eres físicamente atractiva para mí. –dijo con total seguridad. –Eres tan hermosa que cuando pienso en ti no puedo evitar hacer eso cuando estoy sola en mi habitación. –con una de sus manos se fue directo a tocar su propia entrepierna por sobre su falda.
-¡Mugi… no hagas eso! –advirtió agarrando la muñeca de su chica rubia. –No puedo creer lo atrevida que puedes llegar a ser. –comento con preocupación.
-Lo lamento Nodoka, pero es la verdad. -dijo con tranquilidad, soltándose del agarre de su pareja, -Si hago eso en este último tiempo es porque pienso mucho en ti.
-¿Y tú crees que no siento las misma cosas que sientes tú? Tú eres una persona alegre y gentil, pero también eres una chica físicamente muy atractiva, hasta considero que eres físicamente más femenina que yo. –dijo Nodoka levemente avergonzada. –Pensar en ti, me dan ganas de hacer eso, pero trato de evitar hacer esas cosas y de pensar en esos sueños recientes, porque la verdad… tú eres mucho más que solo un chica atractiva.
-No tienes por qué avergonzarte por esas cosas, Nodoka. -la tecladista abrazo con cariño a la presidenta del consejo estudiantil por alrededor de la espalda y esta hizo lo mismo. -Las dos somos dos chicas normales quienes consideran a su respectiva pareja igual de atractiva, lo importante es que nos queremos y nos amamos, aceptando nuestras virtudes y defectos de la otra.
-Yo también estoy de acuerdo contigo Mugi. -dijo con calma, -Podemos tener estos tipos de sueños en que pensemos en nosotras, pero yo quiero que sean por amor y cariño que nos tenemos, porque nosotras somos mucho más que solo dos chicas.
-Yo quiero que sepas que esos sueños que tengo, también los pienso con cariño y amor, si me gusta tocar mi entrepierna es porque pienso en ti con cariño y amor. Por esa razón, recordando esos sueños pensé en nuestra relación. Hace mucho tiempo te había dicho, que algún día quisiera devolverte el favor, por toda tu ayuda cuando estuve en el salón de música, cuando creí que no podía superar mis problemas personales. Cuando creí que me iba a rendir en el amor en ese día. -dijo naturalmente.
-Si lo recuerdo bien. –dijo calmadamente.
-Lo pensé muy bien y creo saber cómo devolverte el favor por tu toda tu ayuda. -se acercó para capturar sus labios y comenzó a besar a una Nodoka muy desprevenida mientras aun la abrazaba por la espalda. -¡Quiero hacer el amor contigo, Nodoka! Quiero demostrar todo mi amor que siento por ti. Porque te quiero, te amo y te aprecio por lo que eres. Una chica responsable a quien puedo confiar. –dijo muy ilusionada y con una sonrisa.
-Pero Mugi…- dijo bastante nerviosa ante esa propuesta, -¿No crees que es muy pronto para hacer… el amor? –dijo susurrando esto último, pero fue interrumpida al sentir como la rubia comenzaba a besar suavemente su cuello, y de a poco comenzaba a dejarse llevar por esas sensaciones que de pronto le gustaba sentir.
–Mnn… Mugi… ahh…yo… -pero después sintió como su compañera se detuvo, soltó el abrazo y se alejó unos pasos hacia atrás. En su interior quería que su novia continuara lo que estaba haciendo. -¿Mugi? –pregunto muy preocupada de su repentina actitud.
-Lo lamento Nodoka. -dijo triste y manteniendo su distancia, -Perdón si te molesto lo que hice. Si de verdad no quieres hacerlo, lo entiendo. Escúchame, yo no te voy a obligar a hacer algo que tú no quieras. No sería justo para nosotras. Podemos dejarlo para otro momento cuando te sientas más segura, tal vez…
-¡No te disculpes! -dijo rápidamente, -Yo nunca dije que no. La verdad… yo… también… quiero hacer el amor contigo, quiero expresar todo mi amor, porque también te amo, te quiero mucho y te considero una chica responsable que también puedo confiar.- dijo honestamente y con valentía, -Si no lo quise decir antes, es porque considero… que es muy pronto para hacerlo, porque… no soy… buena en esas cosas. No tengo la misma experiencia en esos temas… que la que tienes tú, y no sé si estoy… a la altura… de tus expectativas por lo experta que eres. –dijo un poco avergonzada, muy sonrojada y mirando el suelo.
-Eres muy considerada Nodoka. Es verdad que puede ser muy pronto… y que yo tampoco he hecho estas cosas antes a pesar de que se muchas cosas sobre ese tema, pero ambas queremos hacerlo, y creo que este es el momento adecuado para que nosotras dos, experimentemos juntas esta nueva experiencia. -dijo Mugi acercándose lentamente a su pareja y rodeó sus brazos alrededor de su cuello de su novia, permitiendo que ambas hicieran contacto visual y sintieran la presión de sus cuerpos. -Yo siempre soñaba con experimentar esas cosas por primera vez a la persona con quien más quiero compartir en mi vida. Y la única persona a quien quiero demostrar todo mi amor es a ti Manabe Nodoka, nadie más. -dijo con tono de cariño y confianza.
-Es muy bonito lo que dices de mí, Mugi. –dijo también con cariño, acercando a su pareja rodeando sus brazos alrededor de su cintura, haciendo que sus cuerpos estuvieran más juntos. -No soy experta en esos temas como tú, pero quiero dar lo mejor que tengo, porque quiero que Kotobuki Tsumugi también reciba todo mi amor que siento en mi interior.
-Me siento muy alagada. Y la verdad no me importa si eres una inexperta o no sabes mucho del tema como yo, quiero compartir esto contigo y quiero que juntas disfrutemos este momento con amor y cariño para que sea muy especial y lo recordemos en nuestras memorias. ¿Qué dices? -pregunto ilusionada.
–Hagamos que esto sea memorable para nosotras. -dijo con mucha seguridad.
