Odio la forma en la conduces mi auto.

Mi estómago se revolvió cuando Adrien tomó una curva hacia el parking de la agencia, demasiado rápido. Yo gruñí, manteniendo mi boca cerrada mientras él sonreía, obviamente disfrutándolo.

"Alguna vez te he dicho que amo tu auto?" preguntó emocionado.

"Sí" murmuré, rolando mis ojos. "Una docena de veces. Además, no necesitas decirlo. Lo noté por la forma en la que casi nos conduces a la muerte en nuestro camino hacia acá!"

Adrien frunció sus labios ante mi comentario, sus rubios cabellos cubrieron sus ojos. Giré mi cabeza hacia otro lado, no permitiéndome pensar enteramente en lo guapo que se veía.

Y la manera en la que cortas tu cabello.

Él bajó la velocidad mientras aparcaba el auto. Estiré mi mano en cuanto apagó el motor.

"Las llaves. Ahora."

"Aguafiestas." Adrien hizo un puchero, dándome las llaves. Sin mirarlo, me giré, abriendo la puerta y saliendo del auto. Adrien me siguió, logrando salir antes de que lo encerrara ahí.

"Espera!" me llamó, corriendo detrás de mí mientras yo seguía caminando sin detenerme. "Haz estado de mal humor toda la mañana!" murmuró "Qué pasa? No dormiste bien? Te cansé mucho anoche?" su voz sonaba tan pagada de sí, fastidiándome más.

Mis ojos echaban fuego pero no le di el gusto de mirar su expresión altanera. En su lugar musité un: "Idiota."

"Qué comentario tan irritable" se rió "En serio, estás en tus días? No puede ser, hace q semana terminaste"

Odio la manera en la que me hablas.

Lo ignoré, tratando de no prestarle más atención. Como si el mismo no supiera lo que estaba mal, no se merecía mi explicación. Quiero decir, qué pensaba que era yo? Tarada?

Adrien se rindió en tratar de hablarme después de eso, al contrario caminó en completo silencio a mi lado hasta que llegamos a los vestidores. Supongo que se sintió aliviado de estar rodeado de más personas a quienes molestar, alguien quien no lo esté mirando enojada, así que se sentó en un sofá cerca de Alix y Nath, hablando feliz con ellos.

Murmuré un corto "Hola." antes de tomar mis cosas, buscando un lugar cerrado para cambiarme de ropa. Estaba agradecida de tener algunos minutos para mí sola. Era difícil, con Adrien estando toda la mañana en mi departamento. Desearía no haberlo dejado quedarse a pasar la noche. Por otro lado, de no haberlo hecho, cuándo lo habría averiguado?

Cuando regresé después de un rato, todos ya habían llegado. Estaba feliz de tener una excusa para pensar en otras cosas que nada tenían que ver con Adrien. El trabajo era siempre una distracción bastante bienvenida. Al menos eso era lo que yo quería que sea.

Pero terminó diferente. El photo shoot de Adrien era bastante extenuante, de hecho, pero yo apenas podía concentrarme en arreglar sus ropas.

Sentía los ojos de Adrien sobre mí todo el tiempo. No era nada inusual, incluso – él era siempre el que olvidaba las poses, y la mayoría de veces, se guiaba de como quería yo que se viera la ropa.

Hoy, no podía tolerarlo. Me tenía desubicada el sentir sus ojos quemándome la piel.

Odio cuando me miras.

El castigo por mi falta de concentración vino pronto – un paso equivocado, y trastabillé sobre mi pie. No habría sido nada grave de no ser porque el equipo de sonido estaba frente a mí.

Golpeé mi frente con una de sus esquinas.

La música se detuvo y escuché algunos gritos y algunas risas ahogadas. No podía culparlos. Debió haberse visto cómico. Tal vez, me habría reído de mí misma, de no haberme sentido tan liviana en este momento.

"Amor." escuché que Adrien me llamó, suprimiendo su risa "Estás bien?"

No lo estaba. Los otros se dieron cuenta también, cuando no contesté ni me moví, y después de un momento de silencio, escuché que llamaban alarmados mi nombre, y luego estaban rodeándome, sus manos sobre mis hombros, sacudiéndome.

