Hola a todos. Se muy bien que ya tengo muchos proyectos sin terminar pero en serio necesito subir todas mis nuevas historias pendientes, SORRYYYYYYYYYYY y no se preocupen, ustedes lean y yo escribo :'3.

Le quiero dar un agradecimiento eterno a Banghg por dejarme escribir este AU de "Llamadas", eres mi ídolo :'D.

El fic tiene como protagonista a Lola... No les diré más, por que si lo hago, nunca iniciará la historia. Así que...

The Loud House y todos sus personajes le pertenecen a Nickelodeon y mientras no haya reemplazo para Chris Savino... Pues ese agradecimiento quedará en blanco aunque siempre le estaré agradecido a ese buen hombre por crear dicha serie :'3 y un agradecimiento junto con el 450% de créditos para Banghg, sin él nada de esto seria posible.

Aviso de Lemon y violencia ficticia, por favor leer con discreción.

Nos vemos al final del capítulo.


Capitulo 1: Golpes.

—¡No Lincoln! ¡Duele mucho! —Gritaba una indefensa niña mientras era abusada y violada por su hermano mayor. Aquel con él que fue muy mala en el pasado y que antes de eso su relación era un tanto complicada, se querían mucho pero no eran tan unidos como con sus otras hermanas.

—Lola sabes que necesito esto... Por favor, no me obligues a silenciarte... M-me duele mucho más a mi que a ti, cuando te doy esos duros golpes —habló el albino con un tono de voz que carecía de todo tipo de emoción.

La pequeña rubia se removía en la cama mientras su hermano mayor estaba sobre ella, dando embestidas, penetrando la pequeña y frágil intimidad de la niña.

—¡Nooo! ¡Mami! ¡Papi! ¡Lana! ¡Ayudenme! —Suplicaba la pobre. Pero lo cierto era que nadie vendría a rescatarla.

(¡Slap!)

El duro golpe se oyó muy fuerte. Lincoln no lo dudo y le dio una fuerte bofetada a su hermana menor para ver si así dejaba de lloriquear.

—L-Linky, ¿P-por que m-me pegas? —Lloraba Lola. No sabía cuantos golpes había recibido por parte de su hermano. Pero lo más seguro es que fueran tal vez cinco o seis.

El albino se acomodó y con suma violencia continuó penetrando a su indefensa hermana.

—¡Te dije que te callaras! —Ignorando las súplicas de ella continuó con el acto sexual. —¡Te dije que te gustaría si cooperabas! —No le importaba si la rompía en pedazos allí mismo. —¡Pero no! ¡Tenias que estar llorando! —Aumento la velocidad, parecía estar a punto de acabar. —¡Agh! ¡Uhg! ¿Lo ves? ¡Por tu maldita culpa ninguno de los dos pudo disfrutarlo! —Le reprochó. Sacó su miembro del interior de la niña, había terminado no de una forma agradable, dejando a la pobre sin aire.

La vista de Lola estaba posada en la pared. Estaba inmóvil después de ese salvaje ataque de su hermano, sus ojos estaban sin vida y no parecía pensar en algo, en realidad, no pensaba en nada.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que ambos llegaron al hotel? ¿Volvería a casa algún día? ¿Estaba soñando despierta o viviendo una pesadilla?

De la nada su mente dejo de hacerse preguntas y su pequeño cuerpo desnudo reaccionó.

—Ujugh... Uhg... —Empezó a llorar en silencio. No podía hacer nada más que aferrarse a una minúscula esperanza de que todo algún día volvería a ser normal.


Los días pasaron y todo empeoró, ahora Lincoln no sólo la violaba, si no que ahora la consentía, comprándole cosas sin que ella se las pidiera... Y lo peor de todo.

—Me alegra que te haya encantado tu mesa de té nueva —comentó con una sonrisa el albino mientras su hermana estaba sentada en la cama. —Y por eso creo que merezco una recompensa. —Al finalizar se quitó la camisa mostrando su flacucho y pálido pecho, se acercó de forma lenta y amenazante a su hermana.