Después de esa frase, las dos jóvenes se besaron en sus labios con delicadeza, al principio partieron despacio para sentir el sabor de la otra, hasta que un tiempo después comenzaron a besarse apasionadamente, incluso comenzaron a tocarse sus lenguas para intensificar más el beso. Continuaron con su actividad hasta que se separaron para respirar y formaban un hilo de saliva entre sus labios. Aún juntas sin soltar el abrazo, Nodoka con una de sus manos cerró la puerta de su habitación, y puso el pestillo.
-Veo que te gusta ser muy precavida. Aunque estemos nosotras dos. –comento Mugi sin despegarse de su novia.
-Es para que tengamos nuestra privacidad, no quiero que nadie nos interrumpa en lo nuestro. ¿Qué haces? -la rubia aprovecho su oportunidad de quitarle los lentes y se lo guardo en uno de sus bolsillo del bléiser.
-Nodoka… te vez más bonita sin ellos. Eres preciosa cuando no usas lentes. –dijo con cariño.
-Es verdad, ¿Estas lista para continuar con lo nuestro?
-Sí Nodoka, disfrutemos juntas este momento para que sea muy especial. –nuevamente se besaron en sus labios y estuvieron un tiempo en esa posición hasta que la rubia le pidió que su novia se diera media vuelta y ella obedeció.
Luego ambas retrocedieron hacia una de la murallas de la habitación, Mugi se apegó a la muralla y comenzaba a apegar más a su novia con su cuerpo, besaba su cuello por detrás, respiraba el dulce aroma que emanaba de su cabello marrón y con sus manos comenzaba a acariciar suavemente la cintura de la presidenta del consejo estudiantil, después comenzó a acariciar su pecho por sobre su bléiser y esta comenzaba a gemir despacio a sentir su tacto.
-Mnn… lo haces bien Mugi… se siente muy bien…- comento Nodoka sonrojada, mientras sentía como la seguía besando en su cuello, sintió como su novia le desbrochaban su bléiser botón por botón, quito la prenda y la tiro al piso, luego vio que aquella chica estaba desabrochando su camisa dejando expuesta parte de su piel. Sintió sus manos acariciando su abdomen hasta subir hacia su pecho, comenzó a masajearlo suavemente por sobre su sostén negro y después lo acariciaba debajo de su sostén. Mugi escuchaba como cada toque que le estaba dando a la piel sensible de Nodoka, esta comenzaba a gemir y a respirar más fuerte, por lo que sentía más placer en su cuerpo.
-¿Te gusta que siga tocado tus pechos, Nodoka? Son tan suaves. –dijo la rubia todavía haciendo su trabajo a su compañera y simultáneamente seguía dándole besos en su cuello a esta.
-Si por favor… ahh… Mugi… ahh… Mugi… más… dame más… ahh… me gusta… como los tocas… haces que mi cuerpo se… sienta extraño. -inclino su cabeza hacia atrás, apoyándose sobre el hombro de su compañera y vio como ella aprovecho el momento para besarla en sus labios mientras seguía con su actividad.
La rubia con una de sus manos seguía acariciando uno de sus pechos, con la otra mano se deslizo hacia la falda de Nodoka, levanto parte de la prenda y recorrió su mano hasta llegar a acariciar sus partes íntimas por sobre su calzón negro.
-Nodoka… me gusta lo suave que es ese sector de tu entrepierna. Quiero seguir acariciando ese sector. –dijo con mucha ilusión, luego de besar a su compañera.
-Acarícialo… se siente bien… ahh… y no te detengas… continua… ahh… por favor…-dijo sintiendo como su prenda inferior comenzaba a humedecerse rápidamente, –Ahora se… muy bien… que eres una… excelente tecladista… Mugi… ahhh… y de las mejores… -dijo muy agradecida al recibir ese placer agradable del movimiento de los dedos de la rubia.
-Gracias. Voy a continuar. –dijo amablemente.
Mugi sin pensarlo dos veces, introdujo sus dedos en la intimidad de su pareja por debajo del calzón, y comenzó a frotar esa zona interior, primero suave al inicio para después hacerlo más rápido, mientras escuchaba como su novia gritaba su nombre repetidas veces.
-¿Quieres que me detenga? –pregunto mientras con su mano libre sujetaba bien a su novia.
-¡No! Sigue Mugi… sigue… ahhh… más rápido… ahh… se siente… ahh… muy bien… -después de esa orden, rápidamente Nodoka llego a su orgasmo y se relajó por completo al sentir ese agradable placer, además sintió como la rubia la abrazaba por detrás para que no se cayera al piso, Nodoka se dio media vuelta, la abrazo por alrededor de su cuello, y ambas chicas comenzaban a besarse con mucha pasión, en ese instante la rubia bajaba sus manos y se dedicaba a acariciar el trasero de su novia.
-Mugi… veo que te gusta mucho… acariciar mi cuerpo. -comento Nodoka muy sonrojada por el tacto de su pareja en esa zona.
-Me conoces muy bien. –respondió Mugi. –Sujétate bien. -uso su fuerza para sujetar y levantar a Nodoka del piso, mientras ella todavía envolvía sus brazos alrededor de su cuello. La rubia camino sin dificultades hasta que dejo a su novia sentada sobre el escritorio de su habitación.
Mugi estando de pie, continuo besando a Nodoka en sus labios apasionadamente y envolvía sus brazos por debajo de la camisa desabrochada de su pareja, tocando su piel. Continuo hasta que la tecladista le dio la tentación a descender lentamente a besar lugares más tentadores, desabrocho el sostén negro de su pareja, lo arrojó al suelo y se dedicó a besar el pecho de su pareja, besaba sus puntas de cada uno de esos valles, las succionaba y en algunos instantes los mordía suavemente, mientras aun la tenía abrazada a la chica sin lentes.
-Mugi… me encantas lo que… haces… ahh… me gusta mucho… como besas… Mugi… eres muy experta en… estas cosas… mnn… me estas volviendo loca… mnn… Mugi…-dijo disfrutando el placer que le estaba dando su pareja, respiraba agitadamente y de a poco comenzaba a perder parte de la razón. Aun así, se dedicó a abrazarla y apegarla más a su cuerpo y acariciaba su cabello rubio por lo bien que estaba haciendo su trabajo.
