Disclaimer: Los personajes son tomados del anime y manga "SNK" de Isayama.
"UN SOLO DETALLE"
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El señalamiento del reloj daba el aviso de entrada a la madrugada, una de la mañana exactamente. Levi seguía tecleando en su ordenador, un poco fastidiado por el cansancio. Pero mantenía la firme convicción que estaría a punto de terminar. Su objetivo era compartir el día siguiente con su familia sin algún pendiente de su trabajo.
Claro que ello significaba un poco de sobreesfuerzo.
Un par de horas atrás Mikasa trató de persuadirlo para que duerma junto a ella. Se había acercado suavecito por detrás de él, lo había tomado por los hombros y mordido la mandíbula. Un claro señalamiento de una propuesta, situación que pasó un poco desapercibida para Levi, quien se encontraba demasiado ensimismado en su trabajo como para reaccionar de manera voluntaria a sus señales.
Bufo molesto para él mismo, por supuesto que entendía las señales de Mikasa pero si sucumbía a esos deseos no terminaría todo aquel tedioso trabajo. O por lo menos, era lo que él creía.
La luz del ordenador era lo único que lo alumbraba en aquel cuarto que jugaba el papel de una oficina. Dio un suspiro cansando. Tecleó a guardar y finalmente cerró el documento y apagó el ordenador.
Salió de su oficina casera estirándose un poco. Fue a la cocina por agua e inmediatamente apagó alguna luz que quedó encendida ya que Mikasa, un poco enojada, había dejado cosas pendientes de terminar.
«Sinceramente, no me voy a poner a discutir con ella», meditó Levi terminando las tareas domésticas. El sonido del motor de la refrigeradora era lo único que mitigaba el silencio ensordecedor. Luego de ello, se dirigió a la habitación de su hijo; cerciorándose de que durmiese bien.
Giró despacio la perilla de la puerta de su dormitorio, un poco entreabierta divisó a Mikasa reposando su cuerpo en la cama; dándole la espalda, la frazada la cubría entera.
Se deslizó en la habitación.
— ¿Terminaste ya?— su pregunta lo sorprendió, ya que pensaba ella dormía profundamente. La mujer no se movió ni un poco de su postura.
—Definitivamente— le respondió. Quitándose la camisa de dormir, y dejándola doblada junto con el pantalón encima de la mesita.
Mikasa al percibir que Levi empezaba a desnudarse se apresuró a decirle:
—Que duermas bien—. Su tono pesado de voz no pasó desapercibido para Levi quien emitió una sonrisa ladina.
—Gracias—. Agregó finalmente, tratando de no decir: "será gracias a ti". Deslizó el bóxer por sus piernas hasta dejarlo tendido en el suelo. Debido al frío se apresuró a introducirse debajo de la frazada: la temperatura allí era cálida. Sacó la mano para agarrar su prenda íntima y dejarla igual doblada con el resto.
Mikasa se removió un poco, sin dejar de darle la espalda a Levi quien para ese instante se rozaba intencionadamente su miembro con los dedos.
Levi se permitió relajarse un poco; su brazo reposaba debajo de la almohada, sus ojos cerrados le proporcionaban experimentar mejor la sensación emergente y palpitante entre sus piernas. Asumía que Mikasa leía perfectamente sus intenciones. Aunque ya le empezaba a molestar que ella no se girara hacia él.
Cansado de ello, hizo girar boca arriba a Mikasa halándola despacio por el hombro, quien ante el acto pareció endurecer su expresión por lo cual Levi comprendió que ella seguía enojada con él por haber interpuesto el trabajo a su cuerpo de mujer.
—¿Sabes? Terminé muy cansado— le dijo, reclinándose un poco sobre ella, desabrochando despacio el camisón de dormir de Mikasa, sus senos níveos aparecieron ante sus ojos, maravillándose de sus exuberantes carnes.
—Ahora no lo estarías tanto—. Respondió Mikasa, tratando de contener un suspiro ante la calidez que la boca de Levi le ofrecía; sus pezones empezaban a endurecerse. Ella atinó a acariciar los cabellos sedosos de él, con el tacto podía denotar la frescura que invadía aquel cuero cabelludo después de las horas pasadas del baño de Levi.
Esa lengua subía y bajaba, formando círculos alrededor de toda la extensión de los senos, no se fijaba demasiado en los pezones, Mikasa en ese lugar era demasiado sensible al punto de que si tocaba demasiado ahí podría irritarla.
La lactancia por lo tanto, supuso una gran odisea para ella.
Levi sonrió gustoso cuando por fin ella dio muestras del placer que le producían sus caricias. Se estaba reprimiendo, eso lo sabía, como un castigo hacia él. Con ambas manos tomó los senos y los unió entre sí: pasó la lengua en aquella línea rosácea oscura que se formaba con dicha unión.
Unos besos cálidos invadieron la frente de Levi, suaves al toque. Alzó un poco el mentón dejando de lado su tarea con la boca: Mikasa ahora ya no mostraba molestia, había cambiado a una expresión más bien serena, apreció sus ojos relajados.
Se acercó lentamente a sus labios y los besó muy despacio, apenas y parecía un roce delicado, sin despegar la mirada de ella, los ojos los mantenía entreabiertos.
—¿Crees que tu mamá pueda mañana cuidar de Luka? —, habló despacio contra los labios de ella—: Será en la noche. Iremos a cenar, nosotros—. Reafirmó lo último obteniendo de su mujer un afirmamiento acentuado con la cabeza.
