No era un secreto que Wei WuXian fue una persona sumamente odiada en el mundo de la cultivación, incluso después de su regreso tras 13 años de silencio, aún cuando la verdad había salido a flote como un enorme témpano de hielo que había esperado en las profundidades de un desolado mar, había personas que todavía le guardaban gran rencor y el odio en el fondo de sus corazones jamás podría callarse.
Lan WangJi lo sabía, lo había percibido en algunas personas cuando viajaba con Wei WuXian fuera del receso de las nubes. También sabía que Wei WuXian lo entendía bien, pero simplemente le restaba importancia y no le daba más peso.
Haga lo que haga no puede cambiar el pasado, no puede cambiar el corazón de las personas, ¿Que caso tenía mortificarse por ello? O al menos eso le decía a su esposo. Sin embargo, WangJi lo conocía bien, sabía que aunque no lo pareciera, Wei Ying aún se mortificaba por el pasado.
Por ello, cuando Lan Sizhui y los discípulos salían con él, confiaba mucho en que Wen Ning los acompañaba como una protección extra. Y es que él no dudaba de las habilidades de su amado, pero aún su cuerpo y alma seguían en conflicto con el núcleo dorado de Mo XuanYu.
Lan Zhan quería confiar en él, de verdad que lo necesitaba, lo intentaba con todas sus fuerzas, pero le era imposible no preocuparse.
Entonces, cuando Sizhui y los demás habían regresado con una cara de auténtico terror sin Wei WuXian, la realidad de Lan WangJi cayó en mil pedazos, como un trozo de porcelana finamente pintada la cual solo hace falta un descuido para perderla por siempre.
Wei Ying había sido secuestrado por un grupo de cultivadores errantes.
—El tío Ning estaba al otro lado del bosque, el mayor Wei le había dado la orden de ir a proteger al grupo en dónde JingYi se enfrentaba a unos cadáveres feroces inusuales, y entonces nos atacaron por la espalda, Huanguang Jun, perdóneme, ¡Me tomaron por sorpresa! ¡Tenían incluso polvo venenoso, usaban trucos sucios! El tío Ning está siguiendo su rastro ahora mismo, pero…
Lan Sizhui hablaba rápidamente, con clara mortificación en su cara y voz, pero Lan WangJi había dejado de escuchar hace rato. Aún su cerebro no procesaba el hecho de que Wei WuXian haya podido ser capturado, ¿No había llevado a ChenQing? Justo ahora odiaba el hecho de que había decidido comenzar a cargar con Suibian para entrenar con el núcleo dorado de Mo XuanYu, este aún no era lo suficiente ni para poder montar su espada debidamente.
Su corazón marcaba un frenesí monstruoso, no había tiempo de pensar en más posibles escenarios. Tenía que ir por Wei Ying, ¿Y si sellan su energía espiritual? Él era astuto, pero ¿Y si está situación lo supera? ¿Y si le hacen algo? A Lan Zhan no le podría importar menos de lo que piensen del Patriarca de Yiling, pero la persona que tenían era Wei Ying, su Wei Ying. Wei WuXian había cometido muchos errores en el pasado, había sufrido por ellos y en ese entonces Lan WangJi no pudo hacer nada al respecto, solo pudo quedarse parado viendo cómo la persona que más amaba en toda la existencia se perdía en la oscuridad, como los demás lo señalaban con el dedo cuando él creaba su propio camino, camino lejos del suyo. Lo vio romperse, lo vio morir por dentro y no pudo estar junto a él cuando dejó completamente este mundo. No pudo encontrarlo tras años y años de paciente búsqueda.
Las cosas habían pasado así y no podía cambiarlo, era estúpido atascarse en el pasado cuando ahora lo podía apretar entre sus brazos y sentir el latido de su corazón contra el suyo. No obstante Lan Zhan no podía evitar pensar por las noches en haber hecho las cosas de otra manera, en que si hubiera cambiado sus palabras, si hubiera mostrado más claramente sus sentimientos ante, la cosas hubieran sido diferente, tal vez el corazón de Wei Ying hubiera podido ser alcanzado por su él. Ese hubiera no importa un carajo si le pasa algo a Wei Ying ahora.
—¡Huanguang Jun! —escuchaba como Lan Yuan lo llamaba sin mucho éxito. En algún punto se resigna en hacerlo entrar en razón y le dice rápidamente a JingYi que avisé a los ancianos y a Lan QiRen, mientras apresura sus pasos para seguirle, montando su espada. — Huanguang Jun, mi tío Ning me dio un talismán para encontrar su ubicación, si lo seguiremos seguramente encontraremos el rastro del mayor Wei.
