El año nuevo había comenzado para Lan JingYi, que estaba acostado en su cama sin querer levantarse. Eran las diez un cuarto de la mañana y tenía ganas de quedarse todo el día ahí.

Se arrepentía de haber hecho esa vídeo-llamada el día anterior.

Suspiró pesado y repentinamente sintió un golpe de energía ¡era el primer día del año! Podía ser ridículo y despreciable otros días, pero no ese día.

Era la oportunidad de un nuevo comienzo. Ya habían pasado seis años desde su graduación, y casi uno completo desde su titulación en arte, y no podía seguir así.

No podía seguir enamorado de alguien que no había visto más allá de sus fotos en las redes sociales. Eran seis años completos sin ver a su ex-mejor amigo, y lo sabía, sabía que cada año esa adoración solo parecía crecer aunque no tuviera motivo de ser.

Por eso ese año tenía pensado superarlo, y eso le alegraba en demasía, ¡por fin había tomado la resolución de hacerlo! ¡estaba tan orgulloso de sí mismo! porque había decidido que conservaría sus sentimientos hasta que eventualmente murieran.

Escuchó un sonido desde el pasillo en su complejo de apartamentos. Nuevos comienzos muchas veces significaba nuevos vecinos, y lo había aprendido por experiencia propia ¡porque era incluso su aniversario de mudanza!

Todo parecía indicar que se sentiría muy alegre aquel primer día.

Se levantó, miró el teléfono y vio cuarenta y siete llamadas perdidas. Todas eran de Rulan y ZiZhen, así que estaba relajado, porque habían sido en la mañana. Si no le habían mensajeado, entonces no era importante.

Buscó a tientas su ropa, ¿debía vestir casual? ¿debía atar su melena en una coleta como solía hacerlo? Sonrió por la nostalgia mientras se acercaba al espejo del tocador que había en su habitación. Tomó una peineta y la acarició antes de comenzar a deslizarlapor su cabello. Era de jade. Un regalo de su graduación escolar.

Un regalo de SiZhui.

Su teléfono volvió a sonar y suspiró. Sus amigos podían llamarle otro día, o más tarde, en ese momento estaba muy ocupado tratando de desanudar las puntas de su cabello ¿Por qué se enredaba si lo tenía corto? siguió deslizando la peineta entre sus hebras mientras tarareaba algo ligero. Quizás la nostalgia estaba comenzando a aflorar porque incluso pronto sería el cumpleaños de SiZhui, y ocasionalmente le mensajeaba para desearle un buen cumpleaños.

Sólo eso había. Mensajes recíprocos de feliz cumpleaños mutuamente sin ningún detalle extra, al menos hasta hace tres años, donde el muchacho más alto había cambiado el número y no le dijo a JingYi.

Negó con su cabeza para borrar esos malos pensamientos. Sólo había muerto su relación, mientras él estuviera bien, todavía podía ser amigo de ZiZhen y Ling, así que no se martirizó.

Los mensajes comenzaron a llegar, y dedujo que era el grupo de la familia Lan, así que no los miró. ¿Para qué? Era innecesario, sólo debía ser su padre mandando esas ridículas fotos de piolín con mensajes motivadores.

Una vez terminó de desenredar su cabello, suspiró mientras llevó sus manos a la melena y la juntaba entre sus manos. Coleta alta, flequillo en el rostro, sonrisa ancha ¡nuevo día! ¡estaba emocionado!

Se encaminó a su mesa para poner los cubiertos y tomar un desayuno decente. Ese primer día quería comer algo de frutas y cereales, ya podía destruirse comiendo chatarras más adelante, pero por el momento se aguantaría las ganas y comería sanamente.

Sonrió cuando caminó al refrigerador y vio mucha comida saludable. ZiZhen había llegado hace tres días diciendo que lo mejor era tener comida fresca para un futuro acontecimiento, y se rió.

Sus amigos estaban preocupados porque JingYi había huido a la ciudad apenas acabó su escuela, y comenzó a estudiar en un ambiente completamente lejano a lo que era Gusu.

Escuchó el peso de unas cajas caer y el piso de la casa junto a la suya y pensó ¿quizás el vecino necesitaba ayuda? ¿quizás era el momento de presentarse? ¡recuerda el primer día en la ciudad! Era tedioso y su antigua vecina había sido realmente amorosa con él.

JingYi tomó una bandeja con algunos brownies que había hecho la noche anterior. Presentarse con comida siempre aseguraba una buena amistad, o eso decía alguien que solía conocer.

Se miró al espejo una vez más. Llevaba una camisa gris, un pantalón negro y zapatos elegantes mientras su cabello se sostenía en la coleta antes hecha. Lucia bien, podía dar una buena impresión mientras ofrecía brownies.

Se rió por lo absurdo que sonaba, se acercó a la puerta y giró el pomo. Cerró los ojos sintiendo el nervio corroer su estómago.

Estaba bien, todo estaba bien mientras sonriera y fuera simpático.

El vecino estaba tras la puerta, podía ver su pantalón e incluso apreciar que llevaba una playera blanca, estaba vestido bastante casual y JingYi se sintió avergonzado.

Inhaló profundo.

-¡Buenos días, vecino! Soy Lan JingYi, será un gusto compartir con usted. —Dijo inclinándose, mientras extendía la bandeja de brownies y podía apreciar desde su ángulo, como su vecino se daba vuelta.

-¿A-Yi? —Preguntó una voz.

Esa voz. Ese tono. Ese apodo.

Sus sentidosse estremecieron, e incluso sus rodillas se entumecieron. Sintió un vértigo, un mareo, temía.

Era una mala broma.

-¿A-Yuan? —Respondió dubitativo, tímido, y levantó la mirada con un terror que no había sentido desde que casi se declaraba por accidente el día en que su ciclo escolar terminó.

-¡Me alegra que efectivamente sea tu vecino! —Habló con su usual voz tranquila, sin embargo sonaba alegre.

Era SiZhui. Estaba ahí.

-Espera, ¿efectivamente? —Preguntó, mientras SiZhui bajaba la caja que tenía entre sus manos y se acercaba, para quedar frente a él y acariciar su cabello.

La primavera pareció llegar a su estómago con ese florecer patético que estaba sintiendo en su barriga.

-Sí, ¿A-Zhen y A-Ling no te contaron? Les pedí tu dirección porque soy nuevo en la ciudad, no quería vivir en un sitio desconocido. —Una sonrisa suave se posó en sus labios—, ¿Y qué mejor vecino que tú? —Afirmó, mientras tomaba uno de los brownies de JingYi y lo llevaba a su boca.

JingYi sintió celos de sus bizcochos.

-Saben muy bien, ¿quieres entrar a tomar el té? —Le preguntó, y JingYi todavía estaba sopesando un detalle que le había dado SiZhui.

Jin Ling y ZiZhen le dieron su dirección.

Jin Ling y ZiZhen.

¡Lo habían estado comunicando toda la mañana!

Con pánico, sacó su teléfono celular y vio todos los mensajes en el grupo de tres que tenían, pero el que más le hizo ruido fue el último enviado.

«¡Muere solo en esa batalla, imbécil! ¡Ojalá con SiZhui como tu vecino, ya comiencen a salir y dejen de dar asco!» le había puesto Jin Ling.

Y ahí estaban. Antes de siquiera comenzar a superarlo, ya se había rendido.

-¿A-Yi? ¿Vienes?

Y quizás necesitaría la taza de té para estabilizarse.