El amor y la guerra

La fresca brisa había despeinado ligeramente al comandante de la Legión de reconocimiento. Erwin Smith mantenía la mirada perdida en el horizonte bajo la noche estrellada, una noche agradable que lo había invitado a dejar de lado, por un momento, la pila de documentos que, sobre el escritorio, permanecían esperando por su firma. Una fuerza superior a él lo había atraído a la terraza como un imán. Las noches así le producían nostalgia de aquél tiempo pretérito que se había difuminado poco a poco en su interior.

"De cualquier manera, te decidiste por la milicia…"

Las palabras que Nile dijera en aquella ocasión solían taladrarle una y otra vez la cabeza y retumbar en su memoria. Pensó, por enésima vez en su vida, su decisión por la Legión sobre su vida personal no había sido por falta de amor, quizá, al contrario, había comprendido a tiempo que no estaba dispuesto a condenarla a esa vida de incertidumbre, ella merecía ser feliz. Erwin siempre tuvo claro que dos pasiones no tenían la capacidad para convivir dentro de un solo ser, dos sentimientos arrebatadores no encontrarían asilo en un solo corazón. Definitivamente lo que había pasado años atrás no había sido por falta de amor.

Alguien tocó dos veces a su puerta interrumpiendo sus pensamientos.

"Adelante."

Levi entró a la oficina con más trabajo para el comandante bajo el brazo y el rostro más exhausto que de costumbre.

"Erwin, para estar perdiendo el tiempo ahí parado espero que, por lo menos, las órdenes que dejé esta mañana aquí estén revisadas y firmadas y… Maldición, ¿estás escuchándome?… "

El capitán se acercó a la terraza y se colocó junto a Erwin. Este último era un hombre físicamente imponente. Durante sus inicios en la Legión, Levi encontraba molesto, incluso denigrante, situarse junto a él o junto a Mike, sin embargo sus complejos fueron desapareciendo con el paso de los años.

"El corazón de los hombres sólo puede entregarse una vez, ¿no lo crees así?", dijo al fin Erwin sin más explicación.

"¿Estás ebrio, de qué demonios estás hablando?"

Había ocasiones en las que Levi no lograba descifrar el enorme misterio que Erwin representaba, ésta no era la excepción, sin embargo, si su comandante se refería a cuestiones del corazón, él era la persona menos indicada para contestar a su pregunta puesto que carecía de toda información o experiencia en esos menesteres. Aunque Levi sí tenía dos grandes afectos y todos en el cuartel estaban al tanto: el té y la limpieza. Para ninguna persona dentro de la Legión era desconocido que el capitán era una persona excéntrica, valoraba su infusión por sobre todas las cosas y tenía la manía limpiar exhaustivamente todo lo que le rodeara. Cualquier indicio de polvo o mugre le provocaba un intenso malestar que tanto altos mandos como cadetes no deseaban presenciar.

"No, no lo estoy", contestó Erwin riendo efusivamente mientras apartaba con su mano el mechón de cabello que caía sobre su frente y que revoloteaba con la brisa nocturna.

"Pensaba en todos los que trabajamos para la milicia y en aquellos que se aventuran a enamorarse, a formar una familia, a tener hijos… aún con el inminente riesgo de encontrarse con la muerte en cualquier momento. El amor no debería tener cabida para nosotros", sentenció gravemente el comandante.

Levi capturó el tono acre con el que Erwin había dicho lo anterior. El capitán dio medio vuelta, se sentó en una de las sillas de la oficina y cruzó la pierna como era su costumbre. Levi sabía que Erwin tenía algo que decir y él estaba dispuesto a escuchar si ese fuera el caso, aunque era muy probable que los pensamientos del comandante permanecieran escondidos por siempre en su interior.

"En tu caso… deberías estar ya casado, con hijos, una esposa esperándote en casa, ¿no?"

Cabizbajo, Erwin entró a su oficina y se sentó en la silla que lo entronaba como el comandante de la legión, esa silla que lo acercaba cada vez más a la verdad pero al mismo tiempo lo alejaba de una vida común y corriente, esa a la que Levi se había referido hace unos momentos. Por ese sueño de libertad, por la deuda que él sentía hacia su padre, había renegado de aquello que hoy podría hacerlo más humano. Alguna vez amó a una mujer, alguna vez pensó en dejarlo todo por permanecer a su lado y formar una familia junto a ella…

"Alguien como yo no podría darse ese lujo. De no regresar con vida, le habría roto el corazón…"

Erwin hizo una breve pausa.