Lan WangJi observa a Sizhui, sus túnicas se encuentran algo sucias, su manga izquierda ha sido rasgada en un fino corte, claramente por una espada. Era obvio que hizo todo lo que pudo en ese momento, sin embargo, la experiencia de Lan Sizhui era muy limitada aún, era un joven talentoso, pero su cultivación era únicamente enfocada en purificar seres malignos, no tenía experiencia con peleas reales contra otros cultivadores. Si le tomaron por sorpresa a él, Wei WuXian no podía arriesgarse a que algo le pasará a su hijo. Era un truco demasiado bajo y poco digno.
La culpa se enmarcaba en el más joven, y Lan WangJi tuvo que detenerse un segundo.
—¿Huanguang Jun? —el menor le mira consternado, ya que hasta hace un segundo su mayor no se había detenido ni un segundo por la urgencia del asunto.
—No es tu culpa, Lan Yuan —, el nombre de nacimiento de Sizhui dicho por él aún sabe nostálgico en sus labios, puede ver cómo el sonrojo en las mejillas del muchacho se acentúa por ello —, ¿Tú no estás herido?
—Lo importante de momento es encontrar con bien al mayor Wei, Huanguang Jun, no se preocupe por mi —le confirma el muchacho, tosiendo para aclararse la garganta —, confío en que mi tío Ning haya alcanzado a esos cultivadores, pero me preocupa el hecho de que hayan mencionado al amuleto del tigre estigio…
Lan WangJi muerde su labio inferior al tan solo escuchar ese nombre. Wei WuXian había sellado ese artefacto en dos mitades antes de morir, pero ya ha habido antecedentes de cultivadores demoníacos que han intentado recrear el amuleto, el más cercano a ello ha sido Xue Yang, si alguien más es capaz de lo que aquel talentoso y torcido joven pudo, puede que Wei Ying haya incluso dejado que se lo llevarán para averiguar más a fondo sobre el asunto. Él siempre ha cargado sobre sus hombros la creación de ese amuleto maldito, aún ahora, cualquier problema que pudiera ser causada por ello, era minuciosamente investigado por él y Wen Ning.
Por ello, Lan WangJi no pierde más tiempo y sigue a Sizhui con el talismán que tenía en mano. Por los trazos del papel, el segundo jade podía afirmar que el mismo Wei Ying lo había hecho.
No sabía que era posible anhelar verlo más de lo que ya lo hacía todos los días.
Los minutos se sienten como una eternidad cuando pasan la ciudad de Caiyi y aún el talismán les indica un camino más lejano. Entonces, observa un claro por dónde sale un constante humo oscuro. Debe haber una cabaña o una fogata en ese lugar. Su teoría se confirma cuando el talismán se aquieta más y pierde intensidad.
Cuando bajan de sus espadas, no es una sorpresa encontrar a Wen Ning oculto a las cercanías, lo que es raro, es que de hecho, él siga ahí afuera, cuando Lan WangJi tan solo al llegar siente la desesperación por dentro. Tal como si leyera sus pensamientos (o como si la expresión de Lan WangJi lo dijera todo), Wen Ning aclara la situación.
—Tienen puesto un hechizo contra entidades oscuras, no puedo moverme más allá sin que ellos lo sepan, que bueno que han llegado, confiaba en que vendría rápidamente, Huanguang Jun —dice con alivio el cadáver feroz, aunque sus expresiones son estáticas, hay pequeños esbozos de preocupación que denotan su verdadero rostro.
—¿Hay alguna señal de lo que pasa ahí adentro? —le secunda Lan Sizhui, acercándose al lugar para asomarse.
Es una cabaña bastante vieja, tal vez incluso abandonada. Hay demasiado silencio, los talismanes que hay alrededor parecen hechos con dedicación, tenían que serlo si limitaban un poco al mismo general fantasma. Sabía que Wen Ning no daría un paso sin que sea seguro para Wei WuXian, no tenían idea de en qué situación se encontraba, no podría perdonarse si ponía en riesgo a su maestro por actuar sin pensar, solo y sin refuerzos.
—No, ha habido demasiado silencio, es como si ni siquiera hubieran entrado, pero yo los ví y nadie ha salido… —Suspira Wen Ning —, ni siquiera he echado al maestro Wei silbar.
Antes de que Lan WangJi les indicara algún improvisado pero elaborado plan, un grito de gran dolor salió de la cabaña. Un grito fuerte y claro, tan agudo como si a esa persona le acabaran de romper todos los huesos del cuerpo.
Ese grito no pertenecía a Wei Ying.
Luego, más gritos, más y más, las paredes ahí adentro comenzaban a irradiar energía oscura de una procedencia que todos los presentes desconocían. Los talismanes que rodeaban la cabaña rápidamente fueron destruidos por el mismo impacto. No hizo falta que ninguno de los tres siquiera se mirara para avanzar hasta donde se encontraba Wei WuXian.
