Atrapados
En su mente había pasado por muchas situaciones, pero esta pasaba todos sus límites. Estar atrapado en un pequeño contenedor en una posición muy comprometedora al lado de tu mayor enemigo era de las cosas que JAMÁS se le hubiera pasado ni en sus mayores pesadillas.
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—¡Ya deja de moverte, por un demonio!
—¡Pero es que estoy incomodo, tú no estas de esta manera tan incomoda y con un dolor de los infiernos!
—¿Tú crees que disfruto estar de esta manera? ¡Lo odio! —Fueron los fuertes chillidos que tanto detective como ladrón emitían por cada movimiento que hacían. En una habitación oscura, sin que nadie los pudiera oír para salvarlos y, para empeorar la situación, atrapados dentro de un contenedor muy, pero muy estrecho que apenas podían moverse para relajar un poco sus cuerpos tensos por las situaciones que habían vivido un tiempo atrás.
Se supone que la misión no se tenia que complicar, entonces ¿Cómo es que habían acabado de esta manera? La respuesta era muy fácil, la organización.
—¡Todo es tú culpa! —gritó el ladrón mientras trataba con su mano abrir la puerta del contenedor, pero era imposible teniendo el cuerpo adulto del detective encima suyo, cada movimiento que ambos hacían rozaban sus caras y trataban de todo lo posible de alejarse de aquella cercanía tan intima, pero era imposible.
—¿¡Mi culpa!? ¡La idea de huir no era el hecho de que nos encerráramos aquí! ¿No podías haber buscado otro lugar mejor acaso? —le dijo Shinichi muy agitado. El antídoto que había utilizado para volver a su forma adulta estaba por revertirse y ahora estaba sufriendo las consecuencias de aquello, el dolor era insoportable, sentía calor y el cuerpo también acalorado del ladrón no le estaban ayudando con contrarrestar aquellos dolores. Sin embargo, no se quejaba, sabía perfectamente que él no era el único sufriendo, más bien, estaba más preocupado por su enemigo que por sí mismo, pues, el abdomen del ladrón sangraba abundantemente por recibir una bala cuando ambos estaban huyendo de la organización. —¡No te muevas sangrara más!
—¡Pero es que, maldición duele! —grito nuevamente mientras su rostro estaba empapado de sudor. —No puedo moverme bien para tratar de abrir la maldita puerta de esta manera. ¿Cuánto tiempo falta para que te conviertas en mini-detective de nuevo? —preguntó urgido el ladrón mientras cerraba los ojos. La perdida de sangre ya le estaba afectando.
—N-no debería faltar mucho, realmente no lo sé —respondió sinceramente él —se ha demorado más de lo normal, creo. Los antídotos de Haibara siempre son impredecibles.
—Llevas horas diciéndome eso.
—Recién llevamos media hora así.
—¿Sí? Pareciera como si fuera más tiempo —el ladrón dio un gemido de dolor cuando el detective se movió un poco para sacar su brazo que estaba entumecido por la posición. —¡S-se más delicado, por favor, agh!
El detective lo miró preocupado, estaba muy pálido, ¿Qué podría hacer en esta situación? Si no salían luego, el terminaría transformado en Conan (cuando debería estar Shinichi) y el ladrón sería atrapado por la policía en estado inconsciente (si no es que moría desangrado antes). Una pequeña idea se le cruzó por la mente, por mientras que no se transformaba en Conan, lo único que podría hacer para aliviar un poco al ladrón era presionándole la herida y evitar que siguiera sangrando. Sería muy difícil por el poco espacio, pero solo tendría que intentarlo.
En un momento que tomo desprevenido al detective, el mago apoyo su cabeza en el hombro del detective mientras seguía gimiendo de dolor.
—Resiste Kid —dijo el detective y como pudo, tomo la cara del ladrón para comprobar su temperatura y también para despertarlo, no podía permitir que se desmayara.
—¿Eh? —El ladrón abrió los ojos lentamente y agradeció a todos los cielos que estaban a oscuras y no podían ver bien sus rostros, realmente seria un problema si descubriera su identidad ahora, pero, poniendo aquello en segundo plano, sería mucho más vergonzoso si el detective descubriera que por la cercanía y aquel gesto de acariciar su cara con sus manos lo hicieron sonrojar.
—No puedes desmayarte, todavía no, tú eres el único que puede abrir esta puerta cuando yo me vuelva Conan nuevamente. Por eso, resiste un poco más, voy, voy a tratar de aliviar tu dolor… —Shinichi bajó sus manos hasta el pecho del ladrón, por aquel gesto el sonrojó fue más grande -de parte de ambos- y se estremeció cuando vio que estaba desabrochando los botones de la camisa. En un acto reflejo, el mago tomó las manos del detective
—¿¡Pero que diablos estas haciendo!? ¡Dios, detective, ahora no es momento para esto! —dijo nervioso como broma aquello. —Espérate cuando no estemos en esta situación ¿Si?