"Eso es justo a lo que me refiero, no puedes dividir tu corazón en dos, el amor y la guerra no están destinados a ir de la mano…"

Levi observó cuidadosamente al hombre que tenía frente a él. El comentario anterior permitió al capitán saber que, en algún momento de su vida, Erwin había mantenido esa lucha interna contra las dos potencias que él mismo consideraba irreconciliables. Imaginó qué tipo de mujer era aquella de la que el genial comandante de la Legión se había enamorado. Debió tratarse de una persona extraordinaria para llamar la atención de Erwin. Sin embargo, para Levi quedó más que claro que la balanza en el corazón de Erwin terminó inclinándose por la lucha de la humanidad contra los titanes.

"¿Qué tal el caso de tu gran e inútil amigo Nile?, vive feliz con su esposa y sus hijas, vanagloriándose de logros ajenos; claro, él no sale a romperse el trasero frente a los titanes, su posición es muy cómoda…" comentó Levi hastiado, el comandante de la Policía Militar no era de su agrado.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Erwin Smith. Años atrás, Nile y él habían compartido más que entrenamientos durante sus años como cadetes, ambos se habían enamorado de la misma mujer y, aunque entonces Erwin sentía que cada vez que su mirada se cruzaba con la de Marie ella correspondía a sus sentimientos, prefirió hacerse a un lado para que su amigo saliera victorioso con ella del brazo. Un día, sin más, apartó a Marie de su lado y eligió el camino de la Legión de Reconocimiento, un camino que ponía en riesgo su vida con cada expedición en la que se aventuraba. Comprendió que Marie no merecía pasar por algo así, que merecía ser feliz aunque no fuera con él. La determinación de Erwin terminó por sacarla de su vida y entregársela a otro hombre, su mejor amigo.

"Aquellos que se aventuran a enamorarse en tiempos de guerra parecen no tomar en serio sus responsabilidades. Aunque la Policía Militar lleva una vida menos caótica que la nuestra." El semblante de Erwin volvió a tener ese aire estoico que lo caracterizaba.

Escudriñar en el interior de Erwin Smith era una de las proezas más difíciles que cualquier persona podía emprender, pero Levi sabía que, a pesar de su impecable compostura, dentro del comandante se había desencadenado una tormenta emocional.

"De cualquier manera, no parece estar en tu poder impedirlo. Permíteme ponerte un ejemplo: ¿has visto lo ridículo que se ve el gigante* cada vez que se cruza con Nanaba? Esa sonrisa que se dibuja en su rostro cuando está con ella es molesta…", dijo Levi con una mueca de desagrado.

"Las relaciones sentimentales no están permitidas dentro de la Legión, eso es del conocimiento de todos y cada uno de los miembros…", respondió Erwin mientras tomaba nuevamente la pluma y comenzaba a revisar y firmar documentos.

Cada vez que entraban nuevos soldados a la Legión, Erwin solía hacerles sólo una petición para formar parte del cuerpo de exploración, les pedía, más bien les exigía, que entregaran sus corazones a la causa. Había que olvidar todo lo demás y dedicarse en mente, cuerpo, alma y corazón a luchar por la libertad de la humanidad, a pelear contra la amenaza de los titanes. Probablemente Erwin exigía demasiado, pero nadie sabía mejor que él lo que significaba sacrificar el corazón. Si la humanidad quería subsistir era necesario, si no es que imperioso, realizar los sacrificios pertinentes para lograrlo.

"No quiero parecer un maldito insubordinado con lo que voy a decirte pero, deberías mover tu trasero de esa silla y dar una vuelta por el cuartel, verás con tus propios ojos cómo las reglas les importan una mierda…", comentó hastiado el capitán.

Era cierto, Erwin carecía del poder para controlar los corazones de sus soldados, no todos eran como él, no todos estaba dispuestos a erradicar el amor de sus vidas, aun cuando la situación de la humanidad fuera tan adversa. Experimentar el sufrimiento de sus compañeros al ver morir a sus seres amados en las fauces de los titanes fue suficiente razón para que él decidiera hacer a un lado a Marie. Un día simplemente comenzó a actuar como el celestino de Nile. Por algún tiempo vio en los ojos de Marie la duda, la tristeza de que no fuera él quien estaba enamorado de ella hasta que, poco a poco, quizá cuando ella se hizo a la idea de que todo había sido un terrible error, terminó inclinándose por Nile, quien finalmente se decidió por la seguridad que Policía Militar le auguraba a aquellos que se enlistaban en sus filas.