Lan WangJi dispersó la energía resentida con su Guqin, Wen Ning derribó fácilmente la puerta con una sola patada, abriéndole el paso a Lan Sizhui que entró con espada en mano, listo para combatir esta vez.
Pero nadie se esperaba que ya no hubiera absolutamente nadie con quien pelear, ni mucho menos a quien rescatar, pues Wei WuXian se había salvado a sí mismo, por no decir que se transformó de víctima a victimario.
Los hombres no estaban muertos, tan sólo se hallan en el suelo, inconsciente o agonizando, rogando para que los dejara arrastrarse lejos de ahí. Wei WuXian los mira sin mirarlos en realidad, sus ojos se ven algo sombríos. Tanto Wen Ning como Lan WangJi sienten como si volvieran a ver al patriarca de Yiling.
Tiene algo en sus manos, es un amuleto del que sale toda aquella energía resentida, sin embargo, Wei WuXian lo aprieta tan fuerte que el amuleto termina cediendo y se vuelve polvo sobre sus manos.
Lan Sizhui queda estático en su lugar, él nunca antes había visto de esa manera a Wei WuXian, tan serio, tan sombrío, entre tanta oscuridad. Sin embargo no retrocede. Wei WuXian no parece consciente de que estén ahí. Lan WangJi no puede dar ni un paso, cuando se da cuenta que Lan Yuan ya ha avanzado tanto, que se encuentra enfrente de su primer cuidador. Aquel hombre que pese a cargar con el peso del mundo sobre sus hombros, aún le sonreía con creces de niño, que pese a estar cansado jugaba con él para hacerlo reír, que le dejaba abrazar su pierna aún cuando se quejaba de que no pudiera caminar por ello. Quien dio todo de sí por él y su familia, aún cuando no tenía ninguna obligación por ellos.
—¿Mayor Wei? —Le llama con preocupación, la mano del joven se posa sobre su hombro, lo cual parece suficiente para despertarlo de un sueño profundo.
Wei Ying se queda un segundo sobre los ojos de Sizhui, y sus sonrisa no tarda en volver. Todo a su alrededor se dispersa junto con aquella energía oscura, como si la tensión del aire cayera sobre sus pies para dar espacio a una mirada de cariño y preocupación.
—A-Yuan, ¿Has venido a rescatarme? Lo siento, pero me he adelantado, estoy bien, ¡tu padre es más confiable de lo que crees!—se burla abiertamente del muchacho, mientras se ríe a carcajadas.
—Wei Ying… —la voz de Huanguang Jun le hace recordar dónde está, cuando su esposo le mira algo en él se ve avergonzando, como si lo hubieran cachado haciendo algo realmente malo, como si su pecho se estrujara al ver que fue descubierto. Pero no por una travesura sin importar, sino algo más significativo.
—Huh, Lan Zhan —sonríe con un toque de pesadez, WangJi no se molesta en analizar esa expresión, él solo avanza a pasos apresurados y lo toma entre sus brazos, lo aprieta contra su pecho para sentir que sus latidos siguen siendo sinceros, que su calidez sigue ahí, necesitaba a Wei Ying y ahí está él, no le puede importar menos lo demás, lo siente temblar bajo su protección, lo siente vivo —¿Lan Zhan?
Cuando menos se lo espera, Sizhui se une al abrazo, él está llorando, lo puede sentir por el movimiento de su cofre, el joven debió estar tan preocupado como él por toda esta situación.
—Wow, ¿Abrazo grupal? Wen Ning, ¿No quieres unirte también? —menciona WuXian en broma, sin embargo, el general fantasma le toma la palabra, y prácticamente levanta a los tres en sus brazos —¡Oh! ¡Vaya, está bien, está bien, lamento haberlos preocupado, por favor, necesito respirar!
La risa de Lan Sizhui no tardó en ser acompañada por la de Wei Ying, y así, todo fue olvidado de un momento a otro.
Estaban juntos, y eso era lo importante.
(...)
Una vez pasada la crisis, la tranquilidad volvió al receso de las nubes junto con su segundo jade. Wei WuXian le insistió a Lan Wangji que le cargara en sus brazos para el momento en que entraran, y así su papel de "dama en aprietos" estuviera completo. Lan Zhan nunca pudo negarle nada, por más tonto e infantil que fuera, Lan QiRen que esta hace un momento estaba por movilizar a sus discípulos para ir a ayudar, casi sufre una desviación de qi cuando los ve.