—Creo que deberías pedírselo a ella directamente, claro, si quieres salir conmigo—. Le sonrió escondiendo un poco de malicia en sus ojos, lo cual no duró mucho hasta sentir unos dedos traviesos deslizarse en medio de sus piernas.
Levi no lo pensó demasiado, cerró sus ojos concentrándose en el trabajo de sus dedos, mismos que se le humedecieron al hurgar allí. Los gemidos de Mikasa no hacían más que encenderlo de manera vigorosa.
—No le veo el problema, lo haré—. Dijo para finalizar aquella pequeña conversación. Con ambas manos tomó el rostro de Mikasa y empezó a besarla, está vez más profundo pero despacio, como si no quisiese sofocarla en demasía.
Dulzura, era la palabra correcta para describir aquel beso.
Sintió los brazos de ella rodearle el cuello, instalándose sus manos en su cabeza y jugando los dedos con sus cabellos, de nuevo. Sabía perfectamente que ella gustaba demasiado de acariciarle el cabello; cuando estaban a punto de dormir, cuando él se reclinaba en su hombro viendo el último noticiero del día, también cuando se encontraba ocupado tecleando en su ordenador por las noches: ello tenía en él un efecto tranquilizador.
El beso continuaba, Mikasa acercó una mano al rostro de Levi, tratando de también acariciarle las mejillas y luego bajar un poco por el cuello, lento el movimiento y después un poco más rápido recorrió el abdomen firme de él.
Levi se estremeció de gozo, paró de besarla un instante por aquel tacto: ella masajeaba su miembro, no de la mejor manera ya que la posición le resultaba un poco incómoda, concentrando su dedo pulgar en el glande: Mikasa se sintió plena al apreciar el líquido que de ahí brotaba: de su uretra, lo cual señalaría los efectos que ella tenía sobre él.
Electrizante
Finalmente Levi le dio otro beso, un poco más brusco y rápido. De inmediato irguió su espalda y echó un resoplido al aire, se acomodó los cabellos que se le apostaban a él en su frente.
Tomó los pantalones y la prenda íntima de Mikasa al mismo tiempo, apretándolas con los dedos y haló las mismas hacia abajo, su mujer le ayudó levantando un poco las caderas para que pueda terminar de sacarlas. Solo mantenía el camisón abierto, sus pechos se movieron un poco ante el movimiento del cuerpo de Mikasa.
Levi volvió a reparar en sus montículos de carne, besando, mordiendo un poquito y lamiendo. Él no lo admitía abiertamente: aquella acción le proporcionaba tranquilidad como cuando un bebé llora por hambre y se le brinda el pecho para que se alimente y calme el llanto, de igual manera tenía ese efecto tranquilizador en él. Precisando, sería el segundo que ella lograba sobre él.
Bajó su mano a la entrepierna de Mikasa, ella alzó un poco las piernas por reflejo. Levi aún reclinado sobre ella, con su frente pegada a la de ella y con la boca puesta en sus labios, tomó su miembro y lo situó en la entrada de la vagina de su mujer, ese lugar húmedo y cálido dispuesto a acogerlo en ese instante.
Mikasa se relamió los labios apreciando la expresión facial de Levi al introducirse en ella; mantenía los ojos cerrados y apretaba la boca. Ella gimió un poco bajo. Trató de mantener el ritmo del beso en compás con el ritmo de las estocadas.
—Tengo frío— murmuró Mikasa al oído de Levi. Obteniendo de él una risa, nada maliciosa. Él atinó a agarrar la frazada para con ella taparse, a ambos.
Las estocadas de Levi iban despacio, gustaba de ello. Se irguió de nuevo; apreció el cuerpo de ella, con el dedo índice recorrió desde uno de los senos, pasando por el abdomen plano –bien trabajado por Mikasa meses después del parto- y reparó un instante en la cicatriz de la cesárea: no tan visible, apenas dejaba un rastro un poco más blanquecino y al tacto se apreciaba más liso.
Una marca de amor.
Le guiñó un ojo antes de seguir con un segundo ritmo de estocadas; ese que lograba que Mikasa entierre las uñas en su espalda o que doblará la mirada hacia atrás. La cama rechinó, señal de aquel ritmo sofocante del que Levi era dueño, era puesto en marcha. La frazada apenas cubría sus glúteos. Con las manos agarró las rodillas de Mikasa alzándolas un poco, para de esa manera poder penetrarla hasta el fondo.
—¡Hey! ¡Para! — le susurró Mikasa con el rostro aterrado y tratando de cubrirse el pecho con su camisón desabrochado. Levi confundido, miró hacia donde ella miraba: su hijo estaba parado en la puerta, sus ojitos aún parecían somnolientos.
Levi perdió al instante su potente erección.
— ¿Se están bañando en la cama? — preguntó inocentemente, tallándose los ojos. El niño asociaba los glúteos desnudos de su padre con el baño, ya que en ese momento los veía, cuando se bañaban juntos y jugaban con las burbujas de jabón.
Levi recordó un detalle importante, ahora colocándose el bóxer debajo de la frazada: el cerrojo de la puerta no lo había asegurado.
FIN
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N/A: !Hola! En realidad es la primera vez que me aventuro a escribir algo un poco picante, a decir verdad: me daba recelo. Pero espero haberlo desarrollo bien para ustedes. !Muchas gracias por leer!
Cuídense! :) y muchos ánimos !estimados!