"Está sangrando" alguien dijo – fue Nino, lo noté luego de unos segundos.

"Mari!" dijo Alya gentilmente, sacudiéndome otra vez. "Amiga, me escuchas?"

"No la sacudas así!" escuché que Adrien siseaba, su voz era baja, y sentí su gentileza, suavemente tocando mi codo. Eso hizo que mi estómago se encogiera de incomodidad. "Puede estar seriamente herida. Tal vez debamos llevarla a un hospital y–"

"No." logré decir con un gruñido, abriendo mis ojos para mirarlo.

"No?" preguntó Adrien confundido, mirándome.

"Hospitales no" murmuré, sacudiendo su mano de mi brazo, sentándome. Todo estaba girando. Traté de no demostrarlo, pero mi rostro estaba más pálido y Nath habló con voz estrangulada: "Vas a vomitar?"

Adrien lo miró enojado, porque yo no estaba en posición para hacerlo, y lo habría apreciado. Solo que hoy no.

"Qué?" murmuró Nath defensivamente "Así parece!"

"Pues no!" dije, sin estar segura de si lo que decía era verdad. Mi estómago se sentía un poco inestable.

"Estás segura que no quieres ir a un hospital?" Preguntó Alix, dándome un pañuelo para limpiar la sangre que caía por mi rostro.

"Sí." murmuré, parándome. No fue una buena idea, vi oscuridad en cuanto estaba a medio pararme, y Adrien tuvo que atraparme para estabilizarme.

"Tonta testaruda." dijo "No admitirás que estás lastimada hasta que estés muriendo, verdad?"

"Será mejor que te recuestes unos minutos, Señorita Cheng." Gabriel decidió interrumpir nuestra conversación "Decidiremos qué hacer después del break."

Asentí, arrepintiéndome en el momento en que lo hice puesto que un dolor penetró mi cabeza, yendo directo a mi estómago, haciéndome sentir con ganas de vomitar, esta vez, en serio.

Aunque no lo hice; me solté de agarre de Adrien y fui a las bancas por mí misma.

Odio tus estúpidas y enormes botas.

Tap. Tap. Tap. Los pasos de Adrien eran ruidosos para mis oídos cuando caminó hacia mí, 10 minutos después. Los analgésicos que Alix me dio habían empezado a hacer efecto, pero no ayudaban con el ruido que Adrien hacia mientras se acercaba. Permanecí tranquila, manteniendo mis ojos cerrados.

"Princesa?" preguntó suavemente, aparentemente tratando de ser gentil. El enojo creciendo en mi estómago era un enorme contraste ante los suaves roces de sus dedos mientras acariciaba mi mejilla "Estás dormida?"

"Quiero verte dormir cuando alguien está martillando un clavo en tu cabeza." dije, mi voz fue tan mordaz como el dolor en mi cabeza.

Adrien suspiró, ignorando mi comentario.

"Bueno, hablé con mi padre, y te llevaré a casa. Si no te desmayas en pleno shoot, creo que matarás a alguien, y eso...como que arruinaría el PS que estamos preparando."

Mordí mis labios, reprimiendo un comentario.

Y la manera en la que lees mi mente.

"Vamos." murmuró Adrien, y su mano fue a mi hombro ayudando a ponerme de pie. Mi estómago se revolvió otra vez, y Adrien miró con preocupación mi pálido rostro. "Necesitas ir al baño?" preguntó discretamente.

"No." dije, sintiéndome peor por la forma en la que se preocupaba por mí. De una manera falsa pero no absoluta. Solo deseaba que me dejara sola.

Te odio tanto que me enferma

Incluso a veces me haces rimar.

Adrien logró subirme al auto sin que le vomitara encima (lo cual lo consideré por un momento), y tuve que golpearlo para que de una vez me lleve a casa.

Era exasperante la manera en la que ignoraba mis golpes. Como si fuera normal que me enoje cuando me lastime, como si luego se me fuera el enojo en cuanto me sienta bien. Bajo circunstancias normales, lo haría. Pero hoy no.