-Muchas gracias… sabe delicioso, saborear tu piel… sobretodo en esa zona. -comento mientras realizaba su trabajo.
Luego de esto, Mugi en silencio, escuchaba como su novia seguía gritando su nombre más fuerte, le gustaba saborear su piel, sabía muy bien para ella, que luego se tentó y quiso probar algo más arriesgado. Soltó el abrazo y se sentó en la silla del escritorio, se tomó un leve tiempo contemplando la vista hermosa de su pareja, sobre todo en la parte inferior de su cuerpo.
-¿Mugi? Que vas a… ahhh… mnn…-no alcanzo a responder la chica sin lentes, observo desde arriba como Mugi la atrajo levemente hacia ella agarrando con ambas manos sus caderas.
-Nodoka… espero que te guste mucho lo que voy a hacer ahora. –dijo con mucha seguridad.
La rubia comenzaba a besar uno de sus muslos hasta acercarse despacio a la entrepierna, levanto lentamente la falda de su novia y comenzó a lamer el líquido que brotaba sobre la ropa interior de su compañera y a su vez respiraba su aroma tan tentador, luego agarro el calzón negro con sus manos, se lo quito de sus piernas y lo lanzo al suelo. En silencio, comenzó a besar su zona íntima expuesta para darle el mejor placer que haya tenido a su novia, y esta comenzaba a gritar su nombre más fuerte que nunca una vez que sintió el contacto directo de esta.
-¡Mugi ah… Mugi ahh…Mugi… más Mugi… más… más… Mugi! -gritando su nombre y teniendo dificultades para respirar bien, disfrutaba de ese máximo placer que le estaba otorgando su pareja, como si estuviera en el cielo. En un instante, con una mano agarraba los mechones de su novia y con la otra su propio pecho para intensificar su placer, Nodoka veía como la rubia comenzaba a besar, lamer con su lengua y succionar su clítoris tan placenteramente, le gustaba mucho esa situación que la disfruto un buen tiempo esas sensaciones hasta que ella no aguanto más, llego al éxtasis y libero todo el fluido. Ella sintió como Mugi se encargaba de beber ese líquido.
Una vez que termino de hacer esto último, Mugi se levantó de la silla, ayudo a bajar a Nodoka del escritorio, la atrajo para besarla en sus labios y a la vez se abrazaban entre ellas por la espalda.
-Creo que te deje… muy fascinada… Nodoka. Espero… que… lo… estés… disfrutando. –dijo entrecortada por los besos constantes de su compañera. –Sabes tan delicioso, sobretodo abajo. Me… encanta… hacer… esto… contigo.
-Pero sería injusto… si tú no lo experimentas también. ¿No crees? –rápidamente Nodoka tomo una de sus manos de su pareja y caminaron juntas hacia la cama, la chica de cabello marrón se sentó en el borde de la cama y atrajo a la rubia a que se sentara sobre sus piernas mientras se miraban de frente.
-Estoy emocionada de lo que me vas a hacer…-dijo muy emocionada y le mostro una sonrisa.
-Espero que lo disfrutes. Ahora es mi turno de lo que siento por ti, Mugi. Yo también quiero que lo experimentes. -comenzó a besar sus labios muy apasionadamente, y a su vez desabrochaba su bléiser botón por botón y lo arrojo al piso, luego procedió a desabrochar su camisa, dejando expuesto su sostén blanco y parte de su piel. Luego Nodoka fue a besar el cuello de la rubia, y en simultaneo acariciaba sus pechos por sobre su sostén y respiraba el dulce aroma que emanaba de su cabello rubio.
-Mugi… tus pechos son muy suaves… son un poco más grandes que los míos… pero son muy suaves… -dijo mientras besaba su cuello y continuaba acariciando los pechos de su pareja ahora bajo su sostén blanco.
-Gracias por el alago… ahh… Nodoka… ahh… se siente muy bien cómo… mnn… me los acaricias… ahh… es muy placentero… -dijo sonrojada y de a poco le gustaba sentir el tacto de su compañera sobre su sensible piel. Mugi después sintió que en una de las manos de su pareja acariciaba uno de sus pechos y la otra tocaba parte de la piel de su abdomen y luego bajo a acariciar sus muslos, sintió que le levantaron levemente su falda, y esa misma mano se dirigía lentamente hacia su zona íntima y Mugi comenzaba a gemir más fuerte a sentir como le acariciaban su entrepierna por sobre su calzón blanco.
-Mnn… Nodoka… ahh… Nodoka… me gusta mucho… me gusta que… toques mi parte más sensible. Se siente… ahh… muy bien… -dijo muy sonrojada mientas la abrazaba alrededor de su espalda, con el placentero tacto en su entrepierna, sentía que su prenda comenzaba a humedecerse cada vez más. La chica de cabello marrón introdujo sus dedos en su zona interior por debajo de esa prenda, comenzó a frotarla despacio y luego más rápido mientras su pareja continuaba besando su cuello.
-Se siente muy suave… ¿Quieres que acaricie más rápido tu zona más sensible?
-Si… Nodoka… ahh… más rápido… por favor… ahh… me gusta como mueves tus dedos… ahhh…en mi interior… mnn. –dijo más sonrojada, de a poco comenzaba a perder la razón al sentir esas placenteras sensaciones en su interior que no querían que se acabaran.
Luego, Mugi comenzaba a gritar su nombre y respiraba pesadamente, hasta que finalmente llego al orgasmo y una vez que se relajara, Nodoka dejo de besarla en su cuello y se fue directo a besarla en sus labios, y muy arriesgadamente, comenzó a acariciar la espalda de la rubia hasta bajar a acariciar su trasero.
-Mnn Nodoka… veo que también… ahh… tienes tu lado atrevido… mnn… y me gusta… ahh… mucho. –dijo todavía complacida con ese tacto.
-Gracias Mugi. Bueno… lo aprendí de ti. –dijo muy sincera, aprovecho de sujetar a su pareja desde esa posición y ambas giraron de tal forma que Mugi quedo acostada de espalda en la cama con los pies tocando el piso, y a la vez Nodoka se encontraba encima de ella.