—¡Idiota! — respondió él sentía que iba a "explotar" por el calor del lugar. —Prefiero morir antes de tener algo contigo. ¡Solo quiero ayudarte! Necesito hacer un torniquete a tu abdomen y para eso necesito que te saques la camisa.
El ladrón dio una sonrisa —¿No deberías pedirme una cita y conocernos antes de hacerme la petición de desnudarme?
Shinichi tan solo rodó los ojos con cierto enfado, podrían estar en las peores condiciones, pero Kaitou Kid jamás dejaría de jugar como un niño. No podía negar que aquello le simpatizaba, pero ya estaba lo suficientemente nervioso por la situación como para mejorarlo con bromas de doble sentido.
—No hagas esto más complicado Kid, no te muevas o va a sangrar más.
—O si es verdad, es más excitante que la pareja te quite la ropa ¿no?
—Pensandolo mejor, creo que voy a dejar que solo te desangres.
—Ya, ya, ya, no, no, no dejes morir a este pobre ladrón, Shinichi-sama —dijo con las últimas fuerzas que le quedaban. El detective comenzó a desabrocharle toda la vestimenta de arriba, la capa, el saco, la corbata y la camisa. No tenía visibilidad de que tan horrible estaba la herida, pero por el tacto podía comprobar que seguía sangrando. Lo único que le daba tranquilidad era el hecho de que por la posición donde estaba la herida(y el hecho de que el ladrón seguía hablando) la bala no había atravesado ningún órgano vital. Con sus manos empezó a tantear la zona del abdomen para corroborar los lugares hinchados.
—¡Por favor! Ay, realmente, agh, esto no me gusta —se quejó el ladrón por el tacto del castaño.
—Se que duele, tranquilo, voy a hacerte un torniquete para que coagule la herida—Respondió y se maldigo unos segundos por haber tirado la capa del ladrón al piso. Ahora tenía que hacer malabares para agacharse y recogerla. —Perdón, tengo que recoger tu capa para hacerlo y, esto te puede doler.
—¿Qué? ¡Agh! —el dolor fue instantáneo cuando el detective hizo un movimiento para poder agacharse y tomar la capa. Tenía su rostro apoyado en el firme abdomen del ladrón, una mano agarrando una pierna de él y con la otra trataba de tomar la prenda. —Jamás le cuentes esto a nadie, que vergüenza —dijo él.
—Como dije antes, prefiero morir —tomó la capa y rompió un pequeño pedazo, guiándose con el tacto, iba envolviendo suavemente el lugar herido para evitar que siguiera sangrando. —Espero que esto funcione o si no antes de salir vas a morir.
—Gracias por el apoyo. —Fueron sus últimas palabras antes de caer inconsciente en el pecho del detective, este se sonrojó por aquello. Ahora si que estaba acorralado, su espalda en la puerta de metal y el cuerpo del mago aplastándolo. Como pudo, lo tenía sostenido.
—Diablos Kid, te dije sin desmayarte, esto es más embarazoso. —Dijo resignado y cerró los ojos. Sentía que ya no aguantaba más del calor, su cuerpo hervía y junto con el mago era peor. Estaba todo sudado, y el dolor corporal empezó a ser insoportable, sentía que en cualquier momento él también caía en la inconciencia. —No, no, Shinichi mantente despierto, estas sofocado, apenas hay un pequeño hoyo para que entré el aire. Necesito bajar mi temperatura como pueda yo —empezó a respirar con dificultad y agachó su cabeza apoyándose en la del ladrón que dormía en sus brazos.
Fueron unos minutos en que estuvieron en esa posición, ambos apoyándose, aunque el detective estaba luchando con la inconciencia, trataba de mantener la calma, pero finalmente cedió al cansancio y terminó por cerrar sus ojos, dejó que su cuerpo se apoyara en las paredes y con sus brazos abrazó al ladrón para evitar que golpeara su herida. El mago despertó unos minutos después, a pesar de estar sin camisa el calor era insoportable, sentía como los brazos de su rival lo tenían sostenido, pero de tan manera para que la zona herida no fuera más maltratada.
Sonrió. Ni en sus peores pesadillas hubiera imaginado esta escena. Encerrado con su mayor enemigo, el detective que frustraba sus planes, en una posición tan comprometedora, sentía que eran un solo ser con la cercanía que tenían ambos, ya no identificaba cual era su calor y el de él. Aparte, su cabeza descansaba cerca de su mejilla, era tan solo un suave movimiento y sus labios se rozarían.
—Dios Kaito no pienses en eso —dijo con gracia. No podía negar que esta situación era un tanto excitante y que por todos los cielos lo disfrutaría si no estuviera gravemente herido, pero el dolor le regresaba los pies a la tierra, y fue incrementando cuando el detective comenzó a moverse intranquilo en sus sueños y comenzó a quejarse de dolor. Eso significaba una cosa: el cambio estaba comenzando. Por lo que había escuchado de los labios de su enemigo, el cambio era muy doloroso, todos los huesos, órganos, empezaban a disminuir su tamaño.