Para romperle el corazón a Marie, Erwin rompió primero el suyo. Sólo entonces estuvo dispuesto a entregar su corazón para luchar por la supervivencia de la raza humana, ese había sido el precio para descubrir la verdad que aniquiló a su padre. Esa verdad exigía sacrificios y la Legión necesitaba personas dispuestas a llevarlos a cabo sin dudar.

"¿Crees que lo he pasado por alto? Tal vez sea momento de una reunión extraordinaria. Es tiempo de imponer nuevamente el orden."

Una de las comandas dentro de la Legión era evitar, por cualquier medio, relacionarse sentimentalmente con los otros miembros, pero quizá la constante convivencia los llevaba a crear o reforzar vínculos emocionales que eran del dominio público. Para Erwin nada de esto pasaba desapercibido, sabía que, en efecto, Mike no podía ocultar su emoción al ver a Nanaba y que inhalaba lenta y profundamente el aire cuando ella pasaba a su lado, queriendo retener su aroma el mayor tiempo posible. Sabía que Mikasa Ackerman poseía un cegador amor por Eren Jeager, el cual él no compartía; tampoco había pasado por alto la admiración que Krista Lenz** provocaba en buena parte de los cadetes. Estaba al tanto de que incluso en el equipo de Levi, Petra Ral estaba tímidamente enamorada de su capitán, mientras que Aurou Brossard, deseando ser como el objeto del afecto de la muchacha, hacía todo lo posible por parecerse a Levi. Y, por supuesto, tampoco le había pasado desapercibida la inmensa devoción que Moblit Berner profesaba por su superior, Hanji Zoe. Incluso, en más de una ocasión, cuando Erwin iba a presenciar alguno de los locos experimentos de Hanji, lo había sorprendido retratándola con profundo amor, intercalando los retratos con bocetos de sus estudios y experimentos. Desgraciadamente, Hanji parecía no tener ojos más que para los titanes y sus investigaciones.

"Al menos ella parece comprender su misión…" comentó Erwin como si hablara para sí y sin ninguna intención en particular.

"¿Ella?", preguntó Levi. Una sola imagen irrumpió en su mente.

"¡Erwin!"

La puerta de la oficina del comandante se abrió abruptamente y apareció en el umbral justamente Hanji Zoe, líder del cuarto escuadrón. Detrás de ella su fiel compañero, Moblit Berner, hundía el rostro entre sus manos mientras murmuraba algo ininteligible. Los ojos de Hanji pasaron de Erwin a Levi y nuevamente al comandante quien, frunciendo el ceño, la increpó severamente con la mirada. Levi observó a la mujer y, exhalando un suspiro, desvió la mirada. Erwin observó de reojo y con curiosidad la reacción del capitán. No era la primera vez que notaba el malestar que Hanji causaba en él.

"Ah…"

Hanji, cerró cuidadosamente la puerta, segundos más tarde tocó nerviosamente tres veces en ella.

Cuando Erwin le permitió la entrada, Hanji saltó hacia él y tomó su mano entre las suyas. El comandante dirigió en automático y sin poderlo evitar su mirada a Levi, los ojos del capitán, extrañamente desorbitados, parecían no dar crédito a la escena que presenciaba, Erwin notó en Levi una expresión de incredulidad mezclada con asombro, listo para saltar de su silla e impedir ese contacto. Cuando Levi sintió la penetrante mirada de Erwin sobre él, molesto, se hundió de nuevo en la silla con los brazos cruzados y desvió el rostro.

"¿Qué necesitas, Hanji?"

"Erwin, Erwin, escúchame, Moblit acaba de llegar de la ciudad, fue a comprarme algunas cosas importantes para los experimentos y acaba de decirme que alguien está preguntando por ti…"

"No he autorizado esos gastos…" comentó Erwin.

Hanji soltó la mano del comandante, era verdad, había gastado buena parte del presupuesto en algunos artículos que ella consideraba imprescindibles para sus experimentos.

"Podemos hablar de eso luego, lo que quiero decirte es que alguien está justo a las puertas del cuartel, desea hablar contigo…"

La severidad de su mirada se trasmutó en curiosidad y sus ojos zarcos se clavaron ahora en Hanji, quien era de las pocas personas que podía soportar la intensidad de esa mirada sin entrar en pánico o nerviosismo. El comandante, poniéndose de pie, se dirigió nuevamente a la terraza con apuro. Entre los árboles que enmarcaban el camino hacia el cuartel, divisó una imagen que le era muy familiar. Una mujer parecía luchar contra el viento invisible que también enredaba su cabello. Algo dentro de él pareció dar un vuelco.