Nodoka siguió besando a la tecladista en sus labios y rodeaba sus brazos por debajo de la camisa de su pareja, tocando su piel, aprovecho de desabrochar el sostén blanco y se lo arrojo al piso. Luego se tentó y fue besar suavemente los pechos de chica rubia, mientras su compañera comenzaba a gritar de a poco su nombre.
-Es tan suave… y es tan tentador tus pechos Mugi…-dijo mientras seguía con su rutina, -Y saben muy bien. –le gustaba mucho su sabor, que se dedicó a besar y succionar las puntas de los pechos de la rubia y en algún instante los mordía suavemente. Y por su parte la rubia comenzaba a gemir su nombre.
-Nodoka… Nodoka…me encanta lo que haces… ahh… con mis pechos… se siente… ahh… muy bien… tienes mucho potencial… en esto… ahhh… continua… mnn… por favor… - dijo cada vez sumida en esas sensación que querían que no terminara.
Después de disfrutar el sabor de la piel, la presidenta del consejo estudiantil quiso algo más tentador, de a poco bajaba lentamente hasta estar de rodillas en el piso frente a Mugi.
-¿Nodoka? Veo cuáles son tus siguientes intenciones… ahhh… mnn… - pero fue inesperadamente interrumpida por los besos en sus muslos.
-Espero que te guste… lo que voy a hacer ahora, Mugi. -dijo Nodoka por última vez antes de realizar el siguiente trabajo, mientras continuaba besando sus muslos, aprovecho de levantar su falda y contemplar esta vista muy llamativa de su parte inferior, siguió besando en silencio hasta llegar lentamente a la entrepierna, comenzaba a beber el líquido que estaba sobre la ropa interior de su pareja, y respiraba su tentador aroma.
Después, Nodoka con sus manos saco el calzón blanco rápidamente de sus piernas y lo tiro al piso. Agarro a Mugi de las caderas y con esto comenzó a besar su parte más sensible y expuesta con la intención de dar el mejor placer a su novia. Y la rubia comenzaba a gritar su nombre como nunca lo había hecho luego de sentir el contacto directo de su pareja.
-¡Nodoka ahh… Nodoka ahh… Nodoka… Nodoka… más, más…! Me estas… ahhh… volviendo loca Nodoka… Nodoka… más por favor…-dijo gritando su nombre y con su respiración muy irregular, disfrutaba de ese máximo placer que le estaba otorgando, sentía como su pareja comenzaba a besar, lamer con su lengua y succionar su clítoris tan placenteramente, le gustaba mucho que se volvía loca y agarraba los mechones de su novia con una mano, y con la otra se manoseaba su pecho, le gustó mucho esa situación que lo disfruto un buen tiempo hasta que ella no aguanto más, llego al éxtasis y libero todo el fluido. Después sintió como Nodoka se encargaba de beber ese líquido.
Mugi lentamente se puso de pie y agarro del cuello de la camisa desbrochada de su pareja, la atrajo para besarla con más pasión y lujuria, ella lo correspondió y comenzaron a abrazarse mutuamente por la espalda. Cuando ya les hizo falta el aire, se dejaron de besar, formando un nuevo hilo de saliva mezclado con los otros dos fluidos restantes.
Ambas de pie y aún cansadas, querían continuar haciendo su momento íntimo, las veces y el tiempo que fueran necesarios para que ambas estén satisfechas y así poder expresarle todo su amor a su pareja.
Ambas se subieron a la cama de la dueña hasta quedar sentadas de rodillas sobre el colchón sin perder el contacto visual, aprovecharon de comenzar a quitarle la camisa desabrochada a su respectiva pareja, al igual que su listón azul, y cada una termino por desabrochar su falda y le quitaron sus calcetines de la misma forma. Todas las prendas fueron arrojadas al piso, ambas jóvenes estaban completamente desnudas con solo el collar de plata en sus cuellos, se acercaron más y se estaban abrazado con contacto directo con su piel.
-Eres hermosa Nodoka. Muy hermosa. –dijo observando bien el cuerpo de su pareja y acariciaba su piel.
-Tú también eres hermosa Mugi. Muy hermosa. -dijo admirando el cuerpo de su pareja y a su vez acariciando su piel.
En un intento desprevenido, la rubia empujo a Nodoka con delicadeza hasta caer de espalda en el suave colchón de su cama, con su cabeza apoyada en su almohada, y Mugi se colocó encima de ella para continuar con su actividad íntima. Las dos jóvenes, cada una abrazaba a la otra alrededor de su cuello, sentían el calor corporal de su compañera, al igual que el contacto total y directo de su cuerpo sobre su piel desnuda y la presión de sus pechos de su respectiva novia en los suyos. Todas estas sensaciones físicas que producían con el solo contacto físico y cálido, les producían placer en su cuerpo a tal punto que ambas jóvenes tuvieron la necesidad de besarse en sus labios de forma muy lujuriosa y comenzaron a tocarse sus lenguas entre ellas para hacer el beso más excitante.
Mugi y Nodoka estaban sumidas en su actividad que actuaban más por instinto que por la razón, incluyendo el hecho que al estar en contacto directo entre ellas totalmente desnudas, las volvía más salvaje por igual.
-Nodoka… ahh… quiero que nos… excitemos… mnn… juntas… -propuso Mugi con hilo de saliva recorriendo en sus labios.
-De acuerdo… ahh… Mugi… mnn…- respondió Nodoka, teniendo el otro extremo del hilo de saliva en sus labios, antes de ser silenciada por el beso.
Cada joven, dirigió uno de sus brazos a la dirección de la entrepierna de su novia, cada una realizaba un diferente tipo de toque y frotaba a un ritmo diferente a esa respectiva zona húmeda y muy cálida. Provocando que las chicas se sientan más excitadas de lo que estaban antes de realizar esa propuesta.
Ambas, ahogando el grito de placer de la otra por el beso, llegaron a un nuevo éxtasis juntas, sintiendo más líquido cálido sobre sus manos, dejaron de besarse y comenzaron a respirar pesadamente, sintiendo y oliendo el dulce aroma de su respiración que les resultaba muy agradable.
