—Eres tan problemática, Sarada
—¿Se supone que debo tomármelo como un regaño o cumplido?
Al instante lo dejó sin palabras, era tan típico entre ambos, pero al mismo tiempo no esperaba que su sonrojo fuera tan evidente.
—¿¡Acaso estás...!?— Aunque el sonrojo de Sarada tampoco fue el más discreto
Ambos habían pasado por tanto, momentos desoladores, divertidos, peligrosos y tranquilizantes, pero juntos, esa palabra le añadía un hermoso significado a todo.
Estar cerca a la muerte o experimentar lo hermoso del nacimiento de una vida, todo podía pasar y aunque fuera con malhumor o sueño lo afrontarían.
Llevaba un par de minutos despierto, normalmente Sarada era la primera en levantarse.
Su mente se puso a rememorar todo lo vivido con ella, nuevamente dándose cuenta de porque terminaron juntos y sabiendo que no se arrepentía de estar con ella.
Tras remover la melena de la azabache, con su dedo índice empezó a repasar el símbolo de su clan con delicadeza.
Se apoyó mejor al verla voltear hacia él y se sintió feliz al verla acercarse con una sonrisa somnolienta.
—¡Feliz cumpleaños, problemática!— Shikadai le sonrió mientras acariciaba el rostro de la Nara
—Gracias, bebito llorón— Tras simular ofenderse por el apodo la abrazó cariñosamente
Ambos sonrieron con dulzura al escuchar unos quejidos a unos dos metros de la cama.
—Parece que Shikako quiere felicitarte— Comentó Shikadai parándose de la cama
—Y a pesar de eso aún tiene sueño como toda una Nara— Exclamó Sarada sentándose en la cama
—¿Tu crees?— Cuestionó Shikadai sentándose al lado suyo con la pequeña en brazos
—¡Lo veo en sus ojos! ¡Después de todo son iguales a los tuyos!
Ambos soltaron una risa y luego vieron a la pequeña, mejillas rosadas, piel nivea, cabello negro y ojos aguamarina.
—Tenerlos a ustedes es el mejor regalo, aunque sean unos llorones
Shikadai negó con la cabeza y luego apegó a Sarada a su hombro.
La nueva familia Nara aún tenía muchas razones para vivir y mantenerse unidos era suficiente impulso.
Nara Shikadai, Nara Sarada y Nara Shikako, el fruto de un amor que sobrevivió a la adversidad.