En la noche, cuando las velas habían sido apagadas y ambos se encontraban en la cama, Lan Wangji estaba en una encrucijada, si preguntarle o no a su esposo sobre lo que vio. Pero tenía miedo de la respuesta, si bien, Wei Ying decía que se alejaría un poco de los métodos que pusieran en peligro su cuerpo y mente, lo de hoy fue energía resentida pura que absorbió para usarla en contra de aquellos cultivadores. Se había perdido por un instante, si no fuera porque pudo reconocer la voz de Sizhui, Lan Wangji no sabe lo que hubiera ocurrido. No podía permitirse pensar en dejar a Wei WuXian perder el camino otra vez, ya no, su corazón no lo soportaría, no podría seguir viviendo con eso.
—Lan Zhan, estás preocupado por mi —no es una pregunta, la voz de Wei Ying al otro lado de la cama lo llama, cuando desvía sus ojos dorados hacía él, puede notar como su túnica interior cae despreocupadamente sobre su hombro, descubriendo la piel que fue cubierta por besos y marcas unos momentos antes. Wei WuXian con movimiento perezosos se acurruca en el pecho de Lan WangJi y acaricia este con sus dedos. Con paciencia, Wei Ying parece apreciar a detalle la tela que sobre la piel de su amado —, lamento preocuparte así, esos sujetos dijeron haber creado un amuleto que supera al del tigre estigio, pero en realidad no era algo que pudiera siquiera compararse con él. Se ve que eran solo unos aficionados, ni siquiera podrían superar a Xue Yang…
—¿Qué fue lo que pasó? —pregunta con cautela, para Lan WangJi no pasa desapercibido que las caricias de Wei Ying se detienen en ese momento.
—Sabía que el amuleto no representaba una amenaza real cuando lo ví, pero el método que usaron para obtenerlo… —la mirada de Wei WuXian se oscurece —, profanaron las tumbas de los héroes de guerra de la campaña para derribar el sol, incluso profanaron las tumbas en Yunmeng, las tumbas de los discípulos que murieron en la masacre hecha por el clan Wen.
Lan WangJi posa una mano sobre el hombro de su esposo, dándole pequeños masajes para calmar la tensión que ahí se acumulaba, Wei WuXian sede rápidamente ante los mimos, ante las suaves manos de su Huanguang Jun, y se relaja un poco.
—Perdí el control en ese momento, no lo pensé —, confiesa el cultivador —, solo usé la energía que tenía enfrente para acabar con ellos, supongo que en un momento de lucidez logré el pensar en no hacerles demasiado daño. Pero la energía fluyó dentro de mí otra vez, realmente había olvidado cómo era. Me perdí un momento, pero cuando vi a Sizhui todo se aclaró muy rápido. Afortunadamente la energía no llegó a tocar el núcleo dorado de Mo XuanYu.
—Wei Ying…
—Lo sé, intentaré tener más cuidado, Lan Zhan, lo lamento —, se disculpa, dejando un suave beso en la barbilla de su amado —, es difícil para mí también, no quiero volver a lo que era antes. Yo mismo tuve algo de miedo cuando me dí cuenta de lo que pasaba, ¿Tú crees que Sizhui piense mal de mi ahora?
Aunque en su voz se veía el esfuerzo de tratar sonar más despreocupado, eso último hizo a su timbre temblar. Lan WangJi sabe lo importante que es A-Yuan para él, sabe lo mucho que los ama a ambos, no había dudas de que se estaba esforzando lo más que podía por ellos.
—Sizhui te ama —, dice con total seguridad, volviendo sus ojos dorados al dueño de su corazón, Wei WuXian tenía una acumulación de lágrimas sobre su mirada, y Lan WangJi no pudo aguantar ni un segundo más. Rápidamente se dió vuelta para acomodar el cuerpo de Wei WuXian bajo el suyo, tomándolo por las caderas y besando sus párpados, donde las lágrimas habían comenzado a ceder —, te amo, Wei Ying, lo único que temo en esta vida es perderte otra vez.
—Lan Zhan… —aún solo con la tenue luz de luna, Lan WangJi puede apreciar el suave tono sonrosado de Wei Ying, éste suelta un suspiro contenido y lleva sus manos a las mejillas ajenas, donde el tacto es más que bien recibido — ¡Si sigues diciendo esas cosas me matarás! —ríe despreocupadamente, hasta que acerca el rostro de su amado y junta sus frentes en un delicado roce —, de verdad, no sabes cuánto te amo, los amo a ti y a Sizhui.—Dice con una mirada llena de cariño y dulzura, sus pulgares se deleitan con la piel de las mejillas ajenas —¡La próxima vez esperaré a que me rescaten y así verlos en acción, lo prometo!
—Wei Ying…
—Bien, bien, trataré de que no haya una próxima vez —ríe abiertamente —, pero Lan Er-gege, tu esposo pasó por mucho miedo hoy, no cree poder dormir bien, ¿Lo podrías consolar un poco más?
Lan WangJi suspira con resignación. Después de todo, él nunca le ha podido negar nada a Wei WuXian. Ni antes, ni ahora, ni nunca.