Nodoka agarro a Mugi de las caderas y ambas giraron de costado de forma que ahora la tecladista estaba acostada en la cama con su cabeza apoyada en la almohada y la presidenta del consejo estudiantil se encontraba sobre ella.
-¿Quieres… ahh… volver… a intentarlo? –pregunto la chica de arriba con determinación y cada vez más agotada.
-Claro que… mnn… sí. -respondió inmediatamente la chica acostada en la cama.
Repitieron la misma rutina, aunque esta vez, ambas jóvenes comenzaron a sentirse más cansada de lo normal que la vez anterior, pero mantenían la misma intensidad de provocarle a su pareja que se sintiera más excitada. Les gustaba ser besada nuevamente en sus labios con mucha lujuria, sentir la presión de sus pechos contra los suyos y que le tocaran con suavidad y delicadeza su zona más sensible.
En ambas experiencias, Mugi y Nodoka le gustaba esa sensación interna de dominar y tener el control de la situación sobre la otra cuando se encontraban encima de ella; y a la vez, les gustaba ser sumisa y estar dominada por el control de la presidenta del consejo estudiantil y de la tecladista respectivamente, cuando ellas se encontraban sobre su cuerpo y estas las presionaba su propio peso.
Luego que volvieran a repetir la situación de ahogar el grito de placer de la otra por el beso, llegaron a un nuevo éxtasis juntas, Mugi con algunas dificultades y sujetando a Nodoka alrededor de su espalda, ambas se levantaron de la cama y quedaron sentadas de rodillas sobre el colchón, ya con una respiración más agitada y con un cansancio cada vez más notorio de las jóvenes.
-Mugi…ahh… me estoy cansado… ahh… pero… no quiero terminar todavía… lo nuestro…
-Lo se… Nodoka… ahh… yo tampoco quiero terminar…
Usaron lo último que les quedaba de energía para finalizar esta experiencia, Mugi se acomodó de tal manera que sus piernas se cruzaran con las piernas de Nodoka, de forma que sentían la pelvis de su compañera con la suya. Se abrazaron cada una por la espalda para acercarse más, sintiendo el sudor y el calor de su cuerpo de la otra joven, y juntas movieron sus caderas de forma que su cálida y húmeda entrepierna rozaba sensiblemente con la otra. Partieron despacio al principio, pero luego lo hicieron cada vez más rápido, ambas jóvenes tenían en su conciencia que este acto que estaban haciendo, sería el último de la noche, por lo que querían quemar lo último de sus energías en este acto celestial y placentero para ellas.
Juntas por igual, comenzaron a gritar sus nombres de su respectiva pareja en una mezcla entre, placer y cansancio, sin perder de vista el contacto visual entre ellas. Con la rapidez del movimiento de sus caderas, ya comenzaron a perder la razón y a dejarse llevar por su propio instinto, a tal punto que repetían frases de manera inconsciente para poder llegar al último orgasmo.
-Te amo Mugi, te amo Mugi, te amo Mugi…
-Te amo Nodoka, te amo Nodoka, te amo Nodoka…
Inconscientemente, gritaron estas frases a su pareja con sus fuerzas que salían de su alma, hasta que llegaron juntas a su último orgasmo, liberando ambas el fluido de su entrepierna que se mezclaba con el de la otra. Finalmente Mugi y Nodoka cayeron cansadas pero satisfechas sobre el suave colchón, para su fortuna la rubia cayó primero sobre la almohada atrapando suavemente a la chica sin lentes con suavidad manteniendo el abrazo entre ellas. Se giraron ambas jóvenes para que compartieran la almohada para apoyar sus cabezas.
Ambas se quedaron en esa tranquila posición, se entrelazaron sus piernas, respiraron el dulce aroma de la otra, le acariciaban el suave cabello a la otra, y se daban suaves besos en los labios esperando que su respiración y su corazón agitado se tranquilicen.
-Nodoka… tengo mucho sueño… pero antes que me quede dormida… solo quiero… decir… que me gusto… y estoy feliz… de compartir esta experiencia… contigo. –dijo cariñosamente Mugi, sonriendo con los ojos medio cerrados a punto de quedarse dormida por el cansancio. –Hacer el amor… contigo por primera vez… fue hermoso… lo recordare por siempre, lo hiciste… muy bien.
-Lo se Mugi… tenías razón… hacer el amor contigo… por primera vez… fue maravilloso. –dijo sonriendo amablemente Nodoka igual de cansada como su novia. –Compartir estas… experiencias contigo… lo… hiciste muy… bien, fue increíble… y estoy feliz. Gracias por… todo Mugi… te amo.
-Yo también… te amo, Nodoka. Gracias… por todo. –dijo igual de agradecida.
Con sus últimas energías, Nodoka dejo que Mugi ingresara primero a la cama, mientras ella se encargaba de apagar las cosas a excepción de su lámpara de su velador y luego ingresaría a la cama. Ambas se acomodaron de manera que se quedaran abrazadas alrededor de la espalda y entrelazaron sus piernas, se quedaron muy juntas para mantener su calor corporal, dejando que Mugi apoyara su cabeza en el pecho de Nodoka, con esto último ya estaban listas para dormir.
-Descansa Mugi, que duermas bien.- dijo dándole un beso suave en la frente de la rubia y estaba lista para apagar la luz de su lámpara.
-Tú también descansa Nodoka, que duermas bien.- una vez que se apagó la lámpara, las dos se quedaron dormidas instantáneamente debido que se encontraban físicamente agotadas, pensando que el siguiente día podría ser igual de mejor de lo que ocurrió esta noche.
A la mañana siguiente, sonó la alarma en la habitación indicando que era la mañana del sábado, comenzaba a llegar los primeros rayos del sol a través de la ventana indicando un día despejado. Nodoka con mejor humor estiro su brazo para apagar la molesta alarma, después miro a su alrededor y pudo ver que Mugi seguía durmiendo con su cabeza apoyada sobre sus pechos, mientras la tenía abrazada como si fuera una almohada y la escuchaba respirar.
Nodoka solo observaba como su novia seguía durmiendo en sus brazos hasta que paso unos minutos hasta que ella comenzara a despertar.
-Buenos días Mugi. –dijo amablemente.