Lola simplemente negaba con la cabeza mientras veía a ese monstruo acercarse.

—No... P-por favor, no —suplicó al borde del llanto, cosa que no funcionó.

Mientras Lincoln la penetraba, su vista se volvió a posar en el techo, ese horrible techo viejo que a cualquiera le desagradaría verlo, pero era su único apoyo y distracción para lo que estaba viviendo.

—¡A-a-aaah! —Gritó al instante en que sintió un horrible dolor en su interior, rápidamente se tapó la boca con ambas manos por lo que había hecho.

—Lola... ¿Quieres que te discipline? —Preguntó con enojo el albino deteniendo las embestidas por un breve periodo de tiempo.

La rubia negó con la cabeza rápidamente. Sus manos cubrían su boca y de sus ojos salían una cantidad exagerada de lágrimas. Esa imagen le destrozaría el corazón a cualquiera... Pero no al albino que estaba sobre ella.

—Oh, me alegra que vayas aprendiendo poco a poco —sonrió tranquilamente y prosiguió con su labor.

No podía hacer nada. Debía hallar una distracción para lo que estaba viviendo. No tuvo de otra que cerrar los ojos y pensar en cosas felices.

—V-vamos Lola... P-piensa... —Susurraba muy bajo. El intenso dolor en su intimidad no se lo ponía fácil, pero aún así no se rindió. Cerró los ojos con fuerza y apretó los dientes.

Debía encontrar su lugar feliz o de lo contrario, perdería la cordura o tal vez ya estaba loca.

—Lola, ¿No vas a comer tus galletas? —La voz tranquila de su hermano la hizo reaccionar.

Lentamente abrió los ojos y se encontró con Lincoln vestido de traje de mayordomo con su cabello muy bien peinado, este sostenía una bandeja de forma elegante en una de sus manos.

Además de que se encontró a sí misma sentada en su mesa de té, esa que tenía en casa.

Abrió los ojos como platos al ver que estaba de nuevo en casa, ya vestida, toda limpia y con su reluciente tiara. Volteó a ver su mano y miró que tenía una galleta de chispas de chocolate a medio comer en ella.

No sabía en lo absoluto que diantres estaba sucediendo pero por alguna razón no podía estar tranquila. Algo andaba mal en todo esto.

—¿Qué pasa Lola? —Lincoln la llamó.

Lentamente lo volteó a ver y un escalofrío recorrió su espalda. Lincoln le sonreía con dulzura mientras la veía fijamente.

—N-no... N-no p-pasa n-n-nada... L-Li-Linky... —Titubeó con miedo. —¡No! —Pegó un fuerte grito al ver que Lincoln acercaba su mano.

Por un momento espero que le hiciera esas extrañas y rudas caricias. Pero en vez de eso, sintió que le limpiaban el rostro con una delicadeza que nunca pensó que volvería a sentir.

—Listo, no puedo dejar que mi linda princesa no esté presentable —mencionó Lincoln al terminar de limpiar el rostro de Lola.

Abrió los ojos y lo volteó a ver. Él le sonreía de esa forma tonta e inocente tan característica de él. Por un segundo pensó en suspirar de alegría, pero...

—¡AH! ¡Al fin pude disfrutarlo a gusto! —El gritó de satisfacción del albino hizo que todo el escenario cambiará y devolviera a la joven Loud a la realidad. —Buena chica. —Se acercó y le implantó un beso en la mejilla a su hermana menor. La cuál lo miraba con una sonrisa muy pequeña y unos ojos que harían temblar a quien sea por lo muertos que se veían.

Todo iba mejorando para la joven Loud. Al principio dolía lo que su hermano le hacía pero descubrió que si se quedaba quieta y pensaba en su lugar feliz, entonces no le dolería para nada y Lincoln no se enojaría con ella.

Tal vez llevaba allí una semana o dos. Su vida era un poco más fácil de llevar. Hace días que no sabia nada de su familia o de su gemela, Lana. Seguramente le rompería la cara al volver a casa, si es que volvía a casa algún día.