"Moblit, acompáñame y dime qué sucedió…" dijo Erwin encaminándose hacia la puerta.

El segundo al mando del cuarto escuadrón respiró hondo y, como si se tratara de otra persona, recobró la compostura y salió junto con el comandante con paso apresurado. Hanji miró a su amigo y, queriendo ocultar su diversión, bajó la cabeza mientras reía burlonamente. Moblit tenía esa capacidad de transformarse de un momento a otro, era un espectáculo que ella solía disfrutar enormemente.

"Y, Levi… sobre la orden de presupuesto para insumos de limpieza, tal vez deba esperar, al parecer Hanji se ha excedido en gastos. Mientras tanto, ella, puede ayudarte con la limpieza del cuartel. Y eso es una orden…"

"¡Erwin!", respondieron al unísono los involucrados.

"No olviden cerrar la puerta al salir", finalizó el comandante, dirigiéndose a la pareja que había comenzado a discutir sobre lo sucedido.

En esos pocos minutos había notado que, al parecer, el capitán también había pasado por alto la regla primordial de la Legión, aunque era probable que ni él mismo se percatara que la mujer que tenía a su lado le despertaba emociones, hasta ahora, totalmente desconocidas para él.

Tenía que darle la razón a Levi, en verdad era imposible que él tuviera algún tipo de potestad sobre las emociones de sus soldados y, por cómo sentía los arrebatados latidos de su corazón en ese instante, él tampoco la tenía sobre las propias.

A una distancia prudente un carruaje esperaba fuera del cuartel de la Legión. Erwin de inmediato reconoció a Nile, quien con un movimiento de cabeza en señal saludó a su antiguo compañero de juergas. Desde que ambos ascendieron como comandantes, sus múltiples ocupaciones les impedían salir a socializar como en su época de cadetes y Erwin, por su parte, había consagrado su vida a la victoria de la humanidad sobre los titanes. Sin embargo, cuando había que trasladarse a los distritos interiores, en ocasiones tenía la oportunidad de encontrarse con Nile e intercambiar opiniones sobre la situación.

Erwin por fin se acercó a la mujer que lo esperaba.

"Comandante Smith, buenas noches. Tan impecable como siempre" - saludó Marie esbozando una enorme y luminosa sonrisa.

"Hola, Marie", fue lo único que Erwin logró articular. Pensó que era un espectáculo vergonzoso que el comandante de la Legión sintiera un desfallecedor temblor en las piernas sólo por ver a su amor de juventud. Erwin bajó la mirada apenado.

A pesar del tiempo, las ambarinas pupilas de Marie tenían todavía el poder de ponerlo nervioso hasta tener que evitar el contacto visual como cuando eran adolescentes. A pesar de los años, Marie seguía siendo la mujer más hermosa ante sus ojos, aún con el cabello alborotado por el viento o las marcas del tiempo que comenzaban a hacerle estragos en la piel… Marie sería para él la mujer más bella de las murallas.

"Me enteré que pronto habrá otra expedición fuera de las murallas, Nile me lo dijo… Sé que es información confidencial, no te molestes. Nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes no seríamos nada sin ustedes que arriesgan su vida en cada expedición, por eso me atreví a venir…"

La voz de Marie se quebró.

Por un segundo Erwin pensó que esta era exactamente la situación que había querido evitarle. La preocupación de no saber si él volvería, el desamparo ante la posible pérdida, el terrible vacío de la despedida y las lágrimas agolpadas en los ojos.

"Estoy segura de que volverán con grandes noticias, yo… sé que volverás…"

El eterno ceño fruncido del comandante había desaparecido mientras escuchaba lo que la esposa de su amigo decía. Las palabras de Marie habían desvanecido el severo semblante de Erwin Smith.

"Cuando eso suceda, ve a visitarnos, por favor. Estoy segura de que a las niñas les encantará verte, sobre todo a Lotte***, su sueño es casarse contigo cuando crezca. Nile la reprende terriblemente por ello…" Marie calló unos instantes y observó la reacción de Erwin, quien parecía ausente luego de escucharla decir lo anterior.

"Su padre tiene razón, Lotte enviudaría muy pronto…"

Por fin sus ojos se encontraron y sus miradas colisionaron, Marie sintió cómo algo en su interior terminó por derrumbarse, las palabras de Erwin fueron para ella una trágica revelación que dejaba expuesta aquella verdad por años oculta. Marie entendió el porqué de los bruscos giros en sus destinos. No es que lo ignorara, no es que no supiera que Erwin se había alejado de ella para evitarle el sufrimiento, más bien se trataba de una verdad que ambos habían preferido mantener enterrada para continuar con sus vidas. El amor entre ellos, aunque secreto, no había sido suficiente para mantenerlos juntos.