Si Adrien hubiese sido una chica, ya estaría al borde de las lágrimas, gritándome que solo quiere ayudarme. Lamentablemente no pude nacer hombre. Mi vida habría sido mucho menos complicada.

Estuvimos callados durante el regreso. Adrien condujo en silencio, de vez en cuando mirando preocupado, como si estuviese esperando que vomitara cuando giraba a la izquierda o derecha. Trató de conducir lenta y gentilmente. Quería golpearlo.

"Prométeme que dormirás cuando estés en casa, sí?" dijo después de un rato, cuando estábamos casi en mi departamento. "Sé que odias estar enferma más que a nada porque sientes que estás importunando a los demás, pero trata de ser razonable esta vez, sí? No te sobre exijas. Tus fans llorarán." agregó, sonriendo ligeramente, su sonrisa desapareció en cuanto se dio cuenta que yo estaba mirando la ventana...ignorándolo completamente.

Odio la manera en la que siempre tienes la razón.

"Tu familia y nuestros amigos quizá no hagan una fiesta tampoco." continuó balbuceando, aparentemente ignorando que yo lo ignoraba. "Quiero decir, no es que no seas un fastidio y eso pero uno se acostumbra a tenerte cerca. Y sí..." silencio otra vez. "Yo extrañaría ser capaz de seguir mis monólogos sin tu presencia. Es bastante entretenido."

"Cállate." gruñí, y Adrien se rió, casi pareciendo feliz de que su provocación haya conseguido que yo le hablara.

"Bueno, como sea, pero no te librarás de mí con tu 'ley del hielo.'" bromeó, aparcando el auto frente a mi departamento. "No me importa si te gusta o no, pero me haré cargo de ti. Me temo que estás atrapada conmigo"

Odio cuando mientes.

Adrien salió del auto, tropezando para llegar a mi lado. Tuve que pelear contra la urgencia de sonreír. Odiaba cuánto adoraba su torpeza.

Odio cuando me haces reír.

"Ya veo que sabrás hacerte cargo de mí." murmuré sarcásticamente cuando abrió la puerta, mirándome "No vas a matarme y matarte en el intento?"

"No te quejes." contestó Adrien, exasperado, tomando mi mano para ayudarme. "Me escogiste tú misma, después de todo."

No tomé su mano, solo lo miré, sintiendo mi garganta apretarse. Mentiroso. Estúpido, egoísta mentiroso.

"Y cómo planeas hacerte cargo de mí..." dije con tranquilidad, aún mirando su mano, mi voz salió inestable "...cuando estés en América?"

Los ojos de Adrien se abrieron, y su mirada siguió sobre mí en silencio, obviamente demasiado shockeado como para decir algo. No lo miré y lo empujé, saliendo del auto yo sola. Podía sentir su mirada aún sobre mí, pero no conseguí mirarlo – podía sentir las lágrimas reuniéndose en mis ojos, pero no permitiría que cayeran frente a él.

Subí las escaleras y fui a mi departamento. Adrien no me siguió.

No fue hasta que estuve dentro, echada en mi cama, que las lágrimas cayeron libres por mi rostro.

Te odio aún más cuando me haces llorar.

Todas las emociones que venía acumulando desde la mañana llegaron de golpe, y enterré mi rostro en la almohada para amortiguar mis sollozos. Recordé que esta mañana desperté, sola en la cama. Era inusual, porque Adrien normalmente dormía como tronco. No había forma en la que él se despertara antes que yo, y menos antes de que sonara la alarma.

Fue entonces, que escuché su voz viniendo de la sala, en el teléfono.

"No, aún no se los he dicho." había murmurado, yo fruncí, parando las orejas para escucharlo mejor "Dame tiempo, sí? Estoy esperando por el momento oportuno...pues cómo quieres que se los diga? 'Hey chicos, antes de empezar con esas entrevistas para las revistas, quería decirles que acepté la oferta de irme a América. Me iré el mes que viene. Lamento no decírselos antes' así no funcionan las cosas, entiendes? Debo tener tacto, encontrar el momento justo...me refiero a que... no es fácil decirle a mis mejores amigos que su modelo estará sin un miembro para siempre! Uno no hace eso a mitad de las entrevistas y ensayos!"