Por alguna razón tenía miedo de volver a casa pero tenía miedo de irse y hacer enojar a su hermano, pero había algo más. Ella sentía una especie de conexión con Lincoln que nunca antes sintió pero sentía que todo esto estaba mal.

Aunque...

Ya no sabia que sentir.

—"De todos modos, Linky me trata bien" —se dijo a sí misma. Pero no estaba del todo segura. —Él me ama... ¿Verdad? —Le preguntó a su reflejo en el gran espejo que Lincoln le compró como noveno regalo de cumpleaños adelantado.

Su hermano había salido temprano a quien sabe donde. Seguramente por otro regalo para su hermana favorita...

—Esperen... ¿Yo era su favorita? No, Lana es su... Favorita —dijo cabizbaja.

¿Por que Lana tenía que ser la favorita, si ella era quien ayudaba a su hermano a sentirse mejor? ¿Qué hacía Lana exactamente? Aparte de comportarse como una maldita inmadura.

Era su Linky y no lo compartiría con nadie.

—Lola, ya volví —Anunció Lincoln al entrar por la puerta y poniendo feliz a la del vestido rosa. Pero esta felicidad desapareció al ver que su hermano venía acompañado. —Traje compañía.

Lola POV.

La recuerdo... Es esa chica emo que iba en mi salón, esa que era muy callada y un tanto temerosa de todos y todas. Creo que... No, no sé su nombre.

¿Pero, por que esta con Linky?

—Lola, ¿Por que no saludas? —Me preguntó.

Oh no, lo olvide. No debo hacer enojar a Linky o si no, se pondrá muy agresivo conmigo.

–H-hola... Soy Lola, encantada —le sonreía.

—Hola Lola, soy Mildred... Thompson...

Oh, así se llama. No es un nombre tan lindo como el mio pero no es feo tampoco... Aunque viéndola bien. Es un poco atractiva y muy linda.

Será que...

—Lola —me llamó él. —Mildred se quedará un tiempo con nosotros, así que portate bien con ella, por favor. —Me impresionó eso que dijo Linky.

¿Acaso intentará reemplazarme con ella? No, no puede. Tenemos mucho que perder, ¡Yo tengo mucho que perder!

—¿Quieres comer algo? —Esa pregunta que le hizo Lincoln a la chica me sacó de mis pensamientos.

—S-si, gracias... L-Linky... —Oh no, hasta a mi me parece adorable esa forma tan tímida en la que lo dijo... Un segundo, ¿Acaso lo llamó Linky?

No...

¿Por que la toma de la mano? ¿Por que la sienta en mi mesa de té? ¿Por que la sienta en mi lugar?

¿¡Por que esa puta esta con mi Linky!?

Fin Lola POV.

Lola en un arrebato de ira se acercó rápidamente hasta la mesa y cuándo estaba dispuesta a lanzarse encima de la peli negra.

—Oyeeee, Lola, ¿Qué pasa? —Lincoln la cargó en sus brazos mientras está pataleaba e intentaba alcanzar el cuello de esa chica con sus manos.

Mildred por su parte estaba temblando como nunca, parecía que la pobre iba a llorar.

—No, no, no, no llores —la tranquilizó difícilmente. Puesto que Lola se revolvía en sus brazos. —Deja que hable con mi hermana en privado y todo estará bien, ¿Te parece? —La chica lo miró con miedo y asintió de forma lenta.

El albino salió del cuarto limpio y se dirigió hasta otra habitación. Ciertamente ese lugar parecía que se caería a pedazos en cualquier momento, podría remodelarlo pero dudaba que pudiera robar suficiente dinero de los cajeros como para reconstruir este basurero.

Entró a una habitación en un cuarto lejos del que había dejado a Mildred. Estaba muy sucio y lleno de basura. Incluso las ratas se negarían a entrar aquí.

Con mucha rudeza y muy mala fe, dejó caer a la pequeña niña de seis años pesadamente al suelo.

—¡Agh! —Lola pegó un pequeño grito de dolor. Su trasero le dolía y mucho, incluso intentó levantarse pero le era imposible.

—Lola —la llamó Lincoln.