-Buenos días Nodoka. –sonrió la rubia al despertar con ánimo, vio cómo su novia se acercó para besarla en sus labios y ella lo correspondió, en ese instante Mugi se acomodó para estar sobre su pareja, sintiendo la presión de su cálido cuerpo desnudo de su pareja mientras continuaban besándose y aprovechaban de acariciar con cariño su cabello de su respectiva pareja.
-Creo que dormiste muy bien, ¿cierto? –pregunto calmadamente la joven de cabello marrón.
-Sí, dormí muy bien. Lo que experimentamos físicamente ayer por primera vez en la noche, fue fantástico y será un recuerdo que lo voy a inmortalizar por siempre. Porque te quiero y te amo mucho Nodoka. –dijo Mugi mientras jugaba con sus mechones marrones.
-Yo también voy a recordar esta experiencia también, porque también te quiero y te amo mucho Mugi, es solo que, si en el futuro vamos a seguir expresando nuestro amor de esta forma, quiero que sea algo que queramos hacer en conjunto, por nuestro cariño y por nuestro amor mutuo. –dijo Nodoka mientras con sus manos enrollaba sus mechones rubios.
-Yo también estoy de acuerdo con eso. Sé que esta fue nuestra primera vez haciendo el amor pero no será la única que tendremos juntas en el futuro, mientras exista nuestro amor y cariño, pienso que está bien. –dijo amablemente mostrándole una sonrisa.
-Si es así, está bien. –dijo calmadamente. -Mugi… ¿Qué quieres hacer ahora? Todavía tenemos el día libre para nosotras dos. –consulto la chica de cabello marrón.
-¿Qué tenías pensado hacer? –pregunto amablemente.
-Pensaba ordenar mi habitación, tenemos todo nuestro uniforme escolar y nuestra ropa interior mezclada en el piso, después tomar una ducha y luego tomamos desayuno. –dijo apuntando al piso de su habitación donde estaban todas sus prendas mezcladas.
-Me parece bien, yo te ayudo a ordenar tu habitación, pero… no sé si te gustaría volver a repetir lo de ayer. –dijo con tono seductor.
-¿Repetirlo? –pregunto muy nerviosa y sonrojada. -¿Lo de hacer el amor juntas?
-No, ver más películas juntas en tu hogar después de desayunar. -dijo con naturalidad, provocando que Nodoka se avergonzara de hacer esa pregunta. -Pero no tengo problema si quieres que hagamos juntas el amor nuevamente, aunque sea por un breve momento ahora y luego nos duchamos juntas. ¿Te gustaría? –dijo con cariño y con una sonrisa.
-Mugi… me doy cuenta de que te gusto mucho lo de ayer. -dijo con mucha seguridad.
-Lo dice alguien que también le gustó mucho lo que hicimos anoche. ¿Cierto Nodoka? -dijo muy contenta y vio cómo su novia afirmo moviendo su cabeza. -Es solo que la situación que estamos las dos en este instante, en mi caso, mi cuerpo se siente muy agradable, sobretodo en mi entrepierna, por sentir tu cálido cuerpo desnudo.
-Pero es obvio, también estoy sintiendo lo mismo que tú, si estoy sintiendo tu cálido cuerpo desnudo encima de mí. -dijo con sinceridad.
-¿Y… te gustaría? –pregunto nuevamente hasta ser interrumpida.
Nodoka con sus brazos acerco más a Mugi y le dio un beso con pasión en sus labios y ella lo correspondió, estuvieron un breve tiempo hasta que se separaron formando un hilo de saliva.
-¿Y qué crees que dije con eso, Mugi? -pregunto con tono seductor a la chica rubia.
-Que si quieres hacerlo por un breve momento, Nodoka. –dijo con confianza y con tono de seductor. -Si queremos hacerlo ahora, hay algo que te tengo que decir antes de que empecemos.
-¿Qué es? -pregunto interesada antes de ser besada con cariño en los labios por su pareja, hasta que las dos se separaron a pocos centímetros.
-Te quiero y te amo Manabe Nodoka.
-Te quiero y te amo Kotobuki Tsumugi.
Compartieron juntas su momento íntimo con amor y cariño, por un breve momento como acordaron ambas antes de hacer todo el resto de las actividades que tenían programadas para el resto del fin de semana. Su relación continuaba creciendo con el paso del tiempo, Mugi y Nodoka disfrutaban al máximo cada momento juntas en su último año de preparatoria, manteniendo su cariño y amor mutuo sin importar los problemas que tuvieran en el futuro incierto.
-Fin-
Juntas hasta el final.
Ante este hecho, Mugi y Nodoka se levantaron del piso muy agitadas y se alejaron del hombre a una distancia prudente ya muy adoloridas y muy cansadas, física y emocionalmente.
-¿Es todo? No lo veo moverse. –pregunto Mugi exhausta luego de batallar y muy adolorida.
-Es verdad, este tonto se lo busco. Vámonos de este lugar, ese tipo me da una mala sensación. –dijo Nodoka igual de exhausta y adolorida que su compañera.
-Voy a buscar mis cosas robadas y nos vamos.- Mugi se acercó lentamente al sujeto y trataba de buscar sus cosas robadas creyendo que estaban en alguno de sus bolsillos de su pantalón, pero Nodoka lo vio moverse lentamente y tuvo un mal presentimiento.
-¡Cuidado Mugi! -actuó rápidamente, corrió y la agarro de su brazo, enviando a la rubia atrás suyo, pero no pudo evitar el ataque letal del cortaplumas que saco el sujeto discretamente de su otro bolsillo de su pantalón.
-¿Nodoka-chan? –pregunto con miedo, hasta que se asustó al observar la siguiente escena.
-¡Ahh! -Nodoka grito de dolor, sintió y observo hacia abajo con miedo, como el cortaplumas fue clavado en su vientre y comenzó a gotear sangre en su uniforme hasta caer de poco al piso de cemento.
-¿Creían… que estaba… desarmado? Que equivocadas… están. -dijo amenazante y muy molesto, que agarro a la chica de cabello marrón de la camisa, y volvió a apuñalar con el cortapluma en otro punto de su vientre, provocando que la chica gritara de dolor.