Me congelé, no sentí nada mientras asimilaba las palabras de Adrien. Él seguía hablando pero yo ya no estaba escuchando.

Cuando colgó, rápidamente cerré los ojos, fingiendo estar dormida. Adrien se metió a la cama, mirándome durante 20 minutos. Me concentré en no hacer ningún movimiento y en mantener mi respiración estable para no alertarlo de que ya estaba despierta. Lo cual había sido difícil, con todos esos pensamientos en mi cabeza, y con el conocimiento de que se iba.

Adrien se iría y ni siquiera lo habló conmigo.

Había sido un alivio cuando la alarma sonó. Adrien había actuado como si nada hubiese pasado. Yo había entrado a la ducha, tratando de mantenerme en una pieza.

Bueno, mira qué tan bien funcionó, pensé cuando me eché de lado, para ser capaz de respirar entre mis sollozos.

A Adrien ya no le importaba nuestra relación? Podía irse, dejar la empresa de su padre y a mí? Pensé que éramos felices juntos! Y ahora, él...simplemente me hacía a un lado, así como así, sin siquiera decírmelo antes de que sea tarde?

Lo odiaba. Pero más, me odiaba a mí misma por desear que Adrien esté conmigo, para sostenerme en sus brazos y calmar mi llanto.

Odio cuando no estás a mi lado.

Adrien no me siguió, aún cuando esperaba por él. Me eché en mi cama durante una hora, esperando escuchar algo, esperando la vibración de mi teléfono móvil, esperando el sonido de la puerta – esperando lo que sea.

Él ni siquiera me devolvió las llaves de mi auto.

Ya no le importaba? Era solo yo el que lloraba su inminente partida?

Y odio el hecho de que ni siquiera me des una llamada.

No fue hasta que mi dolor de cabeza se agudizó debido al llanto, y ya no pude pensar acordemente, que salí de la cama para buscar analgésicos. Solo para darme cuenta de que Adrien se las terminó con su estúpida gripe, la semana pasada.

"Por qué yo? Por qué hoy?" susurré débilmente, inclinándome para lavarme el rostro antes de mirarme al espejo.

Me veía terrible – ojos rojos e hinchados, una enorme venda sobre mi frente, mi cabello estaba desordenado y las gotas de agua caían sobre mi pálida piel...Bueno, no podría estar mejor. El hecho era que, necesitaba salir a comprar analgésicos.

Así que me puse la chaqueta y los zapatos, tomé mis llaves y me dirigí a la puerta.

Tal vez era mejor que Adrien aún tuviese las llaves de mi auto. Al menos así, no causaría un accidente debido a mi estado. Eso sería un buen encabezado periodístico: 'La diseñadora estrella de GABRIEL'S Marinette Dupain-Cheng mató docenas de personas en una coalición masiva porque su novio dejó su agencia para tirarse a las modelos americanas'.

No fue hasta que abrí la puerta para salir, que mi tren de pensamientos se congeló, y me congelé también, mirando a Adrien, sentado al pie de las escaleras frente a mi puerta, con las llaves de mi auto y un paquete de ibuprofeno en sus manos.

Cuando me miró, pude ver miedo en sus ojos. Se clavó en mis entrañas como una fiera enojada.

"Vas a terminar conmigo?" preguntó Adrien, viéndose tan miserable como me sentía. Si hubiese tenido la energía, le habría gritado y aventado algo. Estúpido equipo de sonido.

"Realmente crees que nosotros, de entre todas las personas, podríamos mantener una relación a distancia?" dije con mi voz temblando. "Tenemos problemas manteniendo nuestra relación aún viéndonos todos los días! Peleamos al menos una vez al mes! Y raras veces salimos porque estamos muy ocupados...Cómo piensas que lograremos mantener nuestra relación contigo en América? Dime cómo?!"

"No quiero que terminemos." murmuró Adrien, poniéndose de pie, cruzando la distancia. Su voz, su expresión, su postura – todo de él era un ruego silente. "América siempre ha sido mi sueño, lo sabes, y lo deseo tanto! No quiero desaprovechar esta oportunidad. Pero tampoco quiero perderte. Es malo desear ambos?"