Sabía que cualquier movimiento haría que su herido abriera y nuevamente comenzara a sangrar, no podía permitir que el detective siguiera moviéndose violentamente, así que, imitando lo que había hecho él para acomodarlo, abrazo al detective y le daba pequeñas palabras de aliento, sabía que eso no mitigaría el dolor, pero era lo único que podía hacer.
Cerró sus ojos y trataba de imaginar un mejor escenario. Oh, era tan reconfortante la imaginación, el hecho de estar abrazando a la persona que estaba en sus pensamientos, ambos tan cerca, era tan maravilloso y a la misma vez lo asustaba. Sabía que no estaba bien, no tenía que ilusionarse, pero, quería disfrutar un poco más su cuerpo. Se relajó, de repente el movimiento del detective dejó de ser violento y se aferró al cuerpo del mago, ambos se abrazaban.
—K-kid —susurró el detective con dificultad —¿E-estas bien?
—Shh…—susurró el ladrón de guante blanco mientras acariciaba la cabeza del castaño —si, yo estoy bien, preocupate más por ti, estas en iguales condiciones que yo.
—Esto pasará, ya lo he vivido antes, pero, tú…no quiero que nada te pasé.
El ladrón abrió sus ojos con sorpresa, sabía perfectamente que el dolor a veces provoca que uno diga estupideces, pero aquellas palabras de preocupación era un bálsamo que hacía saltar a su corazón de alegría, se rio, sabía que era estúpido ilusionarse con toda la situación.
—No hables. —le dijo sin dejar de acariciarlo —estas muy adolorido. Durmamos un poco, cuando despertemos, ambos saldremos de esta, ya verás. Todo estará bien, tú y yo.
—Si, todo estará bien. —cerraron ambos sus ojos y dejaron que sus cuerpos reposarán en el del otro.
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—¡Shinichi! ¡Conan! Gracias al cielo —La voz de una mujer lo despertó. No sabía cómo, pero ambos habían salido de aquel contenedor y estaban durmiendo en el piso. Miró sus manos, había vuelto hacer un niño. —Kid, ¡Kid! —Se levantó a pesar de su cuerpo fatigado y buscó con la mirada al hombre quien le preocupaba, se sorprendió al verlo, estaba durmiendo y estaba disfrazado de él, de Shinichi Kudo, y él estaba abrigado con el traje de Kid. Más que seguro en la inconciencia, el ladrón al ver que tenía espacio pudo abrir la puerta del contenedor y para evitar que sospecharán de ambos se disfrazó.
Nuevamente el ladrón le salvaba de una grande.
—¡Oh Dios Shinichi esta herido! ¿Dónde esta Kaito Kid? —Ran sostenía al ladrón.
—Kid, escapó —dijo él —¡Eso no es importante Shinichi-niichan le dispararon cuando estaba huyendo con el ladrón! Hay que llevarlo al hospital rápido.
—¿Conan por qué estas tú sin ropa? —preguntó la morena.
—¿Eh? ¡Ah! —se cubrió con la ropa que había dejado Kid. —¡N-no importa no te preocupes de eso, saquémoslo de aquí! ¡Hay que llamar a alguien!
Ran se levantó y salió de la habitación en busca de ayuda.
—Gracias por salvarme mini detective —habló la voz del ladrón mientras que con dificultad se paraba del suelo.
—Cállate te llevaremos al hospital —el mago negó —¡Kid-!
—Es peligroso, no se si los demás saben a quien le dispararon, tranquilo estaré bien , por ahora me tengo que ir. Verás, con todo esto, a pesar de perder mucha sangre, me siento renovado —le guiño el ojo
—¡Nuevamente estas diciendo…! —No alcanzó a terminar cuando el ladrón se acercó peligrosamente a él y le revolvió sus cabellos. —estupideces…
El ladrón sonrió —Me quedare con esta ropa, te puedes quedar con mi traje al menos que quieras andar desnudo por ahí. Será mejor que me vaya antes que alguien venga.
—¡Kid, escúchame!
—Espero que para la próxima ninguno de los dos este nuevamente apunto de morir —Se levantó con dificultad. —Para la otra no dejaré para la oportunidad y me aprovechare de la situación.
—¿Eh?
—¡Shinichi, por aquí! —la voz femenina lo distrajo. Cuando giró la cabeza ya no estaba el ladrón a su lado. —¿Eh? ¿Conan y Shinichi? ¡Estaba muy mal!
El niño dio una sonrisa de preocupación —Dijo que, sabía donde podía estar escondido Kaito Kid y se levantó y no me dio tiempo para perseguirlo —respondió con cierto pesar —solo espero que este bien.
Aquella noche, seria el inicio de varias donde no dormiría y el dueño de sus pesadillas sería el ladrón de guante blanco.
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Hola! Siendo honesta, perdón por ese final, xD pero no sabía como ponerle fin xD y hace mucho tiempo que tenía este One-shot y ¡diablos! de verdad que tenía que subirlo porque de verdad que cada día más me hago más fanática del Kaishin.
Espero que les guste, lo hice con bastante cariño 3 Espero que nos leamos nuevamente en otra historia Kaishin porque los amo
See you next illusion~!