Ella lo volteó a ver rápidamente, pero...

(¡Slap!)

Su cara fue desviada nuevamente al mismo lugar que veía hace un instante. Lincoln le había dado una bofetada muy fuerte, la pobre lo volteó a ver nuevamente con lágrimas en sus ojos y la boca temblando, pero el estado de su hermana al parecer no le importaba. Su mirada era dura y no mostraba compasión alguna.

¿En que momento cambio tanto? Oh si, cuándo lo lanzaron a la calle por el tonto asunto de la mala suerte.

—¡Te he dicho que te comportes! —Gritó él.

(¡Pam!)

Esta vez fue una patada directo en el estómago de la niña.

—¡Ughh! —Cayó al suelo acostada sujetándose el estómago con ambas manos. Al parecer perdió mucho aire.

Unas cinco o seis patadas por parte del albino sirvieron para dejarla medio inconsciente.

El chico se agachó y la tomó del cabello. Levantó su cabeza un poco y lo hizo verlo, Lola tenía una mirada de muerto viviente o de alguien que no sabia que pasaba a su alrededor.

—Espero que con eso comprendas a comportarte con las visitas —le dio un corto beso en la boca luego soltó su cabeza dejándola caer pesadamente contra el frío y duro piso.

Lincoln se levantó y antes de salir de la habitación.

—Te quedarás castigada aquí encerrada por dos horas, luego cuándo ese tiempo terminé vuelves a la habitación —finalizó el albino saliendo de la habitación, dejando sola a una semi inconsciente Lola, tirada en el suelo.

Paso un rato y a duras penas se podía arrastrar por el piso, la basura se pegaba a su ropa cara. Cuándo pudo llegar a la pared se sentó contra esta difícilmente.

Abrazó sus rodillas y hundió su cara en estas. Se puso a llorar amargamente y de forma silenciosa.

—N-no, L-Li-Linky, n-no p-puede re-re-e-reemplazarme... —Su voz cortada y su dolor le hacían muy difícil articular palabras. —... ¡No lo hará! —Levantó su cabeza y por primera vez desde hace días pudo gritar con fuerza, con una voz cargada de odio. Lastima que el odio iba hacia la persona incorrecta. —Me desharé de esa malnacida lo antes posible... Y Lincoln solo tendrá ojos para mi... L-lo juró... —Masculló entre dientes. Descansó su rostro en sus rodillas y espero a que terminará el tiempo de su castigo. Su ceño fruncido era muy aterrador y cualquiera que la viera en ese estado saldría corriendo por temor a que algo malo le pase.


Así como el tiempo del castigo paso rápido, las dos semanas siguientes también lo hicieron. Durante ese tiempo Lincoln le prestaba más atención a Mildred que a su bien portada y linda hermana menor, Lola.

Eso no paso desapercibido por la diva Loud a la cuál su hermano le compró muchos vestidos rosas de marca junto con una tiara y por eso ya no tenía que usar ese maldito overol sucio de Lana.

Ella estaba dispuesta a quedarse con su hermano de una ves por todas, aunque tuviera que herir a alguien.

La diva de rosa tomaba el té mientras observaba fijamente a su "rival" que según ella, quería quedarse con Lincoln y no era especulación de alguien, si no, solamente de ella.

Durante esas dos semanas, Lincoln solo lo había hecho con ella un par de veces. Cualquier niña hubiera celebrado que su hermano haya perdido el interés en violarla, pero Lola no, ella asumía que eso se debía a que su amado albino estaba por reemplazarla con esa niña y a ella la correría, entonces tendría que volver... ¿A casa?

Se puso a pensar, hace semanas que no sabe nada de las demás. ¿Cómo se encontrarán? Probablemente bien, seguramente su gemela debe estar llorando por que no vuelve aún, luego le dará el gusto a su sucia hermana de volverla a ver. Por ahora tenía que encargarse de algo o mejor dicho de alguien, y como Lincoln salió a hacer las compras, entonces aprovecharía.

—Oye Mildred, ¿No quieres salir a jugar? —Preguntó con una inocencia tan falsa que cualquiera notaría que estaba mintiendo.