"Preparamos esto para ustedes…" Marie rompió el doloroso silencio y le alargó entonces la enorme y pesada canasta que había estado sosteniendo.

"Nile dice que no debería molestarme por el grupo de maniáticos que tienes por subordinados pero esto es para ustedes. No es gran cosa, ya sabes, galletas, panecillos y golosinas que preparamos las niñas y yo... Pensé que les gustaría disfrutar de algo dulce antes de salir a romperse el trasero como dice tu Capitán", dijo tratando de imitar a Levi a quien había conocido en alguna de las reuniones que se realizaban entre los altos mandos militares. Ella, como esposa del comandante de la Policía Militar, tenía que acudir a esos eventos.

El comandante rompió la solemnidad del momento con una sonora carcajada. Marie no pudo evitar el recuerdo de aquel muchacho soñador del cual se enamoró. A pesar de encontrarse casada y con hijos, Erwin siempre estaría en lo más profundo de su corazón.

"Es bueno verte reír como en los viejos tiempos… En fin, debo irme, gracias por recibirme. Buena suerte, comandante", finalizó Marie al tiempo que colocaba el puño derecho sobre su pecho en señal de saludo.

Erwin Smith, todavía con el puño sobre su corazón, vio a la mujer de la que había estado enamorado por años alejarse por la arboleda y abordar el carruaje junto a Nile con dirección a su hogar en el interior de la muralla Rose.

"Comandante, permítame..." Moblit se acercó, tomó la canasta y miró a su comandante en espera de alguna orden, aun cuando comprendía a la perfección el significado de esa mirada que Erwin mantenía fija en el lugar en el que había estado estacionado el carruaje minutos antes. Moblit también conocía ese tímido anhelo y del silencio como única respuesta.

De nuevo, el gélido viento trajo de vuelta del ensueño al comandante. Erwin miró a Moblit junto a él y, dándole una palmada en el hombro, le sonrió.

"Hazme un favor, Moblit, dile a Levi que prepare té para todos, dejaremos los pendientes para mañana, esta noche simplemente tendremos un rato para convivir y… disfrutar de todas estas golosinas", dijo señalando la canasta.

Moblit asintió y, con prisa, entró al cuartel a comunicar la orden del comandante mientras éste, antes de seguirlo, lanzó una última y breve mirada al camino por el que Marie había desaparecido con la intención de retener sus sentimientos unos momentos más antes de que la entrada al cuartel cerrara sonoramente sus puertas detrás de él.****

Algunos comentarios pertinentes:

-Comencé este fic escuchando "And I love you so" y "You are always on my mind" de Elvis Presley y lo terminé con "To love somebody" cantada por Billy Corgan y Robert Smith (así de ecléctica).

-Marie, me hubiera encantado saber más de ella. En mi mente Marie es justo como la dibuja Sophie (drinkyourfuckingmilk en Tumblr). Me encantan sus sketches y es perfecto cómo plasma la relación de este trío que no tuvimos la oportunidad de ver en el manga más que por menciones. En mi historia, Marie nunca dejó de amar a Erwin, pero es un amor que se quedó en su juventud, lo que NO quiere decir que no quiera a Nile, pero ella, como Erwin, sabe que lo de ellos no puede ser. Con base en ello, toma la decisión de formar una familia junto a Nile.

Sobre los otros hints de ships:

Sin querer entrar en las controversias que las ships de SnK generan, yo, en lo personal, soy multishipper, xD. Shippeo a Levi con Hanji o con Erwin y a Hanji con Levi y Moblit (hasta con Erwin) y no me molesta moverme de una pareja a otra. Nada es canon así que creo en la libertad de shippear lo que uno quiera y como uno quiera siempre y cuando sea de manera respetuosa. Con lo anterior, no quiero decir que algo esté mal o bien (¿quién soy yo para juzgar eso?)

*Mike Zacharias.

** Esta historia se desarrolla cuando Krista no se revela como Historia, por eso utilicé ese nombre para ella.

*** Me inventé el nombre, me gusta Charlotte y Lotte de cariño.

**** Pensé en cómo se cierra esa puerta al final de "Shoukei to Shikabane no Michi", porque me parece que es muy representativo el sonido de cómo la puerta del sótano se cierra sin que Erwin pueda descifrar sus misterios.

Y si llegaste hasta acá, muchas gracias por leer mis experimentos de escritura. ¡Mil gracias!