"Eres tan egoísta!" dije, atorándome con el nudo en mi garganta, a causa de las lágrimas que estaban reuniéndose en mi ojos otra vez. "Te odio, lo sabes?"

Pero más...odio no poder odiarte.

"No, no es cierto." susurró Adrien, y entonces vino hacia mí, jalándome contra él. Trate de pelear su agarre, pero mi dolor de cabeza había adormecido ambos, mi cerebro y mi cuerpo, además el agarre de Adrien era muy fuerte. "Por favor, Marinette." susurró, besando mi frente con gentileza. Me hizo tener ganas de golpearlo. "No dejes que lo nuestro termine así, sí?"

Iba a decirle algo, pero mi respuesta fue amortiguada por sus labios sobre los míos. Ese...fue mi punto de quiebre.

Ni siquiera un poco...

Antes de darme cuenta, estaba llorando, sin ser capaz de contenerme. Lo empujé, y le grité palabras de enojo, pero Adrien seguía sosteniéndome cerca, sin rendirse. Hasta que no supe de nada más.

Cuando desperté, estaba sobre mi cama, cubierta por los cobertores. Mi dolor de cabeza aún estaba ahí, mis venas palpitando un tanto fuerte, pero ya no era tanto como antes.

Sentí la calidez de Adrien a mi lado. El sonido de su respiración. Su olor. Hacía que mi corazón se aplastara y tuve ganas de golpearlo.

Debí haber hecho algún ruido porque me preguntó: "Princesa? Estás despierta?"

Por un momento, consideré no moverme y fingir que lo estaba, pero me di cuenta que no se movería de su lugar aún si yo fingiera. Él era tan testarudo como yo.

Así que al final, abrí mis ojos, mirándolo. Tuve que parpadear algunas veces, antes de que pudiera enfocar mi mirada en su rostro.

Se veía cansado, y triste. Sus ojos estaban pegados a mi rostro, enfocándose en mis expresiones.

"Cómo te sientes?" preguntó, su voz estaba ronca.

"Estupenda" murmuré, enojada y con sarcasmo "Nunca mejor"

"Amor" suspiró "Por favor-"

"No 'por favor', Adrien!" gruñí, rodando sobre mi espalda. "Ya han habido muchos 'por favor' entre nosotros! No más!"

"No seas así" susurró. "No me lo hagas difícil!"

"Por qué? Acaso me lo estás haciendo fácil a mí?!" dije con una risa ácida.

"Lo siento." dijo, haciendo que mi boca se cerrara "Lamento que hayas escuchado eso. Quise decírtelo...que lo supieras...por mí...pero no así..."

Hubo una pausa, y cuando Adrien notó que no respondía, continuó: "Quise que lo supieras primero, antes que los demás. Y eso lo hizo difícil para mí. Quise encontrar el momento adecuado."

"El momento adecuado para decirme que me dejabas?" pregunté, mi voz sonaba casi sin vida. "Hay un momento así?"

"No voy a dejarte." dijo indignado, alcanzando mi mano, la cual descansaba a mi lado. La apretó casi dolorosamente en su estado de desesperación "Solo porque dejo el país por un tiempo para seguir mis sueños, no quiere decir que quiero dejarte!"

No contesté, peleando contra el nudo en mi garganta, y Adrien se movió más cerca dudosamente, hasta que su pecho estuvo presionado contra mí, su brazo estaba rodeando mi cintura, sosteniéndome cerca.

"Te amo, Marinette." dijo seriamente. "Y quiero estar contigo. Quiero que lo logremos juntos, sí?"

Dejé salir un respiro tembloroso, cerrando los ojos, buscando algo, una respuesta grosera, porque...esto no funcionaria, cómo podría? Y además-

Adrien fue más rápido que yo, y antes de darme cuenta, sus labios estaban sobre los míos, otra vez. No me moví, pero me sostuvo más cerca, moviendo sus labios suavemente sobre los míos, incitándome a abrirlos. Cuando quise decirle que dejara de tocarme de esa forma, aprovechó la oportunidad para llevar su mano a mi cabello y sostener mi rostro mientras deslizaba su lengua dentro de mi boca, tocando mi lengua de manera gentil.