La peli negra la volteó a ver y negó con la cabeza en repetidas ocasiones. Era obvio que no confiaba en Lola.

—Oh vamos, ¿No crees que es muy aburrido estar metidas aquí todo el día? —Comento Lola mientras se ponía de pie y se acercaba a paso elegante hasta la niña. —Ven, vamos al parque a jugar.

—No lo se Lola, ¿Y si Linky se enoja por que salimos? —Mildred no sonaba muy segura.

Lola tuvo un fugaz tic en el ojo al escuchar esa forma de llamar a Lincoln. Pero se contuvo de abalanzarse contra esa chica.

—Descuida, yo le llamo antes de salir —le aseguró Lola.

La chica pareció creerse todo ese cuento y aceptó de forma tímida.

—Esta bien Lola, vamos al parque —le dijo.

Lola celebró por lo bajo y sin más que decir se encaminó junto con ella hasta afuera de la habitación. Mildred no lo notó, pero la Loud disminuía el paso cada cierto tiempo y poco a poco se iba quedando atrás.

El camino fue silencioso y como no, si Lola y Mildred ni siquiera se hablaban, era cierto que Lincoln obligaba a la rubia a decirle hasta "buenas noches" a la otra niña, pero hasta allí, cuando el albino salía, ellas ni cruzaban las miradas y eso ponía muy incómoda a la peli negra, por lo que se sintió un poco alegre cuando Lola la invitó al parque.

Pero lo que no sabia, era que la rubia Loud tenía otros planes.

Para este punto Lola caminaba atrás de Mildred y a unos pocos centímetros estaban las escaleras, unas muy largas y muy maltratadas escaleras.

—Solo un poco más y terminarás en el hospital... Perra... —Susurró con malicia la diva de los Loud.

Todo iba bien pero casi al pie de las escaleras, Mildred se detuvo y se dirigió a Lola.

—Oye Lola, te quiero agradecer por querer jugar conmigo en el parque —agradeció Mildred y continuó. —Ciertamente, pensé que nunca nos íbamos a llevar bien. —Mostró una pequeña sonrisa que se borró cuándo vio la expresión de enojo de Lola. —¿Q-que sucede? —Preguntó con miedo en su voz.

—Pues no mucho —mencionó Lola sin mucho interés. —Solo que... Ahora que estés en un hospital, Linky y yo seremos solamente los dos y sin ningún estorbo.

—¿... Qué? —Preguntó sin saber de que hablaba Lola.

—Que te vas, ¡Yaaaa! —Al finalizar ese grito empujó con todas sus fuerzas a la peli negra.

Tal vez con demasiada fuerza.

Si hubiera sido un empujón un poco menos fuerte, su rival hubiera terminado en el hospital, pero no...

(¡Crash!)

El empujón fue tan fuerte que Mildred chocó contra el barandal de la escalera y como estaba tan viejo, se rompió y la pobre niña en ves de rodar por las escaleras, cayó al vacío.

–... N-no —Lola negó con la cabeza por lo que acababa de hacer. —N-no tenía que pasar esto... —Con voz quebrada bajó las escaleras a toda prisa, tal vez Mildred cayó en algo suave.

Lastima que no fue así, al llegar abajo se quedo horrorizada por lo que vio.

El cuerpo de la pobre niña estaba tirado en el piso. Sus ojos miraban hacia arriba mientras que la sangre salía de su boca y ojos, claramente estaba muerta.

—¡N-no! ¡Yo no quería que esto pasara! —Rompió en llanto, cerró sus ojos con fuerza pero aún así las lágrimas salían de estos.

—¡Lola!, ¿¡Pero que hiciste!?

No, él no. No podía verlo a la cara, a él le hizo mucho daño en el pasado y ahora estaría decepcionado por ver que se convirtió en una asesina.

—Oh rayos, oh rayos, oh rayos... —Lincoln no dejaba de repetir mientras se acercaba al cuerpo sin vida de Mildred. Dejo caer las compras al suelo sin importarle nada.