-¡Basta! Suéltala. –dijo con demasiada preocupación.
-Tanto te preocupa esta joven, entonces obsérvala como sufre. -el hombre rápidamente le quito el cortaplumas violentamente, provocando que Nodoka cayera de rodillas al piso, sangrara por la boca, y continuo sangrando más de lo normal hasta que cayó de frente al piso. –Ahora es tu turno. -El hombre corrió con rapidez a atacar a la rubia con el arma blanca, si bien, Mugi lo esquivo en parte, sintió el corte superficial en una de sus piernas por el cortaplumas.
-Ah… me duele. –grito de dolor por el corte superficial y al quedarse desconcertada por el dolor, vio como el sujeto le agarro el cuello de su camisa y le clavo el cortaplumas en su vientre con fuerza, gritando mucho más dolor y comenzó a sangrar desde su uniforme.
-¡Mugi no! –dijo despacio con tono desesperado, aun con mucho dolor desde el piso, trataba de ponerse de pie para intentar ayudar a la rubia.
El sujeto acorralo a Mugi hacia una de las murallas con el cortaplumas clavado en su vientre y con su otra mano le agarró del cuello con fuerza con la intención de estrangularla.
-Espero que tu familia, sepa lo que se siente perder a tus seres queridos. –dijo con frialdad.
-¿Porque… haces… eso? A mí y a… aghh… –dijo muy despacio Mugi y llorando desconsolada, sentía mucho dolor, de a poco se estaba asfixiando y sentía como su sangre manchaba su uniforme y caían gotas de esta al piso.
-Ya lo perdí todo, solo me queda hacer sufrir a tu familia, sobretodo que sepan que su única hija sufrió una tortuosa muerte. -volvió a clavarle el cortaplumas en su vientre, provocando que la rubia siguiera gritando de dolor. -No entiendo porque esa joven se sacrificó por alguien que ya no vale la pena. –dijo aun con frialdad. -¿Qué ocurre? Tanto de preocupa esa joven que no vale la pena.
-Porque… -dijo débilmente y con molestia, -…ambas… somos más… que… solo… amigas…
-Ya veo, estas enamorada de esa chica. Qué desagradable. -apuñalo sin piedad nuevamente a la rubia provocando que gritara más de dolor y sangrara por la boca. -Tú y tu compañera son unas enfermas. –la apuñalo nuevamente. –Me avergüenza que tu padre tenga una hija tan enferma. –la apuñalo otra vez. –Me das asco. Al final son dos lesbianas menos en este mundo.
Mugi, se sentía cada vez más agotada, con todas las apuñaladas en su vientre, pero en su interior sintió enojo al escuchar esas crueles palabras por solo su condición sexual. Después sintió como le apretaban con fuerza su cuello por lo que comenzó a asfixiarse.
Por otra parte Nodoka con mucho dolor, se las ingenió para ponerse de pie, no aguanto en su conciencia ver todo el daño que le hacían a su amiga rubia, por lo que agarro un ladrillo en su camino y lo uso para golpear al sujeto.
-¡Suéltala… imbécil! –grito lo que pudo, y con el ladrillo golpeo al sujeto sobre el brazo con fuerza, provocando que Mugi dejara de ser asfixiada.
El sujeto grito de dolor al sentir el golpe en su brazo, a pesar del dolor, rápidamente quito con violencia el cortapluma de la chica rubia que cayó de rodillas al piso, y apuñalo a la chica de cabello marrón en su pierna, permitiendo que gritara de dolor y se cayera de espalda al piso.
-Eres una enferma y una estúpida. –se agacho y se acercó a Nodoka a apretarle el cuello con fuerza y fue a apuñalar repetidas veces en su vientre. La joven sintió todos esos desagradables dolores a tal punto que de a poco comenzaba a perder la conciencia. El hombre se puso de pie y le dio una patada fuerte en su entrepierna, provocando que la chica siguiera gritando de dolor y escupiera más sangre en su boca.
-Espero que te mueras al igual que tu enferma y desagradable…-pero no alcanzo a hacer su última amenaza, al ser silenciado abruptamente por un golpe en la parte inferior, y soltando el arma al piso.
-Espero… que… nunca… jamás… vuelvas… a ser… padre… ¡JAMAS! –grito Mugi con toda su ira, luego de ser liberada y ver las cosas malas que le hacían a su amiga de cabello marrón, gateo por el piso, agarro un ladrillo y lo uso para atacarlo.
Y tenía razón, el sujeto observo hacia abajo que uno de los ladrillo que uso Mugi para golpéalo, lo golpeo directamente en su entrepierna, tan fuerte que aplasto y se destruyeron con totalidad sus dos órganos reproductores.
El sujeto grito de mucho dolor al ver como sangraba su entrepierna y manchaba su pantalón, por lo que Mugi golpeo con el mismo objeto en una de sus piernas antes que se desmayara al piso. El hombre perdió el equilibrio y cayó de espalda al piso, pero con la diferencia que su cuello aterrizo con fuerza sobre uno de los ladrillos, provocando que se quebrara en esa zona, y perdiera toda la movilidad física desde su cuello hacia abajo. El hombre seguía vivo pero con esa caída quedo definitivamente tetrapléjico, incluyendo el hecho que ya no podía hablar. Llego su hora de pagar sus terribles actos, lo perdió todo y ahora perdió totalmente su movilidad física de su cuerpo y su descendencia.
Por su parte Mugi cayó de cara al piso después de golpear al hombre, y cayó muy cerca de la posición de donde se encontraba Nodoka.
-Nodoka-chan… vamos… levántate… -dijo Mugi con debilidad, aun con dolor, logro ponerse de pie levantando a su amiga que se encontraba en muy mal estado al igual que ella.
-Mugi… no… creo que… podamos lograrlo… -dijo despacio y muy triste, hacia la posible por recargarse sobre el cuerpo de su amiga.
-No vamos… a morir… -dijo con tono desesperado.
Las dos caminaron muy despacio apoyadas por la muralla pero el cansancio y el dolor les gano, por solo pudieron caminar un par de metros antes de lo inevitable.