Y antes de saberlo...yo también estaba besándolo...

Nada de nada...

Era casi injusta, la manera en la que yo me sentía tan indefensa bajo sus roces. Besó mi mejilla, mi mentón, mi cuello, mi clavícula...

Su roce era cálido, tan cálido como su cuerpo alrededor de mí. Era muy reconfortante. Deseaba que no me hiciera sentir así.

Su toque era gentil. La manera en la que delicadamente removió mi remera, besando mis pechos. Tuve que tragar el nudo que había en mi garganta mientras él deslizaba su lengua, tal como sabía...me gustaba. Se sentía tan bien.

No pude resistirme cuando me despojó de mis pantalones y ropa interior, envolviéndome con su mano. No pude detener los gemidos que salieron de mi garganta, traicionándome.

"Lo vamos a lograr, sí?" susurró Adrien a través de la pasión nublando mi mente, como si fuera una maldición. "No voy a dejarte, Marinette."

No fui capaz de responder, demasiado distraída por la manera en la que sus manos parecían estar en más de un lugar a la vez – acariciando mi entrepierna, tocando mis pechos, mis brazos, mis muslos...Maldita sea! Cuántas manos tenía?

Y luego ya no pude pensar en nada, absolutamente nada, solo perdiéndome en su toque mientras deslizaba un dedo lubricado (Cuándo logró hacerlo?) dentro de mí, dilatándome, acariciándome, aún tan gentilmente que tuve ganas de gritar por más.

"Te amo, Marinette...te amo, amor..." susurró en mi oreja, y su aliento golpeando mi piel me hizo temblar. "Y sé que tú también me amas. No puedes odiarme. Y esa es la razón por la cual lo lograremos. Porque nos amamos. Nos pertenecemos...eres mía...y yo soy tuyo..."

Solo pude gemir algo incoherente, algo entre "Adrien" y "Te odio" y "No jodas" pero se hundió en un fuerte gemido cuando tocó ese lugar dentro de mí, rozándolo constantemente a propósito, convirtiéndome en un manojo de nervios.

No noté cuando se desvistió, pero tan pronto como removió sus dedos...se unió a mí, dejándome sin aliento.

"Te amo." susurró, permaneciendo sobre mí, besando mi frente, sosteniéndome cerca.

Me sentí rodeada por él...como si estuviera en una jaula de la cual no podía escapar aún cuando quisiera, pero en lugar de unas frías rejas, todo lo que sentía era la cálida piel de Adrien y su esponjoso cabello rubio...y su esencia...y sus dulces susurros.

Adrien empezó a moverse, y sentí que la habitación se quedaba sin aire. Todo alrededor de mí desapareció...todo menos Adrien – América desapareció, el mundo desapareció, cada distancia, cada contacto. Solo éramos él y yo...nosotros...y este sentimiento...

Ambos encontramos nuestra liberación en el mismo momento.

Podía decirlo, aún a través de mi nublada mente, por la forma en la que se tensó cuando lo sostuve fuerte, por la manera en la que gimió mi nombre en mi oreja, y por la forma en la que me tomó de la mano, entrelazando sus dedos con los míos para sostenerme más cerca mientras ambos tratábamos de calmar nuestras respiraciones.

"Lo entiendes?" preguntó Adrien, su voz estaba más ronca cuando recuperó el habla, "Lo lograremos, tontita."

En lugar de contestar, enterré mi rostro en su cuello, cerrando mis ojos, tratando de no pensar. Cosas raras podían salir si hablaba o pensaba, cosas como...la diferencia horaria o tarifas telefónicas o habitaciones de hotel vacías sin él en nuestro itinerario...así que lo mejor era dejarlo ser. Adrien me sostuvo fuerte, y por una vez, sentí que podía permitirle tomar el control, algo que siempre había sido difícil para mí. Pero él parecía haberlo pensado más que yo.

"Te amo." repitió, por lo que sentí fueron miles de veces esa noche, y esta vez...no pude evitar contestarle igual.

Nada de nada...

"También te amo, Adrien." y entonces, nos besamos sellando lo que era...nuestra silente promesa.

Fin.