Lola intento acercarse a él pero este reaccionó de forma violenta.

—¡Estúpida! —La empujó tirandola al suelo.

En ese momento la joven Loud se cubrió el rostro con sus brazos esperando la inminente lluvia de golpes. Pero esta nunca llegó.

Al ver nuevamente, vio que su hermano levantaba el cuerpo de la chica y se dirigía a la salida.

Intentó decirle algo, pero el se detuvo a su lado y le habló antes.

—Lola necesito que vuelvas a casa por si sola —le dijo un poco apresurado.

—P-pero...

—¡Obedece! —La silenció. —Por que si yo caigo, tu lo harás conmigo. —Al finalizar su amenaza, la dejó sola.

Ella se quedó allí sentada por un largo rato, hasta que.

—¡Buaaaak! —Vomitó. Todo estaba pasando tan rápido y era mucho para su joven mente.


Correr.

Era lo único que podía hacer para huir de sus problemas y escapar de lo que hizo.

Correr.

Debía hacerlo para escapar de su hermano y de los constantes abusos que recibió durante estos últimos días.

Correr.

Aunque era muy de noche y las calles eran peligrosas a esas horas, debía llegar a casa lo antes posible. No sabía cómo, pero lo estaba logrando, ya casi. Solo debía llegar y estaría a salvo, de los golpes de Linky, nadie sabría que mató a Mildred y podría disculparse con su amada gemela, aunque para este punto, a Lana no le importarían las disculpas, simplemente se abrazarían y todo quedaría en el pasado, como siempre pasaba.

—A-al fin... llegué... —Dijo con mucho cansancio al llegar a la puerta de su casa. —Ahora solo debo hallar a Lana y ella me ayudara.

Tocó el pomo de la puerta y lo giro. Por suerte para ella, sus hermanas aun no le ponían seguro a esta, entonces pudo girarlo y abrir la puerta sin ningún impedimento.

Entró a la casa y avanzó unos cuantos pasos. Todo estaba oscuro, seguramente sus demás hermanas y el abuelo estaban durmiendo.

Pero no le dio tiempo de seguir indagando o de hacer cualquier otra cosa.

(¡Smack!)

Un fuerte golpe en la nuca la hizo caer al suelo, fue tan fuerte que sentía que perdía el conocimiento poco a poco. Lentamente levantó la vista y volteó a ver a su agresor.

—Eso es por el golpe que me diste...

O mejor dicho agresora.

—L-Lana... —Fue lo único que pudo decir al ver a su hermana gemela, esta sobaba su puño con el que le dio el puñetazo.

La de la gorra se tronó los nudillos, planeaba seguir golpeando a su hermana y desquitarse por lo que le hizo.

—... Y estos son por robarme la oportunidad de volver a ver a mi hermano —sin piedad alguna empezó a darle patadas a su hermana diva, sin importarle donde le dieran.

Lola no podía hacer nada, aun no se había recuperado del todo y a menos que alguien detuviera a Lana, ella seguiría sufriendo de golpes.

(¡Slap!)

Una fuerte patada en su cara la desoriento un poco.

(¡Slap!)

Y una más en su frente, la hizo perder poco a poco su conocimiento.

¡Lana! ¡Detente!

Lo último que pudo escuchar antes de caer inconsciente fue la horrorizada voz de Lori gritando y luego todo empezó a ponerse muy oscuro.

Pero lo malo es que aún sentía los fuertes golpes que su hermana le daba, Lana no parecía querer dejarla en paz y menos sin castigo.

Continuará...


Aclaración 1: Este fic es un AU del fic de BANGHG llamado "Llamadas". En este nunca existió Nega y por lo tanto no hubo tantas muertes.

Aclaración 2: Lincoln consigue el dinero robandolo de los cajeros electrónicos, por lo que luego sufrirá las consecuencias de sus actos. Además de que sufre de un cambio de personalidad en donde el principal síntoma será hacer sufrir a Lola.

Aclaración 3: Lola suplanto a Lana de la misma forma como sucedió en Llamadas.

Opinen que les pareció la historia con un review :'3

Nos vemos :D.