-Mugi… no puedo… más… -la chica de cabello marrón muy despacio, ya no le respondían sus piernas, por lo que amabas perdieron el equilibrio y las dos jóvenes cayeron en dirección hacia las murallas. Mugi cayó sentada apoyando la espalda en la muralla y Nodoka cayó de rodillas sobre ella.
-No Nodoka-chan… no vamos a morir…, no vamos a morir… -dijo muy desesperada y con muchas ganas de llorar pero al ver el rosto angustiado de su amiga, no contuvo más sus emociones y comenzó a llorar desconsoladamente.
-Lo… lamento… Nodoka-chan… -dijo llorando desconsoladamente que abrazo a su compañera por la espalda, y ella le correspondió de la misma forma.
-También… lo lamento… Mugi… -dijo llorando desconsoladamente.
Respiraban muy seguido y con el tiempo dejaban de sentir dolor físico, quería saber que tan grave estaban que con solo mirar hacia abajo, vieron que tenían sus respectivos bléiser, camisa y falda, estaban cubiertas por su sangre y la de su respectiva amiga.
-Mugi… yo… tengo que… decirte algo… por… última vez. –dijo muy despacio y todavía llorando, ambas sabían que no le quedaban mucho tiempo.
-Dime… -dijo triste, y ambas comenzaban a sentirse más débiles.
-Te… amo… Mugi… te amo… sé que no… vamos a sobrevivir… en las condiciones… que estamos… pero no quiero irme sin decir… lo que siento por ti.
-Pues… yo… yo… también te… amo Nodoka… me sentía nerviosa... y me arrepiento de… no haberlo dicho antes… pero no me… quiero ir… sin antes… hacer esto.
La rubia la abrazo alrededor de su cuello, al igual que se compañera y comenzaron a besarse, lo hicieron tan apasionado como pudieron mientras disfrutaban del sabor de la otra y acariciaban su cabello aun si se manchaba con su propia sangre, hasta que en un momento ya tenían mucha dificultad para respirar y sentían el sabor de su sangre en su boca, se separaron levemente para verse de frente y seguían acariciando su cabello.
No le importaban si su cabello o el resto de su uniforme rasgado se manchaban con más sangre. Lo único que importaba en sus mentes era disfrutar su último momento juntas en esta realidad. Porque ya no había tiempo para despedirse ni de sus queridas amigas ni de sus padres. Solo estaban ellas dos completamente solas.
-Te amo Mugi… eres lo mejor… que me ha pasado en esta vida… lamento no haber compartido… esto mucho antes… -dijo despacio y sonrió a su pareja por última vez, ya no sentía dolor en su cuerpo y tenía las ganas de quedarse dormida. –Te amo.
-Te amo Nodoka… has sido lo mejor que ha pasado… en esta… vida. Te… amo. -sonrió a su pareja por última vez, antes que ocurriera lo inevitable. -¿Nodoka?
-Nodoka… Nodoka… despierta. –dijo muy triste y llorando desgarradamente, tratando de agitar despacio a su compañera, pero no ocurría nada. –Nodoka… lo lamento…mucho. -siguió llorando con lo último que tenia de fuerza, entendió que su amiga y su amor, se ha ido definitivamente y de a poco su cuerpo se enfriaba. Por lo que decidió abrazar y tenerla cerca de su cuerpo a la chica inerte.
-Nodoka… si el cielo existe… por favor… espérame… para ir juntas... al mas allá. –dijo muy despacio y resignada, dejaba de sentir dolor en su cuerpo y tenía las ganas de quedarse dormida.
Ambas tuvieron el consuelo de haberse declarado y compartir estos últimos minutos con su pareja, estuvieron contentas al saber que su compañera la amaba y viceversa. Lo último antes que Mugi dejara de sentir dolor, su corazón dejara de latir y que comenzaran a ver la oscuridad, vio a Sawako y las tres mujeres extravagantes, acercarse rápidamente a las dos chicas y tratar de revivirlas a ambas jóvenes, pero todo fue inútil.
Ambas jóvenes estuvieron juntas hasta el final y ya se habían ido de esta realidad, sus almas abandonaron sus cuerpos y no había nada que las pudiese volver a regresar.
-¡Oh Dios mío, oh Dios mío, oh Dios mío, oh Dios mío! -despertó Sawako muy asustada desde su cama en su departamento. -¡Que horrible pesadilla! –vio que todavía es de madrugada.
La profesora, se levantó con cuidado de su cama, observo que aún tenía su herida cicatrizado en su torso, mostrando una señal de alivio en su interior.
-Ya ha pasado dos meses de ese incidente, y aún sigo teniendo esa horrible pesadilla. –dijo volviendo a consolidad su sueño. -Menos mal que fue una terrible pesadilla y no era la realidad. –fue lo último que dijo antes de quedarse dormida.
Afuera de su departamento, había tres mujeres extrañas que se encontraban observando el cielo nocturno con tranquilidad.
-Algún día, les diremos que los sueños que tiene la mujer adulta, son en realidad premoniciones de algo que sí pudo ocurrir. –dijo una chica de cabello rubio corto con vestido rojo.
-Es mejor que no sepa la verdad. –dijo con tranquilidad una mujer adulta de cabello plateado y largo con una trenza, con un vestido de color azul y rojo.
-Mejor que crea que es solo una pesadilla. Seguramente son las medicinas para el estrés, que le recetaste hace dos meses atrás. –respondió con seriedad una mujer adulta de cabello rubio y largo, de vestido morado, mientras bebía una cerveza.
N/A: Hola nuevamente, si llegaste hasta acá, espero que les haya sido de agrado leer esta historia que hice hace un tiempo atrás y que me gusto escribirla y compartirla en esta pagina, obviamente con buenas intenciones sobre aquella pareja. Solo aclaro que la ultima parte seria el equivalente de un final malo del capitulo 3 de la historia anterior, fue lo que se me ocurrió de momento y no esta hecho con mala intención.
También recordar que este fanfiction esta levemente inspirado en un fanfiction en ingles que se llama "The KON Virus" por lo que me inspire en esta pareja poco usual.
Comentarios y sugerencias son bienvenidos. Nos vemos.
